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24 de Agosto del 2015
Historias
Lectura: 24 minutos
24 de Agosto del 2015
Alberto Molina Flores

Coronel de Estado Mayor, analista militar, escritor y catedrático.

¿Hubo Plan Cóndor en el Ecuador?

Los dictadores militares Augusto Pinochet de Chile y Jorge Videla de Argentina son los rostros visibles del Plan Cóndor, diseñado para exterminar a la oposición de izquierda de la región. 

 

A pesar de las evidencias de que las Fuerzas Armadas del Ecuador no formaron parte del Plan Cóndor, el fiscal general hizo afirmaciones en contrario, señalando además que la muerte del ex presidente Jaime Roldós se debió a una ejecución extrajudicial. Un ex oficial del Ejército rebate las acusaciones de Galo Chiriboga en torno al tema.

Varios golpes de Estado se dieron en América Latina en las décadas de los 60’s y 70’s, en su mayoría encabezados por militares.

Según un artículo del periodista Orlando Cazorla publicado en 2013, el llamado Plan Cóndor, oficialmente se creó en noviembre de 1975.

Líderes de los servicios de inteligencia militar de Argentina, Bolivia, Paraguay y Uruguay se reunían con el general chileno Manuel Contreras, el jefe de la DINA -policía secreta chilena-, en Santiago de Chile.

La CIA enviaba a sus principales embajadas en Sudamérica la siguiente advertencia: "La Operación Cóndor es un esfuerzo cooperativo de inteligencia y seguridad entre muchos países del Cono Sur para combatir el terrorismo y la subversión".

En dicha reunión se habrían establecido las bases organizativas, técnicas y financieras del Plan Cóndor. No obstante, un documento desclasificado de la Agencia Central de Información (CIA) de los EE.UU. fechado el 23 de junio de 1976, sitúa el surgimiento del Plan Cóndor un año antes: "a principios de 1974, agentes de seguridad de Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay y Bolivia se reunieron en Buenos Aires para preparar acciones coordinadas contra objetivos subversivos". Comenzaba así una estrategia implantada por las dictaduras sudamericanas a partir del golpe de Estado que derrocó en Chile a Salvador Allende hace ahora justamente 40 años.

Este Plan constituiría una red clandestina internacional para la práctica del terrorismo de Estado con la cooperación de los Estados Unidos, con el fin de eliminar a la oposición política, principalmente de izquierda. A partir de 1976, la DINA chilena y su homóloga argentina, la SIDE, tomaron el control del Plan. Por aquel entonces la CIA enviaba a sus principales embajadas en Sudamérica la siguiente advertencia: "La Operación Cóndor es un esfuerzo cooperativo de inteligencia y seguridad entre muchos países del Cono Sur para combatir el terrorismo y la subversión".

En relación a lo señalado por Cazorla y otros investigadores, a continuación me permito hacer una breve síntesis de las dictaduras que gobernaron los países que se menciona y que participaron en el llamado Plan Cóndor, incluido Brasil:

En Brasil un golpe militar depone a João Goulart, el mariscal Humberto de Castelo Branco asume el poder el 15 de abril de 1964, y apenas iniciado su mandato desmantela a la izquierda del Congreso y establece la abolición de los partidos políticos, prohibiendo en la práctica que pudiesen desarrollar actividades, e impone la censura de prensa y publicaciones. Gradualmente a partir del año siguiente el régimen endurece. El primer presidente civil elegido desde el Golpe de Estado de 1964 fue Tancredo Neves. Sin embargo, no llegó a asumir el cargo porque muere el 21 de abril de 1985. Asume el poder el vicepresidente José Sarney. La democracia fue oficialmente restablecida en 1988 al promulgarse la actual Constitución Federal.

En Argentina el 28 de junio de 1966 un levantamiento militar liderado por el general Juan Carlos Onganía derrocó al presidente Arturo Illia. El golpe dio origen a una dictadura autodenominada Revolución Argentina, en general la dictadura adoptó una ideología anticomunista, apoyada abiertamente por Estados Unidos.

La alta conflictividad política y social generada durante la Revolución Argentina y las luchas entre los diversos sectores militares produjeron dos golpes internos, sucediéndose en el poder tres dictadores militares: Juan Carlos Onganía (1966-1970), Marcelo Levingston (1970-1971) y Alejandro Agustín Lanusse (1971-1973).

