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4 de Noviembre del 2013
Historias
Lectura: 31 minutos
4 de Noviembre del 2013
Redacción Plan V
La ruta del exilio de Galo Lara

Foto: cortesía

Ataviado con rosario, Galo Lara nos concedió una entrevista en un hotel de lujo de la Ciudad de Panamá. 

 

Puerto Obaldía es un pequeño poblado de pescadores, justo en el límite atlántico entre Panamá y Colombia. Hasta ahí llegó, al final de la segunda semana de octubre, un cansado Galo Lara; luego de casi 15 días de un viaje clandestino por aire, mar y tierra, a través de la vecina Colombia. Aquí cuenta, en exclusiva, cómo llegó a Panamá, cómo obtuvo asilo y cuales son sus planes futuros.

La ruta seguida por Galo Lara en su huida desde Guayaquil hasta Panamá.

CIUDAD DE PANAMÁ

Galo Lara había salido de Guayaquil el lunes 2 de septiembre, el mismo día en que la Sala de lo Penal de la Corte Nacional de Justicia determinó su culpabilidad por supuesta complicidad en el asesinato de tres personas en la localidad de Quinsaloma, en la provincia de Los Ríos. Lara, que es un "animal político", ya se había olido que algo andaba mal en ese caso judicial. Cinco días antes, el jueves, la Sala había fijado fecha para la audiencia. Ese mismo día, un correo personal de la fiscal Cecilia Armas sorprendió a sus abogados: lo convocaba –relata Lara– a comparecer en la Fiscalía para que diera una versión en el caso de la "Corte Cervecera", denunciado por él en sus tiempos de asambleísta, y "la fiscal arma esto, me envía el correo el jueves para que me presente el lunes a las 10 de la mañana en la Fiscalía, porque ellos ya tenían armado que a las 4 de la tarde de ese mismo lunes se dictara la sentencia en mi contra".

Y les olió mal porque la ley exige que los llamados judiciales deban ser vía notificación a los casilleros. No fue al Ministerio Público. Horas después, a las 4 de la tarde, se enteraba de que había sido encontrado culpable de complicidad por un triple asesinato, que la sentencia era de 10 años y que se había emitido orden de prisión en su contra, sin darle derecho –dice su defensa– a la apelación correspondiente ni a la decisión de dejar en firme la sentencia.

Estaba en su vehículo, sobre el puente de la Unidad Nacional, dirigiéndose a su casa en Samborondón, cuando llamó a sus abogados y cercanos colaboradores para comunicarles la decisión de entregarse: "porque mis manos no están manchadas de sangre. Nunca he ordenado ni ordenaré la muerte de alguien. Así que incluso ordené que todos se preparen para irme a entregar. Porque la resolución de esa Sala de la Corte se podía apelar. La Sala, además, no puede emitir una orden de prisión, tiene que haber primero una sentencia en firme y ejecutoriada, para que sea válida. A ella la obligaron a dictar la orden de prisión en mi contra porque se suponía que yo debía estar en la Fiscalía para detenerme. Y lo otro ilegal es que la Sala, sabiendo que no era una sentencia ejecutoriada, engaña a la Interpol, y los de Interpol de Ecuador se prestan al juego político del  Gobierno del Ecuador para pedir una alerta roja contra Galo Lara, cuando hasta ahora no existe una sentencia ejecutoriada.

Este documental, colgado en YouTube, acusa a Galo Lara de los asesinatos cometidos en Quinsaloma. 

Aquí empieza la serie de anécdotas en tono místico que Lara gusta de contar para explicar la sucesión de increíbles circunstancias que lo llevaron a escapar del cuarto intento del Gobierno por ponerlo en la cárcel. Ya con la decisión tomada, cuenta, recibe una misteriosa llamada de alguien que no da su nombre pero que se identificó como oficial de la Policía. No se entregue, le habría advertido, la orden es encontrarlo y aplicarle la ley de fuga. Con lo que estaba puesto, cambió de rumbo hacia el norte, pasó por Durán y llegó hasta Quevedo, donde hizo las llamadas y contactos que garantizarían su escape. Así, Galo Lara, exasambleísta de Sociedad Patriótica por Los Ríos, empezaría el camino para convertirse en el cuarto exiliado político de este Gobierno.

