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7 de Septiembre del 2015
Historias
Lectura: 18 minutos
7 de Septiembre del 2015
Redacción Plan V
Carla Cevallos: tienen hijas, esposas, puede pasarles a ellas...

Fotos: Luis Argüello

Carla Cevallos, concejal de Quito por la alianza Suma-Vive, recibió calificativos y acusaciones de su colega Antonio Ricaurte.

 

En un video filtrado el pasado 2 de septiembre se observó al concejal Antonio Ricaurte, del Movimiento Vive, llamando “ofrecida” a Carla Cevallos, concejala del Movimiento Suma. El suceso llegó a los juzgados y re aviva el debate en torno a la violencia de género.

Carla Cevallos es la concejala más joven del Municipio de Quito. Tiene 24 años y en enero ya estuvo en medio de la tormenta al promover una iniciativa en contra del feminicidio. Como ella señala, tras ser víctima de violencia reajusta sus frentes, aunque eso implique enfrentar a una de las figuras  más influyentes del Concejo Metropolitano.    

El pasado enero usted presentó una campaña en contra del feminicidio. En vallas ubicadas en Quito se leía “Si puta es ser libre y dueña de mi cuerpo, soy puta… y qué?”. Paradójicamente ese mensaje se utilizó en días pasados en su contra…

Me ratifico en que vivimos en una sociedad machista, en donde la violencia de género es pan de cada día para todas las mujeres. Recordemos que seis de cada 10 mujeres hemos sufrido violencia en nuestro país. Son índices muy altos, muy graves. Mi campaña tenía que ser fuerte para que la gente debata. Lo único que los acontecimientos bochornosos del pasado martes 2 de septiembre generaron es más fuerza para seguir mi campaña. Soy joven, tengo 24 años y en un futuro podría tener hijas. No quiero que esto les pase a ellas. Tampoco quiero que le pase a mi madre. Es un trabajo grande, difícil, pero con esfuerzo, dedicación y pasión se puede lograr. Durante toda mi vida esa ha sido mi bandera de lucha.

Queda claro que en Ecuador, en Quito, está arraigada una cultura machista. ¿Cómo hacer que el mensaje cale desde la voz de una mujer que también fue violentada y precisamente por otra autoridad municipal? 

Creo que con los procedimientos que estoy haciendo. El martes (2 de septiembre) denuncié. Es un ejemplo para seguir con esta lucha: si alguna mujer sufre violencia no se debe callar. Si callamos somos parte del problema. Sé a quién me enfrento, una persona que ostenta poder hace muchísimos años, pero no me da miedo. No actuaré con la misma cobardía, quiero que se haga justicia y que sea pronto. No por mí, sino por muchas mujeres que pasan por esto. También lo hago para que la violencia psicológica, física, sexual, y virtual -de la cual fui víctima- desaparezca de nuestra sociedad.

¿No teme las represalias que Antonio Ricaurte pueda tomar a partir de la demanda?

No temo porque yo no le debo a absolutamente nada. Lo que él hizo es algo terrible, bochornoso. No hay ni respeto hacia sí mismo, peor hacia los demás… Tampoco pido disculpas de su parte. Pido que se disculpe con todas las mujeres ecuatorianas, porque en el video él tacha a muchas. Como concejales nuestro deber es trabajar por la ciudad, por Quito, por las quiteñas y los quiteños que  nos eligieron y no estar en estos shows que han sido terribles. La vida sigue. Hay que empoderarse y concienciar a la ciudadanía.

¿Realmente existe comunión ideológica entre la coalición Suma- Vive? Porque mientras unos concejales defiendan posturas como la igualdad de género, existen otros, quizá uno de los más mediáticos e influyentes, que las deslegitiman como se evidenció en el video difundido el pasado 2 de septiembre…

No coincido con la ideología de Antonio Ricaurte, porque la ideología está ligada a los valores. Él no tiene mis valores, por lo tanto no pensamos igual. Mi ideología está apegada al ser humano, en donde me preocupa más la ciudadanía que cualquier otro tema. Me considero una mujer de izquierda. Pero hoy en día el respeto en nuestro país no existe en ningún ámbito, sea político, ciudadano, educativo… eso es lo que hay que retomar.

En términos ideológicos, ¿esta es la primera vez que tiene un impasse con Antonio Ricaurte o ya tuvieron diferencias ideológicas?

No. Diferencias ideológicas, en absoluto. Con él me llevaba como con el resto de los concejales. Sin importar la bandera política. No sé qué sucedió, es el primer conflicto que tengo con él. Tal vez de aquí en adelante él quiera mantener conflictos políticos conmigo, pero quiero dejar claro que estoy para trabajar por los quiteños. Si me siento en el Concejo Metropolitano no voy a estar en shows. Mi objetivo es que Quito surja y que podamos construir una ciudad mejor, no estar en la pelea y en estas cosas feas que me tocó pasar.

