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21 de Julio del 2021
Historias
Lectura: 19 minutos
21 de Julio del 2021
Redacción Plan V
La flota de recolectores de basura, una controversia permanente en la era Yunda
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Quito produce diariamente 2.200 toneladas de basura. Desde el 2015, el Municipio implementó el sistema de recolección mecanizada de desechos y para ello fue necesaria la compra de recolectores que levantaran los contenedores que se instalaron en la ciudad. Esto incrementó el costo del servicio. Foto. Recobaq.

 

La pugna entre el consorcio Recobaq y Emaseo se ha intensificado en los últimos meses con el cruce de denuncias y demandas legales que han puesto en riesgo la recolección de basura de la ciudad. Recobaq compró las unidades que ahora recolectan el 70% de la basura en Quito y gestiona y mantiene esas unidades. Pero ese servicio ha sido cuestionado por Emaseo y considera ese contrato como un perjuicio para la ciudad. ¿Cuál fue su origen y cómo afecta a la capital?


La Empresa Pública Metropolitana de Aseo de Quito (Emaseo) ha sido una de las pocas entidades municipales estables en la administración del destituido alcalde Jorge Yunda. Yolanda Gaete dirige Emaseo desde junio de 2019, cuando fue posesionada por el recién electo Yunda y desde entonces se ha mantenido en ese cargo. Esto a diferencia de otras empresas esenciales para la ciudad, como la de Agua Potable o la del Metro de Quito, por donde han pasado entre cuatro y seis gerentes en solo dos años. Tras la remoción de Yunda, Gaete presentó su renuncia como todos los altos funcionarios del Municipio. Hasta el cierre de esta edición se desconocía si habría un cambio en esta empresa.

Sin embargo, no ha estado libre de controversias. Desde el año pasado, el consorcio Recobaq ha denunciado a Emaseo por deudas impagas. Recobaq es la encargada del mantenimiento de 44 camiones, los cuales recolectan el 70% de la basura de la ciudad. Emaseo y Recobaq han tenido un cruce de demandas y denuncias legales, que ha puesto en riesgo la recolección de la basura en la capital. ¿Cómo se originó este conflicto? PlanV entrevistó a Gaete y a Daniela Gallegos, vocera de Recobaq, sobre esta pugna. Estos son los puntos críticos del conflicto:

El origen del problema. En 2015, el entonces alcalde Mauricio Rodas compró 80 nuevos recolectores de basura, la flota más grande adquirida hasta el momento para la ciudad. Su costo fue de 25 millones de dólares. En ese año, Rodas implementó el sistema de recolección mecanizada de desechos, que incluyó la instalación de 4.520 nuevos contenedores de basura. Para ello se necesitaron vehículos que levantaran aquellos contenedores. Pero para el 2018, la gran mayoría dejó de operar por falta de mantenimiento: 5 de 18 vehículos de carga lateral estaban operativos y 29 de 59 de carga posterior trabajaban regularmente. El gerente de Emaseo de la época, Juan Neira, dijo que el costo de mantenimiento de esos camiones era elevado. Emaseo se declaró en emergencia para renovar la flota. En la primera licitación ganó una empresa española, pero se retiró al poco tiempo. En una segunda convocatoria, el contrato fue adjudicado al consorcio Recobaq.

“El fin no justifica los medios. El tener flota nueva no justifica tener este contrato en estas condiciones”.
Yolanda Gaete, gerente Emaseo.

La contratista. El Consorcio Recolección de Basura de Quito (Recobaq), con sede en Guayaquil, se describe como “la única empresa ecuatoriana que ofrece un servicio único e integral en venta, repotenciación, financiamiento y gestión de flotas de recolectores de residuos”. Cuando le fue adjudicado el contrato, Emaseo en la época de Rodas dijo que se trataba de una firma integrada por inversionistas nacionales, que ganó la convocatoria porque ofreció las mejores condiciones técnicas, económicas, así como de plazos de entrega y las garantías de operatividad necesarias para el financiamiento directo para la provisión de los recolectores. Pero la actual gerente de Emaseo, Yolanda Gaete, describe de otra forma a las empresas que la integran: “Una se dedica a la metalmecánica y otra es una consultora financiera”. Gaete cuestiona que las dos empresas a esa época no tenían como objeto la venta y mantenimiento de maquinaria.

Gallegos explica que este fue un proceso que se firmó por declaratoria de emergencia y por lo tanto se invitó a 10 empresas a participar. Dice que en ninguna parte del pliego para la contratación se pidieron años de experiencia en esta área, sino tener capacidad de financiamiento y de servicio de gestión de mantenimiento. Gallegos afirma que una de las empresas se dedica al manejo de maquinaria para la construcción y la otra es de asesoramiento de inversiones.  