Una vida polémica

Para el Gobierno, Lara es un delincuente común. Es más, se lo califica de criminal y hasta de violador. Para demostrarlo, el Gobierno y la Fiscalía enarbolan una batería de supuestas pruebas que demostrarían sus acusaciones. En una pieza efectista de 23 minutos en YouTube, que a la fecha tiene 30 000 visitas, relata las supuestas acciones del opositor a Rafael Correa: complicidad en asesinato de Quinsaloma, estafa a un grupo de comerciantes en Los Ríos, violación, falsificación de un cheque de 5000 dólares, comercialización de carros robados… El documental, que se titula Galo Lara, el sicario de Los Ríos, se explaya en la muerte de los esposos Carlos Llanos y Silvia Palma y de su hijo de tres años de edad, el 4 de agosto del 2011. Luego del crimen, su casa fue incendiada. Cuatro meses después, la Policía capturó a dos de los presuntos asesinos, que las autoridades sospecharon que eran sicarios. Finalmente, uno de los detenidos confiesa haber realizado el crimen y admite que "quien mandó matar a Carlos Llanos fue Carolina Llanos, el del trato fue Carlos G. y quien mandó la plata fue Galo Lara".

Carolina Llanos, una agraciada mujer de la zona, se dijo que era compañera sentimental de Lara, con quien tenía hijos gemelos. El propio ministro del Interior, José Serrano, anunció las supuestas pruebas que vincularían a Lara: la confesión del presunto autor material, el número de celular que usaba Carolina Llanos estaba a nombre de Lara y en la cuenta de la señora aparecían depósitos del entonces asambleísta. Del primer hecho vinculante, aparece la grabación del detenido de apellido Veliz, quien declara ante las cámaras lo citado arriba entre comillas. Pero la defensa de Lara salió de inmediato a refutar esa vinculación: las palabras dichas no coinciden con el movimiento de los labios. Es el testimonio más "contundente" y a éste se agrega un testigo protegido de la Fiscalía, Alex C., quien fue descalificado por la defensa de Lara por sus presuntos antecedentes penales.

En total, el Gobierno había intentado levantar la inmunidad de Lara por tres ocasiones, sin resultados. A estos intentos se sumaron nada menos que 307 cadenas nacionales de radio y Tv en su contra. Todo un récord para un político de la oposición.

Mientras pasaba esto en la Fiscalía y los juzgados, Galo Lara, asambleísta integrante de la Comisión de Fiscalización, generaba sistemáticamente denuncias de presunta corrupción del Gobierno del presidente Correa.  Entre el 2007 y el 2012, período de su legislatura, Lara registra al menos 30 denuncias en contra de funcionarios públicos, entre ellos varios ministros de Estado y el propio Presidente: los más sonados fueron los contratos del SOAT y sus reaseguros; los contratos de las carreteras en la época de Jorge Marún en el Ministerio de Obras Públicas; el aseguramiento de los aviones de Tame; el contrato y aseguramiento de los helicópteros Druvh de la Fuerza Aérea; la compra de las pistolas Glock para el Plan de Seguridad Ciudadana; la mala calidad de las casas del Bono de la Vivienda; la importación de miles de toneladas de maíz; el manejo de la empresa EICA, incautada por el Estado al grupo Isaías; el costo del proyecto multipropósito Baba; la contratación del seguro del Bono Mortuorio; el cheque de USD 500 000 en la Corte Constitucional (Corte Cervecera); la reaseguradora Costwold y su manejo de dinero en un paraíso fiscal; la compra de radares chinos para la frontera Norte; la comercialización de crudo con Petrochina…

