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30 de Julio del 2020
Historias
Lectura: 8 minutos
30 de Julio del 2020
Gabriela Muñoz
Almaluna, las almas guerreras de Consuelo y Constanza
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Uno de los modelos de pijamas para mujeres. Sus creadoras y diseñadoras cuentan que la idea surgió porque en Quito no encontraron pijamas bonitas para mujeres como les gustaría usar a ellas. Fotos: Cortesía Almaluna

 

Dos mujeres venezolanas, que fueron expulsadas de su país por la crisis económica, emprendieron en un taller textil de pijamas para mujeres. Llegaron sin nada hace tres años, y ahora dan trabajo a 14 mujeres ecuatorianas y su marca se distribuye en varias provincias.


Hay una reflexión que se ajusta perfectamente a esta historia: “Cuando una mujer toma la decisión de abandonar el sufrimiento, cuando una mujer dice basta, ni mil ejércitos podrán detenerla en la búsqueda de su propia verdad. Ahí se abren las puertas de su propia alma. Y encontrará el proceso que la devolverá poco a poco a sí misma, a su verdadera vida. Y nadie habla que ese camino sea fácil. Esa decisión en sí abre una línea directa con su naturaleza fuerte. Y es ahí donde ocurre el verdadero milagro”, dice Clarissa Pinkola en Las Mujeres que corren con los lobos.

Consuelo Solano y Constanza Rivas son de estas almas guerreras que, un día, decidieron con valentía poner un punto final a su vida en Venezuela y venir al Ecuador a escribir una nueva historia amalgamada de momentos felices, aprendizajes, humildad, agradecimiento, empatía,  visión y estrategia.

Consuelo es economista y especialista en negocios. Fue gerente de Negocios de Bancaribe por 14 años. “Era toda una ejecutiva: con un sueldo interesante, contactos, viajes, vida social…”.
Constanza es radióloga y fundadora de una marca de ropa. “Siempre me gustó la moda, los diseños, los colores. Y claro, decidí tener mi taller y presentar mis colecciones a un público que le encantaba lo que vendíamos”.

Pero las condiciones económicas y políticas de su país ocasionaron que el acceso al crédito fuera cada vez más escaso y que la gente tuviera menos dinero para sus necesidades básicas. Y empezó el éxodo masivo de miles de venezolanos huyendo de un Estado fallido.

Consuelo llegó en diciembre de 2017 al departamento de su hijo Daniel Delgado, odontólogo, y quien salió de Venezuela unos meses antes. “Vendí todo para llegar a Quito, una nueva ciudad, un nuevo clima. A respirar hondo para comenzar de cero, literalmente a mis 50 años. De usar tacones y ropa ejecutiva pasé a usar jean y zapatillas. Y claro, luego de manejar mi carro tuve que aprender a usar el transporte público. Nuevos aprendizajes que uno asume con fe y fuerza”.


Constanza Rivas, radiografista y diseñadora. En Caracas tenía un taller que debió abandonar, con la esperanza de volver a hacer lo que más quería. Lo logró en Ecuador. 

Constanza llegó al Ecuador un tiempo después. Ella es novia de Daniel, el hijo de Consuelo. “Así fue que con mi futura suegra salimos a recorrer Quito, a repensar lo que podemos hacer para surgir en un nuevo país”.

Empezaron a recorrer los centros comerciales y observaron que no había una tienda especializada en pijamas abrigadas, bonitas, cómodas y a buenos precios para mujeres.

“Me preguntaba por qué no había ese producto en Quito donde el clima es frío. Fue una idea que a Constanza y a mí nos quedó rondando en la cabeza”, dice Consuelo.

Unieron las ideas, armaron el plan de negocios, peregrinaron por todo Quito en busca de telas, mano de obra y en octubre de 2018 empezaron a ofertar en la red pijamas de colores llamativos...

