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21 de Agosto del 2023
Historias
Lectura: 22 minutos
21 de Agosto del 2023
Fermín Vaca Santacruz
Presidenciales 2023: ganadores y perdedores
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Luisa González es la abanderada correísta y se enfrentará a Daniel Noboa, de la alianza ADN. Fotos: Redes Sociales de los candidatos

 

El correísmo mantuvo la misma votación que en las presidenciales de 2021, mientras que la izquierda indigenista se redujo a su mínima expresión electoral. En la Costa, el correísmo se consolida como la principal fuerza política, mientras que en la Sierra Daniel Noboa se fortalece en la Sierra central y en el sur. En la Amazonía, la candidatura de Fernando Villavicencio logró imponerse en dos provincias y en Galápagos.


La sorpresa electoral de Daniel Noboa, quien abandonó la retórica maniquea del correísmo-anticorreísmo durante su campaña, demostró la emergencia de nuevas fuerzas políticas, lo que se refleja en los resultados electorales.  Con prácticamente la totalidad de los resultados de la papeleta presidencial procesados, es posible trazar un nuevo mapa político y analizar los cambios del electorado que muchos no supieron leer a tiempo.

Las elecciones anticipadas 2023 se caracterizaron por la sorpresa, pues fue la primera vez que se aplicó una polémica institución semiparlamentaria de la Constitución de Montecristi. El fracaso del Gobierno de Lasso y su dicotomía de "demócratas versus autoritarios" posibilitó nuevos discursos y abrió el paso a otras figuras.

El actual sistema de partidos obligó a postulantes como Fernando Villavicencio, Christian Zurita, Otto Sonnenholzner, Xavier Hervas, Daniel Noboa o Jan Topic a pactar con partidos y movimientos que a cambio del registro electoral pusieron su mira en lograr participación parlamentaria gracias al arrastre de los presidenciables. 

La demografía jugó un papel importante, pues el electorado joven, urbano e informado por las redes sociales se mostró poco permeable a los discursos mediáticos y políticos tradicionales.

Al mismo tiempo, el correísmo se mantuvo en los mismos niveles de votación de 2021, posicionando mensajes que no son nuevos, pero que mantiene el respaldo de más del 30% del electorado. 

La segunda vuelta, que será el próximo 15 de octubre, permitirá medir al correísmo con el postulante Daniel Noboa, la sorpresa de la jornada, y se realizará en el marco de nuevas estrategias y con el objetivo de lograr la reelección en 2025 y retener el poder hasta 2029. 

Los ganadores

Daniel Noboa Azín 

El hijo mayor de Álvaro Noboa quiere recoger la bandera política de su padre. Foto: Facebook Daniel Noboa

Por lo menos desde el pasado jueves que circulaban encuestas, entre el llamado círculo rojo nacional, tanto en Quito cuanto en Guayaquil, que mostraban un fenómeno inédito: tras su participación en el debate del domingo 13 de agosto, en donde se convirtió en una suerte de revelación, y la replicación de dichos contenidos por medio de redes sociales y memes, la candidatura de Daniel Noboa iba creciendo de forma vertiginosa. Un encuestador dijo a este medio digital que había subido del 5% de intención del voto al 19% en cuestión de pocos días. El heredero del emporio Noboa había mantenido una campaña de bajo perfil, centrada sobre todo en la Costa, con una incursión importante en la Sierra central, de donde provenía su abuelo, Luis Noboa Naranjo, el fundador del imperio bananero de su familia. 

Pero el debate lo cambió todo: de pasar a ser un personaje más conocido como parte de la farándula de Guayaquil por sus desaveniencias sentimentales, el joven Noboa logró ponerse bajo el reflector nacional y disputar seriamente la votación correísta en provincias de las cuatro regiones del país.

Una campaña que hizo relativamente pocos recorridos  y que rara vez difundía actividades de Noboa, por ejemplo, en Quito, y que no pudo hacer su cierre porque una balacera en su ruta le obligó a cancelarlo.