Por algunas de esas denuncias y su proverbial lenguaje acusatorio (difamatorio, diría el Gobierno), Lara fue demandado en dos ocasiones, acusado del delito de injurias, por el propio presidente Rafael Correa. El 15 de septiembre del 2011, Correa demandó a Lara ante la Fiscalía por afirmar el 11 de agosto del 2011, en la sesión 119 de la Asamblea Nacional que "no hay acuerdos por la democracia para comprar conciencias, señor Presidente. Aquí hay una sólida oposición al régimen, que está dirigido por Rafael Correa, una corrupción que él la dirige y la protege desde Carondelet". La frase está citada textualmente en el escrito de la demanda, y en ésta Correa reclama que se le están imputando delitos de presunta corrupción sin prueba alguna. Por esa demanda se pretendió retirar a Lara la inmunidad parlamentaria, pero se suscitó un escándalo porque el asambleísta de PSP denunció que el entonces Presidente de la Asamblea no había tramitado a tiempo el pedido de la Corte Nacional de Justicia, del 11 de noviembre del 2011, pretendiendo hacerla pasar por silencio administrativo. La votación del Pleno favoreció y protegió la inmunidad de Lara.

Pero el presidente Correa no se detuvo. Por el mismo caso, el 11 de noviembre, los jueces de la Sala Penal de la Corte Nacional recibieron un escrito del presidente Correa quien presentó una querella por injurias en contra de Lara.  El asunto, finalmente no prosperó. En total, el Gobierno había intentado levantar la inmunidad de Lara por tres ocasiones, sin resultados. A estos intentos se sumaron nada menos que 307 cadenas nacionales de radio y Tv en su contra. Todo un récord para un político de la oposición.

La derrota electoral

Luego de superado este escollo judicial, sumadas las denuncias, su alta presencia mediática en torno a las mismas, las cadenas en su contra, y su agresividad en redes sociales en contra del propio Presidente y sus funcionarios, Lara parecía intocable. Pero era fundamental para él mantener la inmunidad parlamentaria. Y eso sólo era posible si era reelecto en su curul por Los Ríos. Pero la perdió.

Luego del 17 de febrero del 2013, Lara entró en un estado de silencio. De los agresivos mensajes en Twitter, incluso nombrando a la familia directa del Presidente, Lara pasó a mensajes de autoayuda y a fortalecer su trabajo en la Fundación Galo Lara, la cual realizaba actividades de superación estudiantil  y combate a la pobreza en el campo, especialmente en el área de capacidades especiales. Colchones, sillas de ruedas, bastones e implementos de todo tipo se repartían desde esta entidad, que según Lara se financiaba con aportes altruistas de su familia y amigos además del 10% de sus ingresos personales. Una noticia de un diario local, da cuenta por ejemplo de la premiación a 1500 estudiantes de la provincia. Un blog vinculado al Gobierno mostró, sin embargo, un certificado de la Dirección Provincial del Ministerio de Inclusión Social de Los Ríos, con fecha julio del 2010, donde se certifica no tener registrada a esa organización.

Sus mensajes en la red Twitter evidenciaron ese cambio de estilo. Él mismo reía cuando contaba que sus amigos lo llamaban ahora Mahatma Lara. Tenía la seguridad de que esta y otras acciones evitarían su condena en el caso Quinsaloma. Se equivocó.

En Puerto Obaldía pidió entrada de turista a Panamá. El encargado de Migración vio su pasaporte, metió sus datos en una computadora y estampó el sello de entrada legal al país, y le dio una permanencia de 90 días. Eso lo salvó.

El escape a Panamá

Santo Domingo de los Colorados fue la primera ciudad que Lara tocó luego de establecer la ruta de escape hacia Panamá. ¿Por qué escogió ese país? Porque Panamá tiene una larga tradición de acoger a políticos ecuatorianos perseguidos. El más famoso, sin duda, el expresidente de la República, Abdalá Bucaram, desde 1997. 

