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1 de Febrero del 2021
Historias
Lectura: 30 minutos
1 de Febrero del 2021
Carlos Pástor Pazmiño
¿Por quién votar? Elecciones presidenciales en el Ecuador 2021
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La presidenta del CNE, Diana Atamaint, revisa el proceso de impresión de las papeletas, que estarán listas, según el cronograma, listas para el 7 de abril. Foto: Twitter CNE

 

Se vive un burdo electoralismo que promueve una comparsa de candidaturas (16 candidatos para 17 millones de habitantes), de todo mal gusto, que fastidia a la ciudadanía. Las negociaciones no se realizarán entre polos, entre proyectos de país, sino en el marco de presiones y repartos de troncha.


El Ecuador de hoy

La concentración esta por las nubes. Julio José Prado, presidente de la Asociación de Bancos Privados del Ecuador, afirmaba a fines del 2020,¡ que en el 2019 tuvieron una rentabilidad del 13.6%, lo que significó USD 600 millones de dólares de utilidades netas, para las 24 familias de la élite financiera. De hecho, el Banco de Guayaquil de propiedad familiar[1] del actual candidato presidencial, Guillermo Lasso generó en el año 2019, USD 536.790.000 millones de dólares de ingresos totales según el ranking empresarial 2019 de la revista EKOS.

Las elites comerciantes e importadoras que controlan el sistema agroalimentario, los bienes de primera necesidad, que son altamente diversificadas, igualmente en manos de pocas familias: Baker, Armstrong, Artigas, Alarcón Alcívar, Aguirre Román, Serrano, Wright, Czarninski[2], han fortalecido su poder estructural y sus instrumentos monopólicos de mercado, con lo cual logran imponer precios de venta al por mayor y menor de diversos productos. Logrando acumular ingresos totales significativos. Por ejemplo: la Corporación Favorita C.A. alcanzó los USD 2.104'795.290 de ingresos, Corporación El Rosado S.A. USD 1.188'569.011 millones de dólares, Pronaca USD 950'285.312 millones de dólares según el ranking empresarial 2019 de la revista EKOS.

Otro sector altamente concentrado y que ha lucrado en estos meses de pandemia es la salud. En el sistema de salud la infraestructura, equipamiento, medicamentos e insumos están altamente concentrados, “el 87% de la oferta de bienes y servicios de salud, está en manos privadas” (Iturralde 2014). La Distribuidora Farmacéutica Ecuatoriana, DIFARE S.A. obtuvo USD 757'526.738 millones de dólares de ingresos totales en el 2019, mientras que Farmaenlace CIA. LTDA alcanzó los USD 381'059.075 millones de dólares de ingresos totales (ranking empresarial EKOS, 2019). Todo esto mientras el número de contagios por Covid19 llega a los 246.000 casos confirmados con pruebas PCR según el Ministerio de Salud Pública.

USD 4.150 MILLONES FUERON LOS INGRESOS DE APENAS TRES EMPRESAS CON DOMINIO DEL PODER DEL MERCADO EN EL 2019

Esta gran concentración de la riqueza, es la razón fundamental por la que la economía ecuatoriana es tan inestable e injusta para los sectores populares. Tenemos un reducido número de grandes empresas, pocos productos que exportar, un reducido número de países compradores, muchos productos importados que acaparan el mercado local, desplazando la producción y consumo nacional. La consecuencia es un círculo de empobrecimiento y desigualdad.

El círculo vicioso de la pobreza o bien dicho, empobrecimiento, inicia con el despojo, cuando ya no hay tierra ni en las uñas, cuando no hay ni una gota de agua, cuando los productos que tanto trabajo cuestan, no se los puede vender directamente a los consumidores y los intermediarios pagan centavos, migran los empobrecidos a las ciudades, a buscarse el pan de cada día.

Al no haber mínimas condiciones para un trabajo estable, con un sueldo mínimo, con afiliación al Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social, únicamente queda la venta ambulante, tan estigmatizada y perseguida por las autoridades. Las esquinas o los semáforos son el escenario cotidiano para pedir limosna. Cuando no hay pan que dar a los hijos, cuando la enfermedad es insostenible y se avecina la muerte, cuando se vive debajo de algún puente y cada día se siente el frio en los huesos, ¿qué alternativa tienen, los sectores empobrecidos? La desigualdad está directamente ligada a la delincuencia, el narcotráfico y la violencia.   

