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4 de Junio del 2018
Historias
Lectura: 14 minutos
4 de Junio del 2018
Fermín Vaca
Periodista político. Es editor de PLANV. Ha trabajado en los principales periódicos de Ecuador en la cobertura de política y actualidad. 
La caída del Consejo de la Judicatura sacude los rezagos de correísmo

Fotos: Luis Argüello

La mesa destinada al Consejo Nacional de la Judicatura quedó vacía en el escenario del Teatro Universitario de la Universidad Central del Ecuador. 

 

En el público se podía identificar a militantes de la Unidad Popular y de movimientos sindicales. 

 

En una sesión sin sorpresas, el Consejo de Participación Transitorio declaró cesados a los vocales del Consejo de la Judicatura. En una maratónica sesión de más de cinco horas, el Transitorio dio la razón a los críticos de Gustavo Jalkh y acogió prácticamente todos sus argumentos. No se nombró a sus reemplazos, pero el Transitorio podría hacer las designaciones en esta semana.

El viejo teatro de la Universidad Central del Ecuador amaneció cercado de policías antimotines. Las obras del Metro, que se realizan justo frente a la Plaza Indoamérica, ya restringuen de suyo el tráfico en la zona, pero la Policía había dispuesto un operativo para controlar el acceso al Teatro Universitario.


Un piquete de policías antimotines reguardó el acceso al vestíbulo del Teatro Universitario. 

En el interior tendría lugar la sesión del Consejo de Participación Transitorio en la cual se leería la evaluación y decisión sobre las acciones de Gustavo Jalkh, el polémico ex ministro de Rafael Correa que dirigía el órgano discplinario de la Función Judicial y el resto de los vocales de su Consejo Nacional de la Judicatura (CNJ). 

La suerte estaba echada 

Pero, desde la semana anterior, a nadie le quedaba dudas sobre que la suerte estaba echada. El propio Jalkh, quien había concurrido al Pleno del Consejo Transitorio para presentar su defensa, terminó dejando el pequeño salón del quinto piso del Edificio Centenario junto con los otros vocales, luego de un altercado con Julio César Trujillo por qué silla debía tomar en la audiencia.


Gustavo Jalkh, pocos minutos antes del incidente en pleno del Consejo Transitorio. Ahí defendió sus posturas. 

En el interior tendría lugar la sesión del Consejo de Participación Transitorio en la cual se leería la evaluación y decisión sobre las acciones de Gustavo Jalkh, el polémico ex ministro de Rafael Correa que dirigía el órgano discplinario de la Función Judicial y el resto de los vocales de su Consejo Nacional de la Judicatura (CNJ).

El pleito por la silla, sin embargo, fue solo el punto más duro de la serie de contrapunteos entre Jalkh y Trujillo, pues el CNJ cuestionó desde el principio las decisiones del Transitorio sobre sus acciones como órgano disciplinario de la Función Judicial. En contra de Jalkh se habían presentado, desde el año pasado, argumentos como el uso abusivo de las sanciones disciplinarias, la aplicación de la norma del error inexcusable para destituir a jueces con indicios de corrupción, y, además, supuestas presiones contra los jueces para realizar un control político e ideológico de la justicia, de manera que estuviera alineada con el Gobierno de Rafael Correa. 

Por lo menos 20 denuncias de ex jueces, en especial del Guayas, fueron presentadas, aunque ninguno de ellos explicó por qué no renunció en su momento cuando fue supuestamente presionado. 

En el proceso de evaluación, Jalkh envió al Transitorio cerca de 250 mil hojas de papeles como parte del informe de labores que le fue solicitado, al igual que sus colegas, que llegaron a enviar más de 20 cajas cada uno con documentación de respaldo. Finalmente, durante la audiencia, Jalkh cuestionó varios pasajes del informe del Consejo Transitorio y destacó que se confundía el error judicial -que debía ser declarado por las cortes- con el error inexcusable -que él sostenía era una medida disciplinaria legítima contra jueces que no sabían ni los fundamentos del derecho-. Cuando terminó de hablar y pretendió tomar una silla entre el público, y no una de las cinco que habían sido colocadas en el pequeño plenario del Consejo de Participación para los vocales del CNJ, ardió Troya. Tras un cruce de palabras con Trujillo -que amenazó con hacerlo sentar con la Policía presente-, Jalkh y sus vocales se pararon y se fueron. 