Según Lara, el Gobierno había "regado" por su probable camino a varios oficiales de la Policía ecuatoriana. Y había alertado la vigilancia en puertos y aeropuertos. Así que el largo viaje fue por tierra. Cruzó la frontera con Colombia sin problema y recaló en Pasto. Luego viajó hasta Cali y terminó en Bogotá. Mientras tanto, había llamado a su hermano, quien vive en Estados Unidos, para que viaje a Ciudad de Panamá a esperarlo. Por recomendación de su presunto "ángel guardián", el policía que dice le advirtió de su riesgo de muerte, Lara había sacado la batería y el chip de su celular. Se tornó invisible, durante esos días nadie lo pudo localizar a pesar del esfuerzo de periodistas y políticos. En Bogotá planeó la entrada más prudente a Panamá. Un vuelo directo era impensable. Así que siguió derecho hacia la costa caribe colombiana, y llegó hasta Capuraganá, un puerto paradisíaco y turístico colombiano que limita con Panamá. No se sabe si llegó allá vía aérea o terrestre, pero cruzó en lancha la frontera  marítima colombo-panameña y en Puerto Obaldía pidió entrada de turista a Panamá. El encargado de Migración vio su pasaporte, metió sus datos en una computadora y estampó el sello de entrada legal al país, y le dio una permanencia de 90 días. Eso lo salvó.

La última carta que Galo Lara envío al presidente Correa en calidad de asambleísta, pidiéndole que explique presuntas cuentas en bancos alemanes.

Notificación de la querella por injurias presentadas por el presidente Correa contra Galo Lara.


Entonces pidieron a la Interpol del  Ecuador que remitiera la orden de prisión, y la sentencia ejecutoriada para que esa alerta tenga validez. Ya en la noche se presentaron sus abogados.  Lograron demostrar que en Puerto Obaldío la República de Panamá  había dado la entrada por seis meses y estaba bajo el amparo de leyes panameñas. Lara durmió esa noche en una oficina del aeropuerto de Ciudad de Panamá, hasta que se remitiera desde Ecuador la denuncia de pérdida de pasaporte. A las seis de la mañana del siguiente día llega el primer grupo de Interpol del Ecuador. Mientras tanto, en Quito, tanto el Fiscal General como el Ministro del  Interior tuiteaban que se había capturado a Galo Lara.Al otro día tomaba un vuelo chárter de Air Panamá para llegar hasta Ciudad de Panamá donde lo esperaba su hermano con un grupo de abogados. Cuando caminaba hacia la escalerilla del avión turbohélice para 18 pasajeros, Lara dice que se cruzó con un oficial de la Policía ecuatoriana, que llegaba en ese vuelo desde Ciudad de Panamá. Al punto lo reconoció: ¡asambleísta Lara!, dice que le gritó. No hizo caso y siguió derecho al avión. Una hora después aterrizó en el aeropuerto Albrook, un aeropuerto aledaño a la capital y usado para vuelos nacionales, ubicado cerca de la zona del Canal. Cuando su pasaporte fue revisado, un agente de Migración le retuvo porque había una denuncia por robo de su pasaporte y que oficiaría a Interpol sobre el asunto. La reacción del político fue inmediata: "señor, el único que podía denunciar el robo de mi pasaporte soy yo. Por consiguiente, si en una hora usted no me pone en libertad, le anuncio que estoy solicitando asilo político".  El policía se asustó y llamó a su jefe; pidió ayuda porque se trataba de un asunto delicado. Los agentes de Migración revisaron de nuevo la página de Interpol y ahora sí aparecía una alerta desde Ecuador por una orden de prisión por asesinato. Lara insistió: "yo no tengo orden de prisión".

