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14 de Octubre del 2020
Historias
Lectura: 20 minutos
14 de Octubre del 2020
Redacción Plan V
María José Calderón: WhatsApp puede ser lo más peligroso en las próximas elecciones
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Fotos: Luis Argüello / PlanV

 

La exdirectora el Instituto de la Democracia, entidad adscrita al CNE, María José Calderón, advierte sobre los riesgos para la calidad de la democracia, y en especial para esta elección, que tiene el uso indebido de redes sociales y sobre todo de WhatsApp. Con ejemplos como los de Brasil, India y Estados Unidos, ella cree que los actores político del próximo proceso deben prender las alertas y tomar decisiones.



María José Calderón, PhD en Estudios Políticos y Comunicación Política, acaba de dejar su cargo como directora ejecutiva del Instituto de la Democracia, una entidad adscrita a la Función Electoral que desde el 2011 realiza tareas de investigación, capacitación y promoción electoral para mejorar la calidad de la democracia en el Ecuador. Entre febrero del 2019 y octubre del 2020 ellay su equipo desarrollaron una serie de análisis e investigaciones sobre el impacto de la comunicación digital en el proceso electoral y cómo esto puede afectar la calidad de la democracia. Su trabajo puso el foco en los 5,8 millones de electores del Ecuador que tienen entre 16 y 35 años, el 44% del padrón electoral. La gran mayoría de ellos es usuaria de redes digitales. El 33% de usuarios digitales está concentrado en Quito y Guayaquil, y la mayoría de ellos (63%) es mayor de 24 años. Las redes sociales con mayor número de usuarios, dice María José Calderón, son, en este orden Facebook (12 millones de cuentas), Instagram (4 millones), Linkedin (2,5 millones), y con menos de 2 millones TikTok, Twitter, Pinterest y Snapchat.Para la experta, entender este fenómeno es clave para el futuro de la democracia electoral en el proceso que se viene, y acentúa sus advertencias en el uso de las redes sociales y de WhatsApp, en especial, para manipular la información e inundar de falsa información a millones de usuarios/electores. Esto, dice es un  peligro para la democracia.

¿Cómo mira la actual situación del proceso electoral en el Ecuador, en relación a la calidad de la democracia?

La escala de la garantía de la democracia plena tiene algunas variables para determinar la calidad de una democracia. Hay unos factores determinantes, pero la garantía de pesos y contrapesos es algo que eno hemos podido zanjar. Sobre la crisis actual, creo que es el resultado de haber salido de un proceso autoritario, que en lo jurídico se expresó en sistemas de leyes completos, normativas, cuerpos reglamentarios que garantizaban el ejercicio autoritario en todo nivel, incluido lo electoral. Luego de lo vivido, el presidente actual, Lenín Moreno, decide otorgar poderes omnímodos al llamado quinto poder, al Consejo de Participación Ciudadana y Control Social para desmontar el autoritarismo jurídico el cual estamos inmersos.

Pero eso fue producto de una consulta y una decisión popular, no es que Lenín Moreno le otorgó poderes omnómidos. 

Por supuesto, fue muy inteligente y muy astuto, porque no lo podía hacer así nomás. Pero dentro de las categorias de la calidad de la democracia una cosa que también forma parte del autoritarismo judicial se llama democracia plebiscitaria: gobernar con plebiscitos. Ese fue un momento histórico; la oportunidad para realmente desmontar estos procesos reglamentarios y jurídicos autoritarios e introducir nuevas hojas de ruta jurídicas para fortalecer la democracia. Pero ese momento no se aprovechó y es lo que estamos viviendo. Vemos la introducción de otros actores políticos, otros no tan viejos que han estado en la política tras bastidores, que siguen gobernando las instituciones a las que hacemos referencia y que no han cambiado, por el contrario persiste la pugna de poderes en su versión más primitiva y eso es a lo que, desafortunadamente, estamos asistiendo.

Ese fue un momento histórico. fue la oportunidad para realmente desmontar estos procesos reglamentarios y jurídicos autoritarios e introducir nuevas hojas de ruta jurídicas para fortalecer la democracia. Pero ese momento no se aprovechó y es lo que estamos viviendo.

¿Qué es la versión más primitiva en la lucha por el poder?

