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31 de Agosto del 2015
Historias
Lectura: 69 minutos
31 de Agosto del 2015
Redacción Plan V
Informe Especial: el espeluznante inventario de la represión

Foto: Luis Argüello

El colectivo de organizaciones presentó el informe Psico Social sobre la represión estatal durante los días del levantamiento.

 

Un informe elaborado por organizaciones cercanas al movimiento indígena cuantifica el impacto humano de la represión del Gobierno durante el reciente paro nacional. Según el texto, que declara su enfoque alternativo y feminista, las Fuerzas Armadas y la Policía han implementado una serie de estrategias para el control social y político.

Fueron diez días de intensa confrontación y agitación política. Por ello, una serie de colectivos, cercanos al movimiento indígena, pusieron la lupa en los hechos ocurridos entre el 13 y el 23 de agosto de 2015, fechas clave de las movilizaciones organizadas por colectivos indígenas y otras fuerzas de oposición al Gobierno de Rafael Correa. En la presentación de los resultados, estuvo la jueza constitucional Nina Pacari Vega, quien anticipó que la defensa de los detenidos planteará que sea la justicia indígena la que trate los casos. 

Según un informe de 51 páginas preparado por el  "Colectivo de Investigación y Acción Sicosocial Ecuador", con el auspicio de  Acción Ecológica y People Health´s Movement, hubo en total 229 casos de lo que califican como 229 "agresiones, detenciones, intentos de detención, y allanamientos en todos los territorios donde se han realizado movilizaciones y protestas", en especial en las provincias de la Amazonía y la Sierra sur del país.

El informe anticipa que "enmarcamos nuestras miradas en un análisis feminista que permite conocer y profundizar cómo las actuaciones y agresiones llevadas a cabo desde el Estado ecuatoriano han agravado las condiciones en que muchas mujeres viven".

El informe anticipa que "enmarcamos nuestras miradas en un análisis feminista que permite conocer y profundizar cómo las actuaciones y agresiones llevadas a cabo desde el Estado ecuatoriano han agravado las condiciones en que muchas mujeres viven, y qué tipo de represión específica se ejerce contra ellas. Además nos facilita el poder comprender cómo las mujeres viven esta violencia política en sus cuerpos y territorios". En ese marco, confirma que "del total de casos registrados, 158 corresponden a hombres y 52 a mujeres. El rango de edad oscila entre los 14 y los 75 años". Esto significa que casi el 70% de todas las personas agredidas durante la reciente movilización nacional fueron hombres.

Así mismo el informe señala que hubo "142 detenciones, mientras que se registraron 77 agresiones sin detención. Asimismo, se registran 4 casos en que después de la agresión ha existido intento de detención".

Por otro lado, el informe revela que de las 229 agresiones que consigna, la mayoría se han registrado en Quito (105), Saraguro (50), y Cañar (13), habiendo ocurrido en menor porcentaje en localidades de provincias como Morona Santiago, Pastaza, Orellana, Imbabura, entre otras. 

Sobre las detenciones, el estudio consigna que "de las personas que sufrieron represión por parte del Estado 142 fueron agredidas y detenidas. En 4 casos de agresión se registraron intentos de detención. Aproximadamente 2 de cada 3 personas víctimas de violencia estatal fueron detenidas, lo que da cuenta de una estrategia de control de la protesta".

Hay discrepancias entre las cifras de detenidos con prisión preventiva ofrecidas por la Fiscalía y las que han recopilado los investigadores: "El reporte de la Fiscalía General del Estado anuncia 123 personas detenidas hasta el 19 de agosto, de las cuales 62 se encuentran con prisión preventiva. Por nuestra parte, tenemos un reporte de 142 personas detenidas, sin embargo cabe destacar que nuestros registros se encuentran actualizados al 23 de agosto".

Los cargos que se han formulado son "sabotaje y terrorismo, paralización de servicios públicos, ataque o resistencia a la fuerza pública, posesión de armas, e incitación a la discordia", precisa los investigadores, quienes aseguran que los indiciados en su mayoría han sido procesados por paralización de servicios públicos (57) y ataque o resistencia a la fuerza pública (42).

El papel de la mujer

El informe enfoca la situación de las mujeres que han participado en las protestas. Así, al analizar las imputaciones legales, concluye que "Si se miran los datos respecto a las mujeres, se puede ver que el número de agresiones sin detención en porcentaje es mayor que en el de hombres, casi igualando al número de detenciones. Esto evidencia que con las mujeres, si bien las detenciones son relevantes, las agresiones sin detención son un mecanismo que intenta ocultar la violencia, dado que no implica la judicialización de los procedimientos". Aunque 32 mujeres han sido detenidas, por lo menos 22 denunciaron agresiones, mientras que 101 hombres fueron detenidos y 52 afirmaron que fueron agredidos.

Para los investigadores, "la información recabada muestra que estas prácticas van acompañadas de discursos sexistas que buscan denigrar e infravalorar el papel de las mujeres en las movilizaciones sociales. Se recogen así testimonios que dan cuenta de actitudes machistas por parte de las fuerzas policiales".

Para los investigadores, "la información recabada muestra que estas prácticas van acompañadas de discursos sexistas que buscan denigrar e infravalorar el papel de las mujeres en las movilizaciones sociales. Se recogen así testimonios que dan cuenta de actitudes machistas por parte de las fuerzas policiales". De estas actitudes, el informe responsabiliza al propio presidente Rafael Correa, pues "al afirmar que son utilizadas las mujeres en las marchas, el gobierno hace uso de un discurso paternalista que infantiliza a las mujeres, negando su capacidad de agencia y su rol como sujetas políticas".

Al respecto, argumentan que el presidente habría hecho gala de "machismo" en afirmaciones como éstas: "el Presidente ha mostrado una actitud abiertamente machista en la que promueve la profundización de las relaciones de dominación de los varones dentro de los hogares. “Escuchen CONAIE, FUT, no atemorizan a nadie, vayan a ordenar a su casa señores, aquí manda el pueblo ecuatoriano”, señalaba Correa el 13 de agosto desde la tarima situada en la Plaza Grande".

Entre lo que los investigadores llaman "detenciones significativas" está el caso de Margoth Escobar, detenida en Puyo, Pastaza, una activista de 61 años; la de Carlos Pérez, retenido por la Policía en el centro de Quito, Salvador Quishpe, quien también denunció una golpiza a manos de la Policía aunque tampoco fue detenido, entre otras personas.

En la parte médica del informe, se establece que "las lesiones más importantes que se registran corresponden a politraumatismos y fracturas ocasionadas por los golpes de toletes e impactos de bombas lacrimógenas, y quemaduras ocasionadas por el gas pimienta y el gas de las bombas lacrimógenas. Estas lesiones se presentan tanto en extremidades, como en cabeza y cara".

Testimonio de la represión en Saraguro:

"En la mañana del 17 llegó la jefa política a conversar, pero los dirigentes exigían conversar con la gobernadora. Un cuarto de hora después, llegaron los militares a lanzar bombas lacrimógenas. Los policías tiraban mucho gas y me subí a una casa que esta en construcción y vio cómo los policías bajaban a un comunero como si fuera un criminal…  Grite que le suelten. Luego llegaron 10 policías y dijeron que me cojan por tener una piedra...

