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16 de Noviembre del 2014
Historias
Lectura: 18 minutos
16 de Noviembre del 2014
Redacción Plan V
La oposición cocina su proyecto político por separado

Montecristi Vive apunta a un proceso de denuncia del correísmo. En la foto, Alberto Acosta habla sobre el lanzamiento del libro La restauración conservadora del correísmo, en Quito.

 

Varias fuerzas políticas desde la Sociedad Patriótica hasta el acostismo, que se definen como ajenas al correísmo plantean la posibilidad de convocar una consulta popular contra la reelección indefinida. Pero el escenario de una presidencia perpetua de Rafael Correa no parece conjurar el fantasma de la división de las distintas tendencias, empeñadas en procesos políticos propios y mutuamente excluyentes.

Portada del libro con el cual un grupo de intelectuales de izquierda sustenta sus críticas contra el proyecto correísta.

En la entrada de un auditorio de la Universidad Católica de Quito, el pasado 12 de noviembre, se vendían dos libros en un combo de USD 15. Se trata de publicaciones editadas por Alberto Acosta, ex presidente de la Asamblea Constituyente de Montecristi y ex ministro de Rafael Correa. Son dos libros de similar formato, que llevan en la portada la palabra "correísmo". El uno promete desnudarlo, el otro le acusa de ser el verdadero conservadorismo del siglo XXI.

Diversas tendencias se preparan para una nueva batalla contra el correísmo: esta vez, promover una consulta popular para que sea la gente la que decida si es que la reelección indefinida que se propone desde el oficialismo debe o no pasar. Pero, como es habitual, las distintas fuerzas de la llamada oposición están divididas. Hay varios grupos que, con su propia agenda, pretenden promover varias consultas y que han hecho de las recolecciones de firmas su caballo de batalla. 

Por un lado, la izquierda "acostista". El ex ministro de Rafael Correa y ex presidente de la Constituyente de Montecristi acaba de presentar una compilación de artículos que, sostiene, demuestran que el conservatismo se ha instrumentado desde las filas de la autonodeminada "revolución ciudadana".

Por otro, el movimiento "Democracia Sí", liderado por otro ex ministro de Correa, Gustavo Larrea, quien ha aglutinado a otras figuras como Diego Borja. 

Paúl Carrasco, prefecto del Azuay y líder de Poder Popular, empuja una estrategia de revocatoria de mandato para los asambleístas provinciales que aprueben las reformas constitucionales en la Asamblea..

En Cuenca, el prefecto del Azuay, Paúl Carrasco, lidera una propuesta de unidad para las elecciones de 2017. Según el prefecto, las fuerzas políticas de oposición deberían presentar una candidatura única. También apoyó la convocatoria de una consulta popular en contra de la reelección indefinida. Entre los dirigentes que se presentaron con Carrasco, quien hizo el anuncio en Guayaquil el 14 de noviembre, estuvo la ex secretaria de Comunicación del correísmo, Mónica Chuji, y el ex asambleísta de AP César Rodríguez. Carrasco empuja una estrategia de revocatoria de mandato para los asambleístas provinciales que aprueben las reformas constitucionales en la Asamblea.

Desde el centro derecha, en cambio, la Sociedad Patriótica de Lucio Gutiérrez y el movimiento Compromiso Ecuador, de Guillermo Lasso, han concurrido ya ante el Consejo Nacional Electoral para pedir formularios que les permitan la recolección de firmas para convocar la consulta. Según las normas vigentes, necesitan de por lo menos 600 mil apoyos válidos, el 5% del padrón, para poder convocar esa consulta, valiéndose de las normas constitucionales que establecen que se puede recoger firmas para consultar sobre cualquier tema a la población. Mientras hay distintas propuestas, el correísmo se mantiene en su discurso de que su iniciativa no constituye una estrategia para perpetuarse en el poder. 

No obstante, es pronto para establecer si es que el Consejo Nacional Electoral (CNE) de mayoría oficialista, va a dar paso a la consulta, pues depende de su discrecionalidad la entrega o no de formularios. Aunque desde el movimiento Compromiso Ecuador dicen estar concientes de esto, no ocultan que su iniciativa tiene el objetivo de crear un clima político. Al igual que las acciones de los otros colectivos. Para que no les acusen de estar divididos, todos dicen que son una unión de muchos movimientos: por lo menos 40, afirman en Compromiso Ecuador. Otros tantos en Democracia Sí. Y, de lo que se ve en eventos públicos, los emepedistas y algunos sectores de Pachakutik miran hacia el lado de Acosta. 

