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17 de Febrero del 2021
Historias
Lectura: 13 minutos
17 de Febrero del 2021
Redacción Plan V
Pese a exigencia de más paridad, la nueva Asamblea tendrá menos mujeres
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Imagen: PlanV

 

El Código de la Democracia estableció que, en estos comicios, el 15% de las listas sean encabezadas por mujeres. Ruth Hidalgo, directora de la Corporación Participación Ciudadana, cree que ese resultado va en la línea del descenso de la participación de la mujer en la política. Dice que hay falta de seriedad por parte de los partidos y movimientos políticos para abordar el tema de inclusión de mujeres en estos espacios.



Una Asamblea con menos mujeres. Ese es el resultado de las últimas elecciones, que por primera vez tuvo una norma para que los partidos y movimientos ampliaran la participación de las mujeres en la política y mayor paridad y alternabilidad de género. El Código de la Democracia estableció que, en estos comicios, el 15% de las listas sean encabezadas por mujeres.

Fernanda Gross, parte del equipo técnico del Observatorio Legislativo, explica que, de acuerdo a los datos disponibles hasta el momento, 51 mujeres fueron electas como asambleístas para el periodo 2021-2025. Eso significa el 37.22% del total de legisladores. Es decir, una reducción si se compara con las 54 mujeres que alcanzaron una curul para el periodo 2017-2021, el 39.5% del total. En la actualidad, la Asamblea tiene 56 mujeres por renuncias de legisladores o porque se han principalizado.

De los datos históricos que tiene el Observatorio, en el periodo 2009 - 2013, 35.3% fue mujer de 124 legisladores; en el periodo 2013 - 2017, de 137 legisladores, el 38.7 de las curules fueron para mujeres.

Al revisar el número de asambleístas hombres y mujeres por agrupación política, se observan las brechas. En Pachakutik, los asambleístas electos hombres fueron 17, mientras que las mujeres 9; en CREO, hay 9 hombres y 3 mujeres. Las distancias se acortan un poco en la Izquierda Democrática (ID) que alcanzó 11 curules para sus asambleístas hombres y 8 para mujeres; lo mismo pasa en el Partido Social Cristiana donde hay 12 hombres electos y 7 mujeres. El más cercano a una paridad es UNES, el movimiento del corrreísta Andrés Arauz: 23 hombres y 25 mujeres. En los movimientos más pequeños, que alcanzaron 1 o 2 curules, todos son hombres.

El Observatorio también hizo un seguimiento a los asambleístas que buscaron reelegirse. Fueron 41 en total, de ellos 16 fueron mujeres y de ellas solo 10 encabezaron la lista de sus partidos. De estas a su vez, solo cinco fueron reelectas.

Pierina Correa, de UNES, fue la candidata más votada, según las últimas elecciones y deberá presidir la sesión inaugural donde se deberá elegir a las autoridades. Desde 2009, han pasado cinco presidencias de la Asamblea, dos de ellas ocupadas por mujeres: Gabriela Rivadeneira y Elizabeth Cabezas.

A escala regional en el 2020, de 20 países, únicamente en 2 se presentó mayor cantidad de mujeres en los Congresos y, en 3 países, la participación de mujeres no sobrepasó el 20%, según los datos del Observatorio. Bolivia fue el Congreso con más participación de mujeres (75%). Cuba y México presentaron mayor paridad de género en sus Congresos, 53% y 48% de mujeres respectivamente. Ecuador está aún lejos de esas cifras.

Desde 2009, han pasado cinco presidencias de la Asamblea, dos de ellas ocupadas por mujeres: Gabriela Rivadeneira y Elizabeth Cabezas.

¿Por qué el retroceso?

Ruth Hidalgo, directora de Participación Ciudadana. 

Ruth Hidalgo, directora de la Corporación Participación Ciudadana, cree que ese resultado va en la línea del descenso de la participación de la mujer en la política. Afirma que esto ya se vio en las elecciones locales de 2019, donde el porcentaje de mujeres que accedieron a ser perfectas o alcaldesas fue bajo. Solo 18 de los 221 municipios tienen como alcalde a una mujer; lo mismo ocurre en cuatro de las 23 prefecturas.

Esto tiene dos causas, según Hidalgo. La primera es la falta de seriedad con la que los partidos políticos abordan el tema de inclusión de mujeres en los espacios de decisión política. En el Código de la Democracia, en las reformas que se aprobaron el año pasado, se establece que, para las seccionales del 2023, el 30% de las listas las encabece mujeres y a partir de las elecciones del 2025, la meta es el 50%. Este año se arrancaría con el 15%. “Es evidente que no ha sido así”, sostiene.

La responsabilidad, dice la experta, es de los partidos políticos que no han cumplido con lo que exige la norma. Y, por otro lado, también se evidencia una debilidad de la autoridad electoral como lo es el CNE, agrega. “Siendo que el Consejo Nacional Electoral (CNE) fue uno de los promotores para este cambio importante, lo mínimo que hubiéramos esperado es que el CNE se comprometa a controlar a los partidos y movimientos para que cumplan con ese 15%”. “Que una mujer deje de participar es importante, porque la lucha que se hace para empujar estos temas se pierde cuando hay una mujer menos en el conglomerado del quehacer político”.

En su opinión, estas son malas noticias para la democracia porque se necesitan mujeres en los espacios de decisión y más aún en el Legislativo donde se construyen las leyes que rigen a la población. “Si ni el 15% fue cumplido, ¿qué nos espera en las próximas elecciones?”.

Para la asambleísta Wilma Andrade, reelecta para el periodo 2021-2025, no se llegó a tener más representatividad de las mujeres en esta Asamblea porque posiblemente las organizaciones políticas entregaron esas ubicaciones en provincias y circunscripciones donde tuvieron más problemas para llegar, porque los movimientos y partidos saben dónde están las fortalezas. Es decir, en aquellas provincias donde sabían que iban a tener pocos votos se pusieron a mujeres como primeras en las listas.