Me fui corriendo a la capilla y vi cómo pegaban a un señor como entre seis policías. Vi también cómo pegaban a mi madrastra pero no podía ayudarla ya que, junto a otras cuatro mujeres, estaban siendo vigiladas por 12 policías. Un policía le dio un toletazo en la espalda a mi madrastra. Vi cómo a  otro  comunero golpearon con un tolete en la boca y le sacaron los dientes. Vi cómo a una vecina los policías se la llevaban cargada de los pies y las manos y  vi cómo se llevaban a un niño…. En el parque de la madre vi cómo los policías entraron a la casa de un comunero y lo sacaron. y se le llevaron hasta la carretera jalándole del pelo y pateándole. Los militares se reían me decían que me vaya a cocinar".

"Era del 17 de agosto…. Los enfrentamientos empezaron porque los militares empezaron a seguir a las personas para pegarles con piedras, palos y toletes. Vi cómo detuvieron a Karina Montero porque estaba defendiendo a una persona a la que estaban agrediendo. A Karina los policías le alzaron de una pierna y le cogieron del pelo. La arrastraron y le pegaron. Vi cómo llevaron a muchas personas arrastradas del pelo".

Se destaca también el caso de la catedrática extranjera Manuela Picq, que fue detenida y su visa de "intercambio cultural" revocada, por lo que abandonó voluntariamente el país con destino al Brasil. 

Las agresiones a la prensa

El informe precisa que hubo por lo menos 15 comunicadores agredidos durante las protestas, de medios como "El Comercio, APF, Expresso, Revista Criterios, ECTV, El País, Wambra Radio, Agencia Popular de Comunicación Ser Públicos, Diagonal, Teleamazonas, Ecuavisa y en uno de los casos un comunicador de un Gobierno Autónomo Descentralizado".

Los responsables de las agresiones  a la prensa serían "Policía Nacional, personas desconocidas y simpatizantes de Alianza País (partido del actual gobierno), mientras que el reporte médico establece que los periodistas sufrieron  "pérdida de visión, asfixia por efecto de los gases, rotura de clavícula, golpes de toletes en el cuerpo y cabeza, así como pérdida de audición. Se recogen agresiones verbales de diferentes tipos, a reporteras que cubrían la concentración en las inmediaciones de la Plaza Grande, lo cual les impidió realizar su trabajo".

Allanamientos en Loja

Para los redactores del informe, se ha usado el Decreto de Excepción por el volcán Cotopaxi para realizar allanamientos en Saraguro, provincia de Loja, a más de 500 kilómetros de las zonas de emergencia volcánica. El Decreto, que suspende la inviolabilidad del domicilio sin orden judicial, habría permitido "que operativos militares y policiales ingresaron en los domicilios de las personas, principalmente en las comunidades de Ilincho, Las Lagunas, Membrillo y Gunodel. La información recogida da cuenta de detenciones y agresiones a hombres, mujeres, menores y personas de la tercera edad, al interior de las viviendas, incluso a personas que no estaban tomando parte en las movilizaciones". Los allanamientos habrían tenido lugar también en Puyo.

Las estrategias del Estado 

Además de cuantificar, uno de los propósitos del estudio es determinar cuáles han sido las "estrategias" del Estado en el control de las movilizaciones.

Entre ellas, sostiene que el Gobierno declaró un estado de excepción por la erupción del Volcán Cotopaxi para utilizarlo con fines represivos: "las Fuerzas Armadas amparadas en un Estado de Excepción que debiera circunscribirse al objeto de la emergencia, se encuentren ejerciendo la fuerza sobre la población civil en las Provincias de Morona Santiago, Pastaza, Orellana, Cañar, Cotopaxi, Azuay, Imbabura, Loja".

"Las Fuerzas Armadas amparadas en un Estado de Excepción que debiera circunscribirse al objeto de la emergencia, se encuentren ejerciendo la fuerza sobre la población civil", afirman los investigadores. 

Critican también lo que califican como "militarización de territorios" con el despligue de las Fuerzas Armadas en refuerzo de la Policía: "Los territorios donde se produjo la militarización: Morona Santiago, Pastaza, Orellana, Cañar, Cotopaxi, Azuay, Imbabura, Loja, son zonas que quedan al margen del centro de difusión, producción e incidencia mediática. Probablemente este es un factor que favorece el despliegue militar dejando a la población más expuesta a posibles vulneraciones de derechos".

Otras estretegías serían la "desincentivación de la participación social de las bases mediante agresiones y detenciones", la "ausencia de independencia judicial y manipulación de la información desde instancias públicas", el "Control del Espacio Público", la "profundización de mecanismos de dominación patriarcal por parte del Estado", entre otras. 

El informe de la Mesa Nacional Jurídica, un colectivo de abogados, defensores de derechos humanos y organizacione de la misma línea, levantó una serie de testimonios de la represión al levantamiento que fueron expuestos públicamente:

El 17 de agosto del 2015 alrededor de 80 personas de Saraguro se encontraban en la vía de manera pacifica dialogando con la policía (se observo alrededor de 1500 uniformados de verde y de gris). Sorpresivamente las bombas lacrimógenas comenzaron a arrojarse hacia el lado de los Saraguro quienes inmediatamente comenzaron a correr hacia casas, loma o caminos. “Llegó la policía y empezó a lanzar gases a un pueblo desarmado que tuvo que empezar a correr”.

Los policías rociaron gases a las personas, dentro de las casas y en rostros de hombres y mujeres que aprehendían. También se comentó que los policías arrojaban piedras y palos tanto que a varios les llego el golpe en hombros y piernas.

Un comunero perdió cinco dientes a causa de un toletazo. “Se lo llevaron camino a Loja en un carro de la Policía, pero por la cantidad de sangrado, los policías lo dejaron en el Centro de Salud de San Lucas, allí no lo atendieron”.

Un joven de 28 años herido en un ojo por una bomba lacrimógena lanzada a 20 metros de él. “Tiene trauma ocular necesita retinologo y maxilofacial. Lesión a la retina, fractura parte izquierda de su cara y sin reacción”.

Vi como los jalaban del cabello, de los collares, los jalaban las ropas, rompían sus camisetas, los arrastraban, les pegaban en la espalda baja, costillas y cabeza y/o los cogían de cuatro a siete policías por persona mientras les iban maltratando en el camino. Vi como violentaron a mujeres embarazadas, jóvenes, personas de la tercera edad. Varios niños fueron afectados sicológicamente por los hechos y actualmente algunos preguntan si ya no existen mas policías en la zona porque les da miedo. Algunas mujeres fueron agredidas “punzándoles el vientre” o al llevárselas levantándoles la blusa.  Algunos de los hombres que aprehendían a las personas estaban vestidos de civil. Los policías cogían a quienes estaban a su alcance, les pegaban antes de hacerles subir al patrullero”.

Historias de brutalidad policial y militar en Saraguro

Este es el inventario adicional de la represión, logrado en exclusiva por Plan V, para dar cuenta de la actuación de la fuerza pública en contra de los manifestantes. Los nombres de los denunciantes han sido señalados con iniciales, para protegerlos de posibles retaliaciones:


Los abogados Harold Muñoz y Mario Melo, de la Mesa Jurídica del levantamiento presentan el informe sobre Saraguro.