El contrato con Recobaq y el costo de las unidades. El contrato se firmó en octubre de 2018, en la administración de Rodas. Es por un valor de 73,7 millones. Pero empezó a ejecutarse en diciembre de 2019 en la alcaldía de Yunda y su duración será de 60 meses, es decir hasta 2024. El contrato tiene dos componentes principales: primero, Recobaq financió la nueva flota de recolectores (40 unidades nuevas y 14 repotenciadas) y Emaseo debe pagarle mensualmente por ese crédito 13,9 millones en un plazo de 60 meses y a un interés del 7,5%. Ese es uno de los cuestionamientos que hace Gaete. Asegura que Emaseo analiza adquirir nuevas unidades y que han presupuestado la compra de 72 vehículos por 12 millones. “No tiene sentido el precio anterior”, sostiene.


Según Emaseo, el 83% de la flota que recoge la basura en la ciudad cumplió su vida útil. Foto: Emaseo

“Esta administración de Emaseo, al parecer, tenía alguna idea de con quién contratar estos servicios y Recobaq es la piedra en el zapato”.
Daniela Gallegos, vocera de Recobaq.

Gallegos explica que los vehículos adquiridos por Recobaq fueron ensamblados en Argentina y era el mayor número disponible en ese momento. Al mismo costo que lo compraron fue vendido a Emaseo, dice Gallegos. La abogada del consorcio afirma que estos camiones tienen especificaciones técnicas para cargas diarias de toneladas de basura. “Habría que ver qué tipos de vehículos va adquirir (Emaseo), si solo es el chasis, si viene instalada la caja (donde se deposita la basura), el tipo de ensamblaje”. 

Gallegos dice que a diciembre de 2020 estaba pendiente el pago de seis cuotas del préstamo, pero esto ha avanzado. Según Gaete, la empresa está al día con el pago de esta deuda.

La polémica por el mantenimiento. El segundo componente del contrato es el mantenimiento de esas unidades. Gaete dice que siempre le ha llamado la atención el costo de este servicio. El valor a pagar por Emaseo a Recobaq es de 58 millones de dólares más IVA durante cinco años. Es decir, cada año la empresa municipal debe pagar 11 millones anuales.  “El 94% del valor de la maquinaria, lo pagamos anualmente como mantenimiento. Si usted se compra un auto de 20.000 dólares, es como pagar cada año por mantenimiento 19.000 dólares”, pone como ejemplo Gaete. Dice que pagar esas sumas por el primer año no tiene sentido porque son vehículos nuevos. Emaseo, agrega, paga 3,5 millones al año por mantener una flota vieja.

Para Recobaq, en cambio, no es un contrato de mantenimiento sino de servicio de gestión y administración de una flota, adquirida por el consorcio. Recobaq se comprometió a la habilitación de un taller dedicado a esa flota, la cobertura en cualquier caso de fallo de la maquinaria, el mantenimiento de las unidades y el entrenamiento recurrente para los conductores y ayudantes de Emaseo que operan esa flota. Gallegos explica que también dan servicios tecnológicos, que consiste en un sistema de telemetría para medir cómo funciona el vehículo diariamente: número de toneladas, el consumo de combustible, velocidad, kilometraje, etc. Recobaq además paga las pólizas de seguro de estas unidades, entre otros trámites como la revisión técnica vehicular. El costo del servicio que ofrece Recobaq es de 20 dólares por tonelada. Gallegos sostiene que los cobros que hace la empresa no son perjudiciales y ninguna autoridad administrativa o judicial ha determinado un sobreprecio. “No se puede comparar un cambio de pernos con el servicio integral que hace Recobaq”, dice.

“Yo soy un técnico. No tengo intereses económicos ni políticos. Lo que exigimos es un buen servicio. Yo no hubiera firmado un contrato con una empresa que no tiene experiencia, que no tiene talleres, que nunca ha alquilado un vehículo. Eso no es defender intereses de nadie, es defender intereses de la ciudad”.
Yolanda Gaete, gerente Emaseo.

En el contrato se estableció que Recobaq debe garantizar la disponibilidad de la flota de al menos el 85% del tiempo de operación anual. Gaete afirma que ese punto sí cumple la empresa, pero dice que el cálculo se hace de manera “mañosa”. Son 36 recolectores de carga posterior y cuatro de carga lateral, más cuatro repotenciados. Dice que no es correcto hacer un cálculo del 85% sobre la globalidad de la flota, sino por tipo de servicio. Afirma que Recobaq siempre tiene un vehículo de carga lateral fuera de servicio. “Para nosotros un vehículo es un montón”. Al contrario, Recobaq dice que la disponibilidad de la flota es del 95% mensual. “Emaseo no lo puede negar porque firmas las actas de recepción de servicio y ahí está determinado”, dice Gallegos.