En la actualidad el debate en torno a la igualdad de género es permanente. ¿Desde el Municipio de Quito existe una posición política sostenida de las autoridades, o es un tema que se queda en el discurso?

Quiero hacer un llamado para que las autoridades se unan y espero que estas cuestiones no se pasen por alto, porque tienen hijas, esposa y esto puede pasarles a ellas.

Cuando hice la campaña fue netamente personal. No necesité de recursos públicos, pues se hizo mediante auspicios y la gente que se unió. El Municipio tiene parámetros, pero faltan políticas públicas adecuadas que eso es lo difícil de formar. En el Municipio fiscalizo y legislo, y eso me incomoda porque quisiera hacer cambios profundos. Si en mis funciones estuviera ejecutar cosas, podría hacerlo en beneficio de las mujeres. Sin embargo, he luchado para que los centros de Equidad y Justicia den una atención buena a las mujeres. Queremos transformar estos centros. La idea es trabajar en la prevención y educación, eso nos hace falta.

¿Sus iniciativas cuentan con el apoyo del alcalde Mauricio Rodas?

Él dice que defiende mucho el género, a la mujer. Le creo. Sin embargo, quiero hacer un llamado para que las autoridades se unan y espero que estas cuestiones no se pasen por alto, porque tienen hijas, esposa y esto puede pasarles a ellas. Eso sería terrible. Tengo que ser honesta y decir que recibí llamadas de muchos concejales, sin importar la bandera política. También de asambleístas que pertenecen a un partido político distinto para solidarizarse. Este fue un impacto para fortalecerse y seguir luchando.

¿Mauricio Rodas se pronunció al respecto?

Me llamó como muchos ciudadanos y parientes lo hicieron para solidarizarse. Un pronunciamiento público no se ha hecho.

Lo que parecieran ser los detalles de la vida íntima de un personaje público se convirtieron en noticia local. En un primer momento se filtró el video en donde Antonio Ricaurte la descalificó, y posteriormente usted sostuvo que se revisarían los celulares de cada uno para analizar quién acosó a quién… ¿Por qué?

Es algo totalmente desgastante. Es la vida personal de cada uno. Sin embargo, Ricaurte me acusó de acoso. Por eso en la demanda puse que él no se me puede acercar porque tal vez luego me acusa nuevamente de acoso, cuando no lo he hecho. Dije que pueden tomar mi teléfono celular y revisarlo. El juzgado lo hará, porque me acusa de acosarlo. La justicia debería saber la verdad, mas no la comunidad. La justicia tendrá que dictaminar la sentencia que la persona se merece, pero con las pruebas correspondientes.

¿Hasta antes de esto, su relación con Antonio Ricaurte era positiva?

Por supuesto. Me llevaba muy bien con él, como con los demás concejales. Sergio Garnica, presidente del Movimiento Vive, me llamó a dar su apoyo. Las bases de Vive al cual este señor pertenece también me llamaron indignadas, sosteniendo que tomarán acciones dentro del Movimiento. Tomaré las distancias correspondientes con Ricaurte, porque no es posible que un funcionario sea machista, violento… Esto se hizo público porque soy concejala, pero esto pasa como si nada todos los días.

Hoy en día, por los avances tecnológicos, ya nada es privado. Al ser concejala, funcionaria ¿cómo blindarse ante ese fenómeno?

Nada es absolutamente privado. Como funcionario es preciso saber qué se puede hacer y qué no. Muchas veces dejo mi teléfono con mis asesores, no voy a tener un video o cosas así, sé que la gente está atrás de todo eso y tarde o temprano me puede hundir. Eso hay que tenerlo claro, cuidarse, y hacer las cosas con los valores que los quiteños tenemos, como el respeto. Somos gente sencilla, humilde, no estamos para hacer daño a otra persona. Hay que rescatar esos valores.La violencia virtual, en redes sociales, es terrible. No existe una ley para controlar. Ahora se usa el perfil de muchas chicas para hacerles daño, para a ‘viralizar’ sus fotos, eso también es violencia. Vamos a trabajar en una campaña en contra de la violencia virtual.

¿Cómo educar en una sociedad en donde muchas veces son las mismas mujeres quienes legitiman la descalificación de otra mujer?

Sí. Totalmente. Es increíble, cuando hice la campaña ‘No más cruces rosadas’ el apoyo mayoritario vino de hombres, muchas mujeres se resistieron un poco. El machismo también es de mujeres y tenemos el reto de cambiar. Esto no involucra únicamente a hombres sino a la sociedad en su conjunto.

¿Lo ocurrido es un golpe a Suma como movimiento o solo un mal rato a nivel personal?

Hubo un mal rato. Debemos ser maduros e inteligentes. Mi afán no es romper ninguna alianza, ni perjudicar políticamente porque eso sería una irresponsabilidad para los ciudadanos. Esto pasará.