Acosta, con la derecha vendada 

Dentro de la sala de la Universidad Católica, que es más pequeña que aquella en la que se presentó el primer libro, todos los asientos están ocupados. En la mesa directiva está el propio Alberto Acosta, acompañado de Nina Pacari, Ramiro Ávila y Natalia Sierra. Acosta sufre una lesión en una mano y lleva una venda. Por suerte, es en la mano derecha. Al tomar la palabra, ha señalado que el actual Gobierno es, contra todo pronóstico, conservador tanto en lo político, con su visión autoritaria del poder, cuanto en lo económico y en lo cultural. La portada del libro que presenta parece ilustrarlo perfectamente: del sillón presidencial salen tentáculos en todas direcciones. 

Es el acto de presentación de la nueva compilación de artículos que, como en el primer tomo, ofrece desnudar la realidad del correísmo. Natalia Sierra tiene la palabra y recuerda cómo, en México, el PRI aplastó a la sociedad durante décadas. Un auditorio conformado por jóvenes y algunas figuras de la izquierda, como Luis Villacís del desaparecido Movimiento Popular Democrático o el prefecto de Zamora, Salvador Quishpe, la escuchan. 

Natalia Sierra explica la reciente matanza de estudiantes ocurrida en el país azteca como consecuencia de la destrucción de la sociedad civil de ese país por décadas de un gobierno autoritario. Por ello, pide consolidar el tejido social.  

Ramiro Ávila, de su lado, piensa que muchas de las medidas que toma el actual Gobierno no benefician al pueblo o al mercado, sino directamente al Estado controlado totalmente por el grupo político en el poder. El abogado, quien viste jeans y camiseta, piensa que un Gobierno realmente de izquierda debería estar orientado hacia el pueblo y los valores comunitarios. Por ello, recuerda el esfuerzo del colectivo Yasunidos para lanzar la consulta popular que finalmente no fue acogida por el CNE. Reitera la necesidad de lograr una democracia directa.

Hay un ambiente de crítica, en especial, hacia Alberto Acosta. Un hombre de pelo canoso lo acusa de ser corresponsable de la actual situación, en su calidad de ex presidente de la Constituyente. Cuando termina de hablar, nadie lo aplaude.

Nina Pacari, entre tanto, tiene un discurso más combativo: piensa que la lucha por medio de levantamientos, como los que realizó el movimiento indígena en su momento, es la clave para resistir.

Cuando los panelistas han terminado, se da el micrófono a los asistentes. Pero hay un ambiente de crítica, en especial, hacia Alberto Acosta. Un hombre de pelo canoso lo acusa de ser corresponsable de la actual situación, en su calidad de ex presidente de la Constituyente. Cuando terminade hablar, nadie lo aplaude. Otro toma el micrófono y, tras identificarse como un ex miembro del grupo uruguayo Tupamaros, sostiene, tras una larga intervención -le piden que concrete- que el de Correa es un Gobierno tan transcendente como el de Eloy Alfaro. Hay abucheos. En el acostismo no hay ánimos para mea culpas. 

Dos ex ministros, un nuevo movimiento

Entre tanto, varios movimientos políticos se han unido para formar "Democracia Sí". En el inventario están cuatro de representación nacional, como son Participación, Red Ética y Democrática, Poder Ciudadano y Unión Patriótica y otros otros 14  movimientos provinciales. En "Democracia Sí" se anuncian como un movimiento de tendencia de centro-izquierda, con miras a las elecciones de 2017 para "unificar a las fuerzas de la tendencia progresista del país en un programa común". Sostienen que nacen "diciendo no a la reelección indefinida". Este sábado 15 de noviembre salieron a la luz pública, anunciando su formación.

Sus dirigentes explican que el movimiento viene formándose desde el mes de mayo de este año, mediante reuniones de varios grupos sociales, políticos y ciudadanos. Ya son parte de este movimiento, algunos miles de ecuatorianos, según afirmó Gustavo Larrea, miembro del colectivo y ex ministro del correísmo.

