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19 de Octubre del 2020
Historias
Lectura: 10 minutos
19 de Octubre del 2020
Redacción Plan V
30S: militares al rescate; y diez años después, al rescate de los militares
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Agentes del Grupo de Intervención y Rescate (GIR) cargaron el ataúd de Froilán Jiménez en su funeral, un día después del 30 de septiembre de 2010. Foto: Archivo El Comercio

 

Diez años después del 30S, los causantes de la muerte del policía Froilán Jiménez no han sido ni ubicados, menos sentenciados. En un juicio lleno de incidentes procesales, ahora cinco militares, jefes directos del operativo que rescató a Correa del Hospital de la Policía, fueron acusados directamente. Su defensa se empeña en, ahora, rescatarlos. Esta es una serie que evalúa esta larga historia de impunidad.



Los militares que en la noche del 30 de septiembre del 2010 cumplieron la orden verbal del presidente Correa, de rescatarlo con vida del Hospital de la Policía Nacional, ahora deben ser rescatados de una acusación penal por la muerte de un policía del GIR, Froilán Jiménez.

La historia trágica de Jiménez, su familia, de los otros cuatro fallecidos y las complicaciones de cinco oficiales del Ejército que estuvieron al frente operativo de las tropas, empezó  a las 20:30 del llamado 30S, cuando se inició el operativo motorizado desde el Colegio Militar #1 hacia el área de empleo, en coordinación con elementos de Inteligencia del Grupo de Inteligencia Militar Pichincha, cuya tarea era determinar e informar sobre la situación y el dispositivo de los elementos insurrectos de la Policía Nacional del Ecuador, que se había levantado en sus cuarteles de todo el país en reclamo de peticiones laborales.

Froilán Jiménez, comando del GIR, de la Policía Nacional, cuya muerte permanece en la impunidad. 

Cuando el convoy llegó a las instalaciones del Colegio San Gabriel, los militares se encontraron con decenas de civiles que apoyaban a Correa; esto no fue impedimento para avanzar por la Av. Mariana de Jesús hacia la Occidental. Pero el convoy fue obligado a detenerse por el fuego nutrido de armas de diferente calibre y bombas lacrimógenas a la altura de la intersección de la Mariana de Jesús y Calle A, junto al Hospital Metropolitano. Una cuadra más arriba estaban el Regimiento Quito y el Hospital de la Policía Nacional, foco de la rebelión policial y donde estaba Correa. Los militares detectaron decenas de francotiradores apostados en los edificios aledaños al hospital, morgue, criminalística y Regimiento Quito. Las tropas desembarcaron de los camiones rápida y violentamente, protegiéndose del amplio volumen de fuego y formaron un cerco externo y uno interno a unos 30 metros de la puerta del hospital, para cubrir la operación de la unidad de comandos especiales Grupo Especial de Operaciones, GEO "Ecuador", el cual rescataría al Presidente.

Los militares se parapetaron tras pequeños muros de piedra de las instalaciones del edificio de Medicina Legal, pero recibieron fuego cruzado y por la espalda de parte de los policías, por lo que la Unidad de Tarea (UT) 4.2.2 cruzó la vía para ubicarse en la entrada principal al área de emergencia del hospital policial, bloqueó y fijó a las fuerzas policiales que bajaban desde la avenida Occidental. El costo fue de 7 militares capturados, los cuales fueron trasladados por policías a la Unidad de Vigilancia Norte, donde fueron vejados.

El Grupo Especial de Comandos N. 9, bajo el mando de UT 4.2.2 y de la Primera División del Ejército fijaron y bloquearon a las fuerzas policiales atrincheradas en la parte externa del hospital, cubrieron el sector y permitieron la aproximación de los vehículos con los miembros del GEO.

El cerco interno fue consolidado y el Hospital de la Policía fue aislado de las fuerzas policiales. Entonces, el GEO inició el ingreso al centro de salud. Al hacerlo recibieron una gran cantidad de volumen de fuego directo.

El cerco interno fue consolidado y el Hospital de la Policía fue aislado de las fuerzas policiales. Entonces, el GEO inició el ingreso al centro de salud. Al hacerlo recibieron una gran cantidad fuego directo, y sufrieron varias bajas, entre ellos el Tcrnl. Paúl Guzmán, comandante del GEO, quien fue herido en el hombro derecho y evacuado de inmediato, lo mismo que el capitán Alex Guerra, comandante del primer equipo táctico, quien recibiera un disparo en la espina dorsal cuando intentaba rescatar a sus camaradas de armas, causándole un daño irreparable. Las fuerzas militares maniobraron de inmediato para neutralizar a policías que estaban con overoles negros e insignias del GOE y del GIR, a quienes se les obligó a rendirse. Los militares continuaron su cuidadoso avance por los pasillos del hospital hasta cuando los policías insurrectos levantaron las armas y gritaron «estamos con ustedes». Uno de ellos, un capitán de la Policía, fue obligado a conducir al equipo del GEO hasta donde se encontraba el Presidente. Este preguntó a los oficiales si era el Ejército el que había llegado hasta su habitación. Entonces se autorizó la evacuación.