Algunas cifras, el Instituto Nacional de Estadística y Censos INEC en su informe de seguridad integral afirma que, durante el año 2019 se han registrado 1.049 homicidios intencionales, 16.099 robos a personas y 5.843 robos a domicilios (INEC, Estadísticas de Seguridad Integral 2020). Al mismo tiempo vemos que cada 72 horas una mujer, niña o adolescente es víctima de la violencia feminicida, el año 2020 registró 120 feminicidios en Ecuador (Fundación ALDEA 2020). Entre el 1 de enero y el 28 de octubre de 2020 se registraron 978 suicidios a nivel nacional. Entre las razones se encuentran los problemas sentimentales, los conflictos familiares y las crisis económicas, según la Dirección Nacional de Delitos contra la Vida (DINASED).

En este escenario cabe preguntarse, ¿qué somos los sectores populares para las élites?: mano de obra explotada, descartables, precaristas, “ceros económicos” para el consumismo. Para las élites financieras somos cajeros o personal de atención al cliente, para las élites comerciantes vinculadas al mercado interno, las que controlan los grandes supermercados, los sectores populares apenas somos percheros o cargadores. Para los hacendados y terratenientes, somos peones o jornaleros. Las pocas empresas que controlan el turismo corporativo nos convierten en guardias, amas de llaves, meseros, cocineros; las grandes inmobiliarias nos hacen albañiles o plomeros.

Ellos logran que nosotros, los sectores populares llevemos nuestros limitados recursos a sus tiendas, compremos en sus centros comerciales, usemos sus bancos, contratemos sus seguros médicos, sus telefónicas etc.

Las élites del sistema económico-político neoliberal, a los jóvenes, nos condenan al free lance, sin sueldo fijo, sin empleo digno, sin afiliación a la seguridad social y sin estabilidad. Nos engañan diciendo que cuando tengamos un título bajo el brazo tendremos trabajo y cuando nos endeudamos, para poder estudiar y tenemos más de un título, nos dicen que estamos sobre calificados. Seguimos sin trabajo y asfixiados por los créditos educativos. Los jubilados, luego de una vida de entrega laboral, pasan sus últimos días sin un centavo en sus bolsillos, sin acceso a una atención de salud digna.

La historia de la política económica[3] nacional nos demuestra que las élites del poder son las mismas: comerciantes, banqueros, turismo corporativo, terratenientes, salud, políticos, todos ellos tienen vínculos entre sí (matrimoniales, sus herederos estudian en las mismas escuelas etc.) sus empresas son parte del mismo grupo económico. La élite del poder es altamente diversificada, se incrusta a lo largo de toda la cadena productiva. Con mucha frecuencia, ellos a través de sus empresas entrelazadas, se compran a sí mismos, una y otra vez (integración vertical), logrando que ni un solo dólar salga por fuera de sus dominios (economía “circular”), evadiendo el pago de impuestos y llevando sus ganancias a paraísos fiscales.

Al contrario, ellos logran que nosotros, los sectores populares llevemos nuestros limitados recursos a sus tiendas, compremos en sus centros comerciales, usemos sus bancos, contratemos sus seguros médicos, sus telefónicas etc. Incluso formatean nuestras subjetividades, con el apoyo de sus medios de comunicación masivos y logran que votemos por sus élites políticas en elecciones. Comprar o votar por ellos es darles más poder de exclusión social, de destrucción ambiental, de acumulación y concentración de capital.   

 Los candidatos y sus redes

En medio de la crisis estructural del Ecuador, nos vemos avocados a una masiva publicidad de 16 candidatos presidenciales. De los cuales tres tienen mayores posibilidades de llegar a una segunda vuelta. Sin embargo, los electores indecisos a una semana de las votaciones aún son la mayoría. Veamos a los tres candidatos con posibilidades.

