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13 de Abril del 2021
Historias
Lectura: 16 minutos
13 de Abril del 2021
Redacción Plan V
"Pretenden que tengamos alma de esclavos": el voto nulo, los Mayores de la Conaie y la tercera vía
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La mayor parte del voto indígena se dirigió a la canditura de Guillermo Lasso, como expresión de rechazo al posible retorno del correísmo. Foto: Luis Argüello. PlanV

 

Las organizaciones y movimientos políticos del voto nulo, o voto de resistencia, alcanzaron 1,7 millones de votos, la misma votación de PK en la primera vuelta. Sin embargo, también suman al ausentismo a su interpretación de los resultados (2,2 millones de personas empadronadas que no votaron). Esto les da argumentos para legitimar la presencia en el país de una tercera vía política, autónoma de la dicotomía correísmo versus derecha.


El Consejo de Mayores de la Conaie es una instancia desde donde quienes han sido sido dirigentes destacados del movimiento indígena, se manifiestan y dan valor a la palabra desde la experiencia y la ética andina. Este Consejo, con las firmas de Nina Pacari, Blanca Chancozo, José María Cabascango y Luis Macas (ellos integran el Consejo Político de la Conaie y la Ecuarunari), emitió un pronunciamiento nacional el 8 de abril del 2021, es decir, tres días antes de las elecciones de segunda vuelta entre Andrés Arauz y Guillermo Lasso. El Movimiento Pachakutik y el Consejo Ampliado de la Conaie, había coincidido en proclamar la independiencia de los dos candidatos y las dos opciones políticas en disputa y llamar a votar nulo. Finalmente, el nulo obtuvo un crecimiento histórico, alcanzó un segundo lugar en cinco provincias de la Sierra Central, ganando incluso al candidato correísta, y llegó a superar los 1,7 millones de votos, un 17% de los votos emitidos ese 11 de abril. El histórico de los votos nulos en las votaciones de segunda vuelta en el Ecuador no había superado el 10% de los votos emitidos. 

El pronunciamiento de los Mayores se ratificaba en las razones políticas para llamar al voto nulo. Su argumento planteaba que "el voto nulo es una opción legítima en democracia. El voto nulo lo contempla el Código de la Democracia. Es la expresión del rechazo al fraude, rechazo a la corrupción, rechazo al sistemático empobrecimiento de la población, rechazo al racismo. No está dirigido a favorecer a ninguno de los candidatos, el voto nulo ideológico y estratégico expresa legalmente el repudio a la usurpación de los derechos políticos en beneficio de la continuidad de las obsoletas estructuras del Estado colonial y como tal, el voto nulo apunta a la necesidad de superar toda forma de discriminación colonial y racial a los pueblos, nacionalidades y sectores populares que estamos contribuyendo en la construcción de un Estado intercultural y plurinacional".

Los cuatro Mayores recordaron, en su pronunciamiento, que "durante los últimos 14 años del correísmo-morenismo hemos vivido en carne propia la aplicación de una política de fortalecimiento del aparato represivo del Estado colonial y la complicidad de un Código Integral Penal con el cual persiguieron, criminalizaron y judicializaron la protesta social de los jóvenes, estudiantes, maestros, mujeres, campesinos, periodistas, pueblos indígenas; que aplicaron una sistemática destrucción de las organizaciones sociales, que acabaron con las escuelas comunitarias y la universidad indígena Amawtay Wasi; que ampliaron y profundizaron el extractivismo que ha terminado destruyendo el medio ambiente y los territorios; que han dejado en soletas el IESS; que han beneficiado a las grandes comercializadoras, a las telefónicas, a los importadores y exportadores así como a la banca que ha sido la más beneficiaria de la etapa correísta-morenista. Y hoy, entre los benefactores correístas y los beneficiarios de esa política de expoliación se disputan el control político; aquellos que son producto de la matriz conservadora, neocolonial y racista que ha menospreciado a los indígenas y a los sectores populares, pretenden que tengamos alma de esclavos.

"Estos hechos expresaron la persistencia del colonialismo y el racismo en contra del candidato presidencial Yaku Pérez, a quien se le impidió arbitrariamente, sin verificación de los resultados, acceder si esa era la voluntad de los electores a la segunda vuelta".

"Estos hechos expresaron la persistencia del colonialismo y el racismo en contra del candidato presidencial Yaku Pérez, a quien se le impidió arbitrariamente, sin verificación de los resultados, acceder si esa era la voluntad de los electores a la segunda vuelta y disputar legítimamente la presidencia de la república, e incluso afectaron el número de la representación de Pachakutik en la Asamblea Nacional".

Macas, Pacari, Chancozo y Cabascango, dirigentes históricos de la Conaie, recordaron que las líneas de pensamiento "desde la continuidad histórica de las comunas, pueblos y nacionalidades indígenas y la lucha de clases que expresaba la estructura asimétrica de la economía, constituyeron la base orgánica sustancial del proyecto político que en 1994 se presentó al país planteando la refundación del Estado Plurinacional y el impulso de la economía comunitaria (Sumak Kawsay) que hoy constituyen paradigmas nacionales que se encuentran constitucionalizados.

