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11 de Abril del 2016
Historias
Lectura: 25 minutos
11 de Abril del 2016
Redacción Plan V
Los once momentos de la protesta social

Foto: Luis Argüello

Las protestas ciudadanas se dieron también con carteles, en una explosión de consignas y novedosas expresiones.

 

Foto: Flickr Presidencia

Los manifestantes afines al oficialismo exhibieron en la plaza grande monigotes en contra de personajes de la oposición.

 

Concentraciones y movilizaciones de los sectores sociales de toda la República, pero, en especial en Quito, evidenciaron el progresivo descontento frente a la forma en la que el correísmo administra el país. Para muchos, desde el 17 de septiembre de 2014 hasta el 7 de abril último, el desgaste de Rafael Correa se evidencia en las calles, a pesar de las contramarchas que organiza. Estos son los momentos clave de ese proceso.

Por los menos nueve grandes marchas de los movimientos sociales y dos concentraciones de protesta de los sectores de clase media alta de Quito, se han convertido en el telón de fondo del desgaste del control correísta en las calles del país. 

Momento uno: el 17S

Un proceso que inició el 17 de septiembre de 2014, cuando miles de personas, ante una convocatoria de los sectores obreros y de la izquierda, se volcaron hacia las calles del Centro Histórico de Quito. La marcha del 19 de septiembre, para muchos, es un punto de inflexión que significó el inicio de las concentraciones en las que personas de distintas condiciones sociales empezaron a mostrar su descontento frente al Gobierno.

Y aunque el Gobierno ha procurado, en cada ocasión, organizar contramarchas, especialmente en la Plaza de la Independencia, lo cierto es que por lo menos once grandes protestas opositoras han demostrado que el régimen de Alianza PAÍS parece haber perdido la hegemonía política que le permitió controlar organizaciones sociales y sindicales durante los años de su apogeo. 

La marcha del 17 de septiembre de 2014, además, demostró que el Gobierno de Rafael Correa no estaba dispuesto a ceder las calles con facilidad, empleando a la Policía a fondo en la represión. Fue en ese marco que se produjeron por lo menos 60 detenciones en el Centro de Quito, incluyendo el allanamiento del Colegio Mejía, el arresto de por lo menos diez jóvenes y también la requisa de la Asociación de Profesores del emblemático colegio laico. 


Crónica de una semana de ira 


Francisco Rojas: "soy un perseguido político"


La abuela de los "torturados"

Desde el lado del Gobierno, se hizo evidente que el régimen no pensaba dejarse ganar las calles, y que tomaría las acciones legales y represivas que estuvieran a su alcance. Al mismo tiempo, no dudaría en implementar la práctica de organizar contramarchas, la mayoría de las veces conformadas por personas traídas del interior del país.


Correa en el púlpito del pueblo

La violenta represión provocó la sorpresa de una de las más curtidas defensoras de derechos humanos, la misionera católica Elsie Monge, quien en una entrevista con este portal se declaró sorprendida por la brutalidad de la represión implementada por un Gobierno supuestamente izquierdista.


Elsie Monge: "nunca he visto algo tan masivo y brutal"

Momento dos: el 19N

El 19 de noviembre de 2014, los movimientos sociales volvieron a las calles, con una nueva concentración que llegó al Centro Histórico capitalino. La marcha del 19 de noviembre también provocó incidentes y evidenció la decisión del Gobierno de convocar tanto a sus propios simpatizantes cuanto a la fuerza pública. 


Cuatro pelagatos versus el resto del mundo

Para 2015, los movimientos sociales iniciaron el año con una reunión convocada en febrero por el prefecto de Zamora Chinchipe, Salvador Quishpe, en donde se definieron las acciones que se tomarían durante ese daño. Para marzo se convocó una nueva movilización nacional. 

En esa reunión, el prefecto de Zamora Chinchipe trazó la senda a recorrer para el movimiento social ecuatoriano opuesto al correísmo, un proceso escalonado: reunión en Yantzaza del 1 de febrero; la convención nacional sindical el 7 de febrero; el 5 y 6 de marzo la llamada Cumbre de los Pueblos, el 19 de marzo la primera marcha del año; el 26 de marzo la convención del Seguro Social Campesino y en ese camino definir la posibilidad de un paro nacional a mediados de año. Quishpe insistió en la necesidad de abrir el abanico ideológico y sentenció: “la pelota está ahora en manos de la clase política”.


