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2 de Febrero del 2015
Historias
Lectura: 10 minutos
2 de Febrero del 2015
Mariana Neira

Periodista de investigación, dirigió la redacción de la revista Vistazo en Quito.

Los militares y la Pantera Rosa

Foto: Presidencia de la República

El nombramiento de Fernando Cordero en el Misterio de Defensa busca reducir las tensiones entre el Frente Militar y el gobierno por una agenda polémica instaurada por la revolución ciudadana.

 

Correa al ingreso a la ceremonia para celebrar los 20 años de la batalla del Cenepa. Varios militares saludan a su paso.

 

No sabemos qué simbolizó el sensual ritmo de La Pantera Rosa que arrancó risas nerviosas en la tribuna durante la celebración de los 20 años de la batalla del Cenepa; pero que los militares están molestos, están molestos...

Estábamos acostumbrados a que en las celebraciones militares sus bandas interpretaran marchas marciales, pero como la ‘revolución’ ordenó que las bandas ya no fueran de guerra, sino de paz (amor y buen vivir), ahora tocan música popular. Lo sorprendente fue que durante la conmemoración de los 20 años de la mayor gesta heroica del siglo, el triunfo militar en el Cenepa, la banda interpretara en el principal escenario castrense, frente a la tribuna en la que estaba el presidente de la República, la música de La Pantera Rosa con los uniformados meneándose a su ritmo.

¿Qué es esto?, nos preguntábamos y más preguntas surgieron cuando ningún oficial intervino con un discurso para recordar el hecho histórico. Solo habló el presidente, muy enojado, por cierto, porque los militares no le creen que no va a desaparecer el Instituto de Seguridad Social de las Fuerzas Armadas, ISSFFAA. (Descubrimos que no solo los civiles no le creen).

Los militares tienen un comportamiento específico. Si bien están claramente divididos en tres fuerzas distintas (Ejército, Marina, Fuerza Aérea), procuran que sus problemas se resuelvan dentro de los cuarteles. Si deben hacer reclamos públicos a los gobernantes, usan un lenguaje especial, con mensajes indirectos, a veces metafóricos, cumplen un protocolo estricto (dicen cuando un comandante debe presidir un acto, cuando debe hablar, etc.) y usan símbolos de rechazo o simpatía a un presidente (por ejemplo, les quitan la guardia presidencial cuando quieren que se vayan a su casa). No sabemos qué simbolizó el sensual baile de la pantera rosa que arrancó risitas nerviosas en la tribuna; pero que los militares están molestos, están molestos.

Si deben hacer reclamos públicos a los gobernantes, los militares usan un lenguaje especial, con mensajes indirectos, a veces metafóricos.

La ‘revolución’ ya ‘se ha comido’ (en lenguaje popular) a todos los poderes del Estado, a todas las instituciones importantes de la sociedad, son pocas las que aún se resisten a ser dominadas. Aparentemente, los militares no integraban este último grupo porque estaban encantados comprando avioncitos, helicópteros que se caen, con aumentos de sueldos; estaban pacíficamente dejándose mutilar (con la limitación del servicio militar, bajaron sus efectivos; sus centros educativos pasaron al Estado, etc.) Pero últimamente también a los militares les cayeron encima algunas enmiendas constitucionales propuesta por el gobierno que, parece, les hizo reaccionar. La más seria de éstas propone la conversión de militares en bomberos, policías, aduaneros. (Más reducción de personal y un alto riesgo de corrupción).

Prácticamente hay un proceso de desmantelamiento de la institución tradicional, no precisamente para eliminar a la milicia, sino para compensarla con elementos sumisos al partido de gobierno como en Cuba, China, Corea, Venezuela y más revolucionarios. Otra enmienda dice que garantiza la seguridad social de los militares (obvio, es un derecho que no pueden eliminar) pero no explica quien administrará el seguro militar si el ISSFFAA o el IESS. Detalles en:
http://www.elcomercio.com/actualidad/tres-cambios-definen-nuevas-tareas.html

Y hay un asunto muy serio en trámite, el enjuiciamiento a los militares involucrados en el 30S. Según una nota de prensa, la Comisión de Investigación del 30 S anunció que comenzará a investigar a quienes participaron en estos hechos... La investigación por este caso comenzó el 26 de marzo del 2013, para indagar la toma de la Base Aérea. El hecho ocurrió porque, presuntamente, los uniformados protestaban por la expedición de la nueva ley de servicio público. Y el 7 de junio 2014 se informaba que comenzó la audiencia de dictamen en contra de 225 miembros de la Base Aérea que estuvieron durante las protestas del 30 de septiembre del 2010.