Para organizar la evacuación, la vanguardia fue ocupada por los comandos del GEO (Ejército), que se abrió paso ante la posible reacción de los policías insurrectos, y para disuadir aquello, pusieron a los elementos del GOE (Policía) y del GIR a cubrir el cuerpo del Presidente. Decidieron salir por las escaleras de emergencia, ubicadas en la parte posterior del edificio porque la parte frontal tenía grandes ventanales y eso los convertía en un blanco fácil para los francotiradores de la Policía que aún estaban apostados en las terrazas de los edificios aledaños.


Operativo de rescate de Rafael Correa, con máscara antigas y en silla de ruedas, la noche del 30 de septiembre.

Al llegar a la salida de emergencia, con el Presidente en medio del grupo de rescate, el cual conduce al parqueadero del hospital, los miembros del GOE pidieron salir primero. El comandante del grupo afirmaba, a viva voz, que había gran cantidad de policías ubicados en la avenida Occidental, esperando la salida del grupo de rescate para emboscarlo.

Un vehículo Nissan Patrol, color plomo, de propiedad de la vicepresidenta de la Asamblea Nacional, Irina Cabezas, se dispuso en el parqueadero para embarcar al Presidente. Al momento de iniciar el traslado del mandatario al vehículo se escucharon varios disparos, lo cual obligó a retroceder al grupo que protegía al Presidente. Hubo repliegue y confusión en el personal de seguridad presidencial que rodeaba al mandatario. Al fin procedieron a embarcarlo, pero el vehículo no era blindado. El teniente de Artillería, Juan Bonifaz, comandante del equipo de asalto Alfa-2 del GEO, se embarcó con el mandatario para garantizar su seguridad, al igual que el capitán de la Policía, David Diaz, y se dispuso un cerco de comandos policiales alrededor del vehículo, con chalecos antibalas y escudos. El Nissan salió lentamente y detuvo su marcha en la puerta principal, porque aparentemente había un obstáculo. Eso hizo del vehículo y de la cápsula de seguridad, que rodeaba el todoterreno, un blanco fácil para el fuego de los francotiradores. Entonces el conductor arrancó abruptamente, una vez rota la puerta, y se intensificó la balacera, produciéndose un cruce de fuego con Policías que disparaban desde el edificio de Medicina Legal.


Reconstrucción de los hechos del rescate del Presidente en la puerta principal del H. de la Policía Nacional. Foto Archivo El Telégrafo 

Los policías, al ver el movimiento de las tropas, intesificaron el volúmen de fuego y ubicaron tiradores en las intersecciones de las vías que conducen hasta el Colegio San Gabriel.

Cuando al fin se evacuó al Presidente, se ordenó la salida progresiva del personal militar, acción que se dio bajo el fuego cruzado por parte del personal policial. Los policías, al ver el movimiento de las tropas, intensificaron el volumen de fuego y ubicaron tiradores en las intersecciones de las vías que conducen hasta el Colegio San Gabriel. Incluso formaron grupos de persecución en camionetas y motocicletas, por lo cual el personal militar decidió despejar el área en un movimiento a campo traviesa por la quebrada que da a la avenida Rumipamba. Dos horas después todas las unidades alcanzaron el punto de reunión acordado previamente.

Los militares reportaron 2 fallecidos en las acciones, los soldados Jacinto Cortez y Darwin Panchi. Y 42 heridos: cinco oficiales, 28 miembros del personal de tropa desde suboficiales hasta cabos y ocho soldados. Uno de los heridos, el capitán Guerra, quedaría cuadrapléjico pero recuperándose luego de algunos años.

De la Policía Nacional, sobre una vereda de la avenida Mariana de Jesús, quedaba el cuerpo de Froilán Jiménez, miembro del GIR, quien daba protección exterior al vehículo en el cual evacuaron al Presidente. Determinar a los autores de su muerte es lo que ha llevado a la justicia una demora de diez años, con un proceso que ha sido anulado una vez, y que ahora compromete a cinco altos oficiales que dirigieron las tropas que rescataron ileso al Presidente de la República.

LEA LA SEGUNDA PARTE:

¿Quién disparó y desde dónde? La pregunta del millón.

GALERÍA
30S: militares al rescate; y diez años después, al rescate de los militares
 


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