Guillermo Lasso

José Nebot Saadi, hermano del caudillo del Partido Social Cristiano (PSC) Jaime Nebot Saadi, es el consuegro de Guillermo Lasso, candidato presidencial por el también partido de derecha Creando Oportunidades (CREO). José Nebot es el puente entre Jaime Nebot y Guillermo Lasso para consolidar la alianza electoral CREO-PSC. El binomio de Lasso es Alfredo Borrero Vega, miembro de las élites intelectuales en el campo de la medicina, director de la Maestría en Gerencia de Instituciones de Salud, de la Escuela de Negocios de la Universidad De Las Américas[4] (UDLA), hermano de Antonio Borrero Vega, eterno gerente de Elecaustro[5].

CREO, en su Plan de Gobierno 2021-2025 intitulado “Por un Ecuador justo, próspero y solidario”, propone una política agraria sostenida en “una economía dinámica, con fuerte crecimiento en la inversión, (donde) estas personas[6] conseguirán empleos de calidad en su mismo entorno…(mediante) nuevas modalidades contractuales y tecnificación agrícola (…) complementadas con la habilitación de chaquiñanes que fortalezcan la conectividad y el comercio entre zonas rurales y urbanas” (Plan de trabajo 2021-2025, pág. 23-24).

En el mismo plan, respecto al modelo económico, se afirma que se priorizará la generación de trabajo utilizando mecanismos como: “la doble deducción del impuesto a la renta por la contratación de los beneficiarios del bono de desarrollo humano y (…) por la creación de al menos 10 empleos por cada nuevo emprendimiento… (perfeccionando) las modalidades del contrato estacional y la contratación por tarea…(para) reducir los costos de la legalidad eliminando toda tramitomanía que trunca el desarrollo productivo” (Plan de trabajo 2021-2025, pág. 29).

LO QUE PUEDE LEERSE DEL PLAN DE "CREO" Y SU CÍRCULO DE PODER, ES UNA PROPUESTA DE CAPTURA DEL ESTADO POR PARTE DE LAS ÉLITES ECONÓMICAS Y FINANCIERAS. SE TRATA DE DEMOLER LA INSTITUCIONALIDAD EXISTENTE...

El discurso de CREO determina que: “Los jóvenes necesitan ser guiados en el desarrollo de sus ideas de negocio… (se propone) crear un plan de capacitación para emprendedores y la correspondiente vinculación de jóvenes al mercado laboral mediante salarios competitivos para este segmento…flexibilidad a la mujeres y jefes de hogar…”  (Plan de trabajo 2021-2025, pág. 30).

Lo que puede leerse del Plan de CREO y su círculo de poder, es una propuesta de captura del Estado por parte de las élites económicas y financieras. Se trata de demoler la institucionalidad existente en esferas básicas como educación, salud, medios de comunicación, finanzas, etc., para entregarla a manos de la empresa privada, esto es, más neoliberalismo. 

Se busca destruir cualquier presencia de autonomía estatal —capacidad regulatoria— en cuanto a política fiscal, tributaria, comercial, industrial, los tratados de libre comercio, la innovación tecnológica, etc. Es evidente el proceso de captura corporativa del Estado ecuatoriano por parte de los poderosos consorcios banqueros, las empresas de seguros y los grupos económicos, de la mano con las empresas extractivas y de servicios masivos, como las comunicaciones. Por detrás de esta propuesta de “asalto” al Estado están las instituciones hermanas creadas en Bretton Woods hace más de setenta años: el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

¿Por qué a las elites económicas y financieras les interesa influenciar en estos temas?

¿Por qué a las elites económicas y financieras les interesa influenciar en estos temas?

Las razones son diversas. La Covid 19 ha evidenciado no solo la fragilidad socioeconómica de la sociedad ecuatoriana, sino la perversidad del neoliberalismo. Hay que camuflar esa perversidad para así continuar con el abuso y la exacción financiera, o sea, el proceso por el cual ciertos bancos se apropian del excedente que genera todo un pueblo, los que impulsan la economía real.