El 70% de la recolección de la basura en Quito la realiza la flota adquirida por Recobaq, pero operada por Emaseo. Mientras que el 30% restante lo hace Emaseo con sus propias unidades. “La gerente ha admitido que su flota tiene un porcentaje de operatividad del 50%, entonces atacar un sistema de gestión que es eficiente”, afirma Gallegos.

Las planillas de la discordia. Las planillas son los documentos que reflejan el cumplimiento del contrato, específicamente la gestión y mantenimiento de las unidades. Es decir, si los vehículos cumplieron sus jornadas, si llegaron a tiempo o tuvieron retrasos, si el consorcio salió al auxilio mecánico, si los reportes estuvieron pasados correctamente, etc. Esos registros suman 8.000 páginas, según Emaseo. Gaete dice que, por cada vehículo en operación durante un mes, deben revisar 20.000 líneas. Emaseo solo tiene tres días para revisar esa documentación al mes, mientras que la empresa 30 días, reclama Gaete. Por eso, sostiene que este contrato “ha tratado de beneficiar a un privado en contra de los intereses de Emaseo”.

Pero para Gallegos esto no “tiene lógica”. “Emaseo tiene la obligación de hacer una supervisión diaria, para que la revisión a fin de mes no se acumule. Sin embargo, esto no se hace”, afirma la abogada del consorcio. Gallegos dice que Emaseo hace revisiones parciales, con demoras entre una y la otra, en lugar de hacer una sola revisión.

Los retrasos que denuncia Emaseo. Gaete afirma que cuando llegó a Emaseo, su antecesor no había pagado una sola de esas planillas. Pero sí había determinado multas por retrasos de Recobaq en el cumplimiento del contrato. Según Emaseo, Recobaq cumplió con el 81% de la entrega de los bienes establecidos en el contrato, pero con retrasos. “Se demoró hasta 556 días para el traspaso de la flota a nombre de Emaseo cuando debía hacerlo en 150 días, 122 días de retraso para vehículos nuevos”, afirma Gaete. El último recolector repotenciado se entregó con 307 días de retraso, según la entidad. Pero Recobaq afirma que entregó solo cuatro de las 14 unidades a repotenciar el 26 de diciembre de 2019. Recobaq tenía la obligación de entregarlos en enero de 2020. “Era imposible repotenciarlos en cuatro días”, afirma Gallegos. “Esos retrasos grandes se refieren a los repotenciados, porque Emaseo no entregaba la información”.

Las multas que le impuso Emaseo fueron por 4 millones. El monto de las multas corresponde al 5.50% del valor del contrato, causal suficiente -según Emaseo- para finalizar unilateralmente el contrato, ya que el porcentaje supera la garantía de fiel cumplimiento.

Gaete dijo que en noviembre de 2019 habló con los representantes de Recobaq y les planteó que se realice la transferencia de la flota a nombre de Emaseo para proceder con una terminación de mutuo acuerdo del contrato porque las multas estaban por llegar al 5%. Pero Gallegos dice que Emaseo no ha querido negociar. Recobaq presentó una solicitud para negociar de mutuo acuerdo en Procuraduría, pero Emaseo solo asistió a una de las dos mediaciones. Entonces, agrega, hay una intención de terminar de forma unilateral el contrato porque de esa manera, Emaseo podría contratar de manera directa a otra empresa. También implica la ejecución de una garantía, que es el 5% del valor del contrato.


Centro de control y monitoreo de Recobaq.. Foto: Facebook Recobaq

“Empezaron a no contestar oficios, a no resolver recursos administrativos, empezó un linchamiento mediático contra el consorcio porque el discurso fue que el contrato era nocivo y hay irregularidades. Ninguna de esas aseveraciones se ha comprobado hasta el día de hoy”.
Daniela Gallegos, vocera de Recobaq.

Llega la primera acción de protección de Recobaq. Gaete agregó: “en enero (2020), cuando las multas llegaban al 5%, nos pusieron la primera acción de protección en Guayaquil. “El juez nos obligó a contestar 50 oficios, era un tema de vulneración de derechos porque no les habíamos contestado 50 oficios”, reclama la funcionaria. En febrero, el juez falló a favor de la empresa y les dio medidas cautelares. Emaseo apeló y en julio se levantaron esas medidas cautelares.