La comisión ecuatoriana pidió la extradición del detenido, pero nuevamente Migración pidió los documentos que demostraran la sentencia. A las ocho de la mañana de ese mismo día llegó el segundo grupo de autoridades en un avión, mientras que las ediciones de los medios gubernamentales anunciaban que Lara regresaba detenido a la cárcel en avión. A las 11:00 el oficial ecuatoriano Amable Chiriboga llegó hasta las oficinas de la Policía panameña y le dijeron que ya no tenían el caso, fue a Migración y dijeron lo mismo. Luego dicho oficial pidió una cita al Ministerio del Interior para las tres de la tarde. Pero diez minutos antes fue informado de que se suspendía la cita porque Lara ya había oficializado su asilo político.

Solicitó el asilo luego de las 09:00  de ese día. Lo hizo a mano por instancia de un abogado panameño. En el pedido afirmó que su vida corría peligro, porque había orden de matarlo por haber denunciado los actos de corrupción del régimen. Lara estaba ya bajo jurisdicción de la Cancillería panameña. De policial, el caso pasaba a ser diplomático. Días más tarde, el jefe de la Interpol del Ecuador declararía a un portal de noticias ecuatoriano: "la Cancillería panameña nos arrebató a Lara de las manos".

La llegada de las autoridades del Ecuador a pedir la extradición fue al día siguiente. Bajo el argumento de que no se trataba de un perseguido político sino un delincuente común, nada menos que 14 funcionarios, encabezados por el Ministro del Interior, el Fiscal General y el Vicecanciller de la República, llegaron a primera hora hasta Ciudad de Panamá para pedir la extradición de Galo Lara. En la larga y polémica historia de asilos otorgados por Panamá, nunca se había dado tamaño despliegue. Lo cual causó sorpresa en la Cancillería de Panamá, y más cuando llegaron periodistas de medios gubernamentales del Ecuador y hasta familiares de las víctimas de Quinsaloma.

La delegación oficial se entrevistó con el canciller de Panamá y expuso sus razones. El primero en regresar fue el fiscal Galo Chiriboga, al mediodía, en un vuelo de Copa.

"Vivo en un hotel en la zona de Paitilla, no ha sido fácil estar aquí, nunca imaginé ser exilado político y de la noche a la mañana estar caminando fuera de mi tierra y fuera de  mi casa".

ENTREVISTA

"YO SOY EL FUTURO DEL ECUADOR"

Galo Lara aparece en el comedor de un hotel de 5 estrellas en el centro de Ciudad de Panamá para una entrevista. Luce una camiseta rosada y de su cuello cuelga visible un crucifijo. Es dado a las expresiones místicas. Asegura, por ejemplo, que en una etapa crítica de su viaje por Colombia, cuando parecía que iba a ser detenido, una mujer le dijo que rezara: "que la sangre de Cristo me cubra y proteja de mis enemigos". Y que entonces los perros de la Policía huían despavoridos. Lara pide una Coca-Cola de desayuno. Ya cuando el asilo territorial había sido concedido y su pedido de extradición negado, sus palabras eran ahora desafiantes. Esta es la entrevista exclusiva con PlanV:

¿Cómo justificó usted el pedido de asilo político?

Yo presenté a la Cancillería los documentos probatorios de los actos de corrupción del círculo íntimo del Presidente: el caso Vialmesa, el caso del Gran Hermano, los radares chinos, lo de Petrochina. Esto último es increíble: qué coincidencia que Fernando Villavicencio, Cléver Jiménez y Galo Lara, los tres que hemos denunciado la corrupción petrolera, estemos sentenciados. ¿Coincidencia? Quiero que el presidente Correa explique a los ecuatorianos cómo es que se llena un barco con petróleo ecuatoriano, se embarca ese petróleo y se dan 45 días para que la empresa que se lleva el petróleo pague. ¿Quién se beneficia de la rentabilidad de los 45 días de ese petróleo en alta mar?

¿Y dónde está lo malo?