Algunas de las políticas públicas, como la fiscal, amparan a una clase empresarial rentista y financista, reacia a pagar impuestos, a distribuir la riqueza, que busca flexibilidad y “libertad” para mover capitales y contratar mano de obra. Es el sector financiero que se apropia del sector fiscal para maximizar los niveles de ganancia, buscando crear vínculos estrechos entre reguladores y los regulados. Ya no se trata de influir sobre las autoridades, sino de reemplazarlas.

 Andrés Arauz

Entre el 2005 y el 2007 Andrés Arauz Galarza cursaba la maestría en economía, en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales- FLACSO. Su tesis intitulada “Microestructura del Mercado de Valores Ecuatoriano” (2009) fue dirigida por el Dr. Pedro Páez, académico que ocupó altos cargos en el gobierno de Rafael Correa: Superintendente de Control del Poder de Mercado (2012-2017), Ministro de Coordinación de la Política Económica (2007-2008), Representante Plenipotenciario del Presidente de la República para las Negociaciones de la Nueva Arquitectura Financiera, Presidente de la Comisión Técnica Presidencial del Banco del Sur (2007-2011) y Viceministro de Finanzas (2006).

En su tesis argumenta: “los vientos del cambio me llevaron al Ministerio de Coordinación de la Política Económica (MCPE), institución creada por el presidente Rafael Correa para coordinar a las instituciones relacionadas con la política macroeconómica. En esa institución ocupé el cargo de asesor en política financiera del ministro (2007-2009) (…) durante este tiempo participé activamente en la formulación de la política financiera del Gobierno, (Arauz 2009, pág. 5).

Arauz ocupó otros cargos públicos durante el gobierno de Correa fueron: entre el 2009-2012, fue director general bancario del Banco Central del Ecuador. Subsecretario general de planificación para el buen vivir de la Secretaría Nacional de Planificación y Desarrollo, Senplades, 2013-2015; director general del Servicio Nacional de Contratación Pública 2015; ministro coordinador de Conocimiento y Talento Humano entre 2015 y 2017 y ministro de Cultura y Patrimonio. Todo ello señala experiencia pública y alta confianza a niveles del gobierno de Rafael Correa.

NADA DICE ARAUZ RESPECTO A LOS CASOS DE CORRUPCIÓN PERPETRADA POR POLÍTICOS ADEPTOS AL RÉGIMEN,  HOY PRÓFUGOS O ENCARCELADOS. TAMPOCO DEL ESTILO AUTORITARIO Y LOS CIENTOS DE DETENIDOS O PERSEGUIDOS QUE REGISTRA UN RÉGIMEN AUTORITARIO Y DE MODERNIZACIÓN CAPITALISTA.

“¡Retornarán los días de gloria, para volver a tener futuro!”, es uno de los slogans de campaña. En su Plan de Gobierno 2021-2025 se afirma que entre el 2007 y 2017 el país vivió “la década de la igualdad” y reiteradamente retoma propuestas y programas que fueron planteados durante la década del gobierno de Correa. En varios puntos se replican los anhelos definidos en los planes nacionales del Buen Vivir elaborados por la Senplades, incluyendo los que no fueron ejecutados. La presencia virtual y discursiva de Correa es permanente en sus actividades de campaña; no hay una reflexión crítica del régimen correísta.

Por cierto, nada se dice respecto a los diversos casos de corrupción perpetrada por políticos adeptos al régimen, que fueran élites políticas, hoy prófugos o encarcelados. Tampoco del estilo autoritario y los cientos de detenidos o perseguidos que registra un régimen autoritario y de modernización capitalista. No hay balances sobre lo que implicó la firma del Acuerdo Comercial Multipartes con la Unión Europea, sobre todo sobre la producción rural nacional, los procesos de desagrarización. Y no se dice nada sobre la coptación de algunos dirigentes sociales, que dividió las bases de los movimientos sociales.

Ciertos postulados estratégicos, como la redistribución de la riqueza, acceso a los recursos productivos, la soberanía alimentaria, el fortalecimiento de la agricultura familiar campesina, los circuitos cortos de comercialización, impulso a la economía popular solidaria y los esquemas cooperativos, constituyen nociones reiteradas en su Plan y discurso de campaña. Sin embargo, ellos replican el viejo argot de la “revolución ciudadana”. Ya el propio Correa lo señalaba hace casi una década, estos conceptos no se materializaron en los territorios, a pesar de fuerza política que ostentaban.    

