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26 de Mayo del 2021
Historias
Lectura: 34 minutos
26 de Mayo del 2021
Redacción Plan V
Así se puede erradicar completamente al Covid-19
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El tipo de vacunas que se usa para inocular al grueso de la población es clave para evitar más contagios. Foto: Luis Argüello / PlanV

 

Tres expertos creen que es posible erradicar el Covid-19 con acciones conjuntas y simultáneas: adecuada trazabilidad epidemiológica, comunicación focalizada y efectiva, acción conjunta de actores y las comunidades u organizaciones sociales, población informada, comprometida e involucrada y una vacunación universal y equitativa. De lo contrario, seguiremos en esta situación el resto del año, advierten.


La sociedad de Epidemiólogía del Ecuador, organizaciones de la sociedad civil, como la Fundación Octaedro, y asociaciones como la Plataforma por la Salud y la vida, que a su vez agrupa a decenas de organizaciones barriales, populares y gremiales, propugnan desde hace varios meses la estrategia Covid 0, que plantea una lucha por la erradicación de la covid, en lugar de la mitigación. La propuesta parte de ejemplos de países que han desarrollado esta estrategia y hoy están a la vanguardia en la lucha contra la pandemia. Para sus integrantes, la vacunación es una estrategia más, pero no es suficiente porque la epidemia seguirá en la medida en que las vacunas que usa América Latina no "cortan" los contagios. Ponen el ejemplo de Chile, país que ha vacunado con dos dosis al 42% de su población, pero está lejos de erradicar la covid, ahora con la saturación de camas UCI por parte de jóvenes menores de 40 años de edad.  Precisamente la lección chilena, una país mucho más organizado que el Ecuador, hace decir al médico Osvaldo Artaza, decano de la Facultad de Medicina de la UDLA de Chile, que las estrategias son varias y simultáneas, pero deben basarse en una sociedad integrada, comprometida e informada. Los tres profesionales citados a continuación, participaron precisamente en un foro sobre la estrategia Covid 0, cuyas intervenciones reproducimos por considerarlas un aporte en la lucha contra esta tragedia sanitaria y social.

I. Irene Torres: la creación y protección de zonas verdes

¿La estrategia ha sido de contención del virus o ha estado tendiente a lograr acabar con la covid? ¿Es decir, cero covid? A pesar de las estrategias de facto, de aislamiento y control y la inmunidad poblacional, en el país, al parecer "intencionalmente" se ha dejado que el virus continué trasnmitiéndose de manera natural y lo que las autoridades sanitarias o policiales se han limitado es a controlar las aglomeraciones. Ecuador está en la triste lista de los cinco países del mundo con mayor número proporcional de muertes en exceso. Muy lejos de Suecia, que aplicó la misma estrategia de reducción de impacto y de Nueva Zelanda, que aplicó la estrategia de Covid 0. Cada país adapta su estrategia a sus condiciones. Nueva Zelanda es una isla, tiene muchos recursos,  un alto nivel educativo...

Se trata, en resumen, de proteger las llamadas zonas verdes. Se considera una zona verde al territorio donde no se ha dado una nueva trasmisión local del virus durante 14 días consecutivos; donde los nuevos casos fueron aislados al entrar en la zona y donde no hay una frontera terrestre con una zona roja, de lo contrario cambia a zona amarilla.  ¿Qué pasó en Ecuador? Que se interpretó a una zona verde como zona de libertad de movilización. Se usó el llamado "semáforo" de esa manera. Al contrario, las zonas verdes debieran ser las zonas de mayor protección, donde no se produzcan intercambios con las llamadas zonas rojas. Porque de estas zonas rojas es desde donde se trasladan los casos.  La zona verde exige pruebas masivas, rastreo de contactos; también redes de viajes solo entre zonas verdes, es decir, se debe proteger completamente las zonas verdes para que los casos no se trasladen y poder contenerlos en las zonas rojas. Y de ser necesario llevar a la población a un confinamiento focalizado y controlado estrictamente.

¿Qué pasó en Ecuador? Que se interpretó a una zona verde como zona de libertad de movilización. Se usó el llamado "semáforo" de esa manera. Al contrario, las zonas verdes debieran ser las zonas de mayor protección, donde no se produzcan intercambios con las llamadas zonas rojas.