La mesa vacía 

En el Teatro Universitario, entre tanto, se habían colocado dos mesas. La primera, en el centro del escenario, para los vocales del Transitorio. La segunda, hacia la izquierda, para los integrantes del CNJ. Ninguno de ellos se presentó, pero varios funcionarios de la Judicatura sí concurrieron. 


Los cinco vocales del CNJ no asistieron, alegaron que su seguridad no estaba garantizada. 

Poco antes de las 10:00, el Teatro estaba casi totalmente lleno. En primera fila estaban funcionarios del Transitorio, como María de Lourdes Arboleda y Mateo Martínez, así como personajes cercanos al entorno de Julio César Trujillo, como Jorge Rodríguez, Mesías Tatamuez, Alberto Acosta, Juan Cuvi, el rector de la Universidad, Fernando Sampértegui, Napoleón Saltos, el asambleísta Esteban Bernal y sus asesores, el abogado Hernán Ulloa, el líder de la Unidad Popular (Ex MPD) Geovanny Atariguana, entre otros. 


Funcionarios, asesores y gente del entorno de Julio César Trujillo y el Consejo Transitorio estuvieron en primera fila. 

En la platea y la luneta del Teatro se habían sentado estudiantes de la Universidad, y personas que se identificaban como representantes gremiales de abogados del interior del país. Mostrataban carteles de colegios de abogados de Pichincha y de varias provincias de la Costa, así como pancartas rojas de sindicalistas y de la Federación de Estudiantes Universitarios (FEUE). 


El Teatro estuvo totalmente lleno, con un público conformado por estudiantes, abogados y simpatizantes del Transitorio. 

La mesa preparada para el Consejo de la Judicatura se quedó vacía. Se quedaron sin tocar las cinco botellas de agua sin gas que estaban sobre la mesa, no se usaron las cinco sillas de cuerina negra. 

Los funcionarios del CNJ que habían ido confirmaron que ni Jalkh ni ninguno de los vocales pensaban hacerse presentes en el sitio, pues temían ser agredidos por quienes eran todos simpatizantes de Trujillo y el Consejo Transitorio. La escena parecía sacada de los mejores tiempos del correato: estaban todos los militantes de la nueva tendencia demostrando que son más, muchísimos más. La tortilla se había virado. 

Las cinco horas finales de Jalkh

Los funcionarios del CNJ que habían ido confirmaron que ni Jalkh ni ninguno de los vocales pensaban hacerse presentes en el sitio, pues temían ser agredidos por quienes eran todos simpatizantes de Trujillo y el Consejo Transitorio. La escena parecía sacada de los mejores tiempos del correato: estaban todos los militantes de la nueva tendencia demostrando que son más, muchísimos más. La tortilla se había virado.

Cerca de las 10:15, Julio César Trujillo y su vocales se instalaron en el escenario entre aplausos y gritos de respaldo. Habían llegado caminando discretamente el coronel (r) Luis Enríquez, quien lucía una mochila que colocó en el respaldo de la silla y el vocal Luis Macas, quien llevaba sus papeles en un maletín negro de tela de la universidad indígena donde daba clases antes de volver a la vida política.

El viejo Teatro, diseñado en 1947 como una sala de cine, estaba completamente lleno. Trujillo anunció que había que tener paciencia, que la lectura de la resolución iba a ser larga. Y lo fue, en efecto, pues demoró casi cinco horas y media. En ella, el Consejo Transitorio analizó, punto por punto, las decisiones que tomaron Jalkh y su equipo. Se refieron a aspectos como su evidente cercanía al correato, pues muchos de lo integrantes del Consejo de Participación que los nombró eran ex funcionarios del Gobierno de Correa. Se destacó que algunos de los vocales no estaban capacitados para el cargo, como el caso de Paulo Rodríguez, quien llegó a presidir la Judicatura a pesar de ser ingeniero y no abogado. 

Durante cinco horas, el informe del Consejo Transitorio desmontó los argumentos de defensa de Jalkh, desde que se habían procesado en su contra denuncias anónimas -el Transitorio dijo que es correcto proteger la identidad de los denunciantes- hasta que no tenían competencia para analizar sus acciones. 

El Consejo analizó una por una las competencias del CNJ y la forma en la que tomó sus decisiones. Cuestionó la designación de fiscales, de jueces, de notarios. Mencionó entre los notarios a amigos, parientes, compadres, agnados y cognados de los jerarcas correístas, que habían ganado las notarías sin que fuera casualidad. Explicó por qué defenestró al fiscal Gen Rhea de la Fiscalía General, designado por el CNJ, se dijo, sin merecerlo. 


