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22 de Abril del 2020
Historias
Lectura: 24 minutos
22 de Abril del 2020
Fermín Vaca Santacruz
La delgada línea entre información y propaganda que los políticos cruzan a diario
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Fotomontaje: PlanV

 

Revisamos algunas de las publicaciones en redes sociales de funcionarios del Gobierno Nacional y de algunos seccionales de la Costa y analizamos sus mensajes. La promoción de la imagen de las personas, la vuelta de las conocidas tomas de dádivas y regalos a los más pobres y el tono épico y propagandístico de algunos vídeos parecen desbordar lo meramente informativo y pasar al terreno de la propaganda política.

Bastaron 30 días de cuarentena para que la comunicación de algunos políticos se convierta en un reprisse de las campañas electorales de los 90, cuando regalar víveres, camisetas, avena, colchones y otros artículos era moneda corriente del clientelismo político. 

Los mensajes de la comunicación política presentan la imagen de funcionarios jóvenes, con las camisas -literalmente- arremangadas, con jeans y zapatos de lona, recorriendo barrios pobres. Y, cuando se hace necesario, esos mismos funcionarios empiezan a descargar camionetas con cajas y bolsas de víveres. O, también, se colocan trajes especiales, mascarillas, guantes, y recorren hospitales desde la bodega hasta la morgue, pasando por los pasillos.

Las imágenes que el Gobierno difunde de las acciones de sus funcionarios no tienen, a diferencia de las que se veían en los años del correato, un enfoque similar y uniforme, sino más bien —estima el consultor político Gustavo Isch— el criterio de cada relacionador público o funcionario en particular, se asume que con el visto bueno del funcionario.  ¿Pero, dónde está la frontera entre la legítima obligación de informar y el retomar viejas prácticas clientelares de la política ecuatoriana?

Con el estilo de aquel presentador de televisión de los ochenta que llegaba a un barrio marginal costeño a regalar electrodomésticos a alguna anciana en navidad, funcionarios del Gobierno central y de los locales, sobre todo en Guayas, han salido a recorrer los barrios para entregar kits de alimentos. O se han empeñado en visitar plantas de gas industrial para constatar que hay cilindros de oxígeno, necesarios en los hospitales para las personas con neunomía a causa de la COVID. 

Con el estilo de aquel presentador de televisión de los ochenta que llegaba a un barrio marginal costeño a regalar electrodomésticos a alguna anciana en navidad, funcionarios del Gobierno central y de los locales, sobre todo en Guayas, han salido a recorrer los barrios para entregar kits de alimentos.

Pero la forma en la que esto se comunica varía de funcionario a funcionario. Algunos se limitan a mostrar en su cuenta de Twitter el material que han entregado y colocar alguna foto suya en la escena. Otros, en cambio, no escatiman en producción de imagen y presentan vídeos musicalizados con tonos épicos, con el supuesto propósito de motivar más que de informar.

Otros miembros del Gobierno, en cambio, se limitan a hacer discretas publicaciones en Twitter cuando lo estiman necesario, sobre todo, lo que no están saliendo a las calles a realizar tareas específicas. Es el caso por ejemplo de la ministra de Educación, Monserrate Creamer o el ministro de Finanzas, Richard Martínez. 

Revisamos algunas de las piezas de comunicación política disponibles en Twitter para analizar sus tópicos e impacto. 

Cargando canastas

En la provincia del Guayas, la más afectada por la pandemia y por su impacto económico, dos tópicos aparecen en la comunicación de las acciones oficiales. La entrega de canastas de alimentos y despensas y la presencia de los funcionarios en instalaciones industriales de oxígeno medicinal. Uno de los protagonistas de esta campaña es Rodolfo Baquerizo C (@RODOLFOBC87) quien se presenta en Twitter como Coordinador de la Zona 8 del Ministerio de Inclusión Económica y Social.

Sus 8472 seguidores están constantemente informados de sus recorridos en barrios pobres de Guayaquil y cercanías de la capital provincial. Revisamos varias de sus publicaciones en redes sociales, en donde aparece bajo fuerte sol, a bordo de una lancha, y cargando él mismo las canastas de alimentos que entrega. 