Acosada por una insurrección popular creciente, la dictadura organizó una salida electoral en la que triunfó el candidato peronista Héctor Cámpora, asumiendo el poder 25 de mayo de 1973. Cámpora renunció para permitir elecciones, en las que ganó Juan Domingo Perón, quien moriría menos de un año después de haber sido electo, y el gobierno pasó a manos de su esposa la Vicepresidente María Estela de Perón, que sería también derrocada por un golpe militar en 1976;  para entonces, Argentina era el único país del Cono Sur que mantenía un régimen democrático, en tanto que todos los países vecinos estaban gobernados por dictaduras militares (Hugo Banzer en Bolivia, Ernesto Geisel en Brasil, Augusto Pinochet en Chile, Alfredo Stroessner en Paraguay y Juan María Bordaberry en Uruguay).

El General Galtieri, en 1982, decide tomarse las islas Malvinas, ocupadas por los ingleses desde 1833. Esta acción condujo a llamada Guerra de las Malvinas. Argentina fue derrotada y el Reino Unido retomó el control de las islas.

El 24 de marzo de 1976, la dictadura asume el poder autodenominándose “Proceso de Reorganización Nacional”, el Proceso fue asumido por cuatro juntas militares sucesivas:
• 1976-1980: Jorge Rafael Videla, Emilio Eduardo Massera y Orlando Ramón Agosti
• 1980-1981: Roberto Eduardo Viola, Armando Lambruschini y Omar Domingo Rubens Graffigna
• 1981-1982: Leopoldo Fortunato Galtieri, Jorge Isaac Anaya y Basilio Lami Dozo
• 1982-1983: Cristino Nicolaides, Rubén Franco y Augusto Jorge Hughes

El General Galtieri, en 1982, decide tomarse las islas Malvinas, ocupadas por los ingleses desde 1833. Esta acción condujo a llamada Guerra de las Malvinas. Argentina fue derrotada y el Reino Unido retomó el control de las islas.

La derrota produjo la caída de la tercera junta militar y meses más tarde la cuarta junta llamó a elecciones para el 30 de octubre de 1983, en las que triunfó el candidato  Raúl Alfonsín, quien asumió la presidencia el 10 de diciembre de 1983.

En Uruguay en 1960, hubo un proceso de deterioro social y económico con un aumento de la conflictividad que incluyó la lucha armada a través de la guerra de guerrillas protagonizada por grupos de extrema izquierda, entre los cuales destacan los Tupamaros y fuerzas de extrema derecha, como el Escuadrón de la muerte y la Juventud Uruguaya de Pie (JUP). Las Fuerzas Armadas fueron asumiendo protagonismo hasta que, ante la crisis social, económica y política que vivía el país, y la falta de respaldo político al Presidente de la República, deciden, con el apoyo del entonces presidente constitucional en ejercicio, Juan María Bordaberry, dar un golpe de estado

El gobierno militar con un Presidente civil, iniciaron su mandato con una premisa ideológica: destruir al Comunismo Internacional, infiltrado en las instituciones democráticas y combatir definitivamente al terrorismo, encarnado por los “Tupamaros” y agrupaciones  de Izquierda. En 1972 el parlamento aprobó el Estado de Guerra interno y la Ley de Seguridad del Estado a partir de lo cual se entabló una ofensiva contra el Movimiento Tupamaro. En ese entonces, el gobierno estaba a cargo de Jorge Pacheco Areco. En septiembre de 1981, pasó a presidir el gobierno el Teniente General Gregorio Alvarez, dictadura cívico-militar que se extendió hasta 1985. El General Alvarez, muy a pesar suyo se vio obligado a convocar a elecciones, en los comicios del 27 de noviembre de 1984 resultó ganador Julio  María Sanguinetti.

En Chile el 11 de septiembre de 1973, se dio un golpe de Estado para derrocar al presidente socialista Salvador Allende. El golpe fue planeado inicialmente por un sector de la Armada, con el apoyo de los Estados Unidos. Posteriormente, se agregaron generales de los altos mandos de las Fuerzas Armadas y de Carabineros (Policía). El comandante en Jefe del Ejército, General Augusto Pinochet aunque nunca se había pronunciado contra el gobierno de Salvador Allende, el 11 de septiembre de 1973 lideró un golpe de estado "para liberar al país del yugo marxista". Un año más tarde, el 27 de junio de 1974, era ya el Jefe Supremo de la Nación.