El problema en Ecuador es que se ha confinado a 16 provincias, los fines de semana. En el COE nacional no se sabe cómo se toman las decisiones. Hay, por ejemplo, un documento con el cálculo de factor de reproducción del virus, pero está calculado sobre la fecha de notificación del resultado de una prueba PCR, en la que se estima hay cinco días entre la toma de la muestra y la entrega del resultado.  Un estudio publicado por nosotros demostró que los retrasos de los resultados de las pruebas eran de más de 23 días. En Ecuador hay un fenómeno que no se ha estudiado, pero sí en otros países que es al alto "no reporte" de síntomas, por temor a la pérdida del trabajo: la gente no avisa si tiene síntomas ni cuando tiene una prueba positiva.

La llamada "indisciplina social" también se lo interpreta como la acción de un grupo individual que se reúne sin las debidas protecciones, porque no sabe lo que hace. Y también el hecho de salir a buscar comida, trabajo, a comerciar, a hacer gestiones y en esos eventos de la vida cotidiana hay aglomeraciones. El sistema de vigilancia epidemiológica es decimonónico. Estuvo por años registrando en una hoja excel, hay un subtesteo histórico, es uno de los países con menos pruebas y más muertes en exceso en el mundo. En contraste, el sector privado realiza pruebas de todo tipo, con resultados efectivos y rápidos; hace el seguimiento de caso, mientras que el sector público trabaja a ciegas. 

Para el Covid 0 se requiere: trabajar de manera cercana con diferentes públicos, con el apoyo y la interlocución de la sociedad civil, organizaciones y empresas. Todo el enfoque debe ir hacia la supresión de los contagios. Se necesita mucha más interlocución con la sociedad; no se dio una campaña sistemática, integrada y focalizada de comunicación en crisis, y eso aún no existe.  No hubo mensajes específicos dirigidos a sectores. Por ejemplo, las iglesias continuaron reuniéndose porque cualquier medida en contrario atentaba contra la libertad de credo en el país. 

También se hace necesario vigilar y controlar la importación de casos a través de aeropuertos. No hay vigilancia adecuada, cuando se empezaron a pedir control de PCR se falsificaron las pruebas. En eso hay que identificar rápidamente los casos. No se puede continuar con las pruebas PCR como medida estandar exclusiva. Porque ni el Estado ni los laboratorios tienen la capacidad tecnológica, de equipos, de procesamiento y de informática. El único caso exitoso de ampliación fue Galápagos, por iniciativa de la empresa privada, no del Estado.

La otra medida complementaria es la vacunación rápida de sectores de riesgo.  Según las investigaciones, el sector social de más alto riesgo son las mujeres indígenas de 20 a 40 años de edad, porque tiene la tasa de muertes más alta del país.

Y en cuanto a educación: luego de año y medio sin clases para estudiantes y profesores, no se conoce aún cuál fue el efecto epidemiológico de mantenerlos en sus casas. A esto se agrega que se está vacunando a maestros, una población relativamente joven,  pero si no se regresa a clases no tiene sentido. Una de las últimas medidas del COE del gobierno de Lenín Moreno fue que el Ministerio de Educación es el que decide si se regresa a clases o no: ¿con qué elementos va a decidir? ¿Con cuáles datos y estudios específicos? 

II. Osvaldo Artaza: la experiencia chilena nos dice que se debe trabajar con la sociedad

Chile optó por una estrategia de mitigación. A diferencia de países como Taiwan, Japón, que optaron por una estrategia de erradicación. Esta permite que la población viva en un periodo más breve el impacto de esta pandemia. Impacto que no solo es enfermedad y muerte, sino en salud mental y en la economía de los países. En la medida en que la pandemia se prolonga, los efectos son más graves.  Tanto en número de contagiados que tienen secuelas graves y en número de fallecidos.  Además de que cada vez se conocen más casos de personas que quedan con secuelas graves, en distintos órganos y sistemas, y que producen afectación por mucho tiempo luego del episodio agudo del Covid. Además de las secuelas, están los impactos a la salud mental para las familias y las comunidades que implica el vivir con esta situación que ya se arrastra por tanto tiempo. A ello se suma la pérdida de empleos, la precarización de la economía.