Debiéramos preguntar a los beneficiados. Cómo es que graciosamente el Estado otorga 45 días para que paguen el crudo exportado, cuando toda la vida se paga para luego embarcar el petróleo. Por denunciar eso me persiguen, desde cuando se presentó ese memorando oficial donde se ordenaba que primero había que embarcar el crudo y luego licitarlo y que tuvieron que hacerlo tras recibir una llamada de orden presidencial. Cuestiones como esa, como el trasvase Chongón Santa Elena, donde el pliego del proceso precontractual se lo roban el día que debían subirlo para que haya un concurso, y en la firma del contrato se desaparece el pliego y por eso lo adjudican a dedo, en una negociación que ahora se paga con bonos del Estado. Ya voy a denunciar al país los negociados con los bonos del Estado con las empresas constructoras, la forma cómo están negociando.

¿Y cómo es el negocio?

Voy a dar un adelanto. Si a usted le pagan como constructora con bonos del Estado, qué hace el Ministerio de Transporte y la Senagua, están pagando los intereses de esos bonos. Y el descaro es que se lo ponen en el contrato, cuando lo que se hace con el común de los mortales es que recibe un pago con bonos del Estado y usted va y negocia. Ellos, luego de que le pagan con el bono le pagan los intereses de esos bonos. Tengo los documentos que demuestran que por el anillo vial de Quevedo pagan 7 millones de dólares en intereses por los bonos. ¿Para quién es este dinero?  El ministro Walter Soliz tiene que explicar: cómo es que han pasado dos años para el anillo vial de Quevedo, cómo es que se pagó el trasvase Chongón-Santa Elena para dos años y ninguna de estas obras pasa del 50%, el negocio es demorar la obra.

¿Y cómo se beneficiarían demorando la obra?

En que ellos cobran más intereses.

Usted tiene un largo contencioso con el presidente Correa…

El Presidente me ha querido meter preso seis veces. En la Asamblea me ha querido levantar la inmunidad tres veces, y dice que no es persecución política. La cuarta vez fue cuando quiso declarar maliciosa y temeraria mi denuncia del manejo del dinero del seguro mortuorio para los beneficiarios del bono; la quinta en diciembre cuando se me declara inocente de las acusaciones en el caso Quinsaloma, y la sexta, ahora, cuando el Presidente ordena que se me saque una orden de captura y según quienes me lo advirtieron había orden de matarme.  No sé qué parte de mi humilde humanidad es la que atrae al Presidente; que no se conforme con esas seis persecuciones judiciales, con las 307 cadenas nacionales de radio y Tv, con la persecución nacional e internacional, qué es lo que lo atrae de mí.

Pero usted también mandó unos mensajes en twitter que son groseros contra el Presidente, se metió con su familia. No justifica una persecución como usted denuncia, pero tampoco es posible eso; es un tema complicado.

Tan complicado como que él también se meta en mi vida privada y me vea obligado a recurrir a ello. Él me acusó en el tema de Quinsaloma, él dio la orden para que me involucren.

¿Dónde y cómo está viviendo, con qué dinero?

Vivo en la zona de Paitilla, no ha sido fácil estar aquí, nunca imaginé ser exilado político y de la noche a la mañana estar caminando fuera de mi tierra y fuera de  mi casa. Vivo en un hotel, por ahora, y estoy vendiendo mis activos para sostener esta situación. Mi familia permanece en el Ecuador.

¿Cuál es su futuro político? Usted ha sido uno de los más fuertes opositores del Gobierno pero ahora está en el exilio. Paradójicamente usted está pensando en la Presidencia de la República.

Yo no estoy derrotado ni extraditado. Sigo aquí de pie. Rafael Correa representa el pasado del Ecuador y yo represento el futuro.

¿Por qué?