El funcionario se esmera en mostrar su cercanía con la gente que ayuda, como cuando entregó al Ministerio de Cultura 300 despensas que fueron repartidas, entre "rockeros y metaleros como su servidor". Para que no quede duda de ello, el coordinador sale en la foto con el camión, las cajas y haciendo la característica señal rockera con las manos. 

Pero las varias fotos del funcionario cargando él mismo las cajas tienen una explicación. En otra publicación asegura que "Es fundamental entregar los kits puerta a puerta y en las manos. Siempre nos tomamos un tiempito para conversar con las personas. Como máxima autoridad del MIES en Guayaquil seguiré siendo yo, junto a mi equipo, quienes entreguemos los kits. Lo hacemos con alegría!" Y para que quede oportuna constancia, se toma una foto en el portal de una casa humilde de caña, con la mujer del pueblo a la que le entregó la despensa, en sus propias manos.

Pero las varias fotos del funcionario cargando él mismo las cajas tienen una explicación. En otra publicación asegura que "Es fundamental entregar los kits puerta a puerta y en las manos. Siempre nos tomamos un tiempito para conversar con las personas".

La gestión del joven funcionario del MIES en lancha, a pie y en camioneta sigue siendo documentada en su red social. En su cuenta publica también las fotos de tres personas humildes con las bolsas de alimentos en las manos. Se supone que ellos accedieron a la foto, pues miran a la cámara del funcionario con la bolsa de alimentos en las entradas de sus viviendas de caña y madera. 

Felicitaciones mutuas

Rodolfo Baquerizo hace tal trabajo que ha llamado la atención de su jefe, el ministro de Inclusión Social Iván Granda, quien en su cuenta de Twitter publica tres fotos del joven visitando casas de latón y madera en una zona marginal de Guayaquil. Y para que no quede duda de que se entregó lo ofrecido, la cuarta foto es de una mujer del pueblo que muestra la funda de plástico con algunos víveres. 

Pero dejemos por un momento al coordinador del MIES en Guayas y pongamos atención a lo que hace el titular de esa cartera, el abogado cuencano Iván Granda. Granda estuvo hace poco, en una soleada mañana, recorriendo polvorientos caminos en la provincia de El Oro. Justo le tomaron la foto cuando, con sus propias manos, bajaba de una camioneta una caja azul con víveres de una empresa de supermercados, a las que el Gobierno ha colocado un sticker oficial del mismo tono. Las cuatro fotos que se pueden poner en un tuit muestran al ministro en el proceso de saludar, descargar, entregar y despedirse. 

Granda da ejemplo y así, se explica, sus funcionarios se sienten obligados a emular y superar sus esfuerzos.  En la cuenta del funcionario, que tiene 41.440 seguidores, destaca un vídeo en donde aparecen él y sus colegas del alto Gobierno, incluyendo al presidente Lenin Moreno, asociados con valores como "verdad, esperanza, aliento, solidaridad" y otros. El vídeo, de 43 segundos, muestra al presidente, al vicepresidente, al secretario del Gabinete, y al propio Granda a la altura de un enfático "comparte verdad".  El vídeo empieza con un perrito, termina con gente cuya sonrisa no se ve por las mascarillas, pero que "sonríe con el corazón".

La corta pieza deja claro que el Gobierno y sus funcionarios son ejemplo de varias virtudes, mientras las "noticias falsas" que se publican lo son de pura y dura oscuridad. 

Otra pieza de vídeo, con el mismo tono épico, aparece en la cuenta de Granda, a propósito del día del trabajador social, que está ilustrada con tomas de funcionarios del MIES entregando, nuevamente, fundas de víveres a bordo de sus camionetas, y de policías en la misma tarea. "Los valientes no descansan hasta que una persona vulnerable tenga una oportunidad en la vida", sentencia, rotundo, el vídeo publicado en la cuenta del ministro Granda, que bien podrían titularse "Los valientes".