El 17 de diciembre fue nombrado presidente de la República. El 11 de marzo de 1981 asumió la Presidencia de la República por un periodo de ocho años tras jurar y acatar la nueva Constitución.

En Chile, Augusto Pinochet estuvo en el poder hasta 1990. Fueron años de una dictadura férrea; años de detenciones, desapariciones, secuestros, etc.

Estuvo en el poder hasta 1990. Fueron años de una dictadura férrea; años de detenciones, desapariciones, secuestros, etc.

En agosto de 1988, Pinochet fue designado por la Junta Militar candidato único a la Presidencia para el plebiscito del 5 de octubre de ese año, por el que se proponía que se mantenga en el poder desde 1989 hasta diciembre de 1997; triunfó el NO, el día 25, Pinochet anunció que dejaría el poder en 1990.

En 1990, Pinochet entregó la presidencia a Patricio Aylwin, vencedor de las elecciones democráticas; luego, continuó como Comandante en Jefe del Ejército hasta marzo de 1998.

En Bolivia, en su historia republicana la norma ha sido la inestabilidad política, han sido recurrentes los golpes militares. El general René Barrientos, gobernó como dictador y posteriormente en 1966 como Presidente, sin embargo, se vio obligado a depender de los militares para poder enfrentarse al movimiento guerrillero comandado por Ernesto Che Guevara. En octubre de 1967 el Ejército boliviano anunció haber derrotado a los rebeldes y capturado y ejecutado el Che Guevara. Barrientos murió en un extraño accidente de helicóptero en abril de 1969. Se sucedieron en el poder una serie de gobiernos de corta duración; en agosto de 1971 el general Juan José Torres fue derrocado por un golpe de Estado encabezado por el coronel Hugo Banzer.

El régimen de Banzer cambió rápidamente desde una posición inicial relativamente moderada a una de mayor represión: suprimió el movimiento obrero, suspendió todos los derechos civiles y envió tropas a los centros mineros. En 1978 Banzer dimitió y una junta militar se hizo con el poder. Enfrentada a problemas económicos, raciales y culturales, Bolivia ha conocido permanentemente revoluciones y golpes militares. A principios de la década de los 80 fue derrocada la última junta militar que gobernaba el país para reinstaurar la forma de gobierno democrático.

El 17 de julio de 1980 un grupo de militares estrechamente ligados al narcotráfico, liderados por general Luis García Meza y su lugarteniente el coronel Luis Arce Gómez, produjeron un sangriento golpe de estado, derrocando al gobierno democrático de Lidia Gueiler e impidiendo la asunción al poder a Hernán Siles Suazo.

La dictadura militar colapsó y el poder fue entregado al Congreso Nacional que decidió considerar válidas las elecciones de 1980 y designar en consecuencia a Hernán Siles Suazo como Presidente

En 1954, en Paraguay se dio un golpe militar encabezado por el general Alfredo Stroessner, una de las dictaduras más prolongadas de historia del continente. El general Alfredo Stroessner suprimió inmediatamente las garantías constitucionales, mantuvo bajo control las actividades de los partidos políticos y ejerció una dura represión.

Se conoce que durante su régimen fueron asesinadas entre 3000 a 4000 personas; debido a su política de mano dura contra la disidencia, en especial, los comunistas; empleó la tortura, el secuestro, los asesinatos políticos y el crecimiento de la corrupción.

El 3 de febrero de 1989, su consuegro y hasta entonces mano derecha, el general Andrés Rodríguez, con el respaldo de Estados Unidos, encabezó un golpe de Estado. Rodríguez gobernó inicialmente como dictador, luego como Presidente Constitucional, abolió la pena de muerte, retiró la ley marcial que regía desde hace más de 30 años y legalizó los partidos de oposición. Durante su Gobierno constitucional se dio una real democratización, con carencia de persecuciones políticas y aplicación de ideas neoliberales. En 1993, le sucedió en el poder Juan Carlos Wasmosy, que fue el primer presidente civil en más de cincuenta años.

En síntesis, las dictaduras militares que gobernaron en los países señalados del sur del Continente se caracterizaron por el terrorismo de Estado, la constante violación de los derechos humanos, las desapariciones y muerte de miles de personas, y otros crímenes de lesa humanidad. Además, en Argentina, se dio el robo sistemático de recién nacidos.

