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21 de Marzo del 2016
Historias
Lectura: 14 minutos
21 de Marzo del 2016
Redacción Plan V
La visita a Cuba de Obama sella una nueva etapa

Fotos: Reuters Media Express

Los presidentes Barack Obama y Raul Castro ofrecieron una rueda de prensa luego de su reunión en el Palacio de La Revolución de La Habana, sede del gobierno.  REUTERS/Carlos Barria

 

El arribo del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, a Cuba, abre una nueva etapa en las relaciones entre la isla comunista y su vecino del norte. Para varios analistas, se trata de un hecho que significará una serie de cambios en la forma en la que se entiende la relación entre Washington y América Latina.

Una fuerte lluvia recibió, en el aeropuerto de La Habana, al presidente de Estados Unidos, Barack Obama y a su esposa e hijas, en su visita oficial a Cuba, la primera de un presidente norteamericano en 80 años y la señal más clara de que la administración demócrata busca cumplir con sus ofrecimientos de terminar con la disputa con el país caribeño, que se inició con la Revolución cubana de 1959.

Las fotos del avión presidencial norteamericano, el Air Force One aproximándose al aeropuerto cubano por sobre los vetustos autos de los años 50 que circulan en la Isla, mostraron el contraste entre la primera potencia mundial y el sistema que representa y la situación actual del país que gobierna Raúl Castro, el hermano menor de Fidel Castro.

La tarde del domingo, el presidente norteamericano y su esposa caminaron por el Centro Histórico de La Habana, recorriendo algunas de las iglesias coloniales de la época española. 

En una rueda de prensa conjunta en el Palacio de la Revolución de La Habana, ambos mandatarios pasaron revista a las relaciones bilaterales e, inclusive, Raúl Castro negó que en la isla hubieran presos políticos.

El día anterior, una manifestación del grupo disidente Las Damas de Blanco había sido disuelta por la policía, con un saldo de por lo menos 50 detenidos.


El presidente de Cuba, Raúl Castro y el  presidente Barack Obama pasan revista a las tropas durante su segundo día de visita a la isla caribeña.  REUTERS/Carlos Barria

El día anterior al arribo de Obama, una manifestación del grupo disidente Las Damas de Blanco había sido disuelta por la policía, con un saldo de por lo menos 50 detenidos.

 Las lecturas sobre la llegada de Obama a Castro son diversas. Desde algunos sectores del más duro anticastrismo, asentado básicamente en Miami, se trata de un error político. Otros, más moderados, piensan que la llegada del Air Force One significará un rápido cambio de la estructuras de poder en La Habana.

El atraso de Cuba 

Para Juan Antonio Blanco, Director Ejecutivo del Centro de Iniciativas de América Latina y el Caribe en el Miami Dade College, un tema clave en el acercamiento entre Estados Unidos y Cuba es la necesidad de señalar el atraso físico, político y cultural del país caribeño, condenado al ostracismo por la comunidad internacional durante décadas. 

"Cuba hoy es simplemente un país pobre, desconectado de los procesos globales, con pésima infraestructura física, de comunicaciones y financiera; con dos décadas de retraso en la adquisición de una conexión confiable y rápida a Internet; con la calidad de sus servicios públicos (salud, educación, transporte, agua, electricidad, alcantarillado) en caída libre; con tierras degradadas y los salarios más bajos del hemisferio. También es una sociedad cerrada, donde no hay libertades básicas para el ejercicio de los derechos de libre expresión, asociación, movimiento, sindicalismo o elección política, de forma que los ciudadanos puedan cambiar, sin violencia, ese lamentable estado de cosas y alcanzar la prosperidad", afirma. 

Para el catedrático, el problema es la forma en la que los Castro han acaparado el país en el poder, lo que ha llegado al dominio de una camarilla de no más de 100 personas sobre los once millones de cubanos.

