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29 de Abril del 2024
Historias
Lectura: 25 minutos
29 de Abril del 2024
Redacción Plan V
Así se evitó el desastre energético
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En la Avenida 10 de Agosto sector La Mariscal en Quito algunos negocios han optado por adquirir generadores de luz para no parar sus actividades. Foto: Luis Argüello. PlanV

En menos de 15 días de acción continua, con 24 horas diarias de esfuerzo permanente, un contingente de técnicos y funcionarios, bajo el mando del ministro Roberto Luque, logró revertir el desastre energético. La crisis de los cortes, que había empezado una semana antes de la consulta popular, ha menguado significativamente. Esta es la historia.


Las últimas semanas del gobierno de Guillermo Lasso terminaron con apagones. La crisis del 2023 empezó en octubre, y el nuevo gobierno de Daniel Noboa heredó el problema. Se solucionó con la compra de energía eléctrica a Colombia. Seis meses depués el pais tropezó con la misma piedra. El 16 de abril, el presidente pidio la renuncia a la ministra de Energía, Andrea Arrobo, y presentó una denuncia penal contra ella y otras 21 personas entre funcionarios y ejecutivos de empresas públicas. Las causas de los nuevos apagones, con periodos inéditamente largos en la historia, se atribuyó a la negligencia y al "sabotaje2. Pero fueron seis meses perdidos. Para febrero del 2023, luego de superar una crisis en el estiaje del 2022, ya se había hecho pública una hoja de ruta elaborada desde el Viceministerio de Electricidad, que no fue tomada en cuenta. 

En esta se hablaba de optimizar y dar cumplimiento estricto a los planes integrales de gestión de los mantenimientos, del período 2023-2024, de las centrales de generación eléctrica públicas; medida orientada a maximizar la disponibilidad del parque generador.

Además, cumplir el plan de recuperación de capacidad de las centrales térmicas de CELEC EP; también definir y ejecutar el cronograma de desafectación o rehabilitación de las unidades de generación en condición de obsolescencia.

Algunos de los puntos planteados fueron: 

-Incrementar la disponibilidad del Sistema Nacional de Transmisión a través de la ejecución del Plan integral de gestión de los mantenimientos, correspondientes al período 2023-2024.

-Fortalecer los mecanismos de suministro de combustibles líquidos para la generación termoeléctrica.

-Coordinar las acciones necesarias para mantener vigentes los contratos de importación de electricidad suscritos entre CELEC EP y los agentes peruanos.

-Mantener actualizado el catastro de generación eléctrica del sector industrial, que puede contribuir al abastecimiento de la demanda ante escenarios de alerta energética.

-Actualizar el esquema regulatorio del sector eléctrico, incrementando los mecanismos de autoabastecimiento de la demanda y los incentivos a la incorporación de instalaciones de generación domiciliaria con base en energías renovables y generación distribuida.

-Implementar en las Empresas Eléctricas de Distribución los planes de reducción de pérdidas, de gestión de la demanda y optimización del alumbrado público en procura de un consumo eficiente de energía eléctrica.

Y, en los anexos, constaban las acciones, los responsables, y cada 15 días se debía realizar un reporte al Ministerio de Electricidad para hacer un seguimiento del avance. 

El punto prioritario era dar mantenimiento a la infraestructura existente, para maximizar la disponibilidad del parque térmico e hidroeléctrico, dragar los embalses... Es decir, dar todo el mantenimiento necesario para poner toda la estructura del sistema a disponibilidad de la generación. En el país de los planes eternos, en el 2021 las nuevas autoridades del sector habían anunciado una inversión de USD 800 millones para mantenimiento. 

Al final, todo quedó en el papel.