La representante de la Conaie denuncia, con lágrimas en los ojos, que la policía habría amenazado con violar a algunas mujeres de Saraguro.


En el centro, la abogada María Cárdenas, quien denunció tratos crueles y degradantes, y algunos casos de tortura policial al pueblo indígena de Saraguro.

SZL, 15 años: Algunos vecinos le pidieron posada. Nunca participó en el paro. Mientras estaba cocinando, los militares patearon la puerta de su casa, lo arrastraron, lo ahorcaron con sus collares, le rompieron la camiseta y entre cinco se lo llevaron preso. Junto con él, se llevaron a tres menores presos. Al constatar su edad lo soltaron aproximadamente a las 05h00 del siguiente día. No supo dónde estaba retenido, solo recuerda estar en un bus dentro de un patio al lado de un estadio hasta la noche. No les dieron ninguna instrucción, solo los vigilaban. Algunos de los detenidos estaban muy golpeados. Siente miedo de ver a la fuerza pública.

SQZ, 56 años: El 17 de agosto no estaba en el paro porque su esposa está enferma con una cirugía. Cuando escuchó el ataque de los militares salió de su casa a ver qué pasaba. Las bombas llegaban hasta el patio de su casa. Los militares entraron a su casa de forma violenta donde estaba su esposa enferma. Él estaba rodeado de unos 12 militares. Rompieron la puerta y una mesa. Cinco militares detuvieron a su hijo Sayri Zhingre de 15 años que se entrega alzando las manos y manifiesta que es inocente. Su nieto de nueve años estaba en la casa y se escondió debajo de la cama con un señor, dice sentir miedo de los policías. Salió a buscar a su hijo cuando vio a un bus de detenidos y preguntó a los militares. Uno le torció la mano y le quitó el celular. Estaba preocupado porque no tenía cómo comunicarse. Sabe que en la Constitución tiene derecho a la resistencia. Aunque había participado en paros en años anteriores nunca había visto una agresión tan brutal como esta. No se respetó ni a niños ni a madres ni a ancianos.

LGQ, 40 años: Salió al paro y junto con otras mujeres estaba sentada en las bancas. Llegaron los policías a lanzar bombas y todos empezaron a correr. Ahí estaba un familiar suyo, Julio Contento, que entró a una  casa donde había cuatro personas. Los policías entraron y cogieron a Julio Contento. Él le contó que abrieron la puerta, entraron por encima de la casa, le pegaron, le patearon, le halaron del pelo, le maltrataron como a un animal. Le botaron gas pimienta en los ojos y no se pudo defender, le amarraron y le pegaron. Ella lo alcanzó a ver y se fue a defenderlo al ver que le iban halando como a un perro. Su sobrino no estaba haciendo nada cuando le detuvieron. Otra compañera le ayudó a rescatar de los policías. Un policía le pegó a ella en el estómago. El 19 de agosto, ella pasó al lado de un policía en el centro, él le dijo a otro que ella le había dado con un palo. Ahora tiene miedo de ir al centro porque los policías la pueden coger y acabarle la vida. Manifiesta que los policías fueron los que empezaron con la violencia al empezar a lanzar las bombas.

SPCS, 22 años: a la media noche del 16 de agosto cuando varias mujeres se paraban en la calle, los policías empezaron a empujarlas, eso la llevó a participar en el paro con más fuerza porque estaban pidiendo algo justo. En la mañana del 17 llegó la jefa política a conversar, pero ellos exigían conversar con la gobernadora. Un cuarto de hora después, llegaron los militares a lanzar bombas lacrimógenas. Entró a una casa a lavarse con agua pero tenía pánico pensando que su mamá y sus hermanos de 10 y 12 años estaban en Ilincho, a donde entró la policía. Salió corriendo y entró en una casa que estaba llena de gas. Volvió a salir a buscar a su familia y se subió a una casa en construcción y vio cómo bajaba uno de los líderes, Amable Angamarca, a quien los policías lo bajaban como a criminal. Gritó que lo suelten. Llegaron 10 policías y dijeron que la cojan por tener una piedra. Cogieron a una persona mayor que no había tenido mayor participación en el paro y le cogieron junto a ella. En la carretera se encontraron con unos militares con quienes los policías empezaron a discutir, ella aprovechó y se alejó. Se fue a la capilla y vio cómo le pegaban a un señor como entre seis policías. Vio también cómo le pegaban a su madrastra pero no podía ayudarla ya que, junto a otras cuatro mujeres, estaban siendo vigiladas por 12 policías. Un policía dio un toletazo en la espalda a su madrastra. Vio cómo a Manuel Poma le golpearon con un tolete en la boca y le sacaron los dientes. Vio cómo a Sisa Lozano la llevaban de los pies y las manos y cómo se llevaban a un niño. En el parque de La Madre vieron cómo los policías entraron a la casa de Manuel Medina y le sacaron y le llevaron hasta la carretera jalándole del pelo y pateándole. Fue a ver cómo estaba la familia y encontraron a los niños llorando, espejos rotos, una puerta rota. Los militares se reían les decían a las mujeres que se vayan a cocinar. Los sucedido con los policías y militares en Saraguro y su presencia le hace sentir que siguen viviendo una colonización, lo que le hace sentir más orgullo de su cultura.

ML, 60 años: Estaba en el paro del 17 de agosto. Los enfrentamientos empezaron porque los militares empezaron a seguir a las personas para pegarles con piedras, palos y toletes. Vio cómo detuvieron a Karina Monteros porque estaba defendiendo a una persona. A Karina le alzaron de una pierna y le cogieron del pelo y vio cómo se quedó dormida. Le arrastraron y le pegaron. Los militares le golpearon con piedras en la rodilla derecha cuando pasó al lado de ellos. Vio cómo llevaron a muchas personas arrastradas del pelo.

ÑPSM, 17 años: Su “pecado” fue estar de curiosos mientras hacían almuerzo para trabajadores, escuchó bombas y fue a ver. Nos paramos ahí viendo y luego llegaron. Afuera comenzaron a botar piedras. Rompieron la puerta y entraron “como 20”. A su primo le pegaron con un tolete que se rompió (foto del tolete). Defendió a sus abuelos y policía lo tumbó y esposó. Botaron gases en la casa habiendo dos personas de la tercera edad y una niña con capacidades especiales. A ella le cogieron del cuello apretándola al defender a su primo y la arrojaron a un rincón. Le dijeron “no se meta o también la llevamos presa” y le jalaron de la capucha. A su primo le pegaron con el “dordo” que tenían en la puerta y ya se lo llevaron “medio soñado”. Los policías atacaban a sus abuelos y el primo los defendió. Un policía le tumbó y le empezó a esposar. A ella le botaron gas en los ojos y boca. Su abuelo la defendía y lo arrojaron contra el poste donde había un espejo y lo rompió con la cabeza la cual sangró. Arrojaron gas dentro de la casa, una bomba en cada esquina, donde había 2 personas de tercera edad y una niña con casos especiales. Le entró gas en ojos y boca y se asfixiaba. Gritaban “ahí están esos mechosos”. Salió y vio como una señora se paraba y desmayó. Un policía le agarro de los pies y otro de las manos. Le fueron pisando el pelo, rompieron un cerco entre dos terrenos y pasaron. Vio que la gente reunida en la parte de la calle se puso enfrente de ellos y les reclamó “inocentemente estábamos haciendo comida y ustedes llegaron”. Su tía ayudo a su hermana (10 años) que tiene discapacidad (dificultad de hablar y retraso) a quien estaban revolcando. Un policía comenzó a reírse diciendo que es mentira mientras otro grababa. Su primo entró a la casa casi vomitando por la bomba. Un comandante le dijo “disculpe señorita del incidente que hemos causado” y le dijo “para ustedes es fácil venir a destruir”. Los policías les botaron piedras cuando reclamaron. Una señora dijo “verá señor policía tengo tres meses de embarazo y deje de botar esas piedras y bombas que una le cayó a un joven en la mano y le hizo un hueco". Por reclamar, un policía la señalaba con el dedo y se reía de ella. Ninguno participaba activamente en el paro.