La motivación de formar este movimiento es devolverle el poder a la ciudadanía, volver a la idea de una profunda renovación política que “en el pasado encarnó la candidatura de Correa, pero que se ha ido distorsionando” explicó Diego Borja líder de Poder Ciudadano, ex ministro de Correa y ex presidente del Banco Central y ahora miembro de Democracia Sí.

Según sus integrantes, piensan apostarle a un "liderazgo colectivo", porque “quieren evitar los vicios del caudillismo” y para ello han convocado a figuras como Marcelo Larrea. Gustavo Larrea afirmó que “no somos gente improvisada, sino, gente que tiene convicciones. La unión de hombres y mujeres con historia de lucha por la democracia y el pleno respeto a los derechos humanos y las libertades”.

Larrea afirma que no solo se oponen a la reelección indefinida, sino, al paquete de enmiendas constitucionales a las que considera en realidad “reformas”.“Restringir los derechos laborales, el derecho de sindicalización de los trabajadores del sector público, restringir responsabilidades a la Contraloría General del Estado para controlar los fondos públicos, asignar a las Fuerzas Armadas un rol distinto al que determina la actual Constitución, considerar la comunicación como un servicio público y no como un derecho de los ciudadanos y la reelección indefinida son cambios sustanciales a la Constitución”, afirma.

Para Larrea, es claro que la consulta popular es el camino para estos cambios. “El Gobierno nos quiere vender gato por liebre y es comprensible que distintos sectores sociales reaccionen ante esa barbaridad política y jurídica que supone retroceder las conquistas democráticas de nuestra nación.”

"Democracia Sí" afirma que no solo es un movimiento coyuntural contra la reelección de Rafael Correa. Quieren organizarse con miras a las elecciones del 2017. 

Otras agrupaciones, lideradas uno por Lucio Gutiérrez y otro por Guillermo Lasso ya están trabajando por una consulta popular en contra de la reelección indefinida. En Democracia Sí esto les parece legítimo, lo valoran, pues consideran que todos los ecuatorianos tienen el derecho de mostrar su oposición, sin embargo, les hubiese gustado que estas iniciativas hubieran sido de un movimiento social amplio, sin un liderazgo político único, sino, de todas las fuerzas sociales del país. También consideran que las propuestas que se han impulsado las otras organizaciones son limitadas, porque se refieren sólo a la reelección indefinida. De modo que no descartan impulsar otra consulta, desde la ciudadanía, con el objetivo de dar al traste con todas las reformas a la Constitución.

Diego Borja, de su lado, considera que “hay ciertos círculos de poder que al probarlo, se ha embriagado y pretende lucrar de los espacios ganados. El Presidente ha dicho muchas veces, que es el menos entusiasta de la reelección indefinida. Yo le creo”. No se puede negar, dijo Borja, que en el Gobierno de Rafael Coronel han modificado algunos elementos del modelo de representación política que existía antes, prueba de ello es la existencia de una nueva Constitución. “Pero en este momento se pueden evidenciar cada vez más retrocesos en el proceso democrático. Pensamos que podemos tener buenas carreteras con democracia, buenos hospitales con tolerancia, buenas escuelas sin arrogancia. No son excluyentes, el Presidente a veces nos hace pensar que es o infraestructura o democracia. Pero nosotros creemos que el Ecuador puede tener ese tipo de logros como sociedad”.

Larrea sostiene que “Rafael Correa siempre ha sido de derecha, una colcha de retazos ideológicos, una confusión que no representa un proyecto de transformación democrática de la sociedad.” Señaló que controlar todo el poder no es revolucionario, “revolucionario es darle más poder económico, cultural y político a la ciudadanía”. Por ello Democracia Sí busca ser una alternativa política en el país, porque entre la “perversa dicotomía de restauración conservadora o correismo que plantea el oficialismo” dice Borja, “hay una amplia avenida de fuerzas democráticas centro-izquierdistas que pueden proponer una alternativa positiva para la sociedad ecuatoriana”.  