Varios analistas, como Daniel Crespo o Christian Escobar, en este mismo portal, destacan los rasgos que permiten comprender un fenómeno político que fue el candidato que estaba buscando el electorado joven y desencantado, pendiente de noticias en sus celulares y que no tiene interés en los discursos de los medios tradicionales y de las figuras y mensajes que estos posicionan. Con un 95% de las actas procesadas en el sistema del Consejo Nacional Electoral, Daniel Noboa Azín, cuyo cargo anterior había sido de asambleísta por la provincia de Santa Elena, donde tiene una de sus residencias, acreditaba el 23.55% de la votación nacional, que equivalían a cerca de dos millones 500 mil votos. 

En provincias como Carchi, Tungurahua, Chimborazo, Loja y Zamora, Daniel Noboa encabezó las preferencias electorales, dejando por detrás al correísmo. No le fue tan bien en los bastiones electorales del correísmo, como son Esmeraldas, Manabí o Guayas, e inclusive le ganaron, si bien fue por poco, en su provincia de Santa Elena.

Un estudio demográfico del padrón electoral de 2021 demostró que del total del padrón electoral, cercano a los 13 millones 450 mil de los que sufragaron efectivamente 12´893.899, hasta un 17%, que equivalían a cerca de dos millones 200 mil votos tenían entre 16 y 22 años, mientras que los llamados millennials, cuyo límite se ponía en los 40 años de edad, sumaban casi cinco millones más de votantes y el 37% del padrón. No es aventurado sostener que muchos de los votantes menores de 40 años se decantaron por Daniel Noboa y se informaron de su propuesta por medio de las redes sociales. 

Si se analizan actas de Tulcán, Carchi, en donde Noboa ganó ampliamente, se evidencia que muchas más mujeres que hombres parecen haber votado por el presidenciable.

El mismo fenómeno se repite en mesas de Ambato, lo que lleva a pensar que el electorado femenino podría haber sido clave en la votación de Noboa. 

Luisa González 

La ex funcionaria de Carondelet cuenta con la confianza de Rafael Correa. Foto: Facebook de Luisa Gonzáles

La abanderada del correísmo demostró que la fuerza política del ex presidente Rafael Correa sigue teniendo fuerza política, músculo y estructura para rato. Si en las pasadas presidenciales de 2021 Andrés Arauz, el actual candidato a vicepresidente logró el 32.72% de los votos, el último corte evidencia que González ha retenido prácticamente toda esa votación y hasta la ha aumentado, logrando el 33.48% de los votos, lo que equivale a 3´198.212 sufragios. 

Al parecer, Luisa González fue inclusive mejor candidata que Andrés Arauz, pues en provincias como Manabí y Esmeraldas se alzó con el 50% de la votación, y logró imponerse en 14 de las 24 provincias, con una distribución homogénea en Costa, Sierra, Amazonía y Galápagos. Sus rivales más inmediatos fueron las campañas de Daniel Noboa y Christian Zurita, que lograron arrebatarle por lo menos diez provincias. 

Si se especulaba sobre si el crimen de Fernando Villavicencio golpearía electoralmente al correísmo, lo cierto es que eso no ocurrió: Rafael Correa dijo que esperaban crecer hasta llegar a la presidencia sin segunda vuelta y atribuyó a una conspiración el asesinato para impedirlo, pero lo cierto es que el correísmo quedó igual que antes del dramático atentado y que en una coyuntura muy distinta, como fueron las elecciones de 2021. 

Una revisión de algunas actas en sectores populares de Quito, como Carapungo, dan cuenta de la penetración de la candidatura de González de manera uniforme entre hombres y mujeres. Una situación similar se puede apreciar en actas provenientes de El Carmen, en Manabí, o de La Concordía, en Santo Domingo.

Aunque en el debate se le criticó por su mensaje reiterativo y su guión de apelar al pasado correísta, las bases del correato, sobre todo en la Costa, se mantiene firmes, lo que es significativo dado el peso electoral de dicha región.