LAPQ, 36 años: Embarazada de seis meses. El 17 de agosto sabía que no debía estar en el paro por su embarazo. Salió a dar una noticia y conversó con un compañero y empezaron las bombas. Fue a buscar agua para ponerse en la cara. Cuatro policías “de gris” la tomaron de los brazos y arrastraron como 10 metros y otros dos arrojaban gases. Ella se iba agarrando de las ramas mientras los policías trataban de seguir jalándola y le decían que se soltara. La soltaron y ella no se dio cuenta porque “tal vez les echaron agua o no sé”. Si hubiera visto bulla ella no llegaba. Paso de un momento a otro.  Con esto “a uno le dan ganas de luchar”. Solo sus brazos le dolieron después.

María JCS, 75 años: Hizo almuerzo para trabajadores, salió a ver y llamó a su nieto. Por las bombas entraron a su casa donde estaban sus nietos y vio a policías por el cuarto, cocina y otros delante de la casa. Le preguntaron si había entrado alguien y Juana dijo nadie. Salió y vio más policías, y uno gritó aquí están los jóvenes y la empujaron a la cocina. Rompieron la puerta, patearon los muebles y la patearon a ella. Y le arrimaron hacia una pared. La agarraron de los brazos como “crucificada” entre dos policías. Entraron  como 20 policías a su casa. Uno golpeó a su esposo. Con el tolete “le punzaron”  el vientre, le sacaron el reboso y la camisa. Otro policía rompió la puerta. Cuando le soltaron ella salió y vio a su nieto Patricio boca abajo en el barro, tapado la boca y se lo jalaron llevando casi desnudo, solo en calzoncillo. Su marido preguntó por qué hacen eso a su nieto y le cogen del pelo y le arrojan contra el espejo que se rompe. Le duele la cabeza después y cree que le golpearon en la cabeza y la patearon, le duele la espalda media.  “Ningún tiempo ha venido hacer, ahora vengo viendo estas cosas”. Los policías se reían.

María EA, 40 años: Llegó después que le habían desalojado a todos. Le cayó una piedra en el hombro arrojada desde los policías. Se fueron por un arado y llegaron a otro grupo.  Su hijo Edison G. estaba acompañándola y cuando viene la bomba brinca para otro lado y otra bomba le coge en la pierna. Sufrió una contusión.  Vio que los apuntaban con los gases lacrimógenos. Vio como sacaban de una casa a un joven, lo llevaban arrastrando de manos y pies arrastrándolo sobre el llano.

Victoriano G, 30 años: Acompañó en la marcha. Los rodearon con gases. Les rodearon de bombas. Gente vestida de civil que no conocía arrojaron palos. Corrió hacia arriba a Ilincho. Vio que a un señor le metieron el pie y vio a su tío que le dieron con una tabla en la cabeza. Fue a ayudarles cogió chompa y le cubrió la cabeza donde sangraba. Cogía las bombas y se las aventaba a los policías. Absorbió humo y vio a los policías arriba. Vieron más militares que les acorralaban y se regresaron hacia abajo. Policías cogieron piedras y palos y les botaban. Las bombas las apuntaban hacia el cuerpo y a las casas de gente que no estaba en la marcha. Se reunieron en la Y y los policías les insultaban. Veía a la gente y les decía “no se acerquen mucho que quieren cogernos”; policías llamaban para conversar, algunos se acercaron y cogieron a otro. Vio más de 1500 policías. Había gente infiltrada que también era de Saraguro. Podría identificarlos. Siente coraje por el acto inhumano. Afectaron todo el cantón. La gente de Alianza País les insultaba.

Rosa VCCH, 45 años: Ella estaba en su casa. Su yerno Gabriel P. estaba en la calle, su hija estaba saliendo del trabajo y le habló por los sonidos. Ella le dijo: mami nos toca correr. Llegó a la casa y le dijeron que le habían quitado la vista por un balazo en su ojo. Su hija al teléfono le dijo que estaba en el hospital y le mandaron a emergencia a Loja. Le dijeron que no había curación para él sino en Machala. La gobernadora fue, le sacaron fotos y le abrazó y le dijo que le ayudaría. No sale aun el turno para enviarle a Machala. Su hija (Liliana) estuvo viendo desde el pasamanos de su casa.  Vieron cómo mujeres con niños corrían de la desesperación. Su nieta asustada pregunta ¿pero ya no hay militares? Le dolió luego escuchar a la gobernadora que dijo eran pintura o maquillaje, que estaban mintiendo. No sabe por qué le dijo que hace 20 minutos salio del hospital. Eddy F. su hijo estuvo participando. Vio que no respetaban a las mujeres, las cogían del pelo y las arrastraban.  Se escondió y no bajo hasta las 6pm. Vio como botaron gas.

Lilian M, 20 años: Invadieron su propiedad. Vio como agredían a mujeres y su esposo Gabriel P. fue a defenderlas. Los policías le agredieron a él también y desde otro punto como a 20 metros le lanzaron una bomba al ojo izquierdo. Su esposo le contó que los policías estaba aventando piedras y palos. Ella vio como le dieron con la bomba y le buscaron detener como 15 policías que no podría identificar rostros. Estaba con amigos quienes le sacaron de ese sitio y ya no pudieron detenerle. Entraron a las casas echaron gas a las comunidades. Cuenta que los policías estaban lanzando las bombas a las personas, por eso le dieron a P. Lilian cogió un auto y en el hospital le dijeron que no lo podían atender que estaba bien grave. Se fue a emergencias de Loja desde el 17 y hasta ahora (23ago). No saben si recuperará la vista. Le sorprendió que llegara la gobernadora de Loja quien dijo que estaba dispuesta a ayudarla a en lo que necesitará. No a hecho nada la gobernadora. Están sacando rumores que ha dado todo pero no ha dado un centavo la gobernadora. Dos horas antes que llegara, le habían comunicado a Lilian que había dicho que estaban maquillados y con pintura roja . seguro fue a verificar eso, tomo fotos y se fue. Quiso taparnos con ese “apoyo” pero no se dejaron.  Están queriendo callarles pero ella, dice, no se callará. Le parece ilógico que los policias estén botando piedras, palos, bombas sin respetar niños, mujeres. Violencia a las mujeres, maltrato fisico jalando del cabello, tirando al piso, golpeando, pateando. “Hay un error de estar golpeando de parte a parte, pero no de esa forma como los policias”, señaló. “La pelea está en la panamericana, no meterse en nuestras tierras que las invadieron”. Los de la 35 le dicen que estan dando algo y no es cierto. Esta preocupada porque no ha abandonado a su esposo y tiene amenazado su puesto de trabajo. El alcalde de Saraguro, Abel Sarango, la apoyó en gestionar esto de su trabajo y le dijo que esté con su esposo apoyando. Su hija de tres años está asustada por lo que pasó. Le esta saliendo sangre por la nariz. La dejó con la abuela y no la ha visto desde el 17. Supo de niños paralizados por el susto como el caso de una paralisis facial y está en coma. Es una vecina suya. No ha puesto denuncia pero le han motivado en hacerlo.