Con una estrategia de mitigación, lo que se ha logrado en Chile es alargar los efectos de esta crisis sanitaria. Se pensó al inicio de la pandemia que lo importante era aplanar la curva, es decir que el número de contagios fuera creciendo de manera gradual, y por tanto la presión sobre los servicios médicos fuera también gradual y que impidiera un desequilibrio entre la demanda de la población por atención médica y la cantidad de ventiladores mecánicos y UCI disponibles.  Esa fue la decisión estratégica y Chile invirtió muchos recursos en reconvertir camas, para tener más UCI. De hecho, aunque el país ha tenido uno de los mayores índices de contagiados en el mundo, no se ha dado nunca el dilema de "la última cama". En Chile ha existido capacidad para ofrecer tratamientos de camas intensivas a quienes lo han requerido. 


El presidente de Chile, Sebastián Piñera,  se vacunó en febrero de 2021 luego de que ya se había inoculado a casi dos millones de chilenos.  Presidencia de Chile / vía Reuters

Pero esa no es la solución. La solución no es tener muchas camas intensivas para tener mucha gente conectada a ellas. Es encontrar la manera para evitar que tantas personas estén viviendo la manifestación más grave de esta enfermedad que es estar conectado a una máquina para respirar.  Muy tardíamente, en Chile adoptamos la estrategia más importante para derrotar al virus, que es la estrategia de trazabilidad. Esta implica identificar a quién está contagiado, aislarlo con apoyo y hacer la identificación y seguimiento de todos sus contactos. Esa estrategia es central para poder erradicar el virus, pero en Chile comenzó muy tarde. Porque se puso el acento en aplanar la curva  y que los contagios crecieran de manera escalonada. Una de las lecciones que debe dejar esta pandemia es que la principal herramienta es comenzar muy precozmente: identificar, testear, aislar con apoyo y seguir los contactos. Así se puede generar una efectiva contención de la pandemia. 

El problema es que la vacuna que está más disponible en Chile es la china Sinovac que son de virus atenuado, a diferencia de otras de tecnología más sofisticada, de ARN, en las cuales el nivel de efectividad de disminución del contagio es muy alta, la que se usa en Chile es muy buena para evitar que la enfermedad se agrave y la gente fallezca, pero no es tan eficaz para reducir los contagios.

Como ocurre en la mayor parte de América Latina, Chile vive una crisis política y social porque la ciudadanía no confía en sus autoridades ni en sus instituciones. Eso se traduce en que cada vez que la autoridad señalaba que había que tomar alguna medida, la decisión fue mal recibida. Desde el inicio de la pandemia, la ciudadanía aumentó su nivel de desconfianza y cuestionó las comunicaciones y decisiones que emanaban de la autoridad y eso fue un impacto muy grande, en la medida de la dificultad para que población chilena asumiera las medidas sanitarias que se requieren, como el uso correcto de la mascarilla, el lavado frecuente de manos y la distancia fisica.

Se suma a esto que en Chile, como en América Latina, la desigualdad es muy grande. Hay sectores muy importantes que no tienen protección social adecuada, que son informales y tienen que ganarse el pan día a día. Y por lo tanto, las medidas de restricción de la movilidad y de cuarentena fueron eficaces muy corto tiempo, porque las personas tuvieron que desplazarse por su existencia, y las medidas que se tomaron para generar políticas de subsidios y apoyo a las familias de menores recursos se interpretaron como insuficientes y tardías. La tercera lección es la necesidad de nuestros países de tener una protección social vigorosa, que permita que cuando se tomen medidas de cuarentena las medidas de restricción de desplazamiento tengan un efecto real en la disminución del ritmo de contagio. 