El dilema de Salvador Quishpe

Momento tres: el 19M

El 19 de marzo de 2015, la oposición se volvió a tomar las calles, a pesar de que la gran cantidad de lluvia sobre la ciudad afectó a miles de campesinos, obreros y médicos que decidieron salir a protestar.


La oposición se toma las calles

Momento cuatro: el primero de mayo 

La siguiente protesta tuvo lugar en una fecha emblemática: el 1 de mayo de 2015. Tanto el correísmo, con el habitual derroche de recursos económicos, que incluyó decenas de buses fletados desde las provincias y conciertos de cantantes y músicos al servicio del régimen, cuanto la oposición, confluyeron en el Centro Histórico de Quito, los unos desde el sur, los otros desde el norte, separados apenas por cordones policiales. 

Se estima que al menos 200 000 personas manifestaron en contra del gobierno, de las cuales la mitad se concentró en Quito. El gobierno, de su parte puso toda la carne en el asador para obtener, dice el presidente Correa, 60 000 manifestantes en la capital, la mayoría acarreada desde las provincias, beneficiarios de los programas sociales del gobierno, y desde las oficinas públicas.


Sin masas no hay paraíso

Uno de los instantes más polémicos ocurrió cuando Luis Calderón, un joven colegial, le habría hecho una seña obscena a la caravana presidencial, lo que motivó que el presidente Rafael Correa, en persona, se baje del auto oficial para recriminar al muchacho, en un exabrupto muy criticado.


¿Quién miente en el caso de Luis Calderón?

Momento cinco: la hora de los "pelucones"

El anuncio del presidente Rafael Correa de crear dos nuevos impuestos, uno a la plusvalía inmobiliaria y otro a las herencias gatilló el descontento de la pequeña burguesía, en especial, quiteña, que se había mantenido al margen de la ola de manifestaciones de rechazo de las clases populares. A partir del 14 de junio de 2016, salieron a protestar personas de extracción social alta y media alta, en novedosas caravanas motorizadas, y, con banderas negras y otras señales de luto, empezaron a converger hacia la Avenida de Los Shyris, al norte de la capital.

Las protestas de la Shyris, a las que se sumaron políticos opositores como Andrés Páez (CREO) y el alcalde metropolitano Mauricio Rodas (SUMA), evidenciaron la segregación ideológica, clasista y económica del país, pero, también que el rechazo al presidente empezaba a larvar en sectores que antes se sentían cómodos con su gestión. Aunque Correa se burló, con la ironía habitual, de "los de luto" lo cierto es que en un hecho inédito terminó retirando los polémicos proyectos y llamando a desactivar las protestas por la visita del papa Francisco. La apelación a la fe religiosa le dió resultado.

Entre tanto, en la región Insular, fuertes protestas, que incluyeron la toma de los aeropuertos de Galápagos, se evidenciaron como consecuencia de reformas legales que los moradores de las islas consideraron lesivas a sus intereses. 


Las oposiciones, en rojo y negro


La protesta encendida

Momento seis: el golpe de Estado que no hubo

Una nueva movilización se convocó el 2 de julio de 2015 y los manifestantes de los sectores sociales llegaron hasta las cercanías del Palacio de Gobierno, en donde hubo fuertes choques con la policía antimotines. A pesar de los anuncios del Gobierno sobre una tenebrosa conspiración para asaltar el Palacio de Carondelet ese día esto no ocurrió. Alianza PAIS recurrió a sus simpatizantes del interior de la República mientras que los movimientos sociales y la gente de la Shyris convergieron hacia el Centro Histórico. El presidente Rafael Correa volvió a la tarima en tono desafiante. Hubo incidentes entre opositores y policías. El ministro del Interior, José Serrano, llegó a denunciar un posible golpe de Estado, capitaneado por el asambleísta de CREO Andrés Páez. 


El 2 de julio: la tarde que no hubo un golpe de Estado

Momento siete: las protestas de agosto

A partir del 10 de agosto de 2015, inició un levantamiento nacional que provocó nuevos choques entre las fuerzas del orden y los movimientos sociales. 

Fueron movilizaciones intensas; entre el 10 al 21 de agosto se dieron 373 eventos, como los llama la Policía, en las 24 provincias del país. Los más intensos se dieron en Pichincha y Morona Santiago.  Hubo 160 plantones, 141 cierres de vías y 72 marchas.