Fernando Villavicencio, Christian Zurita (y María Paula Romo)

Christian Zurita encaró la postulación presidencial tras el asesinato de Fernando Villavicencio.  Foto: Luis Argüello. PlanV

El dramático desenlace de la candidatura de Fernando Villavicencio, asesinado el pasado 9 de agosto de 2023 mientras salía de un mitín de campaña en Quito, llevó tras una serie de cálculos y discusiones a su colega y amigo Christian Zurita Ron a la postulación presidencial. Bastante menos conocido que Villavicencio, Zurita se presentó como el heredero del legado político que Villavicencio había empezado a construir apenas pocas semanas antes.

La alianza que derivó en la postulación villista tenía por lo menos tres elementos: el entorno inmediato de amigos y familiares de Villavicencio, de donde proviene Zurita, el movimiento Construye de María Paula Romo y su esposo, Iván Granda, quienes siguen tomando las decisiones desde el extranjero, y el grupo de militares y policías en retiro aglutinados en torno a Gente Buena, cuya figura más conocida es el ex capitán de la Armada, Edwin Ortega. Cuestionado durante la campaña por su alianza con el polémico movimiento de Romo, Villavicencio explicó en varias ocasiones que se trataba exclusivamente de un acuerdo político basado en que él necesitaba un registro electoral para candidatizarse, al tiempo que minimizó cualquier participación de Romo en la campaña. 

Zurita no solo logró mantener la intención del voto de Villavicencio, sino que aumentó el apoyo electoral.  Foto: Facebook de Fernando Villavicencio

Aunque se ha discutido mucho sobre si los votos son endosables o, en este caso, heredables, la candidatura de Christian Zurita logró no solamente conservar la intención del voto de Fernando Villavicencio, que le colocaba entre el tercero y cuarto lugar antes del crimen, sino que logró aumentar su caudal electoral.

El discurso de anticorreísmo duro (el "anticorreísmo de cepa" como lo llamó el propio Ortega), sumado a una campaña que explotó el duelo por el crimen en prácticamente todas sus facetas, desde la religiosidad católica hasta la familia del candidato asesinado, logró captar el 16.46% de la población, equivalente a cerca de un millón 575 mil votos. La campaña villista logró ganar en Napo, Pastaza, Bolívar y Galápagos, desplazando del primer lugar al correísmo y a Daniel Noboa. 

Durante la campaña (y esto se puede constatar viendo las publicaciones de la campaña del infortunado Villavicencio) se señaló que un importante contigente de su votación provenía de personas de más de 56 años, los llamados "baby boomers" si se usa la clasificación generacional norteamericana tan en boga, y que demográficamente significaban hasta hasta un 22,6% del padrón y cerca de tres millones de votos. Evidentemente, no todos ellos votaron por Villavicencio, pero las redes de militares y policías en retiro y de sus familias acompañaron hasta el último momento la postulación de Zurita, que se realizó luego de un intento de colocar (de manera abiertamente ilegal) a Andrea González Nader, la candidata a vicepresidenta de la República en sustitución de Villavicencio. 

Escoltado por policías y sacrificando su carrera periodística al haber cruzado la línea de la política electoral, Zurita presentó una imagen de firmeza y lealtad con el legado de su compañero asesinado, con quien fundó varios medios digitales y en cuya campaña estuvo involucrado desde el principio.

Y aunque María Paula Romo no está de candidata, también ganó. En 2021, el movimiento Construye postuló al músico Juan Fernando Velasco a la presidencia de la República. Velasco, que había sido compañero de gabinete de Romo como ministro de Cultura de Lenin Moreno,  alcanzó apenas un 0.82% de la votación nacional. Así las cosas, en dos años, el movimiento de Romo, quien aunque vive en Estados Unidos sigue tomando las decisiones, casi al estilo de Rafael Correa desde Bélgica, logró multiplicar por 20 su votación nacional, lo que si bien no le permitió llegar a la segunda vuelta, si le garantizará un bloque legislativo de por lo menos dos docenas de legisladores. Los problemas del pasado de Construye-Ruptura, que llegó a ser anulado del registro electoral por su pobre votación, acaban de quedar solucionados. 