El caso ecuatoriano

“Ecuador formó parte del Plan Cóndor... Muerte de Roldós pudo ser una ejecución extrajudicial”, fue el titular del diario de gobierno El Telégrafo del 12 de marzo de 2015;  y se refiere a la comparecencia del  fiscal general del Estado, Galo Chiriboga, ante la Comisión de Justicia de la Asamblea. La información indica que el Fiscal se basó en un supuesto documento oficial de los Estados Unidos que “a mediados de enero de 1978 Ecuador aceptó el Plan Cóndor”. El diario señala que “Chiriboga fue invitado por la Comisión de Justicia para que informe sobre los procesos judiciales en contra de violadores de derechos humanos; además se estima que varios de los casos de violaciones a los derechos humanos de la época podrían haber sido parte del Plan Cóndor. También informó que va a trabajar con su similar de Paraguay para acceder a los ‘archivos  del terror’, denominada así la información clasificada de ese país sobre las dictaduras militares y que también probarían que Ecuador era uno de ellos y según el texto que hace alusión el Fiscal, dice que la participación del Ecuador sería a través del comando central de sus Fuerzas Armadas, que a su vez asignó tareas a cada rama. Por ejemplo, al Ejército, a través de su Unidad de Inteligencia, era responsable de compartir información con los países del Plan Cóndor” y casi al final del discurso comentó sobre la muerte de Jaime Roldós, cree “que la muerte del exmandatario pudo haber sido una ejecución extrajudicial”.

En relación al llamado Plan Cóndor, en un artículo escrito por la periodista argentina Stella Calloni, que investigó sobre el tema, señala: “Una mañana de diciembre de 1992, el juez paraguayo José Fernández y el profesor y ex prisionero político Martín Almada, entraron a la estación de policía de Lambaré, suburbio de Asunción, a buscar los archivos policiales de Almada. Lo que encontraron en su lugar fueron décadas de historia documental sobre la represión en Paraguay y otros países. (…).

Los Archivos del Horror, tal como fueron conocidos desde entonces, se han convertido en una clave para descifrar la historia reciente de América Latina. Los archivos detallan el destino de cientos, quizá miles de latinoamericanos secretamente secuestrados, torturados y asesinados por los regímenes derechistas de los años setenta. También ofrecen una pista en papel que confirma la existencia de una conspiración escurridiza y sanguinaria entre los servicios de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay para rastrear y eliminar a los adversarios políticos con independencia de las fronteras nacionales. Ahora es posible completar el esbozo del ‘Operativo Cóndor’, tal como se conocía a esta red ilícita.

En dicho documento, es decir, el llamado Archivos del Horror, jamás se lo nombra al Ecuador; es más, desde Roma, el 12 de febrero de 2015, se informa “que la justicia italiana inició un proceso contra miembros de las dictaduras latinoamericanas de las décadas de 1970 y 1980 por la muerte de unos 20 italianos víctimas de la llamada Operación Cóndor.

La Operación Cóndor fue un plan urdido por el general chileno Augusto Pinochet, que buscaba reprimir la oposición política por parte de los regímenes dictatoriales de Chile, Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Bolivia. Tampoco en esta reciente información, se señala al Ecuador que haya participado en el Plan Cóndor.

Una publicación señala que el ex comandante general del Ejército, General José Gallardo Román, siempre ha asegurado que Ecuador nunca formó parte de esa estrategia.

Una publicación señala que el ex comandante general del Ejército, General José Gallardo Román, siempre ha asegurado que Ecuador nunca formó parte de esa estrategia. Para el también ex ministro de Defensa jamás se siguieron las directrices del Plan Cóndor: "Los hechos hablan solos, en nuestros gobiernos militares no hubo la represión de otros países".

Para nadie es un secreto que existen reuniones de los comandantes de Fuerza (Ejército, Marina y Aviación) de los países de América, igualmente de Ministros de Defensa, a partir de la primera reunión en Williamsburg en Estados Unidos en 1995. También existen reuniones de los jefes de Inteligencia de los ejércitos, para intercambiar información, especialmente con Chile y Estados Unidos, aliados históricos de nuestro país. Igualmente, con los países vecinos como medidas de confianza mutua, por ejemplo, con Colombia a través de la Comisión binacional fronteriza (Combifron). Todas estas reuniones obedecen a convenios y siempre son conocidas por el país a través de la prensa.

