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22 de Junio del 2020
Historias
Lectura: 7 minutos
22 de Junio del 2020
Gabriela Muñoz
Andrea, la ambateña que ayuda a su gente desde Corea
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Desde Corea del Sur, Andrea trabaja en un proyecto de eCommerce para facilitar la comercialización de productos a los agricultores de Tungurahua, su región natal. Fotos: Cortesía

 

Andrea Romo estudia en Corea, y como un proyecto de su maestría creo una plataforma digital de eCommerce para que los agricultores de su provincia comercialicen sus productos de forma directa a quienes lo necesiten.

En su pequeña residencia universitaria de la KDI School of Public Policy and Management, ubicada en Corea del Sur (a 15.186 kilómetros del Ecuador), una joven ambateña de 26 años consiguió fondos para dirigir un proyecto, que consiste en crear una plataforma digital para que decenas de agricultores de Tungurahua puedan comercializar sus productos sin intermediarios, a precios justos y accedan a lo que la pandemia del COVID-19 ha puesto en auge: el eCommerce.

Se llama Andrea Romo. Sus padres son Liliana y Santiago, comerciantes de la capital de Tungurahua. Tiene el cabello largo y castaño, casi no usa maquillaje y sus ojos grandes se iluminan cuando habla del proyecto, de lo que quiere hacer por el país y de los sueños que tiene al terminar su máster en Políticas de Desarrollo con especialización en Desarrollo Sostenible, Finanzas y Política Macroeconómica.

“No sabes la felicidad que tengo, porque la fundación Korea SHE Foundation asignó los fondos y ahora, desde acá, estamos coordinando para armar la plataforma, capacitar a los agricultores y empezar a generar ruedas de negocios para que ellos oferten lo que cosechan a restaurantes, tiendas de abastos … A ellos les interesó muchísimo la ayuda para la zona rural, de robustecer a la agricultura”, dice mirando a la cámara del teléfono un viernes de junio a las 05:00, hora de Corea.

Andrea vive desde hace 10 meses en Sejong, una ciudad de edificios altos, jardines con árboles de colores y avenidas amplias e impecables. Tiene ese nombre en honor del Rey Sejong ‘El Grande’, el cuarto rey de la dinastía Joseon, considerado el monarca más importante de la historia de Corea por sus estrategias militares. A él, los coreanos le deben que suprimió la pena del azote y la creación del reloj del sol y del agua.


Andrea y sus compañeras en Sejong, Corea, guardan las seguridades contra la epidemia. En Corea del Sur, el confinamiento fue voluntario, dijo, pero todo el mundo acató las recomendaciones.

Por eso, en honor a ‘El Grande’, el Gobierno fundó en esa ciudad la universidad KDI School of Public Policy and Management para formar a expertos en política pública de todas las nacionalidades. Este centro es el think tank del gobierno coreano. Allí se forman sus ministros de Estado para que puedan construir políticas públicas encaminadas a entender a los ciudadanos, grupos y organizaciones y elaborar presupuestos y planificaciones que permitan cumplir los objetivos y logren aliviar las necesidades ciudadanas. Es parte de la construcción del Estado eficiente.

Andrea cuenta que en Sejong la seguridad es extraordinaria. “Puedes salir a cualquier hora y no te pasa nada. Súper seguro todo.  Pero sabes… lo que más me gustó de acá es que  hay mucha ética en el funcionario público. Hace poco, una alta autoridad renunció porque solo tocarle el brazo a una chica, ya fue considerado un abuso. Y se fue”.

El Big Data y el uso de los datos es uno de los temas que apasionan a Andrea. Con la plataforma digital para los agricultores explica que con ese sistema se podrá saber, por ejemplo, cuáles son los productos que más necesita la gente.

En la pandemia, Corea cumplió la cuarentena —que no fue obligatoria— en los meses de febrero y marzo. Andrea dice que mientras duró el confinamiento, la universidad dio las mascarillas a los alumnos extranjeros. “Antes, solo se vendían a personas con seguro nacional. Ahora, todo se normalizó”.

Dice que ahora todos tienen en sus teléfonos una aplicación que alerta si en el supermercado, el cine o el parque hay casos de COVID-19. “El Gobierno emitió un comunicado de que no usará los datos entregados por la gente para otros fines. Eso es algo muy importante porque uno de los debates que se ha generado es cómo los Estados pueden quedarse con información importante de la gente y usarla para su beneficio”.


Desde su residencia, se aprecia una parte del campos de la universdad donde Andrea estudia una maestría.

El Big Data y el uso de los datos es uno de los temas que apasionan a Andrea. Con la plataforma digital para los agricultores explica que con ese sistema se podrá saber, por ejemplo, cuáles son los productos que más necesita la gente de acuerdo a los meses, cuáles son los sectores que más solicitan un determinado producto o el nivel de consumo de hortalizas, verduras y frutas.

Todas las semanas, Andrea tiene reuniones con Ruth Bolaños, gerente de la Corporación de Desarrollo de Ambato y Tungurahua (CorpoAmbato). Esta organización aglutina a universidades, empresas, entidades públicas y cámaras para generar proyectos de desarrollo local. Fue creada en 1999 como un proyecto del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

“El proyecto de Andrea es muy interesante. Y la estamos apoyando desde acá porque el agricultor necesita ayuda y urgente. Imagínese que por 25 lechugas un campesino recibe USD 2. Desesperados por no perder y más aún en estos tiempos, venden al intermediario la cosecha a un valor mínimo. Para producir 25 lechugas se gasta mucho más que USD 2”.


Compañeros de diversas naciones, en la KDI School of Public Policy and Management.

José Tenesaca, agricultor de Quisapincha, dice que trabajar la tierra es un trabajo duro y con bajos ingresos. “Toda ayuda que se dé para mejorar el agro es bienvenido. La gente debe comprender que en la zona rural se produce lo que todos comemos. Nuestra tierra es buena, es fértil, cualquier cosita se da. Pero si no tenemos apoyo para que nos compren al precio que es, es bien difícil. Nosotros labramos la tierra porque es la herencia de nuestros padres y porque siempre hemos cuidado de la Pachamama”.

Ruth detalla que al momento están seleccionando a los líderes de Quisapincha, Santa Rosa, Pilahuín, Juan Benigno Vela, Guachi e Izamba para planificar la capacitación sobre la plataforma de eCommerce. “Luego de los talleres, trabajaremos con ellos para empezar la comercialización de los productos. El proyecto empezará en octubre”.

Ese mes, Andrea volverá al país con su máster bajo el brazo para empezar el proyecto en Ambato.  “Sí podemos sacar al país con trabajo duro y honesto. Y yo lo quiero hacer. Lo que está pasando en el país indigna y enoja. Pero como sociedad, como ecuatorianos debemos trabajar por nuestro Ecuador”.

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