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31 de Octubre del 2016
Historias
Lectura: 15 minutos
31 de Octubre del 2016
Redacción Plan V
Por qué el anticorreísmo es el dilema de los candidatos

Andrés Páez y Guillermo Lasso se encontraron en una pequeña oficina de La Mariscal, ante un grupo de partidarios del asambleísta y en medio de duras consignas contra el Gobierno. 

 

Guillermo Lasso escogió como binomio a un político de línea dura contra el Gobierno, como Andrés Páez, mientras que Cynthia Viteri se desmarcó de un ex correísta polémico como Ramiro González. Al mismo tiempo, la campaña de Paco Moncayo se abstiene de atacar al Gobierno ¿Ser anticorreísta es una estrategia adecuada o una postura impopular?

No es que hubiera mucha gente, sino que el sitio era pequeño. En una oficina ubicada en la terraza de un edificio de La Mariscal, al centro norte de Quito, los simpatizantes de Andrés Páez se apiñaban mientras esperaban que llegue el abanderado de CREO, Guillermo Lasso. 

El lugar, que se encuentra en el mismo edificio en donde, en dos pisos, funcionan las oficinas del estudio jurídico de Páez, Asesoría y Gestión, es la sede de movimientos ciudadanos que apoyan al asambleísta, como "Quinto Poder". En la pared principal se podían ver carteles hechos con cartulina y marcador, a la vieja escuela, con duras frases contra el Gobierno de Rafael Correa. Se podían leer adjetivos como "tirano", "dictador", "facista(sic)", "Ratael" y otros. 

En la pared de la sede de Páez se podían ver carteles hechos con cartulina y marcador, a la vieja escuela, con duras frases contra el Gobierno de Rafael Correa. Se podían leer adjetivos como "tirano", "dictador", "facista(sic)", "Ratael" y otros.

Era el 25 de octubre, un día que había sido intenso para Lasso. A primera hora estuvo en los estudios de un canal en Guayaquil. Luego, por vía áerea, se trasladó a Cuenca, donde lo esperaba el prefecto del Azuay, Paúl Carrasco, con quien cerraría su acuerdo político. El ex banquero se puso una chompa de color rojo para su viaje a la Sierra, y llegó en la mañana a Cuenca. Ahí se reunió con Carrasco, quien logró su objetivo de colocar algunos de sus cuadros en la lista nacional de CREO. 

Terminada la reunión en Cuenca, el ex banquero tomó su avión privado y partió hacia Quito. Lo esperaban a las 16:00 en las oficinas de Páez. 

Pero no pudo llegar ahí hasta pasadas las 17:00. Mientras tanto, el asambleísta, quien se había puesto una chompa de color azul y amarillo, había subido de sus oficinas a las 16:30, enterado de que no había ya dónde poner un pie en la pequeña sede política de la terraza.

En el lugar se apretujaban unos cincuenta simpatizantes y un grupo de periodistas, en especial de televisión, que pugnaban por mantener el espacio para sus cámaras y micrófonos. La pequeña oficina tenía escasa ventilación y adentro hacía mucho calor. Junto con Páez, se pusieron a esperar a Lasso otros políticos, como el ex PSP y ex PAÍS Fernando Balda, el coronel en retiro de la Policía César Carrión y el concejal capitalino Eduardo del Pozo, sentenciado a quince días de prisión por la justicia por supuestamente ofender al presidente Correa con una indirecta en una entrevista radial.  

La víspera, Páez había anunciado en una rueda de prensa su apoyo a la postulación de Guillermo Lasso, así como el de algunos de los colectivos que participaron en las protestas de la Avenida de Los Shirys en contra de la intención del Gobierno de crear impuestos a la plusvalía inmobiliaria.

El Diario El Comercio, además, había confirmado que Páez sería el binomio de Lasso, a pesar de que éste había prometido que sería "una dama quiteña". Durante la rueda de prensa, Páez declinó confirmar o desmentir la publicación del diario capitalino. 

El Diario El Comercio, además, había confirmado que Páez sería el binomio de Lasso, a pesar de que éste había prometido que sería "una dama quiteña". Durante la rueda de prensa, Páez declinó confirmar o desmentir la publicación del diario capitalino.

Ese mismo martes, Lasso anunció en televisión que sería la asamblea de CREO la que decidiría sobre su binomio, por lo que tampoco confirmó la postulación. 