Porque cuando dos semanas antes de esta sentencia, el Presidente se entera de que mi grupo de asesores había hecho un análisis del Ecuador, lo primero que hicimos fue reconocer las cosas buenas que ha hecho el Gobierno y eso causó un impacto. Pero al mismo tiempo le dijimos al pueblo ecuatoriano –y es de lo que Correa se enteró– que nosotros empezábamos una campaña nacional de que se puede hacer más de lo que se ha hecho hasta ahora. Mi oferta era duplicar lo que ha hecho este Gobierno, por eso ordena meterme preso.

Pero es una desproporción, finalmente no es más que un rival político y Correa ha derrotado a todos sus rivales políticos. ¿Para qué meterlo preso por asuntos políticos?

No sé por qué Correa me tiene miedo a mí. No sé si lo que le molesta es que diga que es el petrolero de Carondelet, que ahora es un pelucón.

El Gobierno ha intentado posicionar en el imaginario nacional que usted es un delincuente, un cómplice de asesinato, y que además de Quinsaloma hay otros casos. Incluso el ministro Serrano envió un Twitter donde mostraba una persecución a usted por parte del FBI de Estados Unidos.

Primero, los revolucionarios están trasnochados. Cómo cree que el Ministro del Interior tuitee a las 4 de la mañana para decir que tenía los antecedentes penales de Lara en Estados Unidos y presenta una bitácora, nunca presentó a los ecuatorianos la ficha que anunció y eso porque acostumbran a contar sólo el inicio de las historias y no el final. El propio jefe de la Interpol, en una entrevista en la agencia Andes admite que no habían sabido que Galo Lara había sido declarado inocente por una corte de Estados Unidos. Textualmente, un juez de la corte de la Florida dice que a petición de Galo Lara certificamos que "el peticionario no fue encontrado culpable del cargo de la detención ni por ninguna actividad criminal". Lo dice textualmente (muestra el documento).

¿Por qué fue ese caso?

Porque yo estaba parado en un lugar donde sucedió un robo y cogieron a todas las personas que estaban alrededor, y al siguiente día se dieron cuenta de que yo no participé en eso. Y por eso, el Ministerio del Interior creía que yo tenía una ficha del FBI. El presidente Correa se ha empeñado en asesinar mi credibilidad. Me ha acusado de violación de una chica en Quevedo. Hay un certificado legal de la autopsia el cual certifica que la chica nunca fue violada.

¿Qué pasó con Mirella Aspiazu?

Ella fallece el El Guayacán producto de un disparo accidental que no hice yo. Yo estaba presente cuando sucede eso, y Correa cree que yo le disparé. Él ni siquiera ha leído el juicio y ahí los jueces dicen que al no encontrar evidencias de que Galo Lara haya cometido ese delito y más bien mostrar que Lara la tomó en brazos y la llevó a la clínica, deciden no acusarme. El presidente Correa dice que yo he huido del Ecuador, para regresar en el gobierno de Lucio Gutiérrez, yo lo emplazo públicamente: A que demuestre eso con un certificado de Migración que yo me he ausentado cinco o cuatro años del país; nunca me he ausentado por meses del Ecuador. A que demuestre con un certificado judicial que he tenido orden de arraigo; nunca la he tenido hasta cuando él llegó al poder. En cada caso, Correa ha ido mintiendo, forjando pruebas, y le ha salido al  revés, porque los niveles de conocimiento de Galo Lara en el Ecuador superan el 80%. Porque mis niveles de credibilidad superan el 50%. Ya se ha evidenciado que Correa me tiene odio porque he denunciado muchos actos de corrupción en el Ecuador.

¿Cómo está el caso Quinsaloma en el Ecuador?

Ya se apeló para ir a un recurso de casación. Esto fue producto de la intervención en este caso de Wilson Merino y de la juez Ximena Ventimilla, quienes me intentaron chantajear y sabré en su momento presentar las pruebas sobre estos jueces.

 

GALERÍA
La ruta del exilio de Galo Lara
 


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