Me pregunto por qué no hemos podido evolucionar en la acción política, por qué no hemos podido cambiar leyes y reglamentos y mejorar los procesos. Eso no se compadece con el más de 600 mil jóvenes entre los 16 y 18 años que han ingresado al padrón electoral hasta el 2019. Jóvenes que forman parte de una de las más graves y grandes crisis generacionales que ha vivido la humanidad también por la imposibilidad de tener una educación normal, y que básicamente están conectados al internet. Esa conexión a esas nuevas tecnologías han cambiado la forma en que constituimos y concebimos las instituciones y la legitimidad del poder. ¿Por qué voy a creer en un presidente que no se conecta con nosotros? En una sociedad donde la conectividad es cada vez más eficiente, nosotros también sentimos esa distancia de la legitimidad. 

¿Pero esa distancia de la legitimidad tiene que ver con esa mediación tecnológica o es solo uno de los factores de la deslegitimidad?

En la Universidad de Oxford hay un doctorado sobre internet y política donde deconstruyen todo lo que nosotros relacionamos con lo legítimo. En la vieja forma de hacer política o la política con la que nos habíamos relacionado, los actores políticos sufrieron, por ejemplo, el reto de hacer elecciones primarias por zoom. Yo, actor político, ¿cómo negocio con los actores locales, con mis electores? Normalmente figuras con carisma que de alguna manera lograron traducir el mismo en comentarios sagaces de 140 caracteres, pero en la mayoría de los casos este carisma se diluyó porque no llegaron a conectar con ese gigantesco electorado que va a cambiar la elección. El 44% de los 13.3 millones de electores tienen entre 16 y 35 años (5.8 millones de electores) y ellos van a decidir nuestro futuro. Así que el líder carismático, gritón, de tarima ha perdido legitimidad justamente en este electorado que ha construido memes a partir de esas imágenes. Los viejos caciques, de los viejos partidos, no han podido, y ahora por ley les toca, incluir a una inmensa masa de militantes jóvenes. Hay militantes desde los 18 años. Poco a poco empezaron a quedarse sin gente y ese es un hallazgo de nuestras investigaciones en el Instituto para la Democracia. Los hicimos desde el 2018 hasta ahora y en ella ves que los jóvenes dicen: a mi me encanta la política, me gustaría hacer cosas pero no me dan espacio; no comulgo con las ideas de esas personas mayores, estas personas mayores no piensan como yo, tienen ideas conservadoras y retrógadas. Los jovenes sienten que los líderes de los partidos no comulgan con sus ideas y sienten que van a tener que votar por "alguien que me a robar luego". Es fundamental que los jóvenes sientan al menos un mínimo respeto hacia las instituciones de la democracia, hacia el país. Un país que todos vemos desmoronarse poco a poco y que los jóvenes lo ven también. Y esa es una señal trágica de destrucción del tejido social. 

Cuando los jóvenes hacen la separación con ideas y líderes retrógrados, ¿se refieren en concreto a las nuevas sensibilidades sociales, como son el ambientalismo, el feminismo, el animalismo, diversidad sexual, la soberanía del cuerpo..?

Los partidos políticos y las sociedades tienen que evolucionar. Eso lo saben hasta los viejos caciques. Por ejemplo, la izquierda en el Ecuador tiene una doctrina muy particular y sin embargo cuando tratan de hacer click con algunas de estas sensibilidades lo hacen con mucha debilidad. Porque en el Ecuador el tema no está posicionado en todos los sectores. El tema del matrimonio civil igualitario, por ejemplo, está en unos pocos sectores. Hay jóvenes que de pronto lo único que les interesa por ahora es tener acceso a internet y a un teléfono inteligente para seguir estudiando y le permita tener contacto con su burbuja y le permita garanttizar una forma de vida mínimamente digna. Sienten que el Estado y las instituciones les han fallado a todo nivel. Entonces, cuando les dices que debe ir a votar por gente que no reconocen ni han visto nunca —pero que tampoco les dicen nada en ninguna de las redes o burbujas a las que están conectados— se expresa una profunda decepción. Este fenómeno no es solo del Ecuador. Y se adhieren a mucho de lo que se ve de ciertos movimientos que no son siquiera movimientos sociales sino influencias en internet, y ni siquiera puede que sean personas reales sino robots, troll centers que exacerban las redes sociales. Oxford precisamente hizo esa investigación de las redes de troles que trabajan desde México hasta Argentina para poralizar a la sociedad. Creo que esta sociedad está como nunca ideologizada, desde el punto de vista de lo público, pero profundamente manipulable y contaminada por información falsa. La desinformación o información falsa (porque hay que dar nombre y apellido a las mentiras) es tan poderosa y eficiente con las tecnologías que es algo que la humanidad no ha visto nunca en su historia política. 