Los perdedores

Jan Topic

El ex legionario francés puso su pasado militar y empresarial como carta de presentación. Foto: Facebook de Jan Topic

Aquí solo entregamos hasta medalla de bronce y Topic, con su cuarto puesto, se quedó sin ninguna. La competencia que le hizo Daniel Noboa en el nicho de los millenials fue decisiva para su paulatino desplome, así como fue evidente el colapso del PSC como estructura partidista nacional. Ni siquiera en Guayas y Los Ríos, los feudos tradicionales del PSC, le fue bien a Topic. Su 14.68% de la votación nacional equivale a cerca de un millón 403 mil votos, lo que le dejó a diez puntos de distancia de Daniel Noboa. Esto, a pesar de que cuentas de su campaña publicaron el sábado una encuesta de su propia empresa en la que estaba segundo ganándole a Noboa. Al aceptar la derrota, Topic se refirió elogiosamente a Noboa, a quién le dijo que estaban juntos "elevando el nivel del debate" y en las últimas horas se enfrentó con el ex presidente Correa, pues en algunos sectores se le consideró una especie de Caballo de Troya del correísmo.

En todas las provincias de la Costa, Topic quedó en terceros y cuartos puestos, siempre superado por González, Noboa y en algunos ocasiones por Zurita. Si bien su penetración nacional logró ser uniforme, sus votaciones con promedios del 15% en cada jurisdicción provincial evidencian que no convencer de manera definitiva en ninguna parte del país. 

Su discurso de mano dura y sus apelaciones al presidente de El Salvador, Nayib Bukele, durante la compleja situación de seguridad, hicieron pensar que el crimen de Fernando Villavicencio podría favorecerle, pero más bien lo convirtieron en blanco de acusaciones en redes sociales por su presencia en temas que había denunciando Villavicencio, como precisó Cristian Zurita.

No solo desde el villismo le llegaron los ataques, sino que los correístas también empujaron la especie de una supuesta mala relación con el ex alcalde de Manta, Agustín Intriago, por sus contratos de cámaras con esa ciudad.

Poco pudo aportar también la muy limitada estructura partidista de la Sociedad Patriótica de Lucio Gutiérrez o del Centro Democrático de Jimmy Jairala.

Otto Sonnenholzner

El intento de Otto Sonnenholzner de llegar a la presidencia se fue desinflando en cuestión de días. Foto: Facebook de Otto Sonnenholzner 

La candidatura que más rápido se desinfló fue la de Sonnenholzner, quien antes del crimen de Villavicencio realizaba encuentros con líderes de opinión en Quito para intentar conseguir más apoyos del anticorreísmo capitalino. Sus esfuerzos por desmarcarse del gobierno de Lenin Moreno, en el que fue vicepresidente, aunque renunció poco después de los momentos más duros de la pandemia, no fueron del todo efectivos. Sonnenholzner logró apenas el 7% de la votación nacional, lo que significa 671 mil votos. Buscó atraer al lassismo desencantado y al anticorreísmo menos furibundo, vendiendo la imagen de un hombre práctico y con experiencia en el sector público, haciendo verdaderas maromas para desmarcarse del pasado morenista.

En Pichincha y Guayas, logró convencer a cerca del 9% de los votantes y una proporción menor consiguió en Azuay. En la Sierra Central y en Manabí apenas ajustó el 4% y en la Amazonía también se movió entre el 3 y 5%. 

Su postulación se movió aún en la vieja dicotomía del correísmo-anticorreísmo y del llamado "voto útil" y es de entre los indecisos, anticorreístas y no correístas que Sonnenholzner intentó obtener su votación, sin éxito. Y aunque no es tan mayor en edad que Daniel Noboa, es evidente que su discurso y su estilo no estuvieron enfocados hacia los jóvenes. Alguna cierta reminiscencia del viejo eslogan del Pan, Techo y Empleo de los 80 se podía percibir en la propuesta de un Sonnenholzner que prometía paz, plata y progreso.