Un pedido urgente

El 18 de abril del 2024,  ya en plena crisis de los nuevos apagones, un experto en mantenimiento e ingeniería de generación eléctrica, jubilado, intentó por todos los medios tomar contacto con el recientemente ministro encargado de Energía, Roberto Luque

Era para hacerle saber que la central termogeneradora de Pascuales, parada desde hace semanas, había sido intervenida por un equipo técnico que viajó desde la pequeña central hidroeléctica de Manduriacu, entre Pichincha e Imbabura, para poner en marcha un generador. Lo hicieron en menos de una semana. Pero el jefe del equipo recibió la orden de presentarse de inmediato en su lugar de trabajo, con lo cual el esfuerzo se quedaría trunco, pues eran necesarias las pruebas de encendido para generar nada menos que 96 MW hora. Era la semana previa a la consulta y podía incluso ser políticamente estratégico para el Gobierno poner en marcha la planta para reducir los apagones. Solo faltaban hacer pruebas de giro de máquina y chequeos de rutina.

La desesperación del equipo técnico era que, sin una orden superior que lo disponga, nadie más que ellos estaban dispuestos a retornar al Guayas para trabajar las 24 horas que, si los trabajos se hacían como debían, permitiría que esa unidad de Pascuales entrara sin inconvenientes a generar energía desde el sábado 20 de abril. El técnico recomendó que se enviaran de vuelta a dos ingenieros especialistas, reconocidos como los mejores del país, y con ello se podía garantizar el suministro de energía para el día de la consulta reduciendo el impacto del racionamiento.

Luego de varios intentos a través de varios funcionarios, el técnico recibió  al fin la llamada de un asesor del ministro Luque, y luego la del propio ministro, que entendió el sentido de urgencia y ordenó la integración del equipo para continuar con los trabajos en Pascuales. 

El primer intento de poner en operación la planta fracasó el sábado 20 de abril. La consulta pasó con los resultados conocidos y se hizo un nuevo intento el siguiente martes, que tampoco tuvo éxito. La explicación de los técnicos fue que al estar tanto tiempo sin mantenimiento, se multiplicaron los daños.

Para ese sábado, un día antes de la consulta, la situación las centrales hidroeléctricas de Mazar, El Molino y Sopladora estaba en cero. "No es fácil poner las cosas en relativo orden, después de un manejo irresponsable de los embalses y el descuido de dar mantenimiento a las centrales térmicas.
A mi criterio y reuniendo lo que señala la gente por acá, si ha habido una actitud mal
intencionada de las autoridades", dijo a Plan V el ingeniero jefe que se puso al hombro el encendido de la Central de Pascuales.

Este mismo equipo intentaba poner también en marcha una unidad de 20 MGW hora en Guayas, lo cual aportaría a la reducción de los apagones, que en algunas partes de la provincia llegaban a las ocho horas diarias. Esta pequeña planta había sido descuidada por casi dos años, sin repararla. Es decir en el gobierno anterior y en este se mostraba el descuido o negligencia.

La planta hidroeléctrica de Paute Mazar empezó a funcionar gracias al aumento de las lluvias. Captura de video de Televistazo

Para el martes 22 se registraron incrementos de caudales en Paute. Estos irían llenando los embalses de manera controlada para que el agua no llegue muy contaminada de sedimento a las unidades de generación. El sedimento era ahora el enemigo más importante a atacar, pues podía dañar las turbinas si se empezaba la generación de inmediato.  De esa manera, se decidió subir el nivel de agua en Mazar generando con una unidad solamente; Molino y Sopladora incrementarían su generación según creciera la demanda, mientras que la central térmica de Guayaquil ese día podía entrar una turbina a gas de 20 MW.

Equipos de generación hidroeléctrica como los de Sopladora deben evitar el agua que viene con sedimentos, lo que ocasiona daños.  Foto: Archivo Celec

Ecuador tiene una demanda superior a los 4500 MW, con una capacidad instalada de generación de 8.800 MW. En condiciones normales, el país tendría superávit eléctrico, pero tres factores intervinieron para que se diera, en su peor momento, un déficit de 1000 MW, es decir un poco menos  de la tercera parte de la demanda. 

Los 10 días del ministro Roberto Luque en Energía

El lunes 22 el ministro encargado Roberto Luque había empezado una serie de nueve ruedas de prensa (hasta el 1 de mayo), una por día, para informar al país detalladamente y en tiempo real sobre el avance de la situación, los pasos que estaba dando el Gobierno y los pronósticos.

Una actitud inédita frente al silencio y la opacidad de los anteriores responsables del sector.  En la primera de estas conferencias de prensa, Luque habló de tres factores:

1.- una sequía, con alcance regional que afectaba a tres países, a la que calificó como la peor en 60 años.