Polibio G, sin edad: Él vive a 50 metros de donde se desarrollaron las acciones el 17 de agosto. Le comentaron que venía un contingente fuerte de policías y fue a su casa para precautelar a su familia, tiene un bebé y niños pequeños en la casa. Cuando estaba pasando el lugar de los hechos evidenció la cantidad de efectivos policiales y militares. Fue a ver a sus hijos y salió con ellos de la casa para evitar la contaminación con gases. Su casa quedó inundada de humo de gases lacrimógenos. Aunque digan que el conflicto fue provocado por la población, no es cierto, estaban tranquilos. Llegó la policía y empezó a lanzar gases a un pueblo desarmado que tuvo que empezar a correr. Policías persiguieron a las personas y él empezó a correr para evitar que lo cojan. Evidenció la persecución desde la parte alta de Ilincho y cómo ingresaban a algunas viviendas. Quienes actuaron fue la policía. Entraron a las comunidades valiéndose del Estado de excepción, el decreto 755 que firma el presidente Correa, pero ese Estado de excepción es por la erupción del volcán Cotopaxi, sin embargo se declara Estado de excepción a nivel nacional por lo tanto, valiéndose de eso hicieron todo lo posible para hacer lo que quiera. Calcula: Saraguro está a unos 600 km de distancia del Cotopaxi. Añade que la violación de los derechos humanos en Saraguro ha sido repugnante. En otras ocasiones han tenido eventos similares a estos y han tenido la posibilidad de dialogar con las autoridades y se ha llegado a acuerdos pero esta vez no tuvieron la posibilidad de dialogar ni de hacer un planteamiento, simplemente actuaron por la fuerza.

Inti L, 18 años: Estaba participando en el paro desde tres días antes del 17 de agosto. Tiene un grupo de música y fueron a apoyar su rechazo al gobierno con el charango y las quenas. Junto con su grupo de la comunidad estaba parado en San Vicente y fueron a decirle a alguien que estaba detrás de los policías que dejara de grabar. Vieron dos pelotones de policías que llegaron a su lado. El dirigente pidió que fuera un representante de la policía para dialogar ya que no tenían ningún interés en pelear ni hacer escándalo. La segunda vez que pidieron que fuera un representante empezaron a lanzar bombas lacrimógenas y corrió para no asfixiarse. Se fue a la comunidad de Ilincho. Cuando bajaron unos policías les vieron y nuevamente les siguieron, se botaron a unas plantas para que no les cojan. Llegaron cerca del Parque de la Madre y les seguían tirando bombas lacrimógenas y piedras. Empezó a defenderse. Estaba acompañado de unas 30 personas y llegaron como 60 policías que les decían que se fueran a Perú aunque esa es su propia tierra. Se juntaron en la calle Inti Ñan. Desde una casa gritaron que vayan a ayudar porque se están llevando a un amigo. Subió cuando se llevaban a su amigo Digner Patricio Medina. Desde lejos vio cómo se encerró en la casa de su abuela. Los policías golpearon la puerta y la ventana con el tolete. Cuando se llevaban a Digner lo empujaron y desde atrás otro le da una patada, se lo llevaron entre cinco policías. Los policías le empezaron a disparar bombas lacrimógenas al cuerpo y una le llegó a la mano. Por la herida le cosieron puntos. Pasó una ambulancia y él se subió, allí le cogieron puntos. Los policías cogían a quienes estaban a su alcance, les pegaban antes de hacerles subir al patrullero.

Luis AVC, 45 años: Luis sufrió en el paro porque le echaron mucho gas cuando estaba tranquilamente parado en la calle. Vio cómo un policía golpeó a una persona mayor con un palo en la cabeza por estar corriendo ahí. Luego subió a Ilincho y un policía le dio un palazo en la mano porque echaba las bombas lacrimógenas de vuelta a los policías cuando se las lanzaban. No veía nada por los gases. Los militares les empezaron a perseguir y ellos empezaron a correr. Los policías atacaron en el centro de la ciudad e invadieron la casa de su prima Victoria A., y a su hija, que está en un tratamiento de la cabeza le dio un derrame por los nervios de ver cómo sacaban a sus papás. Victoria A. se encuentra en Cuenca con la hija. Dice que es algo inhumano que hayan detenido a una pareja de matrimonio, Lozano M., porque los hijos están solos. A su esposa Luisa L. la detuvieron por defender a Luz P., embarazada, a quien los policías detuvieron injustamente ya ella había ido a la cooperativa Las Lagunas a retirar un dinero para su hija que está enferma. Sueltan a Luz P. y la cogen a Luisa y a Teresa C. Les echaron gas y las arrastraron.

Manuel APP, 47 años: No estaba participando en el paro. Salió a la tienda y cuando regresó no pudo porque lo emboscaron los policías. Se metió a la bodega de una casa donde lo cogieron los policías y uno de ellos le dio un toletazo en el labio, el cual se reventó y provocó que se le cayeran 5 dientes. Se lo llevaron camino a Loja en un carro de la Policía, pero por la cantidad de sangrado, los policías lo dejaron en el Centro de Salud de San Lucas, allí no lo atendieron. Llamó a un amigo quien lo llevó al hospital de Saraguro. Allí un médico le dijo que eso le había pasado por revoltoso a lo que él se levantó y se retiró del hospital para hacerse atender en una clínica privada.

Gía YCH, 11 años: La niña con su prima y dos pequeños más estaban en la casa, de repente llegaron militares persiguiendo a las personas, ante esto uno de los tíos maternos de la niña increpó a los militares debido a que invadían su propiedad sin su permiso, los militares respondieron apresándole, un militar encapuchado señalaba a las personas que quería que sean apresados. La familia salió en defensa de su tío y los demás apresados,  entre ellas su madre que recibió maltratos muy fuertes al igual que todos, finalmente los militares no pudieron llevarse a su tío. Estas escenas eran grabadas por una mujer de la familia con su celular, pero un militar le arranca de sus manos y destruye el celular. Desde el segundo piso de la casa la niña observa y una prima graba los acontecimientos La niña no expresa nada ese día, se guarda la terrible experiencia de ver atacada su familia, sobre todo su madre hasta el día siguiente, en la mañana al escuchar  helicópteros sobrevolando se desploma en las gradas delante de su hermano pequeño, quien avisa a su padre. Fue llevada a un consultorio médico cercano, el médico al percatarse de su gravedad le recomienda llevarla a Cuenca a un especialista, llevan a la clínica Santa Inés, pero debido a la gravedad y al costo del tratamiento deciden llevarle al seguro social, que le traslada al hospital del Rio para que reciba atención de especialistas en neurocirugía. El diagnóstico según su padre es derrame cerebral (tiene un coágulo de 5 cm) provocado por una situación de angustia fuerte. Esta reaccionando bien, al parecer por ahora no harán cirugía. Para la familia es muy duro, tienen parientes en la cárcel en Loja, y su estadía en Cuenca es costosa, por ahora ambos padres están pendientes de su hija y con mucho miedo por todo. El médico que atiende este caso se llama Pablo Peña. Su padre: Segundo Daniel Ch., profesor de música en una academia de su propiedad y la madre Juana A.