"En cuanto a la estrategia, para avanzar en la materialización del proyecto político se adoptó la lucha por la vía extrainstitucional como los levantamientos y las más diversas formas de acción; y la vía institucional, con el fin de incidir en esa materialización del proyecto político desde la misma institucionalidad del Estado, creando para el efecto el Movimiento de Unidad Plurinacional Pachakutik.

"Por ello se afianzó la alianza campo-ciudad para que la lucha pueda ser complementaria en la construcción del Estado plurinacional, por lo que, el Movimiento Pachakutik era el medio y no el objetivo y, esto es lo que parece que no ha sido entendido, viéndonos enredados en la supremacía de intereses individuales por sobre lo colectivo".

Los conflictos internos deben resolverse

Los dirigentes reconocieron que hubo muchas dificultades en la conjugación de las dos vías (Conaie y Pachakutik) ya que varios líderes, dijeron, se han desviado del camino o cambiando de rumbo, pero el proyecto político, producto del trabajo y decisión colectiva, continúa siendo el horizonte político a seguir. Dijeron que es necesario "evaluar de manera responsable, serena y profunda si el camino transitado por la vía institucional (Pachakutik) ha contribuido o no en la construcción del Estado Plurinacional o la consolidación de los procesos territoriales y organizativos de las comunas, pueblos y nacionalidades".

En este sentido, dijeron, la declaración de Jaime Vargas de apoyo al candidato Arauz o de otros que se pronuncian por Lasso, "no representan a los pueblos y nacionalidades ni es la voz de la Conaie, sino que es una grave violación a las resoluciones de la Asamblea de Guaranda realizada el 10 de marzo del 2021 y la desobediencia del principio de “mandar obedeciendo”.


Para los líderes históricos de la Conaie, la decisión de Jaime Vargas de apoyar la candidatura de Arauz afectó gravemente la unidad de la Confederación, que basa su fortaleza en el respeto de los dirigentes a las decisiones colectivas, lo cual se plasma en el principio de "mandar obedeciendo".

"Toda postura por fuera de la decisión colectiva lesiona la dignidad de los pueblos y nacionalidades al tiempo que contraría el proyecto político con el cual hemos venido luchando".

Toda postura por fuera de la decisión colectiva, dijeron,  lesiona la dignidad de los pueblos y nacionalidades al tiempo que contraría el proyecto político con el cual hemos venido luchando y logrando los avances en la implementación del Estado Intercultural y plurinacional desde nuestros territorios. "Quienes han desacatado la decisión colectiva ocasionando un llaki (dolor, pena, aflicción) ya han sido juzgados por la opinión nacional y, en su momento, la estructura organizativa deberá adoptar las decisiones pertinentes".

Con este pronunciamiento, los Mayores que integran el Consejo Político de la Conaie y Ecuarunari, recordaron a los pueblos y nacionalidades, a las estructuras organizativas y territoriales de la Conaie que se debe "continuar por el camino del proyecto político, que fue trazado por nuestros ancestros, que le dimos continuidad y que por ello fue aprobado en 1993, avanzando firmemente hacia la unidad plurinacional e intercultural. Y exigieron que se respete el voto nulo como "la expresión de la rebeldía y el rechazo frente al saqueo, la corrupción, el racismo, el entreguismo. El pueblo no tiene candidatos en esta segunda vuelta, el pueblo tiene en sus manos: la resistencia y el voto nulo".

Para Napoleón Saltos, investigador social, catedrático universitario y fundador de Pachakutik (PK), los retos del movimiento indígena y del PK se dan en tres niveles. El primero es resolver sus diferencias. El movimiento indígena, no es homogéneo, aclara. Como cualquier colectivo social tiene tendencias y diferencias, pero siempre se han expresado desde el interior de las organizaciones y las comunidades. Las crisis mayores se han dado, dice, cuando otras organizaciones han buscado penetrar y dividir al movimiento. "Es esa práctica que se daba desde los partidos de izquierda con las organizaciones sociales: un entrismo o aparatismo, que buscaba poner a los movimientos sociales al servicios de sus intereses. Lo hizo el maoismo, el comunismo, los miristas, Alfaro Vive, y eso persiste cuando desde el correísmo y desde el mariateguismo se pretenden esas prácticas", dijo. Saltos identificó a Jaime Vargas y Leonidas Iza como las puntas de lanza de esa "entrismo". Resolver las diferencias internas tiene que ver con el pronunciamiento del llamado Consejo de Mayores, el cual, aunque no está en los estatutos de la Conaie, tiene un estatus consultivo y aparece como una guia moral y político en los momentos clave del movimiento indígena. 

