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1 de Julio del 2019
Historias
Lectura: 13 minutos
1 de Julio del 2019
Redacción Plan V
En libertad, Ola Bini alista su estrategia y se prepara para el peor escenario
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Foto: Luis Argüello / PlanV

El programador sueco Ola Bini se ratifica en su inocencia pero analiza entregar sus contraseñas a la Fiscalía. 

 

El programador sueco y sus abogados temen que les "planten" alguna evidencia en sus dispositivos electrónicos, pues aunque nunca dieron las contraseñas, no descartan que hayan podido ser desbloqueados por las autoridades.

Ola Bini toma un café con su abogado, su relacionador público y varios amigos en una cafetería del centro norte de Quito. El programador sueco, quien fue liberado tras concedérsele un hábeas corpus, es reconocido por dos grupos de mujeres. Ambas le hablan en inglés y le dicen que quieren tomarse una foto con él. El sueco, que es un hombre alto y delgado, se incorpora, y su abogado toma las fotos con los celulares de las admiradoras. Discretamente, dos agentes de su seguridad privada, con gafas de color oscuro y audífonos en los oídos, vigilan la escena. En el entorno de Bini se dice que creen ser observados constantemente por desconocidos, y que también creen que se les han interceptado los celulares. 

El sueco termina de atender a sus fans, y vuelve al diseño de su estrategia legal en la mesa de la cafetería. Hasta el momento, en la indagación previa que se ha iniciado en su contra por un presunto delito informático, han declarado, por medio de cartas, el presidente Lenin Moreno y su ministra del Interior, María Paula Romo. El secretario del Presidente de la República, Juan Sebastián Roldán, también deberá comparecer ante la Fiscalía por escrito. 

Ola Bini declaró ante el fiscal de la causa, quien le pidió de manera insistente que revele las contraseñas de sus aparatos electrónicos. Pero, hasta el momento, el sueco no lo ha hecho. Aunque un medio internacional informó que, con ayuda del FBI, se habría logrado ya acceder al contenido de sus equipos -se enviaron a Estados Unidos copias espejo de todos los archivos, pues los dispositivos siguen en poder de la Fiscalía- esto no ha sido confirmado ni desmentido por las autoridades. 

El sueco, que es un hombre alto y delgado, se incorpora, y su abogado toma las fotos con los celulares de las admiradoras. Discretamente, dos agentes de seguridad privada, con gafas de color oscuro y audífonos en los oídos, vigilan la escena.

El sueco trata de recuperar su vida normal, mientras se presenta cada semana ante la Fiscalía y tiene prohibición de salir del país. Su visa de inversionista, que había estado tramitando, ha sido prorrogada, pero si no es concedida y es exculpado, el sueco podría ser expulsado del país. Su abogado precisa que en teoría debería ser enviado a Ámsterdam, en los Países Bajos, su último puerto de embarque antes de llegar al Ecuador. 

Pero hay otra posibilidad: la ley norteamericana permite que se inicien procesos legales secretos, como los que se instauraron contra el fundador de Wiki Leaks, Julián Assange. Si Ola Bini es procesado por alguna razón en Estados Unidos, el país del norte podría pedir la extradición del sueco, que en última instancia, deberá ser concedida o negada por el Gobierno. Estados Unidos ya pidió interrogar a Ola Bini, por medio de la Fiscalía ecuatoriana, en una diligencia prevista para el 27 de junio que fue suspendida. No hay nueva fecha, según explicó su abogado, Carlos Soria. 

Los escenarios de la defensa 

La defensa trabaja entonces sobre varios escenarios: el primero que la Fiscalía no tenga pruebas contra Bini y se archive el proceso. Otro escenario es que Estados Unidos pueda iniciar un proceso legal -de lo que no hay notificaciones todavía-. También se analiza que es posible que se propicie su expulsión del país o que sí se inicie el juicio en su contra en el Ecuador. La instrucción fiscal, que es el procedimiento que consiste en investigar y reunir pruebas del delito, tiene un plazo de 90 días. 