Ubicado en el centro de la mesa, el secretario del Transitorio, David Seraquive, leyó durante cinco horas y quince minutos. 

Desechó los argumentos con que se sustentaron los concursos dudosos, las decisiones arbitrarias. Y, hacia el final de la quinta hora, aceptó prácticamente todas las críticas contra la aplicación del error inexcusable, rechazando la postura de Jalkh de que la institución existe en otros países y no modifica las sentencias judiciales. 

Salió a la luz el caso de los tres jueces del Guayas que concedieron un amparo de libertad a la mujer del narcotraficante Gerald. Aunque la caída de la Sala de lo Laboral de la Corte Provincial del Guayas fue consecuencia de la aplicación del error inexcusable por parte del CNJ -la receta consabida aplicada por Jalkh- y luego fueron encarcelados por un presunto prevaricato por pedido de la Fiscalía, el Transitorio dijo que en este caso se evidencia que las evaluaciones del CNJ eran malas, pues los tres jueces sindicados las habían pasado satisfactoriamente. Pero, ¿estuvo bien o no la aplicación del error inexcusable en ese caso? Nada dijo el Transitorio al respecto. 


Figuras de la izquierda, como Juan Cuvi y Alberto Acosta estuvieron entre el público. 


Boris Cornejo, principal de la Fundación Esquel, asistió al evento en el Teatro Universitario. 

Desde la platea, Bernal escuchaba. El asambleísta había esgrimido varios de los argumentos que fueron acogidos por el Transitorio. De hecho, los había repetido ante la Comisión de Fiscalización de la Asamblea Nacional presentando casos de jueces que fueron cesados sin tener derecho a la defensa. Junto al asambleísta estaban sus asesores, quienes habían sostenido que, a pesar de la decisión del Transitorio, la censura y destitución de Jalkh en la Asamblea Nacional debe continuar. La comisión de Fiscalización tiene diez días para emitir su informe y, de ser favorable, llevar el caso al Pleno de la Legislatura. Aunque se de el trámite, Jalkh y sus vocales podrían no asistir al proceso político. 


Con carteles de apoyo, simpatizantes del Consejo Transitorio mostraron su respaldo a su gestión.

La comisión de Fiscalización tiene diez días para emitir su informe y, de ser favorable, llevar el caso al Pleno de la Legislatura. Aunque se de el trámite, Jalkh y sus vocales podrían no asistir al proceso político.

A pesar de lo largo de la resolución, que se basó en cinco parámetros como la legitimidad del cargo, el cumplimiento de funciones, la debida gestión de recursos públicos, la transparencia y la evaluación ciudadana, el entusiasmo de los simpatizantes del Transitorio que se agolpaban en el Teatro no se redujo. Para las 15:20 se anunció que, por unanimidad, se declaraba cesados a Jalkh y todos los vocales del CNJ.

De su lado, el CNJ se pronunció en horas de la tarde con un comunicado: "El CJ espera recibir la notificación oficial de la resolución tomada por el CPCCS-T para pronunciarse en las próximas horas sobre el contenido de la mencionada decisión.

Rechazamos los calificativos vertidos de manera infundada en la resolución del Pleno del CPCCS-T, así como las aseveraciones carentes de fundamento técnico - jurídico o fáctico para pretender sustentar sus opiniones parcializadas.

Adicionalmente, se ha evidenciado una nueva violación al debido proceso, tanto por la inclusión de temas que jamás nos fueron notificados para ejercer nuestro derecho a la defensa, como por el uso de otros parámetros de evaluación que no estaban expresamente indicados en el denominado “Mandato de Evaluación de las Autoridades Designadas por el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social”.

Asimismo, constatamos que nuestros argumentos y pruebas de descargo no fueron considerados a la hora de resolver.

Finalmente, con base en el artículo 10 del referido Mandato, una vez notificados formalmente, ejerceremos nuestro derecho de impugnación a la resolución tomada por el CPCCS-T".

No se nombró a sus reemplazos, cosa que, al parecer, el Transitorio hará con una simple resolución y calificación de méritos, al estilo de la designación de Gina Benavidez en la Defensoría del Pueblo, puesto que la decisión es susceptible de ser impugnada por el CNJ. Si la impugnación queda en firme, es posible que la semana termine con un nuevo CNJ.

Aunque hay rumores sobre quiénes podrían ser designados, sus cargos serían temporales, hasta completar el periodo del CNJ defenestrado y se realice un nuevo concurso. Suficiente tiempo, sin embargo, para que el control de la justicia cambie de manos. 

 

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