El segundo escenario para el PK y el movimiento indígena está en la Asamblea Nacional. El dirigente político y catedrático considera que es fundamental que se haga una buena política de alianzas y sea parte de la estrategia política del movimiento, que es la consolidación del Estado Plurinacional. Y el bloque parlamentario, que ha firmado un acuero de la Izquierda Democrática, debe estableces sus prioridades legislivas y de fiscalización, y sobre estas su política de alianzas.

El tercer escenario es la disputa ideológica. La expresión de una fuerza de izquierda y socialdemócrata, alejada y contradictoria del populismo correísta, abre la disputa en el llamado "campo popular", es decir, toda la red de movimientos sociales, organizaciones y sectores populares que podrían constituir un factor de oposición a cualquier política antipopular del gobierno de Guillermo Lasso. En este punto, Saltos apunta a los contenidos de un documento colectivo, que fijó una posición frente a la segunda vuelta electoral, llamado ¿Por qué las izquierdas del Ecuador no apoyamos a Andrés Arauz? Este pronunciamiento fue firmado por organizaciones como Convivencia, fe y política, Comuna, Movimiento Revolucionario de los Trabajadores y Montecristi Vive. Desde su perspectiva, Lasso y el correismo no se contraponen sino en las formas.

La expresión de una fuerza de izquierda y socialdemócrata, alejada y contradictoria del populismo correísta, abre la disputa en el llamado "campo popular".

Para justificar el voto nulo, tanto estos movimientos como PK y la Conaie, han difundido el argumento que los dos finalistas en la segunda vuelta eran "lo mismo": «La trayectoria de Lasso y Arauz revela que, a pesar de las muchas formas en que eufemicen sus planes privatizadores, están comprometidos con la agenda económica de las grandes empresas. Los dos candidatos, aunque no digan nada al respecto en sus documentos escritos, están comprometidos con la sistemática ofensiva para desmantelar las organizaciones populares que enfrentaron radicalmente el neoliberalismo en las décadas de 1990 y 2000. (...) El gobierno de Rafael Correa, con su sistemática política de restricción en las libertades públicas, debilitamiento de la organización social y persecución judicial de los luchadores populares, no podría considerarse de izquierdas. El “lawfare”, el uso del sistema judicial contra sus opositores, fue practicado bastante prolijamente por el correísmo en el gobierno. Lasso por su parte ha defendido e impulsado las jornadas represivas del gobierno de Moreno, respaldando abiertamente a las autoridades represivas en “defensa de la empresa y la tranquilidad social"».


Yaku Pérez, candidato del PK muestra su voto en Cuenca, este 11 de abril. Él levantó la consigna del voto nulo en contra de un fraude que, dijo, se hizo en su contra. Foto: EFE

Para estos ideólogos de la izquierda, lo que está detrás del llamado a la independencia política y el voto nulo, es que hoy, por primera vez en  los cuarenta años de democracia representativa liberal, "tenemos la posibilidad cierta de construir un polo alternativo que enfrente las crisis económica, sanitaria, cultural y social, que estamos atravesando. El voto nulo no es una posición abstencionista, refleja un hecho fundamental: constituimos una fuerza que representa los intereses de las y los ecuatorianos. Nos preparamos con la fuerza y autonomía de la organización social, para enfrentar al adversario que venga, vestido del ropaje de la represión y división, o recostado sobre el egoísmo de banqueros y neoliberales.

Para transitar por ese camino, estos sectores dijeron que "es indispensable el fortalecimiento y unidad del movimiento indígena, de la Conaie, del Pachakutik, y hacer crecer el tejido social en la Costa y en las áreas urbanas. El creciente movimiento de mujeres nos da un ejemplo de cómo debemos fortalecer la autonomía popular y organizar una estrategia viable de avances sociales significativos. Otro ejemplo es el de la renovación y reinvención de la organización de las trabajadoras y trabajadores, la ampliación, apertura y consolidación de los sindicatos, la potenciación del Frente Unitario de los Trabajadores. En esas tareas, sea cual sea el gobierno que venga, solo podemos contar con nuestras propias fortalezas".

Los sectores que, encabezados por Yaku Pérez, llamaron al voto nulo o de resistencia, se han apropiado de los resultados electorales. En la segunda vuelta, el voto nulo sumó el 17% de los votos emitidos, esto son 1'7 millones de votos. El ausentismo fue del 17% del padrón, unos 2,2 millones de personas que no votaron. Para la Conaie y estos sectores, los dos porcentajes deben sumarse (un 32%) y contabilizar que "cuatro millones de personas rechazaron a ambos candidatos. Es un indicador de la voluntad legítima y democrática de nuestras bases y de amplios sectores sociales, que el nuevo gobierno deberá considerar para la toma de decisiones". Pero, ¿es posible apropiarse de las intenciones políticas hasta de los que no votaron? El voto nulo en la primera vuelta electoral fue de algo menos de un millón de votos. Según otras interpretaciones, el voto nulo solo sumó 700 mil votos en esta segunda vuelta.

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