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30 de Mayo del 2016
Historias
Lectura: 13 minutos
30 de Mayo del 2016
Antonella Calle
Así nos tomamos la Refinería del Pacífico

Fotos: Patricio Chávez

Una activista de YASunidos ofrece un árbol a los trabajadores que permanecen en la explanada desértica.

 

Lo más triste, lo que nos dolió a todos, es ver tanta tierra muerta, ver que una suerte similar pueden correr otros lugares de nuestro país si dejamos que sean ocupados por los mal llamados proyectos estratégicos, si dejamos de resistir por Íntag, Kimsacocha, Pacto, el Cóndor, el Yasuní.

Las razones

Desde hace varios años, en Ecuador surgió una idea irreverente con respecto a los combustibles fósiles. La sociedad civil y las organizaciones sociales, plantearon inicialmente una moratoria a la explotación y posteriormente dejar el petróleo del Yasuní- ITT en el subsuelo. Sobran las razones y argumentos: por ser el hogar de los pueblos aislados; el hogar de miles de especies de animales, árboles, plantas; en definitiva, por ser un espacio lleno de vida. Por supuesto las razones no se quedan ahí. El decir basta a los combustibles fósiles, que en nuestro país han sido causa de contaminación y desplazamiento en la Amazonía, fue uno de los argumentos más fuertes a escala internacional para recibir apoyo a esta demanda.

Con esta idea surge, quizá la única propuesta real para combatir el cambio climático, una idea tan potente que el mismo gobierno ecuatoriano la adoptó para utilizarla, ahora nos queda claro, como una plataforma para aparecer ante el mundo como uno de los pocos gobiernos preocupados no solo por el futuro de sus ciudadanos, sino por los ciudadanos del mundo entero, en definitiva, por el planeta en su conjunto.

Dejar de emitir gases de efecto invernadero, atacar su principal fuente, suspender la extracción petrolera, finalmente fue la carta de presentación del gobierno ecuatoriano ante la sociedad civil internacional preocupada por los inminentes efectos que se empiezan a avizorar a causa del calentamiento global.

pese al fracaso al que fue arrojada esta iniciativa, por el mismo gobierno que tanto la promocionó, el lema de dejar el petróleo en el subsuelo rebasó las fronteras y ahora, el mundo entero grita a viva voz keep the oil in the ground.

Desde entonces, la iniciativa Yasuní-ITT ha sido la fuente de inspiración de una demanda que empieza a crecer en cada uno de los rincones del planeta.

Sin embargo, pese al fracaso al que fue arrojada esta iniciativa, por el mismo gobierno que tanto la promocionó, el lema de dejar el petróleo en el subsuelo rebasó las fronteras y ahora, el mundo entero grita a viva voz keep the oil in the ground.

Varios son lo ejemplos que confirman lo anterior. El año pasado en Alemania, cientos de activistas en un evento denominado Ende Gelande, cerraron todo un día una de las minas de carbón más grandes del país, como una forma de decir basta a la contaminación. Esta acción fue la antesala para que en este mes de mayo, activistas del todo el mundo se unan a una jornada global en contra de los combustibles fósiles llamada Break Free 2016. En Australia, EE.UU., Brasil, Filipinas, Nueva Zelanda y otros ocho países incluido el Ecuador, alrededor de 30.000 personas se manifestaron para hacer escuchar su voz.

El Colectivo YASunidos -luego de que en el 2014 una delegación del grupo, junto con otras organizaciones sociales del país, nos sumáramos a la impresionante marcha mundial contra el cambio climático en Nueva York y de su participación en las Cumbres de los Pueblos en el contexto de las COP20 y COP21 y ahora como parte del naciente movimiento global en contra de los Combustibles Fósiles- colocó el nombre del Ecuador en estas jornadas históricas en contra del cambio climático.

Y las acciones

El sábado 14 de mayo jóvenes de YASunidos de distintas provincias del país nos reunimos en la cuidad de Manta, para decirle al país, al mundo, que el petróleo del Yasuní y del planeta debe quedarse en el subsuelo.

