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31 de Julio del 2019
Historias
Lectura: 11 minutos
31 de Julio del 2019
Gonzalo Ortiz Crespo

Escritor, historiador, periodista y editor. Ex vicealcalde de Quito. 

Testimonio palpitante y polémico: el libro de Mills sobre Hurtado
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Foto: clubmadri.org

El ex presidente Osvaldo Hurtado Larrea gobernó la República entre 1981 y 1984.

 

Es una obra singular por sus 590 páginas y porque no se ha intentado nada parecido en el Ecuador: una obra que es, al mismo tiempo, de testimonio, de juicio y de memorias, que versa sobre Hurtado, pero que, a la vez, versa sobre toda la política nacional desde el retorno a la democracia.

Osvaldo Hurtado visto por sus contemporáneos” es el título del libro que UDLA Ediciones pone a circular este 31 de julio. Se trata de un nuevo aporte del Dr. Nick D. Mills, un hito más a las contribuciones que ha hecho a las ciencias sociales y al desarrollo del Ecuador.

En efecto, Nick Mills es un académico y consultor estadounidense que vivió y trabajó en el Ecuador entre los años sesenta y ochenta del siglo pasado y que, aunque no lo ha hecho de manera seguida en los últimos 30 años, continuó prestando servicios al país por medio de los importantes artículos académicos y libros sobre la historia y la coyuntura ecuatoriana y coordinando proyectos de desarrollo para mejorar la educación del Ecuador, así como de otros países de América Latina y Asia.

Mediante 30 entrevistas, Mills logra en su nuevo libro lo que no solo es un retrato desde muy distintas perspectivas del expresidente Osvaldo Hurtado, sino una verdadera discusión sobre la historia reciente, en especial de los 40 años desde el retorno a la democracia. Como las entrevistas fueron hechas en el 2013, muchas reflejan la ansiedad de esa hora oscura, cuando el autoritarismo de Rafael Correa se hallaba en su máximo poder y nadie veía una salida, trágico momento del Ecuador que también se refleja en un libro que Hurtado había publicado poco antes de esas entrevistas, “Dictaduras del Siglo XXI”. De entonces acá, el panorama ha cambiado por completo y es una de las constantes comprobaciones del libro, para alivio de todos. De entonces acá, también hemos lamentado la muerte de Raúl Baca y Manuel Chiriboga, cuyas voces aparecen en la obra.

Las entrevistas van precedidas de una introducción escrita con cariño al país y con gracia, en que Mills cuenta su vida en el Ecuador, desde su llegada en 1962, como veinteañero voluntario del Cuerpo de Paz, su trabajo en Guayaquil y Ambato, sus estudios universitarios (en que escribió sus primeras tesis sobre el Ecuador), sus años como director del Centro Andino de Estudios Superiores de la Universidad de Nuevo México en los setenta, y su trabajo con el ya presidente de la República Osvaldo Hurtado, y su otro libro (“Crisis, Conflicto y Consenso:  Ecuador, 1979-84”). Esta introducción es de las secciones más agradables de leer del nuevo libro por su frescura y buen humor, el cual es tan genuino que, a momentos, uno no puede contener las risotadas.

El resto es menos risueño y más polémico, por la variedad de opiniones, algunas muy cargadas de prejuicios políticos. Vale decir que Mills no se circunscribió al círculo de admiradores de Hurtado, sino que también entrevistó a académicos críticos y a periodistas independientes.

La obra empieza por una entrevista colectiva a los hermanos del expresidente (María, Raúl y Edith), que ayuda a trazar el hogar de donde viene y los sentimientos (mezcla de sufrimientos y orgullo) que pasan los hermanos de un político de trayectoria.

La segunda entrevista colectiva es con los hijos del expresidente (Sebastián, Andrés, Cristina, Felipe e Isabel), una conversación sorprendentemente objetiva. Con todo el cariño filial y el reconocimiento a las virtudes paternas, los Hurtado Pérez no dejan de indicar reales limitaciones que ven en su ejercicio político y en su evolución ideológica.

Los colaboradores del gobierno de Hurtado hablan en un tercer grupo de entrevistas: Vladimiro Álvarez, Mauricio Dávalos, Dalila Gómez, Francisco Huerta, Abelardo Pachano, Teodoro Peña, Pedro Pinto, Patricio Ribadeneira, Vladimir Serrano y Alexandra Vela. Llenas de anécdotas, son las que más se centran en los grandes desafíos que tuvo Hurtado en su Gobierno y lo sucedido después con la Democracia Popular. Allí también hay alguna discrepancia, como la de Teodoro Peña que, optó por Mahuad en el rompimiento que tuvo con Hurtado, y es un severo crítico de este.

