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8 de Abril del 2019
Historias
Lectura: 18 minutos
8 de Abril del 2019
Andrés Quishpe

Presidente de la Federación de Estudiantes Universitarios del Ecuador. 

La izquierda a la que Correa persiguió, goza de buena salud
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Foto: Luis Argüello

Para el MPD y Pachakutik, los resultados electorales evidenciaron su recuperación política a pesar de los esfuerzos del correato por anularlos. 

 

El mapa político ha cambiado, y en ese escenario los partidos de izquierda —a los cuales persiguió Correa— alcanzan importantes victorias en estas últimas elecciones que, unificando los resultados electorales de Unidad Popular y Pachakutik, les coloca como la segunda fuerza del país.

Los resultados finales del proceso electoral del 24 de marzo del 2019 han permitido efectuar un análisis, cada vez más amplio, de cómo se va configurando la nueva correlación de fuerzas políticas en el país. Algunos datos, que son ya de conocimiento general, permiten colegir que los partidos y movimientos que forman parte de la tendencia de izquierda y que fueron perseguidos por 12 años: Movimiento Popular Democrático, hoy representado junto a otros sectores sociales en Unidad Popular, lista 2,  y Pachakutik, lista 18, han alcanzado importantes triunfos en prefecturas, alcaldías, concejalías y juntas parroquiales.

No todo gira al son de la derecha, y mucho menos al son del correísmo. Los resultados electorales dejan un escenario político fragmentado, no hay una fuerza política hegemónica.

Algunos antecedentes

En el proceso electoral del 23 de febrero del 2014, la izquierda alcanzó nuevos espacios, pero en lo fundamental sostuvo algunas representaciones, así:siete prefecturas, tal el caso de Esmeraldas (MPD), Cotopaxi (PK-MPD), Azuay (Participa), Chimborazo (PK), Orellana (PK), Morona Santiago (PK) y Zamora Chinchipe (PK-MPD).

El Movimiento Popular Democrático (MPD) —que en los últimos meses recuperó su registro electoral tras una exclusión que se mostró ilegal— alcanzó en el 2014 el número de concejales equivalente al 10% de municipios que la ley electoral obligaba para evitar una amonestación, es decir 24 concejales y 2 alcaldías. Mientras que Pachakutik alcanzó 29 alcaldías y 132 concejalías. 

Dichos resultados, en ese momento, tuvieron una importante connotación política ya que fueron obtenidos cuando la izquierda era el principal blanco del ataque correísta. No había sabatina en la que Rafael Correa, no vierta veneno en contra del MPD o de Pachakutik, a varios de sus principales exponentes políticos o de las organizaciones sociales en las que tienen relación y simpatía.

El ataque no fue solo verbal, se establecieron mecanismos punitivos en contra de dirigentes sociales y políticos de izquierda como Paúl Jácome, Mery Zamora, David Rosero, Sebastián Cevallos, Javier Cajilema, Cléver Jiménez, Lourdes Tibán, Salvador Quishpe, Pepe Acacho, Jaku Pérez y su compañera, entre otros, en la línea de golpear a las organizaciones de izquierda y atemorizar al movimiento social en su conjunto. Organizaciones de derechos humanos estiman que durante el correísmo se persiguió a más de 500 dirigentes sociales y ciudadanos que pensaban distinto al correísmo, una buena parte de las y los cuales son militantes o personas cercanas a Pachakutik, Unidad Popular, Movimiento Popular Democrático u organizaciones como el Frente Popular, UNE, FEUE, CONAIE, FUT, Yasunidos, etc.   

No había sabatina en la que Rafael Correa, no vierta veneno en contra del MPD o de Pachakutik, a varios de sus principales exponentes políticos o de las organizaciones sociales en las que tienen relación y simpatía.