Solo en Quito, el 13 de agosto, debieron movilizarse 12 000 efectivos policiales, según reportes policiales, para resguardar la Plaza Grande y sus alrededores y cerrar los accesos al Centro Histórico. Los policías pertenecían a cinco grupos especiales. El reporte oficial de los hechos señala que "el primer registro de agresiones se dio en las inmediaciones de la Plaza Chica, (en las calles) Guayaquil y Espejo. Varios de los manifestantes derribaron por la fuerza las vallas colocadas por la Policía Nacional, para impedir su paso. Lanzaron piedras, palos, gas lacrimógeno y bombas molotov contra los gendarmes. Poco a poco, los grupos opositores dañaron vallas del Municipio de Quito, para arremeter contra las fuerzas del orden.

Según un informe de 51 páginas preparado por el  "Colectivo de Investigación y Acción Sicosocial Ecuador", con el auspicio de  Acción Ecológica y People Health´s Movement, hubo en total 229 casos de lo que califican como 229 "agresiones, detenciones, intentos de detención, y allanamientos en todos los territorios donde se han realizado movilizaciones y protestas", en especial en las provincias de la Amazonía y la Sierra sur del país.


El espeluznante inventario de la represión


El levantamiento, desde la óptica policial

Fue en el marco de las protestas del 13 de agosto de 2016 que la ciudadana extranjera Manuela Picq, catedrática y corresponsal de una cadena de televisión árabe, fue apresada por la policía y su visa revocada. Picq era la pareja sentimental del presidente de la Ecuarunari, Carlos Pérez Guartambel, y tras perder su visa salió del Ecuador hacia Brasil y Europa. Hasta la fecha no ha podido volver al país. 


Salvando a Manuela Picq

Momento ocho: las calles se enfrían en noviembre

Rafael Correa introdujo un nuevo elemento de agitación social: el anuncio de que, por medio de una serie de enmiendas constitucionales, podría acceder a la reelección en 2017. La polémica empezó enseguida, así como los llamados a evitar que el presidente se perpetuara en el poder. Finalmente, fue el propio bloque de Alianza PAÍS el que, por instrucciones del Palacio de Gobierno, decidió colocar una transitoria que impide que Correa se candidatice para el 2017. Por eso, cuando se convocó a una nueva marcha contra las enmiendas, el 26 de noviembre de 2015, tuvo escasa convocatoria.


26N el cansancio de la calle

Momento nueve: el madrugón de PAÍS

A pesar de que no se consideró la reelección indefinida, la Asamblea de mayoría correísta incluyó otros temas. Por eso, el 3 de diciembre de 2015, se convocó al Legislativo a una sesión para aprobar en paquete las enmiendas. Una nueva concentración cercó el Palacio Legislativo, y se produjeron nuevos choques con la Policía. Por lo menos 21 personas fueron detenidas y acusadas de contravenciones.


Relato de una golpiza policial


Los choques con la policía que dejaron 24 heridos


Así fue el madrugón de PAÍS para las enmiendas


La cobertura de PLANV en vídeos

Momento diez: La marcha que el luto no detuvo 

El 2016 se inició con nuevas movilizaciones. El 18 de marzo de 2016, una multitudinaria marcha, la primera desde las movilizaciones de diciembre, llegó hasta la plaza de Santo Domingo, en el Centro Histórico de Quito. Esta vez, el motivo de las protestas de trabajadores, médicos, comerciantes, mujeres, estudiantes y un nutrido grupo de militares retirados fueron las reformas en el trabajo, como la reducción de la jornada laboral y por ende, del salario básico, el seguro de desempleo y las licencias reproductivas, que el oficialismo aprobó con amplia mayoría en la Asamblea.

En esta ocasión, el correísmo se abstuvo de realizar una contramarcha, asegurando que se debía a una señal de respeto por el dolor de las 22 familias de igual número de militares, muertos en el accidente de un avión de entrenamiento en la provincia de Pastaza. Desde la oposición, se dijo que más bien la ausencia de los correístas se debió a la falta de apoyo de sus sindicatos satélites, como la CUT. 