Detalles en:
http://www.elcomercio.com/actualidad/audiencia-base-aerea-30-septiembre-militares-juicio-correa.html

Pero los más molestos por estas acciones parecen los militares en servicio pasivo y los activos del Ejército. Se notó el día de la inauguración de la exposición recordatoria de los hechos en el Cenepa. Todos suponíamos que el presidente estaría allí, pero apareció en Guayaquil, en un acto de la Marina que le pedía armas y más armas. (Es típico de los presidentes con problemas, se arriman a la Marina). ¿Les dolió a los del Ejército esta ausencia? ¿Y qué habrán sentido cuando a uno de sus ex generales, el general González que escribió un libro diciendo que el presidente nunca estuvo secuestrado por los policías, el presidente le dijo retrógrado? Fueron los últimos eslabones en la cadena de hechos que le pusieron el ritmo a la pantera rosa. ¿Qué tocarán después?

Soplón

Por Alberto Molina


El soplón, o delator, es aquel individuo que en forma clandestina u oculta transmite información o chismes de la organización o grupo al que pertenece, con la finalidad de beneficar a terceros.
En relación a los convenios de inteligencia que señala en el libro Testimonio de un Comandante el general Ernesto González  y, concretamente, sobre la acusación que se le hace al coronel Mario Pazmiño de haber filtrado información a la inteligencia norteamericana, especialmente en lo relacionado al ataque de las fuerzas militares colombianas al campamento de Angostura, en el que fue abatido “Raúl Reyes” y una veintena de insurgentes colombianos, el presidente Correa en la sabatina del 24 de enero, entre otras cosas, señaló: “Esto no es cualquier pelo de cochino, es gravísimo, puede ser hasta alta traición a la patria que se diga tan suelto de huesos, que como no eran atendidos por los gobiernos hicieron un convenio militar de la embajada de Estados Unidos… y reconocer que el soplón de la Embajada era el jefe de inteligencia del Ejército (coronel Mario Pazmiño), esto no puede quedar en la impunidad”.

Contrario a las declaraciones del presidente, el general González, en la página 147 de su libro, señala: “Otra decisión tomada por el gobierno fue nombrar una comisión de carácter interno para que investigue a los Servicios de Inteligencia Militares y Policiales Ecuatorianos sobre la posible infiltración de los servicios de inteligencia extranjeros. (…).

el general González señaló que el coronel Pazmiño no intercambió información con la Agencia de Inteligencia Norteamericana (CIA), sino con el ejército de ese país.

“La investigación, en términos generales, determinó que no existió una infiltración directa por parte de los organismos de inteligencia de los Estados Unidos de N.A., pero que por el limitado presupuesto de la inteligencia militar y policial y por el apoyo entregado desde el año 2001 al 2008, en infraestructura, capacitación, equipo logístico y apoyo económico por parte del Grupo Militar de los Estados Unidos de Norte América, existía una dependencia que obligaba al intercambio de la información con organismos de inteligencia de los EE.UU. que esto se encuentra amparado en convenios de cooperación firmados entre Ecuador y los Estados Unidos, relacionados con el fortalecimiento de la capacidad institucional de la República del Ecuador, para controlar la producción y tráfico de drogas ilícitas y que el último convenio se firmó en Quito en septiembre del 2007 entre la ministra de Relaciones Exteriores, Comercio e Integración del Ecuador, María Fernanda Espinosa y la Sra. Linda Jewell, embajadora de los Estados Unidos de Norte América. El Informe advertía de manera categórica la influencia del narcotráfico en el país”.

Además, un testimonio de lealtad, que honra al general González, aparece en la página 149: “Otra decisión política que yo no compartí y así le hice conocer al ministro Ponce fue poner en disponibilidad a la cabeza visible del sistema de inteligencia militar del ejército coronel Mario Pazmiño Silva que, según el informe presentado, era por no haber sido oportuno y discrecional en el manejo de inteligencia. Al contrario de lo manifestado siempre consideré al coronel Pazmiño un buen profesional en el área de inteligencia”.

En conclusión, el general González señaló que el coronel Pazmiño no intercambió información con la Agencia de Inteligencia Norteamericana (CIA), sino con el ejército de ese país; además, que no actuó por su cuenta, sino bajo las órdenes del Comando Conjunto; por lo tanto, en nuestro Ejército no hay soplones, todo se hace institucionalmente, el último convenio se firmó en este gobierno.

GALERÍA
Los militares y la Pantera Rosa
 


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