Yaku Pérez

Al caminar por los barrios populares o las comunidades del país, las multitudes se acercan a Yaku, lo abrazan, se toman fotos, a pesar del riesgo de contagio. Su imagen genera empatía, su vestimenta popular, su fisionomía, su carisma, hacen que los sectores populares lo identifiquen consigo mismos. En sus intervenciones se muestra conciliador y abierto al diálogo. El correísmo lo legitimó como figura pública nacional, luego de ser arrestado violentamente por cuatro veces en las protestas populares en contra del régimen. Su experiencia se enfoca en la organización social, principalmente entre los sectores indígenas y campesinos.

Marchas, protestas, tomas simbólicas, manifiestos, caminatas, han sido sus estrategias para defender el agua en contra de la minería, justamente los movimientos que le posibilitaron llegar a la Prefectura del Azuay, una provincia al sur del Ecuador, con casi 800 mil habitantes. Un poco más de un año estuvo actuando como Prefecto, para luego candidatizarse a la presidencia por el brazo electoral del movimiento indígena, Pachakutik.

Antes que la ola electoral inunde el país, Yaku era la figura de los sectores populares con mayor visibilidad y legitimidad nacional como opositor al gobierno de Correa. Su triunfo sin alianzas electorales en la prefectura consolidó su hegemonía al interior del movimiento indígena y su figura como político. En ese entonces, varios sectores lo proponían como candidato presidencial, pero el levantamiento popular de octubre de 2019 cambio el tablero político nacional, abriendo dos otras figuras políticas que disputan hegemonía al interior del movimiento indígena y legitimidad-visibilidad a nivel nacional (Jaime Vargas, presidente de CONAIE y Leónidas Iza, presidente del MICC).

VARIOS SECTORES VEN A YAKU PÉREZ COMO UNA TERCERA VÍA, QUE NO ES CORREISTA, NI SE UBICA EN ESA DERECHA CONSERVADORA Y NEOLIBERAL, DE LOS “EMPRESAURIOS” DE LASSO. SIN EMBARGO ES PERCIBIDO COMO UN ACTOR VINCULADO ÚNICAMENTE A LOS SECTORES POPULARES Y CON UN DISCURSO RADICAL, LO CUAL LE RESTA VOTOS.

El centro de su propuesta definida como la Minka (trabajo colectivo en beneficio común) implica cuatro esfuerzos colectivos: 1) Minka por la ecología, 2) Minka por la economía, 3) Minka por la educación y; 3) Minka por la ética. “El objetivo de este trabajo colectivo es llegar a ser una potencia ecológica, con soberanía alimentaria, trabajo rural digno, alimentos sanos y libre de químicos para las ciudades, equidad de género, respeto al ambiente y lucha contra la corrupción” (Minka por la vida 2019).

En las últimas semanas de campaña su discurso ha ido calando con fuerza, varias encuestadoras lo ubican como uno de los candidatos con posibilidades reales de llegar a una eventual segunda vuelta. Varios sectores lo ven como una tercera vía, que no es Correista, ni se ubica en esa derecha conservadora y neoliberal, de los “empresaurios” de Lasso. 

Sin embargo, entre sectores de las clases medias y medias altas urbanas Yaku es percibido un actor vinculado únicamente a los sectores populares, manifestando un discurso radical, que conlleva aspectos “comunistas” lo cual le resta votos, lo sataniza y discrimina. Justamente por estas razones, en las últimas dos semanas, Yaku Pérez ha optado por un discurso más abierto a temas como: apertura a un posible acuerdo comercial con Estados Unidos y se presenta contrario a la despenalización del aborto. 

Los escenarios electorales

Podemos avizorar tres escenarios posibles hasta el 7 de febrero de 2021. El primer escenario sería que lleguen a una segunda vuelta los candidatos señalados por las encuestadoras, es decir Arauz y Lasso. En este escenario la fuerza del movimiento indígena y los sectores sociales organizados estarían en disputa por los dos candidatos. En las anteriores elecciones presidenciales Yaku Pérez afirmaba que “es mejor un banquero que una dictadura” refiriéndose al gobierno autoritario de Rafael Correa, este mensaje se podría repetir. Sin embargo, las bases de los movimientos sociales no necesariamente van en esa dirección.

