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8 de Marzo del 2021
Historias
Lectura: 13 minutos
8 de Marzo del 2021
Redacción Plan V
Cárceles sin cámaras ni escáneres, pero llenas de armas
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Controles en el CRS del Guayas o CPL N.4 después de los amotinamientos del 23 de febrero. Cuatro días después, la Policía hizo requisas de armas y celulares. Foto: Policía Ecuador

 

En cuatro cárceles del país existen al menos 82 vulnerabilidades, la mayoría en el Centro de Privación de Libertad Guayas N. 4 o Regional Guayas. Un informe de Inteligencia sostiene que estos puntos débiles están en garitas, ingresos, terrazas, filtros de seguridad y hasta en cercos eléctricos. Las tecnologías están obsoletas o dañadas. El SNAI estima en 9,5 millones el presupuesto para aumentar las capacidades tecnológicas.


Mesas llenas de cuchillos, armas, celulares. Eso se vio los días después de la masacre de 80 presos, el pasado 23 de febrero. Voluntariamente, los internos de las cárceles de Turi, Latacunga y Sucumbíos entregaron sus armas y dispositivos.

¿Cómo las cárceles, algunas de máxima seguridad, se llenan de armas? La respuesta está en un reciente informe reservado que desglosa los puntos débiles de las prisiones ecuatorianas. El reporte, al que tuvo acceso Plan V, detalla más de 82 vulnerabilidades en las cuatro cárceles más grandes del país, donde sucedieron los asesinatos masivos.

El Centro de Privación de Libertad Guayas N. 4 es el que tiene el mayor número de vulnerabilidades: 47 en total. El informe de Inteligencia sostiene que estos puntos débiles están en garitas, ingresos, terrazas, filtros de seguridad y hasta en cercos eléctricos.

Una requisa policial en la cárcel de Guayaquil después de los amotinamientos del 23 de febrero. Los policías buscaron armas hasta en los techos de las celdas. Fotos: Policía Ecuador

Por ejemplo, se resalta que en la puerta de salida de la prevención no existe un punto de control establecido para la comprobación de datos de las personas que salen del centro. Hay puertas y paredes que no tienen el mallado adecuado y las concertinas de seguridad, que son los alambres con púas enrollados alrededor de un perímetro. Hay cercos eléctricos desactivados o con cables deteriorados. La puerta de la cocina no tiene candados ni seguridades físicas, mientras que los accesos a las áreas administrativa y transitoria no están vigilados y las puertas no tienen candados. Lo mismo pasa en el área de desechos.

En el reporte se observan diversas áreas con mallas sin seguridades ni concertinas. Menciona además que las paredes que dividen los pabellones de máxima normal y especial son de poca altura, con concertinas en mal estado y sin las barreras físicas adecuadas. Estas paredes poco altas también se encuentran en la división de pabellones con las jardineras externas, o entre pabellones y áreas administrativas.

Se observan puertas bajas, deterioradas, oxidadas y sin candados. En la zona de revisión vehicular no hay sistemas electrónicos para detectar objetos. De acuerdo al reporte, el acceso al consultorio médico sería prácticamente libre, sin control de agentes penitenciarios ni candados. El área del economato se encuentra al aire libre en el exterior del pabellón, y no presta las seguridades necesarias.

El informe revela que el portón entre los pabellones de mínima y mediana seguridad no tiene seguridades físicas para impedir su ruptura, la del candado y las bisagras, lo cual lo vuelve muy vulnerable en caso de amotinamientos.

La Penitenciaría del Litoral, en cambio, tiene 13 vulnerabilidades. Desde puertas inseguras hasta los filtros presentan inseguridades. La puerta para el ingreso vehicular es baja y débil, según el reporte. Se la observa sin concertinas. Entre esta cárcel y la de mujeres, solo hay una puerta de malla en mal estado, que no es vigilada. “Ningún miembro policial presta sus servicios en el lugar ya que el centro no cuenta con el número de personal adecuado para brindar las seguridades pertinentes”.

En el reporte se observan diversas áreas con mallas sin seguridades ni concertinas. Menciona además que las paredes que dividen los pabellones de máxima normal y especial son de poca altura, con concertinas en mal estado y sin las barreras físicas adecuadas.