La multitudinaria marcha que el luto no detuvo

Momento once: el retorno de los "pelucones"

Era un grupo de tres jóvenes visiblemente adinerados. El uno, con el pelo largo, la barba crecida y los lentes de ancho marco, era el vivo ejemplo de la moda hipster. El otro, de traje y corbata muy finas, vestía en cambio como un abogado junior de un gran bufette, de aquellos que solo tratan temas empresariales, corporativos y, para estar a tono con la moda, empresas off shore. El tercero, en cambio, más previsor que sus amigos, se había vestido con la moda informal-montañera de chompa The North Face, puesto que parecía que esa tarde iba a llover. 

Los tres jóvenes estaban de pie en el centro de la avenida de Los Shyris, casi frente a la tribuna, y a los pocos minutos completaron sus atuendos con sendos cintillos de color negro, con la leyenda "Fuera Correa, fuera". Se los pusieron en la frente, cual ninjas, y luego, para documentar la protesta, se hicieron los tres un selfie con el celular.

Los tres jóvenes estaban de pie en el centro de la avenida de Los Shyris, casi frente a la tribuna, y a los pocos minutos completaron sus atuendos con sendos cintillos de color negro, con la leyenda "Fuera Correa, fuera". Se los pusieron en la frente, cual ninjas, y luego, para documentar la protesta, se hicieron los tres un selfie con el celular.

Eran poco más de las 17:00 del 7 de abril de 2016, y había empezado a llegar varios cientos de personas a la tribuna de la Avenida de Los Shyris, lugar de concentración de las pequeñas burguesías quiteñas, para protestar contra el nuevo paquete de impuestos anunciado por el Gobierno de Rafael Correa. 

Como en la ocasión anterior, cuando el anuncio de un impuesto a la plusvalía inmobiliaria y a las herencias movilizó al mismo segmento de la población en contra del régimen, muchos de los asistentes se habían vestido de negro y llevaban banderas del mismo color en señal de luto. Algunos había llegado hasta los Shyris en sus propios autos, que dejaban estacionados en el centro de la avenida.

En el extremo sur de la Tribuna, un grupo liderado por Andrés Valdivieso, uno de los activistas de la Asamblea de Quito, había instalado dos potentes parlantes desde los que se tocaba de manera insistente un jingle con esta letra: 

"¡Qué bueno, qué bueno, qué bueno que ya te vas!

Por prepotente, por abusivo

Vete y no vuelvas más

Por meter la mano a la justicia

Pronto la pagarás"

Valdivieso lucía una camiseta de la Selección de Fútbol, a pesar del frío que hacía en la tarde invernal, mientras desde los altavoces se llamaba a las personas a acercarse y formar parte de la concentración.

La Policía había blindado la Tribuna, colocando vallas para impedir que los manifestantes cierren el paso en la avenida, por donde transitan varias rutas de transporte urbano. Un grupo de policías antimotines, vestidos con armaduras negras y cascos, y acompañados por perros, se habían apostado en la sede de Alianza PAÍS, que queda cruzando la calle. También había un flamante carro antimotines estacionado en la parte de atrás de la tribuna. 

Como la Policía no permitía el cierre del paso vehicular, el asambleísta Andrés Páez (CREO), quien lucía un calentador azul también de la Selección de Fútbol -curiosa coincidencia con la moda deportiva de Nicolás Maduro- decidió arremeter contra los gendarmes y promover el cierre de la vía. Le acompañaban algunos de sus asistentes, como Yomara Andrade. El forcejeo de Páez con la Policía fue, en la práctica, su única participación activa en esta ocasión, pues no tomó el micrófono como en marchas anteriores. 

Mientras tanto, más gente iba llegando al sector de la Tribuna. Si al principio ni la sexta parte del extenso graderío estaba ocupado, poco a poco la gente se fue colocando a lo largo del sitio. Varias jóvenes con camiseta futbolera repartían hojas volantes con las consignas para los asistentes. Además del ya mencionado jingle, se proponía cantar una canción de Calle 13, Latinoamérica y corear algunas coplas subidas de tono como éstas:

"Qué se necesita para ser presidente:

un HDP que le mienta a la gente

Qué se necesita para ser correísta:

Ser un cerdo oportunista"

"Y no, y no, y no me da la gana

una dictadura igualita a la cubana"

A estas consignas nuevas, había que sumar otras ya escuchadas en las marchas de los movimientos sociales, en donde, claro, no suelen oírse críticas contra Cuba:

"No somos cinco, no somos 10,

Correa HDP aprende a contar bien".

"¿Qué es el gobierno de Alianza PAÍS?

Caricatura de revolución".