Hidalgo afirma que este es un problema estructural de los partidos. Lograr un cambio, dice, va a tomar bastante tiempo. Esa es una mala práctica política que busca cumplir un requisito a costa de la representación de la mujer. “Eso cambiará cuando el partido cambie”. Lo lógico, manifiesta Hidalgo, es que se hayan producido varios talleres en ese año al interior de los movimientos.

Es decir, en aquellas provincias donde sabían que iban a tener pocos votos se pusieron a mujeres como primeras en las listas.

Con este criterio coincide Gross, para quien una de las causas para este retroceso se debe al rol de las organizaciones políticas para la conformación de una Asamblea equitativa y de calidad. “Las organizaciones son aquellos espacios que deberían ser de formación y que dan oportunidad tanto a hombres como mujeres. Son los que van a decidir quién va presidir y quiénes van a ser cabezas de listas”.

También se pregunta si las mujeres que ocupan estos espacios para cumplir la cuota en realidad tienen las capacidades y habilidades para el trabajo legislativo. Por ejemplo, el Observatorio analizó las asistencias y ausencias de los legisladores. En este periodo, del 2017 al 2021, de los cinco asambleístas más ausentes de las votaciones cuatro son mujeres y ellas son Andrea Yaguana, Karla Jácome, María José Carrión y Wendy Vera.

Mientras que los cinco asambleístas que más asistieron, en cambio, solo una es mujer y es Mae Montaño. Para la experta, eso también demuestra que la elección de más mujeres no equivale tampoco a una mejor gestión dentro de la Asamblea.

¿Por qué poner en una ley, en este caso el Código de la Democracia, un derecho que consagra la Constitución? “Mucha gente dice que nos deberíamos ganar el espacio y que no sea obligado por ley, pero eso en una sociedad machista como la nuestra no funciona porque la política está hecha para los hombres. Si nosotros no tenemos normas y leyes que nos visibilicen a las mujeres, será muy difícil alcanzar esos espacios. Por eso todo lo que logramos tiene que ser hecho por ley”, explica Andrade.

Para la asambleísta sí se han abierto espacios y ha dependido de la composición de cada una de las bancadas. Manifiesta que no ha sido fácil, pero que hay avances respecto a la participación de las mujeres, respeto e inclusión. Cuenta que los términos peyorativos contra las mujeres ya son inusuales en el Legislativo.

Actualmente, de las 24 comisiones especializadas permanentes apenas una mujer preside la Comisión de Derechos de los Trabajadores. Hay vicepresidentas en cuatro comisiones: Andrade en Gobiernos Autónomos, Descentralizacion; Kharla Chávez en Justicia y Estructura del Estado; Jeannine Cruz en Educación, Cultura y Ciencia y Tecnología; y Tanlly Vera en Soberanía Alimentaria y Desarrollo del Sector.

En el Código también se estableció un fondo dirigido a la formación de mujeres. Andrade espera que ese fondo permita consolidar una mayor participación de forma paulatina.

Sobre los temas pendientes respecto a la despenalización del aborto por violación y el Código de la Salud, la asambleísta dice que una vez que el CNE proclame a los ganadores, hará una revisión uno a uno para conocer su agenda y los compromisos que asumen. “Aunque en campaña me recomendaron que no asuma esos temas que son conflictos, yo los asumo y volveré a presentar la despenalización del aborto en casos de violación”. En la ID, tres de las cuatro mujeres que alcanzaron una curul son feministas.

Actualmente, de las 24 comisiones especializadas permanentes apenas una mujer preside la Comisión de Derechos de los Trabajadores. Hay vicepresidentas en cuatro comisiones.

La violencia política sin pactos

Wilma Andrade, asambleísta reelecta por la Izquierda Democrática. 

La Corporación Participación Ciudadana hizo dos campañas en estas elecciones. Una que se llamó ‘Sí hay mujeres’ para promover y presionar desde la sociedad civil, durante la elección de las candidaturas, a que se tome en cuenta a las mujeres. La segunda campaña se denominó ‘El pacto de no agresión y el costo de hacer política’ para que se visibilice el fenómeno de la violencia como uno de los mayores desmotivadores de la participación de las mujeres.

Hidalgo cuenta que pidieron a los 16 candidatos presidenciales que firmen un pacto de no agresión durante la campaña, pero solo dos aceptaron la propuesta: Xavier Hervas y Guillermo Celi. De los candidatos a asambleístas, solo ocho se adhirieron. “Con lo cual habla clarísimo por dónde va la sociedad y por dónde va la política. El camino sigue cuesta arriba”.

Agrega que la organización hizo un monitoreo que demostró que la sociedad ecuatoriana es mucho más violenta contra las mujeres candidatas o que ocupan cargos de relevancia pública. Dice que hacen falta sanciones, “porque el mejor amigo de la violencia es la impunidad”.

Gross dice que el Observatorio también encontraron estos ataques, aunque en menor presencia que en las elecciones del 2017. En el caso de los binomios presidenciales, recordó un ataque contra la excandidata Ximena Peña de funcionarios que la desvalorizaban y cuestionaban sus capacidades para dirigir Alianza País, un movimiento que en la época del correísmo tuvo gran poder.

Hidalgo afirma que existe un reglamento del CNE que busca frenar la violencia política, pero no han conocido hasta el momento que algún partido o candidato haya sido sancionado. Explica que, sobre todo, en las redes sociales hay ataques violentos de un partido contra las mujeres de otro partido. Aunque las redes no están reguladas, el CNE podría usar estos memes o tuits como pruebas para sanciones, sostiene.

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