Gabriel P, 25 años: Le impactó una bomba lacrimógena en el ojo, le lastimó el globo ocular. Estaba entrando a su casa en tierras comunales cuando comenzó el conflicto. Su casa está retirada de la panamericana donde comenzó todo. Miraba la protesta, los policías golpeaban a las mujeres, se enfada y defiende a las mujeres. Vio como a otro señor que se escondió en una casa lo siguieron, rompieron la puerta de la casa, se resistieron un poco y comenzaron a agredirles. Le cogieron el pelo, le arrastraron, agarraron entre cuatro policias al hombre y a una mujer. Gritaban “indios ignorantes, no saben nada”. Le sorprendió el trato tan violento de los policías, Saraguro estaba lleno de bombas. Pensó que dialogarian pero llegaron a botar bombas, la gente se dispersó. Le dijeron (el no vio) que el helicoptero aterrizaba y con la ambulancia estaban recogiendo las bombas. Cuando se devolvía a la casa le echaron una bomba en su ojo izquierdo. Se le comenzó a hinchar y después ya no veia nada. Tiene trauma ocular, necesita retinólogo y maxilofacial. Lesión a la retina, fractura parte izquierda de su cara y sin reacción. Estudia medicina en Cuenca y está perdiendo la matrícula.  Su hija está afectada y llora por saber que a su padre le pegaron. Cuando llegué dijeron que era crítico y que no recuperaria totalmente la vista. El tercer día mejoró. Le visitó la gobernadora, le dijo que le ayudaría, que estuviera tranquilo.

Cristian L, 22 años: Alrededor de las 11h00 se encontraba en San Vicente sumado a la marcha y en el paro.  Grabó video. Escapó corriendo. Agarraron a sus tíos. Su tía fue a dar agua a quien se estaba asfixiando y se la llevaron. Su esposo la defendió y también se lo llevaron. Ellos tienen un niño de un año ocho meses y otro de 11 años.  Cristian buscando a sus tíos cuando se calmó la cosa y vio que el auto se quedó solo con sus dos sobrinos. Tomó el auto y se fue a la casa. Ahora cuida a sus sobrinos junto con su abuela.

Luz MT, 36 años: Estaban ayudando a los compañeros que están en la lucha por los derechos por el pueblo, de manera pacífica. La fuerza pública les tiró piedras que la golpearon en las costillas, en el brazo. También botaron gas. Había un oficial vestido de civil que la agredió. Le gritaron “cojan a esa india”. Sabe que en la entrada de Gunudel botaron una bomba que hirió en el ojo a un joven. Un niño quedó asfixiaron pero le salvaron y su mamá está detenida. Manifiesta que ellos piden que el gobierno escuche sus propuestas.

María MG, 60 años: Le han comunicado que fueran al paro que siempre son tranquilos. Su hijo fue a dejarles en el auto y se fue. Pasó adelante donde estaba los militares, se quedó parada cuando pasaron las bombas lacrimógenas arriba de ella. Corrieron los demás y María se cayó y una señora le llevo a un grifo de agua para lavarse la cara. Siguieron las bombas. Su hijo (José L.) al escuchar regresó a buscar a María quien estaba cerca de un cerco tratando de defenderse agarrando los tizones para arrojarlos lejos de ella. Le cogen a su hijo. Su hija (Rosa L.) fue a defender a una señora que le arrastraban alzándole la chompa y la detuvieron. A la señora la liberaron. Vio también cómo a un hombre le arrastraban desde arriba. Buscó a su hijo un día y no le dejaron pasar sino hasta el segundo día. Vio que su hijo estaba lastimado del pie por una bomba lacrimógena. Tenía la camisa rota, perdió sus zapatos y le prestaron unos después. Su hija estaba con su nieta que cuenta que le querían subir al carro. Fue otro hijo a buscarle y le dieron un bombazo en la pierna. Siente miedo y su nieta se desespera si escucha un ruido como trueno. Le hicieron un cerco los militares y le dijo uno: venga señora para conversar y ella le dijo: yo no tengo que ver con usted y se alejó.

Delfín RJ, 28 años: Se sumó al paro. estaban esperando a hablar con la policía al inicio pero llegaron y sin esperar atacaron a las personas. No se pudo alejar ya que esta amputado de una pierna y con su prótesis se le dificultaba. Absorbió gas al caer boca abajo y confundirse.  Le rodearon 7 policías y le rociaron gas, le dieron con el tolete, le cogieron del pelo y le trasladaron al patrullero. Preguntó qué por qué le llevaban y ellos insultando le exigieron silencio. vio que llegaron dos compañeros al bus dónde le trasladaron esposado junto a una señora. Al ver que el policía le gritaba, le dijo: chucha si ves que tengo la pierna amputada y sólo le insultaron. Le trasladaron a Loja pero le soltaron por ser discapacitado 29%. Antes tenía 60% pero con la nueva clasificación ahora tiene que existir medio cuerpo muerto. Con 45% cobraría el bono. El bus iba a gran velocidad y antes de llegar a San Lucas le cogió una vaca en la parte frontal y señalaron después que habían sido los manifestantes. Le llevaron a la policía central de Loja le atendieron a la ambulancia y volvió a repetir que estaba con una prótesis y ya le dieron una silla. Le quitaron el celular. Con el juez le liberaron. Tiene que ir a formar a la fiscalía de Saraguro cada viernes hasta la medida sustitutiva.

El resumen de una represión "repugnante"

El Informe de Campo de la Mesa Jurídica emitió el siguiente condensado de lo que ocurrió en Saraguro:

El 17 de agosto del 2015 alrededor de 80 personas de Saraguro se encontraban en la vía de manera pacifica dialogando con la policía (se observo alrededor de 1500 uniformados de verde y de gris). Sorpresivamente las bombas lacrimógenas comenzaron a arrojarse hacia el lado de los Saraguro quienes inmediatamente comenzaron a correr hacia casas, loma o caminos. “Llegó la policía y empezó a lanzar gases a un pueblo desarmado que tuvo que empezar a correr”.

Los policías rociaron gases a las personas, dentro de las casas y en rostros de hombres y mujeres que aprehendían. También se comentó que los policías arrojaban piedras y palos tanto que a varios les llego el golpe en hombros y piernas.