En Chile hubo una sobre confianza en que, producto de una buena negociación con las industrias farmacéuticas productoras de vacunas, iba a contar con una importante oferta de vacunación. De hecho, es uno de los paises en el mundo que ha logrado más rápidamente vacunar a su población. A la fecha, un 42% de la población ha recibido ya dos dosis. El problema es que la vacuna que está más disponible en Chile es la Sinovac (y Cansino y otras) que son de virus atenuado, a diferencia de otras con tecnología más sofisticada, de ARN, en las cuales el nivel de efectividad de disminución del contagio es muy alta, la que se usa en Chile es muy buena para evitar que la enfermedad se agrave y la gente fallezca, pero no es tan eficaz para reducir los contagios. Entonces, hoy en Chile hay un altísimo nivel de contagio; entonces, tenemos la paradoja que la población que ya está vacunada requiere menos cuidados intensivos pero la población más joven, que aún no está vacunada, es la que está presionando por cuidados intensivos y por lo tanto se tiene una altísima ocupación de UCI de población menor de 40 años.  Lo que hace prever que en Chile vamos a tener un alto contagio y con alta presión en cuidados intensivos el resto del año.  

hoy en Chile hay un altísimo nivel de contagio; entonces, tenemos la paradoja que la población que ya está vacunada requiere menos cuidados intensivos pero la población más joven, que aún no está vacunada, es la que está presionando por cuidados intensivos y por lo tanto se tiene una altísima ocupación de UCI de población menor de 40 años.


La vacunación en Chile se enfocó en biológicos chinos y no pudo contener los contagios entre los jóvenes. Foto: Martín Bernetti / AFP 

Esto significa que un país como Chile, que invirtió mucho en ventiladores y en vacunas, no está siendo efectivo para lograr un nivel de tranquilidad a su población para recuperar el bienestar y la calidad de vida. Esto es producto de que tomamos la decisión de mitigar la pandemia y no erradicarla. Cuando un país escoge la mitigación, lo que escoge es alargar los efectos de la pandemia. La pregunta es ¿en América Latina podemos reenfocar la estrategia hacia la erradicación? La respuesta es sí. Pero para eso se requiere de un gran acuerdo entre todos los actores. No hay otra forma de salir de esta crisis tan grave si no es uniendo esfuerzos, de manera solidaria y colocando en el centro el bien común. Primero, hay que establecer entre todos la estrategia de trazabilidad y cooperar para que sea efectiva.  Hay que incorporar, localmente, la comunicación de riesgo, de tal manera que se pueda transmitir a la población mensajes que den sentido a las personas, sin descalificar ni discriminar ni colocar en las personas la culpa, sino que pueda promover el involucramiento de las personas en trabajar conjuntamente y en mantener las medidas sanitarias de modo estricto. Presionar u abogar por mejorar la protección social para evitar los desplazamientos cuando se requieran cuarentenas y que estas sean efectivas. Evitar los viajes o desplazamientos no indispensables y si lo son mantener las estrictas medidas sanitarias. Todas estas medidas se deben tomar de modo simultáneo. Desafortunadamente no hay una sola medida; son muchas y hay que usarlas de forma simultanea e interdependiente.

Estas son las condiciones: población informada, involucrada y comprometida; todos los actores trabajando conjuntamente; protección social; comunicación de riesgo efectiva; trazabilidad eficiente. Todas estas medidas deben engarzarse de manera adecuada y eso no lo hemos logrado en Chile. Hay que entender que tampoco un país se salva solo, dado que nuestras fronteras son muy porosas y, por tanto debemos tener muy claro que el acceso a las vacunas debe ser universal y equitativo y que por lo tanto no sea un privilegio de países ricos, y creo que todo lo que podamos hacer para que se liberen las patentes es el camino correcto. La solución es organización comunitaria, empoderamiento comunitario y alianza entre los investigadores, los académicos y la sociedad civil, de tal manera que se pueda hacer la fuerza suficiente para generar transformación. Nadie logra cambios solo, no somos islas: una fábrica es parte de un barrio, de un barrio, de una ciudad; todo es interdependiente, por lo tanto lo que hay que ir logrando son los espacios verdes, y tenemos que proteger esos lugares, contagiar organización; por ahora el único que contagia es el virus y nosotros tenemos que contagiar espacios de organización e instalar en cada lugar las medidas sanitarias de manera estricta; sobre todo contribuir a identificar, testear y apoyar. Solo así vamos a parar los contagios, con solidaridad porque no somos islas. La estrategia Covid 0 para erradicar el virus debe ser la contagiante.