Pasadas las 17:00 Lasso finalmente llegó al edificio de La Mariscal. Subió hasta la oficina de la terraza por el elevador, acompañado de algunos de sus asesores. El presidenciable de CREO fue recibido por Páez y Balda. Desde lejos observaba el asambleísta de CREO Diego Salgado. Cuando le invitaron a acercarse a la mesa directiva, murmuró algo sobre que no quería ser "figuretti" y se quedó en un extremo de la oficina, donde había más aire. 

Páez tomó la palabra y dió la bienvenida a Lasso, quien oficiamente, solo había ido a agradecerle por su apoyo de la víspera. El asambleísta y ex líder de la Izquierda Democrática demostró que estaba plenamente alineado con la visión conservadora de Lasso: mencionó en varias ocasiones la palabra "familia" y arremetió en contra de Rafael Correa, a quién calificó de "reyezuelo" y sostuvo que su conducta se debía a "traumas de niñez y adolescencia no superados". 

Luego habló Guillermo Lasso: el presidenciable de CREO centró su intervención en la libertad, que, aseguró, se verificará en su gobierno en la posibilidad de seguir cocinando con gas, y no con electricidad impuesta por el Gobierno. Dijo que su objetivo es convocar a una consulta popular no sobre la totalidad de la Constitución, sino sobre las recientes enmiendas constitucionales y la Ley de Comunicación, que ofreció poner en la basura. Las afirmaciones de Lasso fueron aplaudidas por los presentes, quienes, inclusive, le regalaron una camiseta, y le contaron cómo habían salido a protestar contra el Gobierno correísta en las calles de Quito. 

Las ovaciones se referían a felicitar el nuevo binomio, a rechazar la Ley de Comunicación y a cuestionar al correísmo. Luego se abrió una ronda de preguntas con la prensa: Lasso pidió que le "esperen tantito" para poder confirmar el nombre de su binomio.

Cuando un periodista de El Universo cuestionó la amplitud de la alianza que le apoyaba, y las dificultades de contentar a tantos y tan diversos sectores, el banquero respondió que era un cuestionamiento que parecía el clásico "palo porque bogas y palo porque no bogas". Algunos simpatizantes -de los mismos que gritaban a favor de la libertad de expresión apenas unos minutos antes- fueron más allá y querían callar a "ese pendejo", que con su pregunta había incomodado al presidenciable.


La convención de CREO en Guayaquil ratificó el binomio presidencial. Foto: La República

Algunos simpatizantes -de los mismos que gritaban a favor de la libertad de expresión apenas unos minutos antes- fueron más allá y querían callar a "ese pendejo", que con su pregunta había incomodado al presidenciable.

Tras el mitín en las oficinas de Páez, Lasso se retiró, de vuelta al aeropuerto, para regresar a sus cuarteles generales de Guayaquil. Y al día siguiente, desde el puerto principal, César Monge confirmó que el binomio Guillermo Lasso-Andrés Páez era la decisión oficial de CREO.

Ser o no ser 

Pero, ¿fue una buena idea? Un consultor político con quien habló este portal estima que no. Si bien la alianza con los anticorreístas que representa Páez podría ser beneficiosa para el banquero, la fuente consultada cree que el anticorreísmo más duro es impopular tanto en Quito cuanto en Guayaquil. Aunque Páez logró convocar a manifestantes antigobierno por el tema de las herencias, fue evidente que muchos de ellos pertenecían a las clases acomodadas de la capital, que sintieron la propuesta del Gobierno como una amenaza a su patrimonio. La alianza con Páez, cree el analista, será "un giro dramático" en la campaña del ex banquero, que lo coloca en un curso de colisión directa con el correísmo que otros candidatos, como Paco Moncayo, buscan deliberadamente evitar. La propia figura de Páez, identificado con el colapso de la Izquierda Democrática y con una progresiva derechización que lo llevó a postularse con el auspicio de CREO, despierta suspicacias entre algunos sectores. Páez, además, está imposibilitado de volverse a postular para asambleísta, por lo que su apoyo a Lasso parece más una maniobra para mantener vigencia entre sus electores que un aporte real en caudal electoral al banquero en Quito. 

Pero más allá de los reparos que pueda tener la candidura de Páez a la vicepresidencia de la República, esta fue oleada y sacramentada en la convención de CREO en Guayaquil, el 29 de octubre. También se selló ahí el pacto electoral con el movimiento SUMA, del alcalde metropolitano Mauricio Rodas, cuyo principal operador político, Guillermo Celi, encabezará junto a Mae Montaño la papeleta de asambleístas nacionales. 