Los movimientos sociales no apoyarían a Guillermo Lasso, al menos oficialmente, pero solo si Arauz logra tomar distancia de la corrupción, el autoritarismo y las promesas incumplidas de Correa, construyendo puentes con las organizaciones podría conseguir su apoyo. Podría elaborarse una agenda concreta de compromisos y acciones articuladas, lo cual le permitiría ganar. Ello provocaría que Lasso cierre su ciclo político, sin que ello signifique la derrota de la banca especulativa y los grandes poderes empresariales.  Yaku Pérez pudiera ser, en este escenario, un aliado estratégico de Arauz o un líder que consolidaría la oposición de la izquierda a los poderes ocultos detrás del poder; quizá desde la presidencia de la Conaie, para Lasso o Arauz según el que gane.

HABRÁ QUE VER SI YAKU PÉREZ, DE SER GOBIERNO,SE CEDE ANTE LAS PRESIONES O LOGRA ARTICULAR UN CONJUNTO ORGANIZACIONES QUE SUSTENTEN SUS PROPUESTAS Y DEFIENDAN EL PROCESO, SOBRE TODO SI SE RADICALIZA EN FAVOR DE LOS SECTORES POPULARES.

Se vive un burdo electoralismo que promueve una comparsa de candidaturas (16 candidatos para 17 millones de habitantes), de todo mal gusto, que fastidia a la ciudadanía. Las negociaciones no se realizarán entre polos, entre proyectos de país, sino en el marco de presiones y repartos de troncha. La atomización de candidaturas ha sido y es la estrategia del poder para facilitar el dominio de una minoría empresarial rentista que defiende sus intereses corporativos.

En un tercer escenario estarían oponiéndose Lasso y Pérez. A estas alturas del partido es posible visualizar la unidad de muchos sectores sociales, apalancados por la fuerza del correísmo. Es de esperarse que organizaciones populares y sectores de la sociedad civil, sindicatos —con beneficio de inventario— se sumen a Pérez. Si pasa esto, veremos a un “hombre de pueblo” llegar al gobierno, que no es lo mismo que conquistar el poder. Nunca fueron mejores las condiciones objetivas para la renovación de la izquierda, pero no se han construido imaginarios alternativos.

Puntos clave a consideración del nuevo gobierno

Si alguno de los dos candidatos a la Presidencia, Arauz o Pérez, llegan a la Presidencia es indispensable que reflexionen temas como: el modelo de modernización agropecuaria y la desagrarización; la reprimarización de la economía y la desindustrialización; la IV revolución industrial y el desempleo tecnológico; el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y el machismo; el deterioro ambiental, los derechos de la Naturaleza; los nuevos derechos humanos, la crisis de aprendizajes, el analfabetismo digital, la pérdida de fertilidad de los suelos; los modelos de movilidad, los procesos urbanísticos y la especulación del suelo; la deuda externa y las condicionalidades; el narcotráfico; el extractivismo minero; la defensa de los bienes comunes, en particular, el agua; la violencia intrafamiliar y la inseguridad ciudadana; el desarrollo científico y la innovación tecnológica; la universalización de las vacunas y la gobernanza de la pandemia; la seguridad y la soberanía alimentaria; la participación ciudadana y la interculturalidad; los medios de comunicación, el acceso a la información y la ignorancia ciudadana; el consumismo; la integración latinoamericana; la reforma de la tierra y el bienestar de los territorios, la irrigación y la producción agroecológica; el salario mínimo y la precarización laboral; etc.

El hambre acecha al pueblo ecuatoriano, el ambiente natural está siendo deteriorado por la acción destructora de la modernización capitalista. Es clave que la producción campesina y multiplicación de las economías popular y solidarias, como ejes de la producción de alimentos, sean destinadas a las compras públicas, a las tiendas de barrio, los restaurantes y cafeterías del país.