Recurre Mills luego a cinco académicos para que evalúen la figura y trayectoria de Hurtado. Son Enrique Ayala, Manuel Chiriboga, Simón Espinosa, Patricio Moncayo y Simón Pachano. Las suyas son visiones académicas, pero también políticas, incluso expresadas desde la militancia. En una cuarta sección, hablan los políticos: Raúl Baca, Pablo Better, Wilfrido Lucero, César Montúfar, Diego Ordóñez, Rodrigo Paz y Blasco Peñaherrera. Como se ve, hay un espectro ideológico, que, aunque no llega hasta la derecha socialcristiana o a la izquierda marxista, permite introducir valoraciones matizadas. Los trabajadores, sin embargo, sí están representados con una entrevista a José Chávez.

Nos llega el turno a los periodistas, aunque en mi caso podría haber estado entre los políticos, dada mi adscripción a la ID. Aparecen entrevistas a Carlos Jijón, Jorge Ortiz, Alfredo Pinoargote, Carlos Vera y la que Nick nos hizo “a dúo” a mi esposa, Norma de los Reyes, y a mí.

Es una obra singular, por 590 páginas y porque no se ha intentado nada parecido en el Ecuador: una obra que es, al mismo tiempo, de testimonio, de juicio y de memorias, que versa sobre Hurtado, pero que, a la vez, versa sobre toda la política nacional desde el retorno a la democracia.

Luego de unas páginas con fotos de la vida del expresidente, el libro presenta una larga y muy completa entrevista de Mills al propio Osvaldo Hurtado, que ocupa sus buenas setenta páginas, cuando el libro deja de ser una “visión de los contemporáneos” para convertirse en una autobiografía. Esta conversación, titulada “Reflexiones sobre la vida y la política”, detenida y completa, pasa también revista a los puntos más salientes de las observaciones levantadas por los entrevistados en la primera parte.

En su conjunto, es una obra singular, por 590 páginas y porque no se ha intentado nada parecido en el Ecuador: una obra que es, al mismo tiempo, de testimonio, de juicio y de memorias, que versa sobre Hurtado, pero que, a la vez, versa sobre toda la política nacional desde el retorno a la democracia, entre otras razones por el hecho de que su protagonista central ha estado tan presente en los avatares de todo este período, y por las referencias constantes a otros políticos (aparece, prominentemente, Rodrigo Borja, por ser antagonista en muchos momentos, pero también Febres Cordero, Assad y Abdalá Bucaram, Mahuad e, inevitablemente, Correa; y así mismo, aparece la DP, pero también, mucho, la ID, el PSC, el CFP y otros).

Nick Mills nos entrega así un libro interesante y polémico. Su idea primitiva era hacer una suerte de biografía política de Hurtado con las entrevistas como base, pero cuando revisó las transcripciones, se dio cuenta, como él mismo lo confiesa, “de la riqueza de información que contenían, pues, además de abordar el tema principal, casi todos los entrevistados habían ampliado la temática en formas muy interesantes y hasta reveladoras. Se referían a Osvaldo, por supuesto, pero, tal vez, por la estructura flexible del formato de entrevistas, las salpicaron de anécdotas, intimidades, observaciones y opiniones que dieron a cada entrevista un carácter y un valor únicos. Y, si bien cada una tenía su personalidad particular, conforme uno va leyéndolas una por una, se nota que pintan, como por arte de magia, un cuadro de singular y sorprendente claridad”.

Algunas de las entrevistas son muy polémicas. El lector encontrará opiniones aventuradas de algunas personas, que no corresponden, en lo más mínimo, a la realidad, porque no son científicos que hablan sino seres humanos, metidos en el tráfago de la política. Mills se dio el trabajo de enviar su transcripción a los entrevistados, por medio de correos electrónicos, pidiendo su venia: así, cada uno es dueño de sus palabras, pues tuvo la oportunidad “de revisar y modificar a su criterio el texto que les correspondía”. Por eso mismo, apena que algunos entrevistados no hayan sido capaces de mantener una actitud más leal, más trascendente. Habría sido interesante, por otro lado, que se publicara la fecha exacta de cada entrevista, aunque, como dije, todas fueron hechas en 2013.

Surge también en el libro una realidad que, lamentablemente persiste en el Ecuador, donde inclusive personas reconocidas por su seriedad, su trascendencia, sus miras a largo plazo e, inclusive, su patriotismo, no son capaces de superar situaciones de antipatía personal que les lleva a expresar opiniones cargadas de subjetividad.

El autor confiesa que el libro “es un tributo a Osvaldo Hurtado”, que es su amigo. Pero, aclara, que “la amistad nada tiene que ver con el libro. No es un panegírico ni una apología. No pretende ofuscar con elogios. Lo que pretende, más bien, es descubrir, ora con alabanzas ora con reproches, a una destacada figura histórica que durante 50 años ha jugado un papel crítico en su país”. Para mí la obra sí está destinada a enaltecer, la figura de Hurtado, como político y como estudioso de la realidad nacional, y eso es legítimo, se esté o no de acuerdo con sus actuaciones o sus conclusiones. Pero lo que hace más valioso aún al libro es que, inclusive la entrevista final al propio Hurtado, no se queda solo en discutir su figura, sino que, como ya se ha apuntado, es una revisión de la historia política del Ecuador de las últimas décadas. Y por eso es muy valioso.

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