El objetivo premeditado del correísmo, es su momento, fue impedir que la izquierda tenga espacios de representación política, cueste lo que cueste. Por ejemplo en Esmeraldas, violentando leyes y procedimientos legales, destituyeron a la maestra Lucía Sosa de la prefectura y de la misma manera actuaron en Cotopaxi en contra de César Umajinga. En las dos provincias, el correísmo se chocó con la voluntad popular y Lucía Sosa retornó a sus funciones y Jorge Guamán asumió la prefectura de Cotopaxi. El odio político del correísmo llegó a los niveles de eliminar, de manera ilegal y con falsedades, el registro electoral al MPD. 

Los resultados actuales para las fuerzas de izquierda

Es importante que la izquierda haya podido mantener y, sobre todo, alcanzar nuevos espacios en medio de la dispersión de candidaturas en algunas ciudades y luego de la violenta ofensiva correísta de la cual la tendencia fue objeto. A esto hay que sumar las condiciones de absoluta desigualdad material con las que la izquierda debió enfrentar este proceso; realidad que no es nueva pero que aprendió a enfrentar de mejor manera; una campaña en la que sus pocos recursos financieros “compitieron” con todos los recursos materiales y económicos de los partidos de derecha y del correísmo.

Las organizaciones de izquierda están analizando y reflexionando el alcance de estos resultados y las condiciones en las que llegaron. La izquierda se reposiciona, crece y sale fortalecida de este proceso electoral. He aquí algunas de sus opiniones:

“Los resultados alcanzados por Unidad Popular constituyen una victoria política de las fuerzas de izquierda. Asumimos con responsabilidad la confianza depositada en nuestros compañeros y compañeras, comprometemos nuestros mejores esfuerzos por cumplir con el mandato popular. 

"Reconocemos el esfuerzo de más de 6.500 candidatos de las listas 2 ...En estas elecciones el pueblo tomó decisiones democráticamente. Su decisión ha dibujado un nuevo mapa político, marcado por la dispersión de fuerzas... Hacemos un llamado a todas las fuerzas democráticas y de izquierda a conformar un acuerdo social y político. A juntos levantar la movilización social en defensa de la vida los derechos y libertades”… (Comunicado, Unidad Popular, marzo 2019). 

“Los resultados electorales conseguidos por Pachakutik fortalecen la conciencia nacional en defensa de la vida y en contra del extractivismo minero del capital transnacional... Los resultados electorales muestran el fortalecimiento de Pachakutik y abren la posibilidad, es más abren el desafío y la responsabilidad de lograr una reconcentración ideológica de la izquierda y las fuerzas políticas. Pachakutik saluda el triunfo alcanzado por sus candidatos en todo el país y agradece el respaldo recibido del pueblo ecuatoriano en las urnas, cuya voluntad compromete al movimiento para representar y convocar a la participación junto al movimiento social ecuatoriano en las luchas más avanzadas a favor de una mayoría social que tiene la responsabilidad de fundar una nueva sociedad plurinacional y más justa” (Boletín de prensa, Pachakutik, marzo 2019). 

¿Por qué estos resultados para la izquierda? Esta victoria no es fruto de la improvisación sino consecuencia de una importante vinculación con los sectores populares a los cuales jamás abandonaron a pesar de la ofensiva y persecución del correísmo; es fruto de un trabajo tesonero junto a los trabajadores y pueblos del Ecuador, quienes han confiado en sus dirigentes no solo entregándole su voto sino contribuyendo decididamente en la lucha diaria y en la campaña electoral; es fruto de su movilización y denuncia contra la corrupción correísta por la vida y la dignidad de los pueblos.

El crecimiento electoral que han logrado UP y PK es a la vez el resultado de la aplicación de una política justa que se puede sintetizar en defender los intereses de los pueblos del Ecuador, por el Sí en la Consulta Popular del 2018, por ser consecuentes con sus principios unitarios y políticos. El triunfo alcanzado por las listas 2 y 18 sintetiza el anhelo de varios sectores populares que buscan cambios no solo para sus ciudades, sino también en sus condiciones de vida luego de una década de prepotencia, corrupción y despilfarro.