Creo que esta sociedad está como nunca ideologizada, desde el punto de vista de lo público, pero profundamente manipulable y contaminada por información falsa

¿Muchos de nosotros ni siquiera nos damos cuenta de la falsedad que inunda los mensajes?

Exactamente. Y no nos damos cuenta porque nuestras burbujas nos hacen sentir que somos escuchados por gente que se parece a uno. El algoritmo en las redes es eficiente: esto es lo que tienes que ver, esto tienes que oir por que te gusta, y nos gusta en efecto. Y funciona a un nivel tan primitivo y tan eficiente que somos incapaces de salir de este ensueño, hemos sido víctimas de una hipnosis colectiva. Y la política trata de romper eso. Los actores políticos se desesperan por romper esas realidades virtuales y por convencer a un elector, ciudadano común, de sus propuestas, y le dicen: yo le prometo que le voy a hacer cumplir sus sueños. Y esto viene desde la Polis griega. El tema es que ese discurso de cómprame el futuro no llega a donde tiene que llegar porque no está usando los canales correctos. Así, cuando a las personas les llega a sus cuentas un mensaje de un actor político no lo procesan como algo real, pero sí les parecen reales los comentarios de odio alrededor del mensaje de ese actor político. Sobre todo los comentarios poralizantes. La poralización es una estrategia muy efectiva. Se usaba en el mercadeo para obligarte a hacer click en un mensaje que busca llamar la atención, porque nuestro lapso de atención en redes es tan pequeño que se necesitaba algo que te encienda las emociones. Desde Aristóteles hasta nuestros días nosotros votamos con el corazón. Pero la esfera pública pasó de las grandes concentraciones al teléfono. Está en WhatsApp que es lo más poderoso para desinformar y para gestionar una suerte de ira constante y es adictivo y nos obliga a ver qué dijo tal o cual persona para alimentar nuestro odio o nuestro afecto y queremos llenarnos de esa sensación de pertenencia. Como nunca en la historia de la humanidad estamos más juntos pero al tiempo más solos. Los cambios rompen las estructuras históricas. 

¿Cómo los actores políticos procesan esta realidad? No se entiende este cambio en la cultura y los mensajes políticos sensatos tienen el mínimo impacto.  ¿Qué tal impacto tienen estos mensajes en las redes?

El Ecuador es uno de los países con mayor conectividad en la región,  hay dos teléfonos por habitante en promedio.  De estos teléfonos casi el 95% son inteligentes y tienen plan de internet, aunque sea mínimo. De estos usuarios hay 15 millones de cuentas vinculadas en Facebook en Ecuador. Estas cuentas estan registradas con usuarios conectadas a Ecuador. Twitter, que trata de limpiar su malos huéspedes tiene en Ecuador un problema. Del Ecuador es de donde han salido la mayor cantidad de granjas de troles. Durante el gobierno anterior se invirtió muchísimo dinero en estrategias BPL, millones de dólares en granjas de troles, contrataciones de cientos de miles de usuarios y para violaciones a la intimidad de las personas, hackeos... Ecuador fue uno de los primeros clientes de Hacking Team, empresa que diseñaba herramientas para espiar y perseguir a ciudadanos en forma masiva. Pero Twitter en Ecuador no llega a dos millones de usuarios y muchos de estos no son verdaderos. Hay una red social que crece muchísimo y es compartida por el electorado joven y es Instagram, que tiene 4,5 millones de usuarios en el Ecuador.

¿Entonces en redes dónde está el impacto?