"No comparto la idea de que la “burocracia” es la Gran Culpable. El poder en Cuba lo detentan dos familias con el mismo apellido (Castro). En torno a ellos hay un selecto grupo de militares. Juntos representan una elite de poder permanente. Más abajo hay una burocracia que apenas sirve para “administrar” sus intereses, no para adoptar decisiones claves que beneficien al país", asegura el analista.


Los mandatarios conversaron en el Salón de los Helechos sobre varios temas de interés bilateral, como el embargo a Cuba y los derechos humanos en la isla. REUTERS/Carlos Barriau.

El vecino incómodo

De su lado, Sergio Muñoz, analista de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba y columnista de Los Angeles Times desde 1977, sostiene que "el quid de la cuestión es que para EE UU, la política hacia Cuba es casi un asunto de política interna mientras que los cubanos piensan que esta percepción es una violación de su soberanía y demandan “respeto mutuo”, es decir, que EE UU debe abandonar cualquier pretensión de alterar la naturaleza del régimen".

Para el analista Sergio Muñoz, es claro que "hay que aplaudirle a Obama su intento por revertir una política fallida que se ha prolongado más de medio siglo".

Para Muñoz, es claro que "hay que aplaudirle a Obama su intento por revertir una política fallida que se ha prolongado más de medio siglo. La próxima semana, por primera vez en 80 años un presidente americano visitará Cuba con el objetivo de lograr lo que diez de sus predecesores no pudieron lograr: normalizar las relaciones con un vecino incómodo. Y una cosa es segura. Contrario al tono reverencial y el fanático deseo con el que la mayoría de los presidentes latinoamericanos buscan fotografiarse con Fidel Castro, Obama hará todo lo posible para evitar retratarse con el dictador más antiguo del hemisferio".

El analista cita al director del Diálogo Interamericano, Peter Hakim, a quien pregunta sobre si es justa la comparación entre la visita de Nixon a China en los años 70 y esta de Obama a Castro: "“la reconciliación con Cuba es importante, pero la visita de Obama a Cuba no implica un cambio en la política mundial, ni siquiera en la política hemisférica. La región sigue siendo irrelevante en el escenario mundial,” dijo Hakim.

"Pero el tema de los derechos humanos no es el único problema de la visita, Obama quiere hablar con el pueblo cubano y mantener una reunión con los disidentes políticos, los cubanos dicen que sí pero que ellos decidirán con qué miembros de la “sociedad civil cubana real” se puede reunir", sostiene Muñoz.

La reacción de los cubanos 

Por su parte, Carlos Malamud, catedrático de Historia de América de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), de España e Investigador Principal para América Latina y la Comunidad Iberoamericana del Real Instituto Elcano de Estudios Internacionales y Estratégicos, "si bien la agenda de Obama en Cuba es mucho más complicada, el tema venezolano también marcará uno de los mayores desacuerdos con Raúl Castro, ya que el gobierno de Washington ha decidido no inmiscuirse en la transición cubana. Esto no implica que el presidente de Estados Unidos se desentienda del problema de las libertades en Cuba y de los derechos humanos, pero está claro que no serán una línea roja que impida seguir avanzando en la normalización de la relación bilateral".

Malamud cree, sobre la agenda de Raúl Castro, que este "insistirá una vez más en la necesidad de abolir el bloqueo, embargo en terminología de Estados Unidos, y de recuperar Guantánamo, sabedor de que son reivindicaciones imposibles de conquistar en el futuro inmediato".

Para el experto español, la reacción de los cubanos es muy importante: "Una de las cuestiones más interesantes que deparará la visita será la reacción de la sociedad cubana ante la llegada de Obama. Nunca desde la Revolución se había producido la presencia de un presidente de Estados Unidos, el país que durante décadas encarnó la maldad extrema condensada en el imperialismo. ¿Cómo se comportarán los cubanos frente a Obama? ¿Cómo reaccionarán los dirigentes cubanos ante las manifestaciones espontáneas de sus ciudadanos?"