El primer objetivo en el camino electoral de Democracia Sí es luchar contra la reelección indefinida y el resto de enmiendas constitucionales. El segundo objetivo es ganar las elecciones de 2017. Aunque Correa sea “prepotente y gritón”, dijo Larrea, “no le tenemos miedo, los ciudadanos no tenemos que tenerle miedo, hay que confrontar al autoritarismo”.

“Queremos ganar todos los espacios de elección popular, se necesita tanto una representación en el Ejecutivo como en el Parlamento para poder volver al cambio positivo” aseguró Borja. En Democracia Sí tienen claro que en el país hay un gran descontento con el Estado.

El Gobierno ha perdido elecciones, señaló Larrea, “por ejemplo las de febrero este año. Muchos sectores sociales están descontentos, hay un proceso de pérdida de confianza en el gobierno (…) El Gobierno autoritario y prepotente de Rafael Correa también tiene una fecha de caducidad, esperemos que sea el 2017”.

Luego vendrá un proceso de organización política, operativa y social. Todo un proceso que va a estar vigente durante el año 2015, donde pedirán el apoyo social, ciudadano y popular, para constituirse como una alternativa social, ciudadana y política con vista al año 2017. El proceso de legalizar será duro, así lo creen en Democracia Sí, pues algunos de sus miembros tiene la mal experiencia de no haberlo conseguido.

En estas organizaciones ya tienen experiencia en la presentación de firmas a la autoridad electoral. En el caso de Participación, explica Larrea, “nosotros presentamos más de 400.000 afiliaciones al Consejo Nacional Electoral, pero no nos calificaron. La mayoría de nosotros aparecíamos afiliados a otros movimientos políticos o partidos incluyéndonos a mí y a toda la dirección nacional de Participación, sin embargo, jamás nos afiliamos a otro movimiento o partido”. Del mismo modo Borja cuenta que Poder Ciudadano presentó más de 410.000 firmas. “El Consejo Nacional Electoral ilegalizó la mayoría de esas firmas, en un episodio bastante oscuro que nunca fue aclarado y nos admiten sólo 80,000 firmas”.

“Estamos jugando un partido de fútbol, donde el dueño de la pelota cuando ya no le gusta el juego, se va llevando el balón, que tiene árbitro comprado y que a su conveniencia modifica las reglas de juego": Diego Borja.

Sobre el proceso de legalización Borja explica que “hemos dicho varias veces que estamos jugando un partido de fútbol, donde el dueño de la pelota cuando ya no le gusta el juego, se va llevando el balón, que tiene árbitro comprado y que a su conveniencia modifica las reglas de juego. Va a ser una lucha democrática compleja, no más compleja que otras, pero estamos alerta y podemos tener una previsión para poder tomar las medidas adecuadas. Así podremos evitar que con un movimiento fraudulento, quieran impedir que surja una representación política que existe como corriente real en el país. Sabemos que las instituciones no nos son favorables, pero estamos dispuestos a dar lucha política. Creemos que lo peor que puede hacer un grupo político como el nuestro, en estos momentos, es quedarse callado. Más vale tener una pelea dificultosa que quedarnos en la inacción”.
 

Lasso y su consulta

Mientras los ex correístas se organizan, el ex candidato presidencial Guillermo Lasso anunció la conformación de un colectivo de centro derecha en donde, sostiene, hay por lo menos 40 organizaciones que van a empujar una consulta popular para impedir los cambios constituciones que el Gobierno promueve. El ex banquero estuvo encabezando una marcha en Quito, el pasado 6 de noviembre, acompañado de César Montúfar, Auki Tituaña, Juana Vallejo, César Monge, Patricio Donoso, Mae Montaño, entre otros, para pedir al Consejo Nacional Electoral que se le entreguen los formularios para la recolección de firmas. 

El objetivo de Lasso, se ha dicho desde Compromiso Ecuador, es convocar una consulta popular con esta pregunta: "¿está usted de acuerdo con modificar la Constitución para permitir la reelección indefinida?". El colectivo propondrá que se vote no. 

A diferencia de Democracia Sí, esta no es una iniciativa electoral con miras al 2017. Se trata, únicamente, de promover la consulta. Y, en sus filas, hay optimismo en poder reunir las firmas. Vea la entrevista a César Montúfar sobre este tema.

 

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