Se pudiera pensar en un “bono de desarrollo humano” con capacidad de facilitar la compra directa de los productos de la EPS, evadiendo el control monopólico de las grandes cadenas de supermercados. El nuevo gobierno y nosotros, los sectores populares, no podemos permitir que el dinero público (dinero de todos) a través de las compras públicas u otros mecanismos sirvan para fortalecer más y más a las corporaciones, a costa de excluir a millares de productores de la economía familiar campesina, la mayor generadora de empleo e ingresos en la ruralidad.

EL NUEVO GOBIERNO Y NOSOTROS, LOS SECTORES POPULARES, NO PODEMOS PERMITIR QUE EL DINERO PÚBLICO (DINERO DE TODOS) A TRAVÉS DE LAS COMPRAS PÚBLICAS U OTROS MECANISMOS SIRVAN PARA FORTALECER MÁS A LAS CORPORACIONES.

Romper el círculo vicioso del empobrecimiento-corrupción-delincuencia implica que las políticas públicas y los presupuestos se construyan desde, en, y para las sociedades populares ubicadas en los territorios. Cada comunidad rural o barrio popular del país tiene capacidad de producir alimentos de manera diversificada, libre de químicos, algunas con potencial de turismo comunitario, para el establecimiento de cooperativas de servicios, donde cada vecino sea socio, dueño, trabajador, administrador de un proyecto colectivo-productivo.

Es indispensable, para cuidar la dolarización, el poder adquisitivo, que cada centavo en posesión de los sectores populares permanezca en los mundos locales, en la comunidad, procediendo a comprar cualquier producto o servicio, dentro del circulo de nuestros compañeros y vecinos. Así lograríamos que el dinero se mantenga dentro del territorio y genere beneficios y valor para todos y todas.  

El mejor ejemplo de crisis rural es la que vive cada año el sector lechero. Superarla requiere que todos los pequeños y medianos productores lecheros conformen una cooperativa y en bloque vendan la leche a las grandes industrias y cuando no haya un pago justo no les den la leche, o aún mejor si juntos construyen plantas de procesamiento de lácteos y dan valor agregado y esos quesos, esos yogures, esos manjares se venden directamente a los consumidores en los barrios populares, a través de circuitos cortos de comercialización.

El nuevo gobierno puede construir un puente con las organizaciones, por ejemplo, impulsando que todas las organizaciones indígenas campesinas del país se organicen, en una cooperativa de consumo, donde las bases de cada territorio produzcan alimentos y estos sean directamente comercializados a las centrales sindicales del Ecuador, además de un mercado permanente para los productores tendríamos obreros bien alimentados a precios justos y sobre todo un proceso de unidad de clase.

En los próximos días, cuando los ecuatorianos vayamos a las urnas, debemos proceder con tacto, con argumentos, con inteligencia, con responsabilidad, con olfato político, y sobre todo con “rasca bonito” en la memoria histórica.  



[1] Guillermo Lasso continúa siendo accionista del Banco y su hijo de 35 años, Guillermo Enrique Lasso es uno de los vicepresidentes del Banco.

[2] Para una lectura más completa ver el trabajo colectivo: “Atlas de los grupos económicos agroalimentarios en el Ecuador”  

[3] Para una lectura al respecto ver Los Grupos Económicos en el Ecuador: acumulación de capital y captura del Estado.

[4] Universidad privada del grupo Larreategui.

[5] Empresa con sede en Cuenca, construida por capitales públicos, actualmente criticada por pobladores de la comunidad rural de “Soldados” por la construcción de una hidroeléctrica en la zona.

[6] Suponemos que “estas personas” se refiere a campesinos y campesinas.

Carlos Pástor Pazmiño: Militante de las luchas populares por la soberanía alimentaria, la agroecología y la economía popular solidaria. Politólogo por la Universidad Central del Ecuador, Especialista Superior en Cambio Climático, Magister en Relaciones Internacionales y Doctorado (PhD) en Estudios Latinoamericanos. Líneas de investigación: concentración económica, poder político, élites, desigualdad, problemáticas agrarias y luchas campesinas / indígenas. carlospastorequidad@gmail.com

Artículo publicado originalmente en la revista peruana La Corriente.

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