Por lo pronto, la victoria legal de Bini, quien fue liberado luego de que la Corte Provincial de Pichincha reconoció violaciones en su arresto, tendría otra consecuencia: la defensa argumentará que todas las pruebas recabadas en el allanamiento al departamento de Bini no son válidas, pues fueron obtenidas violando el debido proceso. Pero esa es la estrategia para el "peor de los casos". 


Carlos Soria (izq.) es el abogado del programador, y analiza varios escenarios futuros. 

La defensa argumentará que todas las pruebas recabadas en el allanamiento al departamento de Bini no son válidas, pues fueron obtenidas violando el debido proceso.

El sueco, quien cuida con especial esmero su particular corte de pelo y el barniz negro que se aplica en las uñas, luce tranquilo e inamovible en su versión de que no ha cometido ningún delito informático, aunque ahora no descarta que le "planten" algunos archivos en sus equipos con la intención de acusarlo. 

El proceso continúa su curso, mientras Bini y sus abogados asisten a las diligencias señaladas por la Fiscalía. El reconocido periodista Arturo Torres también se acerca a Bini en la misma cafetería y se toma una foto con el programador, que luego sube a sus redes sociales. 


El equipo de Ola Bini cuenta con seguridad privada en sus desplazamientos por la ciudad. 

  ENTREVISTA  

"Temo que me planten evidencia falsa": Ola Bini 

¿Cómo evalúa esta experiencia, que algunos consideran ha sido una detención arbitraria?

Algunas personas, sí, en especial, los jueces que me han concedido el hábeas corpus la semana pasada, es decir, el propio sistema judicial ecuatoriano lo ha considerado ilegal y arbitrario. Estoy confundido todavía sobre por qué han hecho esto, por qué han violado mis derechos, por qué no presentan ningún tipo de evidencia y por qué la única pregunta que me han hecho en la Fiscalía es sobre mis contraseñas. Han pasado 77 días y estoy muy confundido todavía, no sé por qué están haciendo esto conmigo.

¿Ha entregado las contraseñas?

No, sí pidieron las contraseñas, pero no se las he dado. Cuándo me digan qué supuestamente hice y cuándo lo hice, pensaré si les ayudo con mis contraseñas. Pero ya van 77 días y no han respondido a esas preguntas.

Se le cuestiona sus actividades en Ecuador, en especial, el costoso arrendamiento de un servidor en Telconet. ¿Para qué usaba esa infraestructura digital?

Soy un desarrollador de programas, programo para proteger la privacidad de las personas. A Telconet le pagaba por la redundancia en capacidad, en electricidad, por racks dedicados que es una medida de seguridad y por la calidad del centro de datos de Telconet, que es el mejor de Quito y del Ecuador. Además, ellos tienen buena seguridad física y tienen una buena instalación, que es segura contra temblores. Los costos de esos servicios son mayores que tenerlos en casa, pero llevo 20 años trabajando en eso. 

"Cuándo me digan qué supuestamente hice, cuándo lo hice pensaré si les ayudo con mis contraseñas. Pero ya van 77 días y no han respondido a esas preguntas".

¿Cómo fue su experiencia en la Cárcel de El Inca?

Fue muy duro, hay condiciones muy malas para todos los detenidos. Hay extremo hacinamiento. Hay 2400 personas en esa cárcel, que ha sido construida para máximo mil personas. En el bloque de celdas donde estaba yo estaban 95 personas y solo había 17 colchones en 17 celdas. Nos turnábamos para dormir sobre el colchón o sobre esponjas en el piso. En una celda para una persona acomodan a nueve, toca dormir sobre cartones. 

Veo que dedicó mucho tiempo a hacer un inventario de la Cárcel. ¿Ocupaba en eso la mente?

Totalmente, pasé mucho tiempo en prisión, tratando de pensar y entender. Las condiciones son tan terribles que creo que se debe contar estas circunstancias, para lograr el bienestar de todas las personas.