El crecimiento electoral que han logrado UP y PK es a la vez el resultado de la aplicación de una política justa que se puede sintetizar en defender los intereses de los pueblos del Ecuador, por el Sí en la Consulta Popular del 2018, por ser consecuentes con sus principios unitarios y políticos.

La izquierda ha sido muy clara en admitir que la tarea no ha terminado, aún tiene mucho por hacer. Los prefectos, alcaldes y concejales electos por UP o PK, tienen el compromiso de mantener la lucha por la defensa de los derechos de los trabajadores y pueblos; tienen la inmensa tarea de aportar a construir un proyecto unitario y de cambio para el Ecuador y rumbo al 2021.

¿Qué pasa con el correísmo luego de las elecciones del 21 de marzo?

Puede parecer contradictorio que el correísmo, al ganar dos prefecturas de las tres provincias más grandes del país (Pichincha y Manabí), ratifique a su vez, su declive, que no necesariamente significa que esta aniquilado. Pero tampoco es lo que dicen sus voceros ser: “la primera fuerza política” luego del proceso electoral del 24 marzo. Para sustentar lo señalado miremos algunos datos.

El número de cantones ganados en el 2009 y 2014 por Alianza PAIS  —organización que en ese momento representó al correísmo— fue de alrededor de un tercio de los cantones en las tres regiones del país (74 en el 2009 y 69 para el 2014). Para el 2009, Alianza PAIS llegó en primer o segundo lugar en el 64% de los cantones a nivel nacional; esa cifra subió a 77% durante el 2014 (170 cantones). Mientras el número de votos, según datos del Consejo Nacional Electoral, en el 2014 Alianza PAIS obtuvo más de 2,2 millones de votos para sus candidaturas a las alcaldías, es decir más de 25% de votos válidos.

Mientras en el 2009 Alianza PAIS obtuvo más del 20% de los votos totales en 132 cantones (60%); en 2014 esta cifra subió a 169 cantones (76%).  Recordando porcentajes más cercanos en las elecciones del 2013 con una campaña controlada por el correísmo, Alianza PAIS obtuvo 100 escaños en la Asamblea, el equivalente al 73% de la votación. En el año 2017 —cuando Correa enfrentaba un serio desgaste— junto a procesos de alianza locales alcanzaron 74 escaños con el equivalente al 54% de la población, lo cual permitió a la vez ganar la presidencia del país con Lenin Moreno.

En la consulta popular del 2018, el NO, postura levantada por el correísmo de manera básica, alcanzó en Pichincha el 31.3%. Para la prefectura en estas últimas elecciones alcanza 22.15%. En Manabí el NO, alcanzo el 51.6%, mientras para la prefectura alcanza el 28.5% en las elecciones del 24 de marzo del 2019 a esto debemos sumar que el correísmo no logra alcanzar una sola alcaldía; en juntas parroquiales su triunfo es escaso por la misma razón de no presentar lista en la mayoría de parroquias.

Diez años atrás, el correísmo hacía gala de ser la primera fuerza política del país, con los resultados actuales no pueden hablar de la gran victoria que acostumbraban a festejar con artistas y tarima en la Tribuna de los Shyris, y donde su principal líder cuando recibía opinión o crítica alguna señalaba: “primero ganen las elecciones”. Esa arrogancia ha caído junto a otros elementos políticos que comienza a evidenciarse. Estas ideas no subestiman la votación lograda por el correísmo, hoy representado en Compromiso Social, lista 5, organización política creada por Iván Espinel, hoy preso por actos de corrupción, pero tampoco hay que sobredimensionar, pues los datos señalados líneas arriba, simplemente buscan aportar a este debate.

La sobredimensión es una clara intención de Correa y sus acólitos. En Guayas, Manabí y Pichincha el correísmo logra sostener importantes sectores que aún mantiene un agradecimiento a la política clientelar que aplicó Correa en su gobierno.