De los tres heridos de gravedad que identificamos existe un hombre con la perdida de 5 dientes y la abertura de su labio inferior a causa de un toletazo. “Se lo llevaron camino a Loja en un carro de la Policía, pero por la cantidad de sangrado, los policías lo dejaron en el Centro de Salud de San Lucas, allí no lo atendieron”. Una niña de 11 años con graves afectaciones sicológicas por violencia sufrida hacia sus padres por ataque policial. Y un joven de 28 años herido en un ojo por una bomba lacrimógena lanzada a 20 metros de él. “Tiene trauma ocular necesita retinologo y maxilofacial. Lesion a la retina, fractura parte izquierda de su cara y sin reacción”.

De los detenidos se observó y se experimentó que les jalaban del cabello, de los collares, los jalaban las ropas, rompían sus camisetas, los arrastraban, les pegaban en la espalda baja, costillas y cabeza y/o los cogían de 4 a 7 policías por persona mientras les iban maltratando en el camino. Se violentaron a mujeres embarazadas, jóvenes, personas de la tercera edad. Varios niños fueron afectados sicológicamente por los hechos y actualmente algunos preguntan si ya no existen mas policías en la zona porque les da miedo. Algunas mujeres fueron agredidas “punzándoles el vientre” o al llevárselas levantándoles la blusa.  Algunos de los hombres que aprehendían a las personas estaban vestidos de civil. Se identifica a uno con casco rojo de motociclista, según los videos compartidos. Algunos detenidos estaban con hematomas. Un aprehendido fue alcanzado por una bomba en su mano, herida que tuvo que ser suturada. “Los policías cogían a quienes estaban a su alcance, les pegaban antes de hacerles subir al patrullero”. El hombre con una prótesis en a pierna que fue declarado con medidas cautelares, al momento de el conflicto “No se pudo alejar ya que esta amputado de una pierna y con su prótesis se le dificultaba”.

De los aprehendidos, violentados y heridos 14 de los 24 no se encontraban en la vía panamericana sino en sus hogares haciendo comida, en tierras comunales llegando de trabajar, en una tienda, en la cooperativa, o pasando por el lugar de los hechos.

Ilincho y Gunudel se describe fueron los lugares de mayor violencia mientras que en los alrededores de la comunidad se encontraban también gases lacrimógenas y policías en las lomas y casas y “atacaron en el centro de la ciudad”. Algunos policías (principalmente cubiertos su rostro) insultaban a las mujeres y amenazaban con violarlas. A los hombres les insultaban diciéndoles “indios ignorantes” “ahí están esos mechosos”.  El bus que llevó a los detenidos a Loja “antes de llegar a San Lucas le cogió una vaca en la parte frontal y señalaron después que habían sido los manifestantes”.

De las afectaciones materiales se tiene registro fotográfico y testimonios sobre puertas rotas, espejos rotos, evidencias de tolete y pedazo de bomba lacrimógena dentro de los hogares. Afuera rompieron un cerco y quemaron pedazos de cultivos a causa de las bombas. Al entra a los hogares se cuantifica de 10 a 20 policías dentro de las propiedades privadas para aprehender a personas y/o maltratar a jóvenes y adultos de la tercera edad. Se señala que algunos que grababan evidencia con sus celulares, tanto de los abusos físicos como de una ambulancia que llevaba gases lacrimógenos al sitio, fueron destruidos y/o arrebatados.

En el caso del joven que fue herido en el ojo, en el hospital fue visitado por la gobernadora de Loja quien les dijo ayudaría en este caso y no volvió a aparecer.

Entre las opiniones de los entrevistados, varios señalan que nunca habían presenciado una violencia de tal magnitud en Saraguro. “La violación de los derechos humanos en Saraguro ha sido repugnante”.

La respuesta oficial: la Policía es un ejemplo de respeto a los derechos humanos

El embajador del Ecuador ante la OEA, Marco Albuja, emitió en la página institucional una respuesta la informe Sicosocial y a las denuncias que involucran a la fuerza pública:

"La Policía Nacional del Ecuador y las Fuerzas Armadas, nunca antes han estado mejor preparadas que ahora para cumplir con su trabajo y afrontar los retos que significa el mantenimiento de la paz y la seguridad en nuestro país, considerando y respetando la dignidad humana incluyendo el enfoque de género, y en irrestricto respeto a los Derechos de la ciudadanía.

Qué inventan y qué omiten los pseudo-académicos en sus informes:

1. Desconocen los crueles y alevosos ataques a la Policía Nacional y a las Fuerzas Armadas;

2. Omiten las fotos, videos, grabaciones, relatos y testimonios de los más de 114 heridos de la Fuerza Pública, que fueron agredidos por los participantes de esta “marcha pacífica”;

3. Inducen a creer que el Estado inventó las marchas como estrategia para aplicar represión;

4. Sostienen de forma falaz que los Militares y Policías (sic) han utilizado el Decreto de Excepción por la situación crítica del Volcán Cotopaxi, para allanar viviendas sin orden judicial en la Comunidad de Saraguro; 

5. Afirman que a una mujer indígena de Cotacachi la Policía Nacional la ha desvestido y “se han burlado de sus pechos desnudos y le han amenazado con violarla“. Esta denuncia fue investigada por la inspectoría de la Policía y no se ha encontrado ni una sola persona que pueda informar sobre el suceso, no hay testigos, no hay víctimas; es más, la Policía no patrulló la zona en el momento en el que supuestamente ocurrieron los hechos;

6. Tergiversan un tuiter del Presidente Rafael Correa, mediante el cual se informaba la irresponsabilidad de la CONAIE al obligar a mujeres y niños a salir al paro, actitud de la CONAIE que va en franca violación de lo establecido en la Convención sobre los Derechos del Niño; sin embargo. el “informe” afirma ahora que la actitud del Gobierno de defender los derechos de mujeres y niños es una estrategia paternalista que infantiliza a las mujeres, que absurdo!;

7. Presentan fotos de Policías sin armas, y argumentan que están armados, pero con armas invisibles o escondidas, insultando así la inteligencia de los lectores, procediendo exactamente igual que con otros países, llegan al punto de modificar fotografías a su conveniencia;

8. Sostienen que por esa brutalidad policial Hernán Pallasco Vega ha perdido el ojo derecho, por impacto de bomba lacrimógena, hecho absolutamente falso, no se disparó gas lacrimógeno y no se reportaron heridos por acción represiva ni de la Policía ni de las Fuerzas Armadas;

9. Que en definitiva, el Gobierno criminaliza la protesta social; lo cual contradice las abundantes pruebas digitales que en video y fotografía muestran a los miembros de la protesta social utilizando en contra de la Fuerza Pública armas de fuego, lanzas ancestrales, tubos de metal, palos afilados, piedras, bombas molotov, fuegos pirotécnicos, armas corto punzantes, etc..

EJEMPLO (sic) señores denostadores de la Patria, nuestras instituciones de seguridad son un EJEMPLO para el mundo de lo que significa respeto a los Derechos Humanos de los manifestantes; el enjambre de mentiras que ustedes inventan en sus “Informes” son un atentado contra la imagen de una nueva Patria que tanto trabajo nos ha costado construir. ¿Ya se olvidaron que desde 1830 hasta el 2006 los Jefes de Estado duraban apenas 16 meses en promedio? ¿Ya se olvidaron que los ministros de finanzas desde el inicio de la República solamente cumplían funciones con 8 meses de promedio? ¿Ya se olvidaron que esos gobiernos permitieron la merma del territorio nacional, cedieron la soberanía de la política exterior y de la seguridad nacional a cambio de unos dólares prestados para enriquecer sus propias arcas? Increíble que ahora quienes se dicen defensores de los DDHH quieran regresar al huasipungo, a la esclavitud doméstica, a la destrucción sistemática de la biodiversidad, a difundir la ignorancia como forma de vasallaje y dominio.