¿Se imaginó alguna vez estar en un prisión en América Latina?

Nunca he pensado estar en prisión en ninguna parte del mundo y menos en el Ecuador. 

¿Cree que hay presiones de Gobiernos como Estados Unidos o Gran Bretaña en su contra?

No sé nada acerca de eso. Si es verdad creo que el periodismo debe investigar al respecto.

Estados Unidos pidió interrogarlo, ¿qué cree que están buscando?

No sé que es lo que están buscando o por qué. Teníamos previsto presentarnos en esa diligencia pero ellos la suspendieron. 

Un medio internacional publicó que ya habrían desencriptado sus dispositivos. ¿Qué opina al respecto?

No lo sé, pero en el mismo reportaje dice que han encontrado alguna evidencia. Estoy seguro que eso es mentira, no hay nada malo en mis dispositivos, puede ser que también estén mintiendo sobre que los abrieron. La Fiscalía no ha anunciado ninguna nueva evidencia en mi contra. 

Usted ha señalado una supuesta persecución política, pero ¿qué motivación podría tener si usted afirma que no tiene ninguna participación en la política ecuatoriana?

No tengo idea al respecto. Pero si se toman en cuenta los antecedentes, las audiencias en las que mis derechos humanos no fueron atendidos, está claro que hay una influencia externa en el sistema judicial. El Presidente y la Ministra del Interior han dicho cosas en mi contra, que luego fueron contradichas por ellos mismos cuando declararon ante la Fiscalía. Reitero que esta es una persecución política. 

¿Colaboró alguna vez con Wiki Leaks o alguna de sus filtraciones, tomando en cuenta su amistad con Julián Assange?

No he negado mi amistad con Assange. Pero nunca he trabajado, ni he sido miembro ni he participado en ninguna actividad de Wiki Leaks. Vi alguna vez a Jacob Appelbaum pero no lo conozco ni es mi amigo ni conozco a nadie de Wiki Leaks. 

¿Seguirá el proceso legal en el Ecuador?

No voy a ir a ningún lugar. Espero que la Fiscalía, en dos semanas, archive este proceso. No hay ningún crimen cometido que puedan descubrir. Me preocupa que puedan plantar evidencia. Esa sería una decisión estúpida, pero me preocupa mucho. Estoy cumpliendo con las leyes del Ecuador para demostrar mi inocencia. Pero aún no sé qué es lo que hice, es como que me acusar de robar a alguien pero no me dicen qué robé, ni a quién, ni cuándo. 

"Me preocupa que puedan plantar evidencia. Esa sería una decisión estúpida, pero me preocupa mucho. Estoy cumpliendo con las leyes del Ecuador para demostrar mi inocencia".

¿Cuán fácil sería plantarle evidencia?

Yo sé exactamente qué hay en mis dispostivos. Con mis abogados haremos lo necesario para evidenciar cualquier archivo plantado. Me preocupa porque el proceso no ha sido legal, no podemos evitar que el Gobierno siga interfiriendo en la investigación judicial. 

Al Gobierno le parece "sospechoso" que una persona de su capacidad, que podría trabajar en el Primer Mundo, viva aquí. ¿Por qué escogió el Ecuador?

(Ríe) Sí, es muy "sospechoso". Vivo aquí porque me gusta el Ecuador. Me gusta la gente ecuatoriana, no hay ningún misterio aquí, vine en 2013 y me gustó este país, la gente, la naturaleza, y decidí quedarme, porque puedo trabajar desde cualquier parte del mundo en internet. Me resulta triste que el Gobierno y la Fiscalía crean que es "sospechoso" que me guste el Ecuador. Me voy a quedar aquí porque lo considero mi hogar. Lo que me más me gusta es la calidez humana de los ecuatorianos. Mis padres están muy contentos y van a venir los primeros días de julio a visitarme. 

 

 

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