En esta cárcel, por la misma puerta que ingresan los alimentos salen también los presos cuando deben ser trasladados. Ese acceso no tiene escáner para los vehículos, ni cámaras, ni concertinas en la parte alta. Es “un punto vulnerable para cualquier tipo de intento de fuga”. La infraestructura de este centro, en especial, preocupa. “Todo el centro penitenciario actualmente está protegido por una pared de bloque de 5 metros de alto el mismo que por el tiempo de construcción presenta varias grietas que con el continuar del tiempo podrá venirse abajo”.

En la cárcel de Latacunga, la situación es similar. En ese centro se han detectado 11 puntos vulnerables, entre los que destaca la falta de electricidad en las vallas metálicas externas y a la ausencia de sensores nocturnos. Pero además el escáner de carga no tiene mantenimiento “siendo el factor crítico para el ingreso de artículos prohibidos al centro carcelario”. Asimismo, el informe relata que hay agentes penitenciarios que ingresan prendas de vestir que luego venden a presos. En este centro se han detectado puntos sin iluminación en el perímetro externo.


Armas y dispositivos incautados en la cárcel de Cotopaxi. Fotos: Policía Ecuador

En la cárcel de Turi también hay 11 puntos vulnerables. El informe menciona que en las garitas no hay suficientes policías para realizar la vigilancia desde esos puntos. También los muros son bajos, existe maleza cerca del cerramiento y poca iluminación.

El descuido no solo está al interior de las prisiones, sino en su exterior. Detrás de la Penitenciaría existe un área de aproximadamente de 800 metros que conducen hacia el río Daule, que está llena de maleza. En el CPL N.4 también la vegetación de terrenos aledaños dificulta la visibilidad para la vigilancia. En los últimos amotinamientos, en este centro fueron recapturados 14 presos que intentaron fugarse. En Latacunga, existe una hacienda abandonada aledaña a la cárcel y un bosque de eucaliptos.

Pero estas deficiencias existen en la mayoría de cárceles del país. En el caso de Lago Agrio, de ochos garitas, tres no tienen personal policial para la vigilancia y hay agujeros en las mallas. En la cárcel de El Rodeo, en Manabí, las garitas tienen personal policial, los cercos están en mal estado y hay maleza alrededor del centro.

Sin tecnología de vigilancia

La crisis del sistema penitenciario también se evidencia en la tecnología. Solo en la cárcel N.4 de Guayaquil hay 77 cámaras de video vigilancia dañadas en el pabellón de mediana seguridad. En la Penitenciaría no hay cámaras en el primer filtro. Las cámaras no funcionan o les falta mantenimiento en Santo Domingo.  En Los Ríos, las cámaras de vigilancia no son monitoreadas. En la cárcel de El Rodeo, en Manabí, las cámaras de vigilancia fueron dañadas en un amotinamiento.

Cuando el gobierno de Rafael Correa inició el nuevo modelo de gestión penitenciaria, uno de los ejes para el cambio fue la adquisición de tecnología en seguridad para las cárceles. Entre los equipos que se adquirieron estuvieron escáneres, cámaras, sillas para la detección de metales y máquinas de rayos X. Solo en la cárcel N.4 se instalaron 800 cámaras.

Otra promesa fue el uso de sistemas biométricos para el ingreso de visitas y personal de las cárceles. La exministra de Justicia del gobierno de Correa, Ledy Zúñiga, aseguró que las huellas dactilares y fotos de los parientes autorizados por los internos para que ingresen a visitarlos serán registradas en ese sistema. Ahora estos equipos están sin uso. Al ingreso de la CPL N.4 no está habilitado el sistema biométrico y existen recursos tecnológicos insuficientes. Lo mismo sucede en los ingresos a máxima, mínima y mediana seguridad.

En esa cárcel, la mayor construcción de los últimos años, tiene dos arcos detectores, dos sillas sensorizadas, dos escáneres corporales, pero el reporte de Inteligencia sostiene que estos recursos son muy pocos para la gran cantidad de personas que ingresa al centro. También hay escáner de rayos x para el ingreso de objetos, pero falta capacitación al personal, sostiene el documento.