Este momento de la historia es otro, ya no es el de la izquierda garrotera y la derecha pistolera, donde se ganaba infundiendo miedo; ya no, este momento histórico es el de la reflexión, el de las obras, el de los conceptos, el del bien común. El miedo quedó solo para quien lo trata de fomentar y para los pocos que aún lo quieran sentir. Los que queremos a nuestra Patria como un ejemplo de desarrollo social, humano, medioambiental, económico, industrial, agrícola, cultural, científico y comercial, que sea soberano, democrático, transparente, solidario, igualitario, complementario, justo, equitativo, integral, y afectivo, somos más, somos infinitamente más y en las urnas ya hemos demostrado que somos millones.

Este momento histórico tampoco es el mismo en el campo internacional, los organismos multilaterales no se dejan impresionar por quienes quieren aparecer como los “defensores de los DDHH” que convirtieron, en décadas pasadas, a los litigios y a las víctimas en un negocio muy rentable.

Respecto a un informe presentado por la ONG Colectivo de Investigación y Acción Psicosocial:

• El informe es una revisión preliminar de diferentes fuentes documentales, necesariamente no responde a una investigación formal. Para que la aplicación del método inductivo sea eficiente, el número de elementos de la muestra debe ser importante y contrastada con varios elementos, entre otros, como el número de personas que se entiende salieron a las marchas, el tiempo que duraron las marchas, o el número de eventos en que grupos opositores, formales o no, hayan participado; contrastando esa información con la de otras fuentes reales que estuvieron en los acontecimientos y desde luego con las datos multimedia que puedan proporcionar fuentes incluyendo las propias instituciones estatales, públicas descentralizadas, privadas y de organización popular diversa.

• El informe resulta en una descripción de situaciones personales dentro de un solo evento, en donde no se ve un análisis objetivo de la situación. Este documento puede ser una parte documental de investigaciones extensas, pero tal como ha sido presentado no constituye una investigación en sentido propio, por tanto sus conclusiones resultan parciales y si las premisas, o una de ellas, en las que se fundamentan son falsas, pues dichas conclusiones tendrán la misma calidad científica.

• No se ve un método serio de investigación, solo la presentación de un sinnúmero de casos. Las conclusiones se basan en escasas fuentes bibliográficas, que aportan conceptos muy generales y que no necesariamente llevan a las conclusiones señaladas.

• Con estos antecedentes, el informe contiene elementos de noticia periodística, de los cuales NO se puede concluir la existencia de estrategias de represión y violencia política deliberada de todos los grupos que participaron en las manifestaciones. El informe evade dar luces reales y comprobables sobre los posibles protocolos que el Estado sigue para estas situaciones, por el contrario se basa en la descripción de cómo se dieron los hechos solamente vistos desde uno de los varios lados, que existieron en ese mismo día.

• Asimismo, el documento está escrito y dirige todos sus esfuerzos a comprobar una sola conclusión anunciada por adelantado y en ningún momento se plantean hipótesis, como es lo responsable en una investigación metodológicamente seria y académica responsable, la conclusión ya anticipada que es el título mismo del informe es “que en el Ecuador y por parte del Gobierno existe violencia política y represión social”, al tiempo de probar que la salud colectiva ha sido afectada. Una de las ONGs responsables es de salud, y se usa como cortina el tema de la salud colectiva para concluir lo demás.

• Del número de registros documentales que se mencionan en el informe, en total 229, se dice que 3 son del Estado, este desequilibrio le resta objetividad al estudio, dado que solamente en los hospitales públicos fueron atendidos más de 100 policías heridos, más los miembros de Fuerzas Armadas y los civiles que se oponían a las marchas, que corrieron con la misma suerte, por parte de los manifestantes.

• Es claro que se trata de un documento de carácter informativo con un período de actualización limitada (13 al 23 de agosto de 2015), mas aún tomando en cuenta que el 77% de las fuentes utilizadas tienen carácter informal y no son susceptibles  de verificación.

• El informe tan solo expone presunciones que deberán ser formalmente denunciadas ante las autoridades judiciales competentes, en ese caso el Estado cumplirá con su obligación de investigar y, si es del caso, sancionar administrativa, civil o penalmente a los responsables, así como reparar a las víctimas.

• Se debe resaltar que el Estado ecuatoriano cuenta con los recursos apropiados y efectivos para que todo tipo de denuncias por parte de la ciudadanía sean atendidas por las autoridades ecuatorianas. Evidentemente, ninguna de las denuncias contenidas en el documento han agotado las instancias internas ecuatorianas, por lo que la posibilidad de que estos casos sean presentados en instancias internacionales, al momento, es mínima.

• Es un documento que presenta verdades dudosas y en el mejor de los casos parciales. No se elabora en cuanto a otros argumentos. Se dice que se cuenta con más información, denuncias, pero eso no se ve en el documento. Solamente se repite lo que los medios de comunicación dijeron al respecto -los llamados oficiales y los no oficiales.

• El documento plasma las siguientes acusaciones graves sin siquiera esgrimir argumentaciones fácticas comprobable (relatos de testigos anónimos o crónicas de medios de comunicación no contrastadas, no son pruebas válidas en una investigación) y peor jurídicas, la ciudadanía sabrá juzgar lo que pasó ese día y la intencionalidad de las afirmaciones:   Criminalización de la protesta social; Violación del derecho a la resistencia; Excesivo uso de la fuerza; Represión violenta y agresiones a ciudadanos; Violación al derecho a la libertad personal; Violación al derecho de libertad de pensamiento y expresión; Casos de violación de los derechos del niño; Violencia contra mujeres y ancianos;  Persecución y judicialización de dirigentes indígenas; Violación de derechos migratorios;

• Sin embargo de estas graves y falaces acusaciones, al no contar con pruebas fehacientes de lo denunciado, incluidos casos de violaciones de los derechos de niños, mujeres y personas mayores, ningún procedimiento a nivel internacional avanzará sin una detallada investigación que incluya la participación y cooperación del Estado ecuatoriano.

• La presentación de la perspectiva de género parece ser la más sólida del documento pero lastimosamente es aplicable a todos los actores sociales y especialmente a la dirigencia indígena y a los movimientos de extrema izquierda con rasgos culturales profundamente patrialcales y que no han cumplido con las disposiciones constitucionales que obligan a distribuir equitativamente las funciones de dirección en los comités, movimientos y partidos políticos, peor aún en la presentación de candidaturas locales.

• El párrafo final concluye que el Estado es represivo si la manifestación es indígena, y utiliza acciones distintas si la manifestación es de la clase media y alta. Esta afirmación simplemente está escrita para tener efecto más de provocación que un hecho real y comprobado".

El contrainforme completo del embajador Albuja aquí. 

 

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