2.- que el sector eléctrico acumulaba años de falta de inversión en generación y mantenimiento, y

3.- las decisiones de los últimos meses, a las que calificó de "sorprendentes" y cuya consecuencia era  la caída  de 150 MW de la red eléctrica nacional "inexplicablemente". 

El ministro explicó también los cambios inesperados en los horarios de los cortes, algo que causó especial molestia en los ciudadanos, pues hacía imposible planear o anticipar decisiones laborales, comerciales y de servicios.

Luque dijo que era el Cenace la entidad que día a día planificava y monitoreaba el consumo versus la oferta eléctrica. El otro factor era el comportamiento de las lluvias. Ese mismo día de la conferencia del ministro, el embalse de Coca Codo Sinclair estaba por rebosar y por tanto se adelantó la generación de la mega central y se adelantó la reconexión de energía. La electricidad no es algo que se pueda almacenar.

El ministro reconoció que estos cambios inesperados era la que más irritaba a los ciudadanos, sobre todo de Guayas y Los Ríos. Para agilitar la información de los cambios, el ministerio de Energía montó una página web. También dijo en esa ocasión que las ofertas de nueva generación eléctrica tenían parámetros dispersos.

El Gobierno empezó por pedir a los oferentes una estandarización de las ofertas, de tal modo que "podamos comparar peras con peras, manzamas con manzanas".  También habló de importar gas natural como una fuente alterna de generación y e impulsar la energía solar. Destacó que las regulaciones son una barrera para la inversión privada y ofreció cambios en esa normativa. Ni CELEC ni CNEL tenían un reglamento para alianzas público-privadas, a pesar de que existe una ley. Ese día, el ministro reconoció un déficit de 20 GW por hora, todos los días. 

Roberto Luque es el ministro encargado de Energía. Foto: X

El 23 de abril, a seguna rueda de prensa empezó con buenas noticias: habían aumentado los niveles de agua en todas las cuencas de las centrales eléctricas. Por ello se habían reducido los cortes en algunos sectores. Pero el nivel de Mazar, el embalse más grande, había crecido apenas cinco metros en siete días.

Dos unidades ya estaban en operación, generando 110 MW. El embalse de Puate había crecido en 1.9 metros. Buenas noticias pero no suficientes, el país aún dependía de las condiciones climáticas. La otra buena noticia era que el consumo eléctrico había sido menor al proyectado, lo cual permitía que la acumulación de agua en las embalses fuera más rápida. Por primera vez, el ministro habló de una política de corresponsabilidad ciudadana, para evitar el exceso y el desperdicio de luz, sobre todo en las horas pico, que van desde las 18:00 a las 22:00. Por ejemplo, apagar los edificios públicos, las vallas publicitarias o la iluminación ornamental. Pidió un racionamiento voluntario. 

Al día siguiente, el miércoles 24 de abril, Luque refirió la llegada de altos caudales de agua en los embalses pero a la vez alta concentración de sedimentos, sobre todo en Cocacodo Sinclair "y tuvimos que para la operación por doce horas". En compensación, los embalses de Mazar y Paute estaban llenos y eso evitó más cortes de energía. Para esa fecha, las gestiones del ministro habían logrado que el sector minero dejara de consumir 33 MW por dos meses, lo cual aportaba a la campaña de corresponsabilidad. Anunció la importación de 37 unidades para potenciar las centrales de Quevedo (32 unidades) y Santa Elena (5 unidades). El plazo contractual era septiembre, pero intentaría reducir el plazo para agosto.  Serían 63 MW adicionales.

En esa rueda de prensa, Luque revelaría pérdidas económicas de USD 12 millones por hora, unos USD 72 millones diarios. Reconoció el trabajo de los técnicos y profesionales que laboraban 24 horas del día para salir de la crisis y evitar pérdidas mayores. Habló de una salida definitiva a la crisis: "pensamos a mediano y largo plazo".