Frente a lo señalado, es oportuno recordar que las Fuerzas Armadas ecuatorianas han sido verdaderas sustentadoras de la paz, del respeto a los Derechos Humanos y del desarrollo de nuestro país; en 1992, por primera vez, se firmó un convenio con la Asociación Latinoamericana para los Derechos Humanos (ALDHU), con el objetivo de preparar a miles de sus miembros, en todas las jerarquías, en el respeto al ser humano en toda su dimensión, este hecho se consideró como un caso inédito en América Latina. Igualmente, varios oficiales asistieron al Instituto Internacional de Derecho Humanitario, en San Remo Italia; posteriormente, se implantó en todos los institutos de Fuerzas Armadas, la cátedra de Derecho Humanitario, conocimientos que se utilizaron en la Guerra del Cenepa, con los prisioneros de guerra, acción que fue reconocida por la Cruz Roja Internacional.

Las Fuerzas Armadas ecuatorianas no han sido de élite, ni económica ni social, al contrario, la oficialidad tiene su origen en la clase media: magisterio, pequeños y medianos comerciantes y agricultores de provincia, empleados públicos, profesionales, pequeños y medianos empresarios. El historiador Jorge Núñez en el prólogo del Libro “Fuerzas Armadas Ecuatorianas: Paz y Desarrollo”, de mi autoría, señala: “…buena parte de la oficialidad surgía precisamente de los cuerpos de tropa, gracias a méritos de guerra, el resultado final fue que la mayoría de los oficiales del naciente ejército ecuatoriano fuesen gente de extracción popular y/o de origen campesino; dicho de otra manera y usando términos de la época, era un ejército de tropa india o negra, y de oficialidad chola o chagra o ambas cosas a la vez”.

De lo que el historiador Núñez escribe, se desprende, el por qué nuestras Fuerzas Armadas han estado ligadas históricamente a su pueblo y han cumplido su deber en la guerra y en la paz, razón suficiente para ser queridas, admiradas y respetadas por todos los ecuatorianos.

Me pregunto: ¿cuál es el objetivo del Fiscal de “acordarse” del Plan Cóndor y señalar paladinamente que Ecuador intervino en dicho plan y sobre el accidente donde murió el Presidente Roldós?

Me pregunto: ¿cuál es el objetivo del Fiscal de “acordarse” del Plan Cóndor y señalar paladinamente que Ecuador intervino en dicho plan y sobre el accidente donde murió el Presidente Roldós? Sobre este tema declaró que cree “que la muerte del exmandatario pudo haber sido una ejecución extrajudicial”, hipótesis que debe probarla.

¿Acaso, con esta información y denuncia, se pretende, una vez más, menoscabar el prestigio de las Fuerzas Armadas?

Otro detalle que no puede pasar desapercibido es que en diciembre de 2014, la Cancillería publicó  el cuaderno Nº 2 La CIA contra América Latina. Caso Especial: Ecuador. En esta época de vacas flacas circularon 30 mil ejemplares en forma gratuita. ¿Cuál sería el objetivo de esta publicación?

Conocida es la inclinación ideológica de extrema izquierda de uno de los autores. Esta publicación se refiere al exagente de la CIA, el norteamericano Philip Agee y a sus denuncias hechas contra los Estados Unidos hace más de 50 años. Sin duda que nunca hemos estado de acuerdo con las invasiones por parte de Estados Unidos a Guatemala, Panamá,  Grenada,  etc. tampoco con la Guerra de Vietnam. Pero nada se dice de los horrores de la KGB, la agencia de inteligencia Soviética; de las invasiones de los ejércitos soviéticos a Hungría en 1956, a Checoeslovaquia 1968, ahogando a sangre y fuego la Primavera de Praga. Igual la  intervención en  Afganistán, de donde los soviéticos salieron humillados y derrotados después de ocupar el país durante 10 años, amén de la brutal dictadura bolchevique de Stalin,  de la sanguinaria y diabólica dinastía totalitaria de  Corea del Norte, de los horrores de Pol Pot, el más grande criminal de toda la historia de Camboya, etc.

En fin, desgraciadamente esto no es nuevo, lo escribió el emperador romano Julio César en su libro Comentarios a la Guerra de las Galias,  hace más de 2 mil años: “Un imperio no necesita justificar la guerra, ésta es parte de su naturaleza. El imperio no necesita razones”.

 

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