691 Likes obtuvo la pieza de comunicación política en la cuenta del ministro.

En mangas de camisa azul

En la misma línea narrativa aparecen las publicaciones del secretario del Gabinete, Juan Sebastián Roldán, quien junto con el vicepresidente Ottto Sonnenholzner y el ministro de Salud, Juan Carlos Zevallos, supervisan personalmente algunos hospitales del interior del país. 

Roldán y Sonnenholzner visten el mismo outfit, como si se hubieran puesto de acuerdo: la camisa, de aspecto caro, de tonos azules o celestes a rayas , por fuera del pantalón de jeans y convenientemente arremangada para permitir la colocación de los guantes quirúrgicos, la mascarilla N95 de uso profesional y, en ocasiones, ropa especial de aspecto quirúrgico.

Roldán aparece en un hospital en Tena, señalando algo que no se ve, con gesto enfático y dedo índice. Mira con atención unas cajas de suministros médicos y conversa con el ministro de Salud, que es algunas décadas mayor que sus colegas del Gobierno y viste de manera más acorde con su edad. 

El funcionario del Palacio, quien cuenta 61.700 seguidores en Twitter, gusta de publicar varias imágenes del mismo tipo. Como otra visita un hospital de Portoviejo, en donde el fotógrafo del Gobierno ha tomado al vicepresidente desde abajo, en contrapicado, lo que lo hace ver más alto, mostrando su figura en el horizonte.

Para estar a tono con la comunicación de sus colegas, no podían faltar en la de Roldán unas tomas cargando él mismo unas cajas de víveres que entrega en un barrio pobre del sur de Quito, como consigna un vídeo de la visita.

No solo cargó las cajas él mismo: al igual que los funcionarios del MIES, Roldán subió a su cuenta de Twitter las fotos de humildes familias en las puertas de sus casas, con niños incluidos, para evidenciar la secuencia del funcionario que bajó la canasta de la camioneta, la puso en las manos de los moradores y se despidió de ellos, mientras miran a la cámara oficial curiosos y sonrientes. 

Guión repetido

El guión se repite así siguiendo varios tópicos y, al parecer, el modelo es contagioso, porque varias autoridades locales de Guayas siguen la receta al pie de la letra. Por ejemplo, la alcaldesa Cynthia Viteri. En su cuenta de Twitter, que cuenta con 435.300 seguidores, la alcaldesa muestra sus tareas cotidianas en la lucha contra la COVID19. No carga las despensas ella misma, pero se ve a uno de sus policías municipales entregando una. 

En otra publicación, la alcaldesa se asegura de que las cajas y las bolsas estén correctamente empacadas, pero no se ha puesto a descargarlas de las camionetas. De las cuatro fotos posibles, dos la muestran a ella y las otras dos a los artículos que van a entregar a la población.

Pero la funcionaria no pudo resistir la tentación y también apareció en la puerta de una casa humilde, viendo como sus acompañantes entregan las canastas y revisando el mapa de un barrio marginal de Guayaquil, a donde había salido a hacer un recorrido. 

Otro funcionario local del Guayas que se arremanga la camisa es Carlos Luis Morales, prefecto de la provincia. Puesto un traje blanco especial y una mascarilla N95, Morales grabó un vídeo en donde aparece descargando un camión con vituallas para armar sus propias canastas de alimentos. El prefecto descarga los bultos personalmente en el coliseo de la Universidad Católica.

No quiere quedarse atrás Bernando Lucero, jefe político del Cantón Milagro. El funcionario, quien asegura en su cuenta de Twitter con 1606 seguidores que es "consultor de marketing político y comunicación digital" sube fotos entregando él mismo fundas de arroz a cuatro moradores de la localidad. Para que se vea qué contienen las fundas, el funcionario muestra unas de arroz que han sido donadas por una piladora local. 

Campañas son a título personal, estima Gustavo Isch

Gustavo Isch duda de que haya resucitado el "Estado de propaganda".

Las imágenes de funcionarios  y políticos cargando con sus propias manos artículos que regalan en barrios populares no son una novedad en la comunicación política nacional, recuerda el consultor Gustavo Isch.