El jueves 25 de abril, en su cuarta rueda de prensa, el ministro habló desde una central hidroeléctrica, donde "tenemos enterrados 205 MW que no hemos podido habilitar" en el proyecto Toachi-Pilatón, Dio un plazo de siete días para que los contratistas de la obra, una empresa rusa, y los funcionarios de CELEC, tomen las decisiones. Dijo que la empresa contratista Tyazhmash estaba pidiendo una ampliación de su contrato, la cual debía cumplir condiciones legales y técnicas. La central lleva 13 años de construcción. Habló de un nuevo aumento en la cota de Mazar, lo cual permitió que se reduzcan los cortes desde la madrugada de ese día. Las lluvias en Azuay seguían aumentando, y el déficit díario de energía disminuía constantemente. Quito, por ejemplo, había reducido los cortes a cuatro horas diarias. El déficit estaba en ese momento en 16 GW hora y la previsión era llegar a 10 GW en las siguiente horas. Los cortes de noviembre del 2023 se había producido por un déficir de 4,5 GW. 

La quinta comparescencia de Luque ante el país fue para anunciar que se había terminado el plazo para recibir las ofertas estandarizadas para generación eléctrica, que incluía generación permanente y móvil en tierra y generación en agua. Se recibieron decenas de ofertas (no dijo cuántas). Destacó que se ponía atención al tipo de combustible para la generación, porque podía incidir en el precio del MW hora. A esa fecha, viernes 26 de abril, informó que los ecuatorianos había consumido 140 MW más de lo proyectado por el Cenace, pero no se aumentó el número de horas. Los embalses, a las 15:00 de ese día era cerca de seis metros más de cota en Mazar y un metro más en Paute. Para el día siguiente, sábado,  el ministro anuncio que el déficit se había reducido a 5 GW hora. Una caída significativa a lo proyetado y los cortes bajarían a dos horas diarias. La excepción eran los sectores de Daule y La Aurora, que dependían del suministro de la central de Pascuales, que estaba en mantenimiento. Luque reconoció las molestias de los habitantes del sector, pero la buena noticia es que el domingo no habría cortes.

Otro motivo de molestia ciudadana que encaró el mimistro fue el alto precio de las planillas de luz. Explicó que el costo había aumentado debido al calor incrementado de marzo en la Costa y que no tenía que ver con la etapa de los cortes. Pero denunció datos inusuales: entre el 2023 y el 2024 hubo meses que llegaron a casi el 30% de incremento. Por ejemplo, en julio del 2023 hubo hasta el 23% de incremento en la planilla de consumo comparada con julio del 2022. Esto en la populosa parroquia guayaquileña de Tarqui, que tiene casi el 30% del total de medidores del Puerto Principal. Más datos: hubo un 20% más de incremento en los precios de la planilla de abril del 2024 que en la abril del 2023 (correspondiente al consumo de marzo). Esto porque el consumo promedio de abril fue de 340 KW hora, versus 300 KW hora del 2023. Y esto superó el límite máximo para acceder al precio subsidiado. Técnicos en climatización explicaron que los equipos usados eran, por lo general de alto consumo comparado con su baja eficiencia.  Atribuyó a razones técnicas la desconexión eléctrica con Colombia, y no por razones políticas, derivadas de la incursión en la embajada de México, acto rechazado por el gobierno de Gustavo Petro.  Colombia había suspendido la provisión energética por su propia escasez de agua, pero la desconexión implicaba una alteración en la línea de interconexión binacional que podía afectar a todo el sistema eléctrico ecuatoriano y causar un apagón general.

Desde Termogas Machala, en El Oro, el ministro Luque empezó su sexta rueda de prensa, el sábado 27 de abril, con la frase: "hemos venido al epicentro de la ineficiencia energética". Acompañado del secretario general de la Administración y el gobernador de El Oro, Luque mostró detrás suyo un equipo cuyo contrato se terminó unilateralmente en el 2015 una turbina de vapor para generar 100 MW y había más atrás suyo otras dos de 65 MW y otra de 75 MW. En ese momento, solo operaba una con 42 MW por el suministro del campo de gas del Campo Amistad. Había además espacio para otras siete máquinas TM que generaban cada una 20 MW, pero solo cuatro de las cuales estaban operando tres. Es decir, apenas 100 MW de generación en una central con capacidad de generar 480 MW.