Emaseo busca terminar el contrato. En julio, Emaseo empezó el proceso para la terminación del contrato de forma unilateral. Para Recobaq, esa decisión “ya estaba tomada desde el día que asumieron la administración”, dice Gallegos. Recobaq puso una nueva acción de protección por vulneración a los derechos constitucionales del consorcio. El juez de garantías penales de Guayaquil, Gustavo Guerra Aguayo, acepta el pedido, prohíbe a Emaseo terminar el contrato y deja sin efecto las multas impuestas que para Recobaq eran “ilegales”. “Nos dijo que nosotros no podíamos multar porque estaban en época de pandemia y ellos no podían hacer el traspaso de la flota a nuestro nombre. Pero las multas no fueron impuestas en la pandemia sino en 2019 y parte de 2020”, dice Gaete. Esta resolución fue ratificada por los jueces de la Sala Especializada de la Familia, Niñez, Adolescencia, Adolescentes Infractores de la Corte Provincial del Guayas. Gaete puso una denuncia contra esos magistrados ante el Consejo de la Judicatura, pero aún no tiene respuesta.

En noviembre de 2020, Emaseo presentó una denuncia en la Fiscalía Provincial de Pichincha por presuntas irregularidades en la firma del contrato con el consorcio Recobaq. Está en investigación previa. El representante legal del consorcio y Gaete han rendido su versión.

En ese mismo mes, la empresa municipal presentó una acción extraordinaria de protección por la vulneración de los derechos al debido proceso y a la defensa. En febrero pasado, la Corte Constitucional admitió a trámite ese recurso.

Los valores impagos a Recobaq. El consorcio, según Gallegos, financió durante 10 meses el mantenimiento de la flota porque Emaseo no pagó los valores correspondientes durante ese tiempo. Y esto se agravó mientras se tramitaba las acciones de protección. La primera denuncia la hizo en diciembre del año pasado. La empresa sostuvo que sin recursos no podía garantizar la operación de la flota de recolectores, como pagos a técnicos e importación de repuestos. “La estrategia fue ahogar financieramente al consorcio”, dice Gallegos. Antes de estos procesos, los pagos se realizaban en 30 días, según Gallegos. Pero la gerenta negó que se haya retrasado el pago de las planillas desde que la Recobaq interpuso las acciones de protección. El retraso, dijo, se debió a las dificultades del traslado de su personal durante la pandemia.

Los pagos hasta la fecha. Emaseo ha pagado las planillas de mantenimiento hasta enero de este año. Gaete afirmó que en estos días entrarán las planillas de febrero y marzo al área financiera. Las planillas de abril, mayo y junio están pendientes y han sido devueltas para ajustes, dijo la funcionaria. “No hay obligaciones mientras no estén aprobadas”. Dice que está consciente de las obligaciones de la empresa, aunque para ella es un contrato “terrible”. Para Recobaq, esas planillas están pendientes. “Tenemos un hueco entre seis y cinco planillas, en trámites que no cumplen”, afirma Gallegos. La importación de repuestos se demora y eso, afirma, tiene una incidencia en la operación y disponibilidad de las unidades.

El taller mecánico. Recobaq construyó un taller de mantenimiento, exclusivo para estas unidades, según lo determina el contrato. Además de una mecánica, tiene baños, duchas, un comedor y casilleros para que los conductores guarden sus cosas. Emaseo debe pagar 2,1 millones por esta estructura levantada en sus terrenos. En el contrato, según Gaete, se permite a Recobaq llevarse la infraestructura desmontable. “Hasta las oficinas son de contenedores. Casi todo es desmontable y a mí me dejan un terreno con instalaciones de redes de agua y luz”. Gaete afirma que Recobaq no le permite ingresar a estas instalaciones. Gallegos rechaza esa afirmación, pues recuerda que incluso ella estuvo en la única visita que hiciera Yunda al taller. Un sábado, cuenta Gallegos, Gaete llegó al taller, pero como no había personal administrativo no se le permitió el ingreso. Fue un incidente aislado.

Nueva flota. Emaseo tramitó un crédito con el Banco de Desarrollo del Ecuador para reemplazar la maquinaria. El 83% de la flota cumplió su vida útil. En ese porcentaje están los vehículos adquiridos a Recobaq y parte de la flota adquirida por Rodas en 2015, que tuvo un proceso de obsolescencia acelerada, según la gerente. Está aprobado un primer desembolso para la compra de 16 vehículos y el segundo desembolso será para la compra de 56 más, en total 72. Gaete dijo que esta compra será por la mitad de lo que gastó Rodas.

 

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