La única manera de que el daño económico sea menor es acortando y no alargando la pandemia. Estamos intentando normalizar un país a la fuerza. Apurando las actividades productivas antes de tiempo y así logramos alargar este desastre, causando más daño a la economía. Creo que hay que explicar a los empresarios que el mejor negocio que se puede hacer es intentar acortar el periodo de este desastre y para eso ellos tienen que contribuir fuertemente para que las medidas funcionen.

III. Alberto Narváez: debemos tener la voluntad de todos los actores

Se necesita la voluntad de todos los actores. En el brote de junio y julio del 2020 la experiencia fue bastante buena. Se pudo trabajar entre la universidades, la Zona 9 del ministerio de Salud, la Secretaría de Salud del Municipio de Quito y las organizaciones comunitarias. Ese trabajo conjunto permitió aplanar la curva de ese momento, se pudo bajar la trasmisión y se tuvo seis meses, hasta diciembre del 2020 con niveles muy bajos de transmisión. Eso fue por el trabajo conjunto, y porque se tuvieron pruebas o tests y eso ayudó mucho. No se hizo trazabilidad pero se hizo testeo en las 15 parroquias de Quito que en ese momento acumulaban el 80% de los casos. El problema es que no se siguió con esta estrategia. 


En Quito se suspendió el testeo masivo, sobre todo, por el escándalo del posible peculado en las pruebas PCR. Foto: Luis Argüello / PlanV

Pero ya en la estrategia Covid 0 empezamos a trabajar desde inicios de abril del 2021.Yo trabajo desde la Universidad Central del  Ecuador, y estamos conversando y trabajando con distintas organizaciones. Se han constituido dos grandes organizaciones. En el nororiente de Quito se han constituido los Comités Parroquiales de Salud y también en el Sur de Quito. Hemos capacitado a más de 500 personas en atención integral en salud. Hace dos semanas empezamos a difundir el concepto de Covid 0, a hacerlo viral.  Empezamos a compartir una carta que estamos enviando al nuevo presidente de la República.  Esta carta de la Plataforma por la Salud y la Vida dice lo siguiente:

Estrategia Comunitaria COVID-Cero: minga por el trabajo y la vida

Señor Presidente y Vicepresidente:

"Las organizaciones sindicales nacionales, comunitarias, de la sociedad civil y académicas abajo firmantes, creemos que es urgente la reorientación del programa de control de la pandemia de la COVID-19, ya que las medidas como la vacunación, el confinamiento de los fines de semana y otras restricciones que han sido decretadas por el COE Nacional, no son suficientes para frenar la actual ola de contagios por el hecho que están circulando variantes altamente transmisibles, como la brasileña y la británica.

"Las organizaciones barriales, de la sociedad civil y sindicales de Quito, hemos trabajado intensamente para controlar la transmisión. Sólo en Quito, más de 300 personas han trabajado desde el inicio de la pandemia como voluntarios, con generosidad y valentía, enfrentando jornadas extenuantes sin presupuesto, con mínima protección adquirida por ellos mismos, pese a estar en el desempleo y sin recursos económicos. Sin embargo, por la pobre inversión del Estado en el control de la pandemia, nuestros esfuerzos han sido superados y hoy enfrentamos la tercera ola de COVID-19 que está causando más de 200 muertes en exceso por día y orfandad en nuestras familias.

"El gobierno saliente se ha caracterizado por acciones tardías y de pobre cobertura que rayan en la negligencia e indolencia, privilegiando cuarentenas y ha creado en la población la falsa idea de que sólo con la vacunación se terminará la pandemia. Chile nos ha enseñado que la vacunación no es suficiente, que se deben ejecutar de manera simultánea varias medidas de responsabilidad individual, familiar, comunitaria y estatal. En el Ecuador, el proceso de vacunación es lento y llega a cuentagotas a los adultos mayores de los barrios y comunidades más afectadas, evidenciando una gran inequidad.

"Chile nos ha enseñado que la vacunación no es suficiente, que se deben ejecutar de manera simultánea varias medidas de responsabilidad individual, familiar, comunitaria y estatal".