"Correa te jodiste, con Quito te metiste"

Pero las consignas más populares no eran, definitivamente, ninguna de las anteriores. Las que más gustaban a los presentes, a juzgar por la frecuencia con las que las repetían, eran las de claro contenido homofóbico como:

"Primero fue el loco

luego el cachetón,

ahora te toca tirano maricón".

"Tan bonito, tan elegante,

tan HP chu... tu madre"

Para rematar con ésta:

"Correa y Patiño jamás tendrán un niño".

LEA: la opinión de Desirée Yépez: ¿Viene al caso si es o no maricón? 

Poco a poco, el tránsito en la avenida fue cerrado, y los policías, rodeados por todos los costados, se fueron replegando hacia el interior del parque de La Carolina y en la sede de Alianza PAÍS.

El ex militar Fausto Cobo llegó con un grupo de gente por una calle lateral con una gigantesca bandera nacional, que colocaron en el centro de la avenida, sostenida desde abajo por algunas personas y por varios de los vehículos ahí estacionados. El mismo grupo de gente trajo el monigote de un borrego y un sánduche, con el que querían representar a los manifestantes correístas. 

En uno de esos carteles de los ex soldados se proponía vender los dos aviones presidenciales para solucionar la crisis económica.

No era el único ex militar presente: estaban también el general (r) Ernesto González y el coronel (r) Alberto Molina, así como otros ex miembros de las Fuerzas Armadas que llevaban carteles de defensa del ISSFA. En uno de esos carteles de los ex soldados se proponía vender los dos aviones presidenciales para solucionar la crisis económica. En otro grupo de militares retirados, se vió nuevamente a un personaje que estuvo presente en la reciente marcha de los movimientos sociales que salió de la matriz del IESS hacia el Centro Histórico. Se trata de un ex militar que viste uniforme de campaña y un casco de bordes planos de la infantería británica de la Primera Guerra Mundial. El hombre llevaba consigo un parlante con su propia música y caminaba entre la gente.

Pero aparte de los militares retirados y de los periodistas que habían ido a cubrir la marcha, eran muy pocas las personas que habían ido tanto a las marchas de los movimientos sociales cuanto a la de la pequeña burguesía. Por ello, ninguna de las figuras de la izquierda sindical e indígena estaba en el sitio. Las marchas evidenciaban que, aunque la presión social en las calles podría ser la causa del paulatino desgaste del correísmo, los opositores no marchan ni juntos, mucho menos revueltos. 

Por dos ocasiones, los presentes entonaron el Himno Nacional. Y luego, con Valdivieso administrando un micrófono inalámbrico, se dio la palabra a quienes quisieran "decirle cosas al presi". Varias mujeres se apoderaron del micrófono y no ahorraron improperios ni epítetos contra el mandatario y su Gobierno. 

Aunque nadie habló siquiera de defender los precios del alcohol, la cerveza y el cigarrillo, los llamados "guerreros digitales" del correísmo sostenían que la protesta era en defensa del "tabaco y el ron".

Aunque nadie habló siquiera de defender los precios del alcohol, la cerveza y el cigarrillo, los llamados "guerreros digitales" del correísmo sostenían que la protesta era en defensa del "tabaco y el ron". 

Poco después de las 19:00, la gente empezó a irse, y aunque en el programa del evento se esperaba que el plantón se mantenga firme por lo menos hasta las 22:30, para las 19:30 se anunció que, ante la partida de muchos de los manifestantes, se daba por terminado la concentración y se convocaba a una nueva para  el 14 de abril. La concentración, que reunió a por lo menos dos mil personas,  se disolvió sin incidentes en Quito.

Mientras tanto, en la Plaza de la Independencia, en el Centro Histórico, simpatizantes de Alianza PAÍS se habían apostado desde temprano para respaldar al Gobierno. En esta ocasión, el correísmo no montó la habitual tarima con cantantes en la Plaza mayor capitalina. El presidente Rafael Correa salió al balcón del Palacio de Gobierno y desde ahí arremetió contra la oposición. Luego, sus partidarios le celebraron su cumpleaños. Para el efecto, habían llevado hasta pasteles, algunos de los cuales llegaron tan lejos como las puertas mismas del Palacio. 

En Guayaquil se registraron incidentes, cuando la Policía forcejeó y detuvo a dos personas que llevaban un monigote que representaba la figura presidencial. 

 

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Los once momentos de la protesta social
 


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