Para rematar, poco o nada ayudó la estructura partidista de movimientos como Suma y Avanza, que también le dieron cabida y registro electoral al postulante, además de armar listas para la Asamblea que tampoco lograrán un escaño. Sonnenholzner hizo dos apariciones el domingo: la primera para dar un mensaje de un cierto triunfalismo y la segunda, una horas después, para reconocer, con el sentido práctico que siempre había vendido, su derrota. 

Xavier Hervas, Yaku Pérez y Bolívar Armijos

Solo Yaku Pérez logró, de los tres últimos, superar el 1% de la votación.  Fotos: Redes Sociales de los candidatos

En el fondo de la tabla quedaron estos tres postulantes. En el caso de los dos primeros, sus buenas votaciones de 2021, que fueron las que los animaron a correr, simplemente se evaporaron. Si en 2021 un Xavier Hervas con un buen equipo de redes sociales y un mensaje novedoso logró un nada despreciable 15,68% de la votación, es decir, casi un punto más que lo que ha logrado obtener Topic en estos comicios, apenas dos años después, Hervas logra el 0.49% de la votación, equivalentes a 47 mil votos. Un Hervas en un movimiento desconocido, al que se acercó por el registro electoral, como es Reto, resultó muy distinto de lo que se vendió como la cara nueva de la ID. Un Hervas que debió competir con candidatos más jóvenes ya no pudo ser la opción de los descontentos. El postulante empezó a hacer actos de campaña cada vez más reducidos a medida que sus números se desplomaban. Cuanto del colapso de su imagen se debió a las acusaciones del presidente Guillermo Lasso de haberlo chantajeado a cambio de los votos de la ID en la Asamblea disuelta es algo difícil de precisar. 

A Yaku Pérez le pasó algo similar. Solo logró 3,96% de los votos nacionales, que, al parecer, es todo lo que puede levantar la amplia alianza de las izquierdas que incluyó al Socialismo, la Unidad Popular, y sectores de PK e ID. Eso, en votos, es apenas 382 mil sufragios, y Yaku Pérez ni siquiera convenció en Azuay, provincia de la que había sido prefecto. Si en Azuay obtuvo el 10% de los votos, sus apoyos en las provincias de población indígena de la Sierra central cayó a entre el 6 y el 9% de la votación.

Las discrepancias con la Conaie pusieron en evidencia que buena parte de la estructura de PK quedó prácticamente inoperativa en sus territorios electorales como Cotopaxi, Chimborazo y Tungurahua.

Si en 2021 Yaku Pérez logró captar votos de un electorado urbano y mestizo que le permitió alcanzar el 19,39% de los votos, frente al 19,74% de un Guillermo Lasso que pudo ingresar así con las justas a la segunda vuelta, en esta ocasión el pacifista y pachamamista tuvo poco que ofrecer a un electorado que buscaba algo más novedoso. En una desencantada declaración junto con Manuela Picq, su pareja y compañera de luchas políticas, Yaku Pérez reconoció que este no fue su momento.

El gran perdedor de la contienda fue Bolívar Armijos. El ex correísta pretendió construir su candidatura sobre lo que llamaba "los líderes sencillos" del interior del país, aprovechando su redes en los gobiernos parroquiales. El afroecuatoriano, nacido en San Lorenzo, Esmeraldas, pudo tener muchos ejes que explotar, pero no logró llegar al electorado joven y urbano, confiando en el voto de un campesinado que prefirió otras opciones.

Su otro eje de apoyo vino de las iglesias protestantes (él mismo hizo gala de su fe pentecostal), que en un principio pretendieron que el pastor Gerson Almeida, quien logró una votación de 1.73% en las elecciones de 2021, fuera su binomio, pero la paridad obligatoria acabó con ese plan. Su pobre desempeño en el debate le convirtió en el protagonista de decenas de memes, racistas algunos, en donde quedaba como una persona limitada e incapaz para el cargo al que postulaba. Al final, Bolívar Armijos levantó 34.500 votos en todo el territorio nacional. 

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