A esa fecha, había 400 cámaras activas en Latacunga; 120 en Turi; y 500 en Guayaquil. Pero solo entre cuatro y tres máquinas de rayos x, y entre dos y cuatro escáneres corporales.

Desde el 2019, las autoridades se han pronunciado sobre este problema. Edmundo Moncayo, directo del Servicio Nacional de Atención Integral a Privados de Libertad (SNAI), anunciaba “todo estaba dañado” o faltan equipos tecnológicos después del asesinato de alias Cubano, uno de los líderes de la banda de Los Lagartos. En noviembre de 2019, la SNAI emitió un informe con el detalle de los equipos que estaban disponibles. A esa fecha, había 400 cámaras activas en Latacunga; 120 en Turi; y 500 en Guayaquil. Pero solo entre cuatro y tres máquinas de rayos x, y entre dos y cuatro escáneres corporales. Pero el reciente reporte de Inteligencia evidencia un mayor deterioro. Moncayo no atendió a las llamadas de este portal.

En la Penitenciaría en el ingreso de vehículos no tiene un escáner de rayos x ni cámaras. Para las visitas, solo cuenta con dos escáneres corporales, dos sillas de cavidades y una máquina de rayos x dañadas. Allí es donde ha ocurrido hasta el ingreso de ambulancias con armas y mujeres.

En Turi, los escáneres corporales no sirven. Lo mismo ocurre en el ingreso vehicular, donde no funciona una máquina de este tipo, que se la observa oxidada, pese a que su uso es para evitar el ingreso de objetos prohibidos a áreas como el economato y la cocina. Ante esa ausencia, se hace una inspección manual a los vehículos que ingresan con alimentos.

La tecnología obsoleta o dañada es un factor común en la mayoría de cárceles del país. Por ejemplo, en la de mujeres, de Guayaquil, hay una cámara de seguridad y un solo escáner corporal.

En ese informe de 2019, la SNAI dijo que requería 9,5 millones para aumentar las capacidades tecnológicas para monitoreo y seguridad.

‘Manejamos 500 visitas por hora, sin tecnología’

Patricio Carrillo, comandante de la policía

Desde el 2014 involucramos 1750 policías para la seguridad penitenciaria perimetral, de contención, porque nosotros terminamos siendo la última línea de defensa, somos la última línea para contener. Hay 1.200 policías adicionales para los arrestos domiciliarios. Cuando los amotinamientos son graves tenemos que emplear a más de 1.200 policías adicionales. Esto representa cerca del 10% del universo total de policías. El 26 de enero de 2021, detectamos el ingreso de una bazuca. ¿Qué intentaban hacer con esa bazuca? Eso evitó en tiempo lo al final sucedió en febrero. (...) Solo para ponerles un ejemplo, un promedio de 500 visitas por hora se debe manejar, ingresos y control que no sean invasivos porque no hay tecnología adecuada. Comparecencia ante la Asamblea, el 1 de marzo.


‘Hay que duplicar el presupuesto anual’

Edmundo Moncayo, director del SNAI

Tras la promulgación del COIP, se ha incrementado la población carcelaria. En el 2014, fecha en que se expidió el COIP, se contaba con 160 millones de presupuesto. En el 2019, al inicio de mi gestión (teníamos) 98 millones. En el 2020, esta reducción fue mayor, llegando a un 43% menos. En el 2021, se gestionó que se aumenten 8 millones. Que es nada si lo comparamos con el presupuesto de gasto corriente que es de 56 millones; en el 2014, este presupuesto era de 138 millones. Considero que se necesita más personal y contratar más gente, lo que implica duplicar el presupuesto anual. Además, es indispensable contar con un Servicio de Inteligencia Penitenciario que, trabajando con otros equipos de Inteligencia, nos permita tener la información pronta y adecuada que coadyuve a la seguridad dentro de las instalaciones. Nuestro actual servicio de inteligencia, por llamarlo de algún modo, es una dependencia de subdirección de seguridad, que no tiene competencias legales para hacer operaciones de inteligencia. Comparecencia ante la Asamblea, el 1 de marzo.

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