La sobredimensión es una clara intención de Correa y sus acólitos. En Guayas, Manabí y Pichincha el correísmo logra sostener importantes sectores que aún mantiene un agradecimiento a la política clientelar que aplicó Correa en su gobierno. Pero también existen otros sectores que, frente a la incapacidad del actual Gobierno para atender las necesidades fundamentales, lo “castigan” votando por los correístas y, también existen quienes aún siguen convencidos de los cantos de sirena (discurso) correísta denominado: Revolución Ciudadana.

Lo real es que el correísmo no tiene el mismo peso político de años atrás. Esto no significa que está aniquilado y mucho menos que ha bajado sus brazos. Continuará actuando para recuperar espacios que antes tenía. Por ello es fundamental continuar desenmascarando ideológica y políticamente al correísmo, como un proyecto político que responde a los intereses de una facción de derecha, nada tiene que ver con algún proyecto de izquierda y peor revolucionario como los correístas y otros sectores quieren ubicar en el debate político a favor de sus intereses, tratando de ubicar que el actual escenario es entre correísmo (Compromiso Social) que sería de “izquierda” y socialcristianismo.

 Correa y sus acólitos no son de izquierda      

Cerramos este análisis insistiendo que el correísmo no es parte de las izquierdas del país. Pues en términos generales podríamos decir que la política es el arte de gobernar o el arte de cómo llevar adelante fines, objetivos y proyectos de un sector social, y durante el correísmo se gobernó para un sector de los grandes grupos económicos. Pero no lo hizo para los trabajadores y los pueblos, quienes continúan sufriendo su política social y económica, en especial de los últimos años.

No debemos dejarnos sorprender, ya que el ser humano por esencia es un ser político porque toma posición y expresa su opinión frente a todos los acontecimientos de la vida. Todos los actos y acontecimientos de nuestra vida, de las sociedades y los pueblos, están normados por el quehacer político. El precio de los víveres, el monto de los salarios, el contenido de las asignaturas que se imparten en los establecimientos educativos, el destino de nuestro país y todo, absolutamente todo, está determinado por decisiones y orientaciones políticas.

El precio de los víveres, el monto de los salarios, el contenido de las asignaturas que se imparten en los establecimientos educativos, el destino de nuestro país y todo, absolutamente todo, está determinado por decisiones y orientaciones políticas.

Pero la política no es imparcial, responde —según el caso— a los intereses de distintos sectores. Cada una de ellas tiene intereses económicos y políticos particulares y buscan imponer sus concepciones al conjunto de la sociedad. Por eso, la política no es una sola; hay una política que hacen los sectores dominantes para precautelar su condición de poseedoras del poder y otra que realizan los pueblos para defender sus derechos y alcanzar cambios profundos en nuestra sociedad - este último propósito, el correísmo jamás se propuso ni lo hará en el futuro.  

Es menester entender que el vocablo izquierda, en el ámbito de la política, sirve para identificar a aquellas personas y organizaciones que orientan su acción hacia la conquista de cambios sociales progresistas y revolucionarios, mientras que el vocablo derecha alude a las fuerzas reaccionarias, explotadoras del país y que trabajan por mantener el estatu quo. Usted determinará, estimado lector, si Correa y su régimen de mayor duración en toda la historia republicana de nuestro país y que a la vez es el gobierno que más recursos económicos ha manejado y con los mayores actos de corrupción, hoy encasillado en Compromiso Social, es un movimiento de izquierda. Aquí no importa cómo se autocalifique cualquiera, sino lo que los hechos demuestran.

Lo que sí está claro es que el mapa político y la correlación de fuerzas ha cambiado, y en ese escenario los partidos de izquierda, a los cuales persiguió Correa, alcanzan importantes victorias en estas últimas elecciones que, unificando los resultados electorales de Unidad Popular y Pachakutik, son la segunda fuerza del país; estas organizaciones comienzan a ver la necesidad de retomar y profundizar los esfuerzos unitarios frente a la disputa por la presidencia de nuestro país en el 2021 y en el proceso de lucha en defensa de los derechos e intereses a favor de las y los ecuatorianos.

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La izquierda a la que Correa persiguió, goza de buena salud
 

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