Para entender el mercado ecuatoriano, la ex gerente de Bancaribe empezó a asistir cursos para emprendedores y Constanza a bocetear la idea de abrir un taller de ropa.

Unieron las ideas, armaron el plan de negocios, peregrinaron por todo Quito en busca de telas, mano de obra y en octubre de 2018 —con una inteligente estrategia en Instagram— empezaron a ofertar en la red pijamas de colores llamativos, de telas suaves, abrigadas y de diseños inspirados en las que usa la actriz Audrey Tautou en la película Coco antes de Chanel. Bautizaron a la marca: Almaluna.

Todo un hit. La estrategia en Instagram, como debe ser, fue pautada en los sectores donde están las mujeres que prefieren esta red social para informarse de lo que se está ofertando, consumiendo, promocionando. Instagram es de esos lugares donde no hay política. En esa aldea hay colores, selfies, foodies, fashionistas…


Cosuelo Solano, era gerente de Negocios de Bancaribe, en Venezuela. Luego de 14 años de ejecutiva bancaria abandonó su país por la crisis económica. Llegó al Ecuador a empezar desde cero. 

Constanza explica que para cualquier emprendimiento hay que elaborar un plan de acción, definir el público y usar correctamente a las redes sociales. Y claro: ofrecer no solo un producto sino una experiencia.

Desde que Almaluna se promocionó, Consuelo se encarga de atender personalmente a cada interesada por una pijama. “El trato es súper cercano. Les pido el teléfono y les doy opciones para que se sientan cómodas. Estoy pendiente de que el producto llegue a su departamento. Es un trato personalizado”.

Constanza se encarga de crear nuevos diseños, de mirar que la calidad de la tela sea buena y que los acabados sean perfectos. Además, modela los nuevos diseños para la cuenta en Instagram de la marca que tiene 10.400 seguidores. Los camisones de seda son otros de los productos que tienen éxito.

Cuando llegó el confinamiento por el Covid-19, Almaluna aumentó sus ventas. La gente se quedó en casa, y de pronto, la compra de ropa de dormir empezó a convertirse en una necesidad. Y en esa coyuntura, Consuelo y Constanza crearon los comfy sets, que son unos cómodos conjuntos con estampados para pasar en el hogar.

Iniciaron con tres personas en un taller y hoy emplean a 14 ecuatorianos. Tienen distribuidoras en Latacunga, Ambato, Cuenca, Quito, Ibarra.

“Estamos sembrando en Ecuador. Y es una alegría maravillosa porque estamos empleando a mujeres jefas de familia. Tenemos una colaboradora que, un día, se inundó su casa por una fuerte lluvia. Perdió su nevera, y gracias a que trabaja en Almaluna ya tiene una nueva”, cuenta Consuelo.

Hace pocos días, abrieron su taller de diseño y un showroom. Consuelo escribió en sus redes: “Así cristalizamos lo que fue un sueño de hace dos años. Si me preguntan cómo lo hemos logrado, solo les diré: comunicación, gustos afines, pensar en grande y creer ciegamente en lo que hacemos. Gracias a las personas maravillosas que día a día nos apoyan y que se dejaron contagiar con este proyecto. Agradezco mucho a Ecuador y su hermosa gente (…)”.

Constanza reflexionó en cuenta de Instagram: “Cuando emigré y me tocó vender mi antiguo taller de costura y tienda, me prometí volverlo a construir. En el camino me encontré con mi socia Consuelo, quien también es mi suegra y las dos tenemos dos años trabajando duro. Y cuando les digo duro, es duro. Al ser un lugar nuevo para nosotras nos tocó empezar más allá de cero. No hubo un día sin trabajar en base a este sueño. Se requiere de mucho esfuerzo, dedicación y pasión. Créanme que con estas tres cosas todo lo que se propongan lo pueden lograr. Y si están pensando en emprender y tienen dudas, aquí tienen una manito”.

Las mujeres que corren con los lobos.

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Almaluna, las almas guerreras de Consuelo y Constanza
 


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