"Las evidencias científicas demuestran que es posible controlar la pandemia, países como Corea del Sur, China, Hong Kong y Vietnam, lograron controlarla sin vacunación. Países como Israel, Gran Bretaña y Estados Unidos de Norteamérica han logrado un gran descenso de la incidencia de casos y defunciones vacunando al 30% de la población y realizando testeo masivo, con índices de positividad menores al 5%. Con base en las evidencias científicas y las experiencias de éxito se ha formulado la “Estrategia Comunitaria COVID-Cero: minga por el trabajo y la vida”.

"Varias organizaciones del Cantón Quito y de otros lugares del país, que venimos trabajando en la prevención y el control de la pandemia con la Universidad Central del Ecuador, hemos decidido iniciar esta estrategia en barrios de parroquias prioritarias como proyectos semilla.

"Nuestro mayor objetivo es reducir la mortalidad y los casos graves en 80% y la morbilidad en 50% durante los próximos tres meses, lo que permitiría regresar a la normalidad social y laboral, sin tener que aplicar cuarentenas y restricciones de movilidad que están generando grandes pérdidas económicas. 

"Tomando en consideración que, la salud es un derecho humano y constitucional, solicitamos que se ejecuten de manera urgente y simultánea las siguientes medidas desde del primer día de su mandato:

1. Constituir un equipo centralizado de control de la pandemia con la participación de la academia, sociedad civil, los gobiernos locales y el gobierno nacional y no entregar el proceso de vacunación a entes privados sin ninguna experiencia en control de epidemias y vacunación.

2. Coordinar actividades con las Secretarías de Salud de los gobiernos locales (Municipios, Juntas Parroquiales y Prefecturas) y con el MIES.

3. Apoyar la búsqueda activa de casos con participación de Epidemiólogos Comunitarios y Sindicales, y de la comunidad organizada en general (Comités de Salud, Comités Barriales, Sindicatos etc.).

4. Incrementar el testeo masivo gratuito utilizando pruebas rápidas de detección de antígenos y PCR. Para frenar esta tercera ola en Ecuador, se necesitan hacer de 500 a 1000 pruebas diarias por cada muerte en exceso durante dos meses hasta alcanzar la meta de menos 5% de Índice de Positividad. Se deben instalar puestos de triage en parroquias que acumulan el 80% de muertos y casos, así mismo hacer búsqueda activa de casos en los barrios más afectados.

5. Implementar un sistema de seguimiento de enfermos para detectar tempranamente signos de alarma de hospitalización y rastreo de contactos para identificar a los grandes transmisores y aislarlos. La meta es que 80% de enfermos tengan seguimiento virtual o presencial y se identifiquen por lo menos dos contactos por caso confirmado.

6. Aislar a las familias afectadas con apoyo social: alimentos, pago de servicios por 15 días y un bono de ayuda humanitaria a las familias empobrecidas hasta la recuperación de los miembros que contribuyen al sustento del hogar.

7. Cambiar la estrategia de vacunación aplicando los criterios de equidad y solidaridad. La vacunación por registro, como única modalidad, sólo conduce a la inequidad por el uso político clientelar y la discrecionalidad de autoridades de turno en todos los niveles. Hemos conocido que a pesar de que se han vacunado más de un millón de personas con una dosis y trecientos mil con dos dosis, apenas se han vacunado el 30% de mayores de 75 años. Hay que corregir esta grave distorsión de la estrategia que está determinando que la reducción de las muertes sea un proceso lento e ineficiente. Como se ha hecho en otras epidemias planteamos que se implementen tres modalidades de vacunación:

i) Puestos fijos de vacunación masiva por registro en orden de prioridad por riesgo de muerte. Como es conocido, el riesgo de muerte aumenta con la edad. La meta es vacunar al 80% de mayores de 50 años en 100 días.

ii) Puestos de vacunación permanente en las unidades de salud de primer y segundo nivel de la Red Pública de Salud en parroquias más afectadas, con mayor riesgo de muerte y vulnerabilidad social, utilizando el padrón electoral y por orden de prioridad de riesgo de muerte. En esta modalidad se deben utilizar las vacunas que pueden ser almacenadas en la cadena de frío que posee el MSP.

iii) Cercos epidemiológicos de brotes comunitarios o de centros de trabajo con intervenciones integrales que incluyen: búsqueda activa de casos, rastreo de contactos, testeo gratuito, alimentos, mascarillas y vacunación de los mayores de 50 años y de toda persona de 18 a 49 años con factores de riesgo.