La soledad de Viteri: adiós a Ramiro González y César Montúfar 

Mientras Lasso le apuesta a crecer con el anticorreísmo de línea dura, otros tratan de desmarcarse de figuras que puedan considerarse como cercanas a la imagen de Alianza PAÍS. Es el caso de Cynthia Viteri, quien tras declarar la partida de defunción de la "Unidad" -a la que el presidente Correa llamó "una fanesca"- fue proclamada como candidata en una convención exclusivamente socialcristiana, que tuvo lugar en Guayaquil. Ahí, con la presencia de Jaime Nebot, Luis Fernando Torres, Carlos Falquez y otros políticos del PSC, se oficializó la candidatura de Viteri, aunque no se anunció todavía a su binomio. El divorcio con el movimiento Avanza, de Ramiro González, se hizo claro y evidente. Tampoco estuvo la Concertación de César Montúfar: la candidatura de Viteri había terminado por torpedear la Unidad y por convertirse en una postulación totalmente socialcristiana. El pasado correísta de González parece haber tenido que ver en el cisma político, pues en el entorno de Viteri se busca vender la imagen de total confrontación con Correa y su práctica política. 

En la campaña de Viteri, entre tanto, se promueve la idea de una candidatura única de oposición, lo que pasa por sacrificar las postulaciones de Lasso y Moncayo. 

En una rueda de prensa en Guayaquil, el 31 de octubre, Viteri confirmó el fin del efímero acuerdo político y sostuvo que “Ya no hay ancla, ya no hay amarras. De aquí en adelante las decisiones respecto de mi candidatura las tomaremos nosotros, las tomaré yo como candidata (…) ya no me voy a someter a la mesa de la Unidad donde inclusive había veto para la persona que yo iba a elegir como compañero de binomio", dijo la postulante socialcristiana, quien confirmó que su partido irá solo a las elecciones generales. 

El pasado correísta de González parece haber tenido que ver en el cisma político, pues en el entorno de Viteri se busca vender la imagen de total confrontación con Correa y su práctica política.

González, de su lado, anunció que Avanza, reunida en una convención en Portoviejo, iría sola a las elecciones legislativas. El ex ministro correísta se mostró confiado de la organización y respaldo de su partido, que mientras fue cercano a Alianza PAÍS tuvo resultados electorales importantes.

Así, Avanza está por su cuenta, sin que se sepa todavía qué ocurrirá con Concertación, que también ha quedado fuera de la "unidad". 

¿Moreno es anticorreísta?

En el otro extremo, en cambio, está la candidatura de Paco Moncayo. Una fuente cercana a esa campaña dijo a PLANV que su estrategia, como ha sido evidente en las últimas semanas, no es confrontar con el correísmo. Por el contrario, se cree que atraer a ex correístas como Jimmy Jairala y María Paula Romo es más bien beneficioso, pues los simpatizantes correístas moderados podrían ser todavía más de los que parece en las últimas encuestas de intención del voto. 

Moncayo se solidarizó con el ex asambleísta Cléver Jiménez y con el periodista Fernando Villavicencio, en un vídeo que difundió en las redes sociales, y criticó que la justicia se haya convertido en instrumento de persecución, pero sin aludir directamente al Gobierno. 

Ser o no ser abiertamente anticorreísta es algo que también parece gravitar en la campaña del oficialismo. Lenin Moreno busca desmarcarse del presidente Correa, quien no aparece aún en las concentraciones del binomio de Alianza PAÍS. Por ahora, Moreno y Glas han realizado recorridos en el interior del país, y recientemente, en la ciudad de Nueva York, Estados Unidos, en donde se reunieron con compatriotas cercanos al correísmo. 

Pero Moreno sorprendió al criticar lo que llama "elefantes blancos", como son, en su opinión, las "escuelas del milenio", construídas por Correa. 

En el Segundo Encuentro con Concejales Urbanos y Rurales, Moreno dijo que "no cometamos el error de hacer elefantes blancos con el dinero que podíamos hacer 10 escuelas. Si se ven muy bonitas, el presidente lo ha dicho, pero podíamos haber hecho, con el dinero que cuestan las escuelas del milenio, diez escuelas".

El ministro de Educación, Augusto Espinosa, respondió a las declaraciones de Moreno. Sostuvo que, en primer lugar, fueron "descontextualizadas" y que  lo que podría discutirse es bajar el costo de este tipo de estructuras que es, en promedio, de 4.5 millones de dólares con equipamiento, sin perjuicio de continuar con el modelo. 

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