Pero ¿por qué en Manabí? Desde el 2008 el gobierno ecuatoriano viene impulsando el proyecto de la Refinería del Pacífico. La promesa, como no podía ser de otra manera, fue que el refinar el crudo ecuatoriano en este lugar, permitiría evitar la importación de combustibles, ahorrando al país un dinero, que por otro lado como ya es “harto” conocido, permita “combatir” la pobreza de la sociedad.

Aproximadamente a las 10 de la mañana, varias decenas de personas , entre YASunidos y pobladores de la zona, que han venido resistiendo a la construcción de este proyecto, nos dirigimos al lugar, con el objetivo de sembrar árboles. Llevamos en nuestras manos arbolitos listos para ser plantados, en un lugar que hace rato se convirtió en una zona completamente desértica.

En el control para ingresar a la refinería, dos guardias intentaron impedirnos el paso, argumentando que era un lugar con alguna categoría de seguridad que ni ellos mismos la tenían clara, que si queríamos ingresar debíamos hacer el trámite correspondiente. Nos preguntamos entonces: y ¿cuando iniciaron los trabajos en esos terrenos tomaron en cuenta que estaba invadiendo la casa de cientos de especies de flora y fauna; pidieron permiso a la gente de las comunidades aledañas o al menos hicieron una consulta previa, realmente “de buena fe”?


En la zona de El Aromo, el grupo de ambientalistas realiza una marcha en contra del extractivismo.


Este acto ambientalista fue parte de un movimiento mundial que exige mantener el crudo bajo tierra en todo el orbe.


Guardias privados intentan detener la movilización. No lo lograron.

La respuesta es obvia, porque la “democracia” ahora es algo que está relegada a discursos de aniversarios históricos, sabatinas, cadenas nacionales, entre otros. Así quedó demostrado cuando de un solo golpe se burlaron de la voluntad de más de 750.000 personas que habían firmado para que se les consultara sobre el futuro del petróleo en el Yasuní.

Para nosotros, los "ecologistas infantiles", jóvenes bien intencionados pero manipulables, “gringuitos de panza llena”, “tira piedras”, etc, el paso a la "refinería", con comillas, porque de refinería todavía no tiene casi nada ¿no que la iban a inaugurar en el 2017?, estaba vedado.

En un acto de desobediencia civil, entramos cantando con carteles, tambores y árboles. Mientras caminábamos hacia una de las plataformas empezó a llegar personal de la empresa, el cual, con una actitud agresiva, empezó a obstruirnos el paso con sus vehículos.

Luego de comunicarse por sus radios, los guardias, nos comunicaron que dentro no había nadie trabajando, qué no tenía sentido entrar si el lugar está abandonado.

Habíamos ido con un objetivo, ni siquiera pensamos en la posibilidad de no llegar al lugar, para esto no teníamos un “Plan B”, y pese a que durante todo el tiempo que duró la caminata hacia la explanada, a cada rato salían y entraban vehículos (varios de estos con vidrios oscuros), cuando entramos habían personas trabajando en una infraestructura industrial, por cierto,  esto nos recordó cuando solíamos escuchar las sabatinas –temerosos de que una vez más nos denigren públicamente- el gobierno decía que en el Yasuní no existen carreteras, tan solo un sendero ecológico, mientras las fotografías de la National Geographic mostraban tractores que construían algo más que un pequeño sendero de 4 metros de ancho. Así, en un acto de desobediencia civil, entramos cantando con carteles, tambores y árboles. Mientras caminábamos hacia una de las plataformas empezó a llegar personal de la empresa, el cual , con una actitud agresiva, empezó a obstruirnos el paso con sus vehículos, hasta el punto que casi arrollan a una de nuestras compañeras.


Las manos de los activistas siembran el único árbol en la zona.


Con tambores y carteles, en el centro mismo de la desértica explanada, los YASunidos hicieron su protesta.


El Colectivo YASunidos reapareció con fuerza en el corazón de la explanada, llamada Refinería del Pacífico.