8. Concentrar los recursos en los territorios que acumulan el 80% de exceso de muertes, de casos y tienen población con mayor vulnerabilidad socioeconómica. Hemos desarrollado una metodología de priorización de territorios con criterios de equidad, solidaridad y costo efectividad que pondremos a disposición de los funcionarios de su gobierno.

9. Para contribuir a la selección de territorios prioritarios y la evaluación de impacto de las intervenciones solicitamos que se entregue las bases de datos de Sistema de Vigilancia Epidemiológica o se permita el acceso abierto a la información excluyendo los nombres y direcciones exactas de las personas registradas. Fortalecer y ampliar el sistema de vigilancia centinela hospitalario desarrollado en la Zona 9 para la respuesta rápida frente a brotes y epidemias.

10. Apoyar el proceso de capacitación de Epidemiólogos Comunitarios en las parroquias y barrios prioritarios y de los miembros de los Comités Paritarios de Salud Ocupacional en centros de trabajo.

11. Vacunar a todos los epidemiólogos y brigadistas comunitarios y sindicales y al personal de los Comités Paritarios de Salud Ocupacional como personal de primera línea y dotar de equipos personales de protección para toma de muestras como base de la Estrategia Comunitaria COVID-Cero.

12. Constituir y/o fortalecer los Comités Paritarios de Seguridad y Salud en el Trabajo-CPSST en todas las instituciones y empresas públicas y privadas con competencia plena en la protección de la COVID-19.  Cada institución/empresa deberá garantizar la compra de pruebas rápidas de detección de antígenos para aplicar en los lugares de trabajo y llevar adelante la capacitación permanente de quienes conforman los CPSST en la Estrategia Comunitaria COVID-Cero.

13. Publicar semanalmente el número de vacunados por parroquia y por grupos de edad para vigilar el cumplimiento del principio de equidad y riesgo en el proceso de vacunación.

14. Contratar o bonificar de los epidemiólogos y brigadistas comunitarios, para que cumplan con: censo y monitoreo periódico de vacunados, testeo masivo, rastreo de contactos, búsqueda activa de casos en los barrios más afectados, seguimiento de enfermos y apoyo a la vacunación por parroquias más afectadas.

15. Incrementar el presupuesto para salud, para el fortalecimiento del primer nivel de atención y la red de inteligencia epidemiológica, para enfrentar la pandemia con decisiones técnicas, apoyadas por epidemiólogos y profesionales de salud con experiencia en enfrentar epidemias. Para alcanzar un presupuesto de 4% de PIB para salud se debe implementar un impuesto del 2% anual a las grandes fortunas.

16. Derogar la mal llamada Ley Humanitaria. Muchos trabajadores que se infectaron fueron despedidos por los empresarios, por lo que, por temor al despido, muchos no aceptan realizarse pruebas.

17. Dar nombramientos a todos los trabajadores de la salud de atención directa a pacientes, ya que, al estar expuestos a personas asintomáticas por Covid-19, todos son de primera línea.

"Estamos dispuestos a apoyar la reorientación de la estrategia y ponemos a su disposición a más de 500 Epidemiólogos Comunitarios y brigadistas en el Distrito Metropolitano de Quito y de varias provincias del país. Nos comprometemos también a continuar capacitando a más Epidemiólogos Comunitarios y Sindicales.

"La ejecución de las actividades propuestas requiere el apoyo y el financiamiento de parte del Estado, de los gobiernos locales y provinciales y de la sociedad civil. Para lo cual vamos a iniciar una campaña para conseguir el financiamiento y ampliar el voluntariado de la Estrategia Comunitaria COVID-Cero.

"Confiamos en el apoyo de las universidades, organizaciones de la sociedad civil y los medios de comunicación comprometidos con el pueblo, la salud y la vida".

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Así se puede erradicar completamente al Covid-19
 


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