En WhatsApp. Esta es una herramienta de lo más peligrosa. Esta no es una red social. Es un sistema de mensajería que se comporta como una red social, porque permite una suerte de círculos o burbujas entre los amigos. Este es un sistema de grupos, de jorgas, de amigos, de compañeros del colegio, de la universidad, del trabajo, de hinchas del equipo, de la familia,  de vecinos, de la familia política... Son pequeñas burbujas que interactúan, pero resulta que uno de los mienbros del grupo de amigos, por ejemplo, está en otro chat de excompañeros, digamos, de un colegio militar. Y ese mensaje que se envía de un grupo a otro empieza a viralizarse con tanta velocidad y eficacia que ha dejado a las redes sociales muy atrás. Ya es otro internet. WhatsApp superó todas las expectativas de viralización; es tanto que se invade muy fácilmente tu privacidad. Y empezamos a normalizar estas conductas, y hacemos nuestra comunicación esencialmente digital.

WhatsApp. Esta es una herramienta de lo más peligrosa. Esta no es una red social. Es un sistema de mensajería que se comporta como una red social, porque permite una suerte de círculos o burbujas entre los amigos.

Por la desinformación. Hay dos grandes casos electorales donde WhatsApp hizo lo que quiso. Estamos hablando de Brasil e India. En Brasil estamos hablando de 120 millones de cuentas de WhatsApp y lo que hace es viralizar una información, no importa cual. Sobre todo son "noticias" fabricadas. Nadie verifica si esa información es verdad o no,  si ocurrió realmente o no. WhatsApp no va a decir cuál es la fuente de esa información. Estamos tocando peligrosos terrenos de la vida privada. Una carga su teléfono a todo lado y se puede registrar y trazar tu actividad en todo sentido. Puedo asegurar que con el uso de ciertos términos, con una campaña dirigida, con el uso de ciertos memes dirigidos a cierto target, se puede saber quién gana mañana una elección. Se puede fabricar hasta una victoria electoral o una derrota. Por eso es tan peligroso. Y esa intención de la política tradicional de tratar de convencerte con un plan, con un proyecto, con la imagen de un actor político, queda en nada con la capacidad volitiva que genera la desinformación y eso se traduce en pérdida de la legitimidad política. Ese actor político que quiere basar su campaña en su carisma, en su historia, en su legitimidad personal o política y en su propuesta, tiene otro problema: todo eso no se traduce bien en zoom. Puede hacerlo en una historia de Instagram, que es la plataforma más usada por los jóvenes políticos en Estados Unidos. WhatsApp es la herramienta favorita de ciertos políticos como Jair Bolsonaro, que sigue a través de sus grupos incendiando los sentimientos negativos de los electores. Lo que hace Donald Trump con Facebook con electores que tienen más de 45 años en Estados Unidos, esta es su base electoral, que se mantienen en burbujas que son alimentadas constantemente con información falsa. Esa es la elección a la que nos enfrentamos ahora y esa es la realidad.

El actual proceso que vive el Ecuador, con este tipo de políticos, con electores cambiados el chip, ¿cuáles son los problemas más críticos de este proceso?

Como Instituto habíamos trabajado conocer lo que hace el mundo para mantener vivas las elecciones en esta pandemia. Debemos recordar que en el Ecuador el voto es obligatorio. Eso implica que el Estado te obliga a votar o si no votas te multa. El Estado además debe garantizar que el elector llegue a un recinto electoral y no se contagie de una enfermedad que es mortal. El resultado es que probablemente tengamos un gigantesco nivel de ausentismo. Nos enfrentamos también en lo electoral a una profunda crisis económica, no hay dinero o la posibilidad de financiar el gran gasto electoral. Porque ademas, el gasto electoral incluye la campaña, la logística, la seguridad... El Estado debe garantizar que todo el mundo llegue a votar, por tanto debe garantizar que existan más recintos porque no puede haber aglomeraciones.  Hay muchos riesgos que no han podido ser solucionados. Los calendarios electorales están muy retrasados, las contrataciones... Es un tema que mezcla los conflictos internos en el CNE, la enorme incapacidad de su gestión y una crisis financiera, social y sanitaria.  Es hora de que los ciudadanos no solo debamos decidir con conciencia, sino que pensemos que el próximo gobierno y la legislatura puedan desmontar este aparataje normativo que impiden que el país viva una democracia plena o al menos que tenga una calidad de democracia mínima. Creo que tanto los académicos como los periodistas y lo activistas deben enseñar a las personas sobre este problema.

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