Barack Obama depositó una ofrenda floral en el monumento al prócer cubano José Martí, al fondo, un mural con la imagen de Ernesto Che Guevara. REUTERS/Ivan Alvarado

Con relación a quienes se oponen a la visita de Obama, Malamud sostiene que "habrá comportamientos duales. Por un lado son muchos los que están sumamente agradecidos por el respaldo de Estados Unidos durante todo este tiempo. Por otro, no son pocos los que se sienten traicionados por Obama, pensando que le ha dado mucho al gobierno de Raúl Castro a cambio de casi nada".

Un proceso irreversible 

Para Peter Hakim, en cambio, "el hecho es que siguen siendo bastante críticos el uno con el otro, aunque han recorrido un largo camino hacia la reparación su relación fracturada y hostil. El progreso en los últimos 13 meses es impresionante. Los dos países han establecido relaciones diplomáticas normales y abierto embajadas de pleno derecho en La Habana y Washington. Cuba ha sido eliminada de la lista de naciones patrocinadoras del terrorismo. Los presidentes Obama y Castro llevaron a cabo dos prolongadas reuniones el año pasado y las barreras de EE.UU. para viajar y mandar transferencias financieras a Cuba han disminuido considerablemente".

Para Peter Hakim "es difícil imaginar un retroceso importante en las relaciones. Sin duda, una vuelta atrás en la política de Estados Unidos haría quedar bastante mal a Washington y levantaría preocupaciones acerca de su fiabilidad como socio internacional".

En esa medida, el proceso de acercamiento que se sella con la visita de Obama a Cuba es irreversible: "Con todo esto en mente, es difícil imaginar un retroceso importante en las relaciones. Sin duda, una vuelta atrás en la política de Estados Unidos haría quedar bastante mal a Washington y levantaría preocupaciones acerca de su fiabilidad como socio internacional".

Para Hakim, a pesar de la mayoría republicana en el Congreso, no habría una campaña firme en contra de la normalización de las relaciones con Cuba: "A pesar de que los republicanos tienen amplia mayoría en ambas cámaras, no han tratado de impedir ni incluso retrasar los cambios. Hasta la fecha, las únicas propuestas presentadas en el Congreso están dirigidas a debilitar, no a bloquear el embargo".

En su opinión, "tampoco ha surgido ninguna resistencia seria en Miami, bastión del sentimiento anticastrista -ni una sola protesta o manifestación significativa. De hecho la mayoría de los ciudadadanos de EE.UU.  aprueba los cambios, entre ellos la mayoría de votantes republicanos y de los cubanoamericanos".

Pero, a ¿qué fue Obama a Cuba?' Hakim cree que "en Washington, la crítica más común a los esfuerzos de reconciliación es que Cuba no está haciendo lo suficiente, crítica que el presidente parece compartir". De ahí que el objetivo fundamental del presidente nortamericano en su visita a La Habana haya sido "el grado de apertura de la cerrada economía y de la  sociedad de Cuba para mejorar la situación de los cubanos, darles derecho a expresar sus opiniones y permitirles elegir a sus líderes". Agrega que "el presidente Obama, como debe ser, intentará animar al gobierno de Cuba a flexibilizar  más resueltamente las limitaciones de la economía y de la vida política de la isla, haciendo hincapié en el apoyo que podría llegar desde Washington si llegara a hacerlo. Pero es difícil imaginar que se logre algo más que un modesto éxito. El lento ritmo de las reformas económicas de Raúl Castro es indicativo de las dificultades de lograr un cambio en Cuba".

Hakim estima que Cuba "es el único país del hemisferio occidental que rechaza elecciones libres, rechaza la norma de la independencia judicial y su historial en materia de derechos humanos y libertad de expresión sigue siendo especialmente triste. La inviable política económica del país limita severamente las oportunidades de los cubanos y mantiene a muchos de ellos en la extrema pobreza".

"Para Obama el viaje será la ocasión para observar de primera mano el resultado de su política exterior más exitosa y menos controvertida", concluye el experto. 

Con información de Infolatam

 

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