Para Isch, no se trata de un "Estado de propaganda" ni de una "campaña permanente" igual a la que tenía el gobierno anterior como política de Estado. Por el contrario, sostiene que la actual administración ha tenido un manejo más bien moderado de la capacidad propagandística oficial.

El correísmo, recuerda, tenía varios ejes comunicacionales como ocultar la corrupción, crear una imagen funcional a los propósitos políticos del régimen y promover antagonismos irreconciliables. A esa receta, cree Isch, Lenin Moreno se ha mantenido distante. Considera legítimo que el Gobierno combata la incertidumbre ocasionada por la epidemia de la COVID19, que puede motivar desconfianza, miedo y desapego de la institucionalidad. 

El consultor estima que pueden estar propalándose opiniones que lejos de unificar a la nación la puede atomizar, por lo que el actual Gobierno debe informar sobre su gestión, sus desafíos y sus debilidades. La epidemia sorprendió a las principales potencias del mundo, y también al Ecuador.

La situación personal del presidente Moreno, como su edad y discapacidad, le impiden salir al territorio, por lo que se ha recluido en Palacio de Gobierno, pues sería humana y políticamente irresponsable que se exponga, estima Isch. Moreno también ha sido sometido a la presión de una oposición que se ha manifestado en las redes sociales y en la Asamblea, en donde el consultor estima que se ha retomado el debate político y eso evidencia la oposición frente al Gobierno. 

Isch destaca que, efectivamente, algunos de los funcionarios del Gobierno que están saliendo a las calles y recorriendo el país, han caído en la tentación de mostrar una imagen personal de cargar cajas, de jugarse la salud en los hospitales y de mostrar la gestión de un "gobierno sensible".

Isch piensa que el presidente Moreno sí ha dialogado, como se evidenció en octubre cuando "negoció la paz", lo que evitó un conflicto mayor como el ocurrido en Chile. También destaca los diálogos con líderes políticos como Jaime Nebot o Guillermo Lasso. 

Pero en este marco general, Isch destaca que, efectivamente, algunos de los funcionarios del Gobierno que están saliendo a las calles y recorriendo el país, han caído en la tentación de mostrar una imagen personal de cargar cajas, de jugarse la salud en los hospitales y de mostrar la gestión de un "gobierno sensible". Esas campañas habrían tenido un buen resultado, al elevar la imagen y aprobación personal de algunos funcionarios. Cada uno de los ministros se está manejando de manera independiente en términos de su imagen, lo que sin duda ha despertado críticas sobre los tonos propagandísticos y la forma en la que se comunica. 

En un escenario de incertidumbre, en donde todo el mundo opina, Isch cree que si bien el Gobierno puede haber cometido errores, está tratando de avanzar en la medida de sus posibilidades. El consultor cree que el gobierno de Correa desmanteló parte del sistema de salud para privilegiar contratos con sobreprecios y un esquema sanitario que se ha revelado ineficiente. 

"En este país siempre hay mucha sensibilidad sobre las campañas de los gobiernos", destaca el consultor, quien cree que hay críticas cuando no se informa y críticas cuando al informar parece que se gasta demasiado en ello. Pero si se comprueba que hay proselitismo, Isch cree que eso sería condenable, aunque primero se debería "demostrar que hay tal proselitismo". 

Sobre campañas como las de Iván Granda, cree que sí hay un problema en su comunicación y que hay falta de criterio técnico al mostrarlo bajando cajas y recorriendo los barrios populares. "Hay politicos que ha optado por la invisibilidad y hay una sobreexposición en otros políticos, que utilizan a la ciudadanía. Si quieren mostrar que están en territorio con una o dos imágenes es suficiente. Es un error de comunicación y una vieja práctica de personas que no entienden que esos esquemas han cambiado", destaca. 

"Es la repetición de las prácticas de los viejos líderes, me recuerdan a Álvaro Noboa regalando avena, colchones o dinero. Creo que es una apuesta muy riesgosa y pueden tener efectos muy negativos", finalizó Isch. 

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