El ministro pidió la renuncia a todos los funcionarios de libre remoción de Termogas Machala, para analizarlas. "Esto es inadmisible", dijo. La solución estaba en poner a funcionar las TM y alcanzar los 80 MW e instalar la turbina de vapor y otra máquina que estaba parada desde el 2015, y un esquema de provisión de gas. Habló del campo Amistad, o importar gas, pero siempre a un alto costo.  La buena noticia era que la estación Álvaro Tinajero empezó a generar 20 MW por parte del equipo técnico que estaba trabajando también en Pascuales. Esa estación había estado parada cuatro años, y se puso en marcha en apenas dos semanas. 

El ministro vio la necesidad de hacer un inventario de MW no operativos, que no funcionaban.  En lo hidroeléctrico, Coca Codo Sinclair seguía con problemas de sedimento, es decir parada. Pero Paute y Mazar reemplazaban a la más grande central.

La séptima rueda de prensa, el domingo 28, llegó con el anuncio de que Ecuador y Colombia se volvieron a reconectar y el país vecino estaba ya vendiendo electricidad a través del sistema interconectado. Esto reducía el déficit a 4,2 GW hora, pues Colombia estaba vendiendo 6 GW hora, a un precio de 25 centavos el KW hora.  Y eso permitiría regularizar los cortes de luz para los días subsiguientes, además de una reducción sustancial de tiempo de racionamiento. Ese día, los sedimentos seguían siendo el problema mayor de Cocacodo Sinclair.

El ministro anticipó la posibilidad de terminar con los cortes de luz, al menos hasta el 5 de mayo. Anunció además un acuerdo con la mayor empresa de cerámica para que los tres millones de pies cúbicos de gas que usaba en su producción vaya a potenciar Termogas Machala, aumentando en 25 MW la oferta de energía al sistema nacional. El ministro insistió en que no cabían las predicciones de oferta energética porque la mayor parte de la misma se cubría con hidroeléctricas (60%) y estas dependía de los caudales de agua y de las lluvias. A esto se sumana que el crecimiento de la demanda anual de energía era del 10%. Por ejemplo, el próximo año se necesitarían 500 MW más de generación. Cualquier aseveración sobre tiempos es apresurada, dijo. 

El lunes 29, en la octava rueda de prensa traía más buenas noticias: la demanda energética del país estaba a la baja  (producto de los cortes y de la depresión de la industria y los servicios) pero las centrales eléctricas estaba trabajando a tope, por lo que los cortes se suspenderían desde el día siguiente, aunque con cierta prevención para los días venideros. El que no haya cortes hasta el domingo, sin embargo, no quería decir que la crisis se hubiera acabado, adviriró el secretario de Estado. 

Los apagones eran solo uno de los efectos de esta crisis, porque había una anormalidad en estos días: Coca Codo Sinclair seguía generando sedimentos, por tanto estos la volvían inútil. La mega represa había tenido seis paros por sedimentos en dos semanas, cuando lo normarl era un promedio de tres paros en el año. La para de Cocacodo podía aumentar las horas de racionamiento eléctrico.  También anunció el impulso a la generación eléctrica con gas natural, algo que había sido relegado por dar beneficios a los comercializadores de diesel. Para esto se hizo un reglamento de comercialización de 35 artículos para importar y comerciar gas natural. El ministro también anunció que las barcazas (a las cuales Luque llama barcos generadores) serían contratados por 18 meses. Eso agregaría unos 200 MW al sistema. 

En la novena rueda de prensa, el miércoles 1 de mayo. Mazar estaba en una cota de 2118 metros snm. La máxima cota es de 2153 metros sobre el nivel del mar; en Paute la cota es de 1983 metros snm y la máxima es 1991 metros snm. El proceso de estimulación artificial de lluvias estaba dando resultados.  Así que se supendían los cortes hasta el domingo 5 de mayo. La demanda había caído también. El Ecuador consume más energía los miércoles y sobre ese pico se hacen las proyecciones, pero el consumo energético había caído el miércoles  y por tanto los niveles bajaron en los demás días. 

Para el lunes 6 o martes 7 de mayo podía entrar en operación los 100 MW de la termoeléctrica Pascuales.

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