Mientras avanzábamos a la plataforma de la “Refinería” se iba imponiendo en el paisaje una ambiente cada vez más desolador, kilómetros de tierras peladas, muertas, que nadan tienen que ver con el bosque seco que caracteriza a gran parte de la provincia de Manabí.

Finalmente llegamos a unas instalaciones en donde iniciaba la gran explanada, ahí verificamos que en efecto no existe tal refinería, solo una gran planicie en donde dicen, pocas personas que todavía pueden y se atreven a hablar, que se han gastado millones de dólares.

Lo más triste, lo que nos dolió a todos, es ver tanta tierra muerta, ver que una suerte similar pueden correr otros lugares de nuestro país si dejamos que sean ocupados por los mal llamados proyectos estratégicos, si dejamos de resistir por Íntag, Kimsacocha, Pacto, el Cóndor, el Yasuní. Por tantos otros lugares llenos de vida, que pueden quedar reducidos a simplemente nada, fuentes de agua, como es el caso de Kimsacocha, en donde un día, si no seguimos defendiendo este territorio,  el agua, simplemente desapaecerá.

Finalmente, en esta zona realizamos una ceremonia por la Naturaleza. "No queremos que el petróleo del Yasuní se refiné aquí", fue el lema que nos conectó a todos en ese momento.

¿Qué pasó con los árboles? Sembramos nada más uno, quizá para suerte del resto de plantitas, justo a tiempo llegó la policía a exigir que nos retiremos. No nos íbamos a quedar para averiguar si les habían ordenado sacarnos como sea, y la consigna de las acciones en todos los países donde se produjeron estas acciones, era realizarlas de manera pacífica y evitar confrontaciones.


La Policía, entre otras instituciones del Estado, estuvo presta para impedir la expresión ciudadana.

Un poco antes de salir, empezó a llegar nuevamente el personal de la empresa. Es curioso ver el comportamiento de las personas: durante nuestro ingreso, además de los guardias, no hubo mayor contacto personal, autos que se cruzaban en nuestro camino y uno que otro chofer que bajaba la ventanilla para gritarnos que nos detuviéramos fue la constante. Sin embargo, con la presencia de la policía, los funcionarios de la empresa nos tomaban fotos e intentaban intimidarnos, preguntando datos, nombres, el responsable de la acción, cuantas personas habían venido, en donde se habían encontrado. Incluso llegaron a amenazarnos, pues ahora se sentían con poder y autoridad.

Tratando de evitar confrontaciones, empezamos a salir. Mientras caminábamos a la salida, se  acercó a nuestra vocera una funcionaria de la empresa para interrogarla de forma más directa y grosera. Luego alguien que se presentó como un miembro del ejército, sin uniforme, ni credencial, haciendo preguntas similares y con su teléfono celular en la mano preparado para grabar la conversación, aunque tratando de ocultarlo. Unos minutos más uno de los policías y finalmente al llegar al controlo de ingreso, una funcionaria de la fiscalía apareció para tomar declaraciones, a través de la intimidación.

Cuando ya todos estábamos listos para regresar a la ciudad, se oyeron varios gritos. Un hombre, cuya actitud alevosa y prepotente,  (parecía que se repetía la escena que circuló por redes sociales donde el presidente Correa, en la zona afectada por el terremoto, gritaba a la gente amenazando con apresarla), se negaba a devolver la llave que uno de sus subalternos había tomado del bus en que nos transportábamos, mientras nos gritaba que nos estábamos aprovechando de la gente. Una escena bastante confusa en ese momento, que solo entendimos cuando durante la tarde circuló en redes sociales un video donde se afirmaba que YASunidos "Movilizan a la comunidad con mentiras para sembrar árboles".

Vaya argumento: ¿Engañar a la gente para sembrar árboles? ¿Qué extraño, no?

[RELA CIONA DAS]

La pregunta del Yasuní
Pablo Piedra Vivar
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Gerardo Honty
La gran estafa del Yasuní: bloque 31, con error de reservas del 97%
Fernando Villavicencio Valencia
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Daniel Wilkinson. Foreign Affairs
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GALERÍA
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