El panorama de violencia no ha cambiado

En el 2012 se realizó un estudio, por parte de las Mujeres Municipalistas del Ecuador, respecto a la violencia política de la mujer, cuyos resultados revelaron que de cada 100 mujeres concejales al menos un 80% había sido victima de violencia en cualquier momento, como candidata o en ejercicio de sus funciones.

Pilar Rassa, del centro de apoyo y protección de los derechos humanos Surkuna.

Y según la última encuesta, por parte del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC) 6 de cada 10 mujeres son objeto de violencia y la mayor incidencia de violencia es psicológica, pero cuando se refiere a mujeres que ocupan cargos públicos es grave, así lo calificó Pilar Rassa, miembro del Centro de apoyo y Protección de los Derechos Humanos Surkuna y de la Plataforma por los Derechos de las Mujeres

En 2015, el panorama no ha cambiado y se ha acentuado mediante agravios e insultos por parte de autoridades masculinas hacia mujeres. Es así como el pasado 1 de septiembre,  en un video filtrado en redes sociales el concejal Antonio Ricaurte, del movimiento Vive, mencionó haber tenido una situación sentimental con la concejal Carla Cevallos, en el cual él dice que ella supuestamente lo acosó y lo sedujo, además de calificarla como “ofrecida”.

Estas declaraciones fueron el detonante de una serie de comentarios en redes sociales y en los medios del país, acción que evidenció la violencia de género de la que las mujeres públicas y no públicas aún siguen siendo víctimas.

Para Rassa “lo que se pretende es desdibujar la imagen de la mujer utilizando esta seria de argumentos, tratando de denigrarla, siendo una forma de violencia muy grave”.

Manuela Villafuerte Merino, de Luna Creciente

Manuela Villafuerte Merino, miembro de la Fundación Luna Creciente y de la Plataforma por los Derechos de las Mujeres y Alames, consideró que este escándalo es “bueno” porque queda todavía más, visibilizado lo que siempre queda escondido, que es la violencia contra las mujeres, el cómo siempre nos han dicho de un millón de formas para desprestigiarnos, el cómo las mujeres que hacemos vida pública y no solo la privada, se nos menos precia” afirmó

Mientras que para Clara Merino, también de Luna Creciente, esta es una prueba más de que “vivimos en una sociedad patriarcal y machista, donde aún no hemos logrado que los derechos de las mujeres sean igualitarios. Vivimos todavía siendo cosificadas y violentadas”.

La violencia contra la mujer en la política no es cosa nueva. Un claro ejemplo de esta actitud, dicen esas activistas, ha sido direccionada desde el primer mandatario, Rafael Correa, refiriéndose a las mujeres de una manera grosera, desde la “gordita horrorosa” hasta la “rubia de ojos claros”, objeto de menos precio y ejemplo de violencia contra la mujer.

Al respecto, Villafuerte dijo que el presidente Correa, “llega y transforma al resto de personas que son parte del Gobierno, ya que si se supone que él da el ejemplo a los demás, entonces la gente se va a portar parecido a él. La gente replica ese trato, y no solo contra las mujeres, sino también contra todos los demás sectores de la población”.

Clara Merino, de Luna Creciente, activista del movimiento feminista ecuatoriano.

La mujer a pesar de a ver ingresado a la esfera publica, todavía es violentada, ya que no por estar en la Asamblea Nacional, por ejemplo, cumple un papel activo y de defensa de sus derechos, en ocasiones este papel queda minimizado a recibir ordenes de un mandatario. Para Merino, algunas mujeres, “aunque tengan altos cargos expresan una condición de sumisión, sin ningún respeto a las luchas que hemos hecho en el camino las mujeres, es una cuestión contraproducente, ya que muchas mujeres no nos sentimos representadas”.

Pero también existen mujeres que desde su espacio, trabajan activamente en la defensa de los derechos humanos, y que exigen respeto a la lucha  que han llevado desde hace varios años atrás, mediante la defensa de sus derechos.

Además, Merino considera que las mujeres en la política no trabajan en las mismas condiciones que los hombres, y se pregunta “¿A qué hombre se lo desprestigia y se lo intenta hacer daño mediante acusaciones como las que se hacen contra la concejal?”.

Pese a que en enero de 2015, la misma concejal Cevallos inicio la campaña “Soy puta y qué” rechazada y apoyada por diversos sectores de la población, se abre nuevamente el debate sobre la resignificación de la palabra “puta” y en este contexto “ofrecida” que para muchas significan lo mismo y ambas denigran y violentan a la mujer.

Luego de hacerse público el escándalo, la concejal acudió a la Unidad de Contravenciones a fin de denunciar la violencia de género de la que dijo ser víctima. Esta acción es acertada para Merino ya que una de las formas de romper con la violencia es denunciarla, pese al temor que puedan sentir afirmó. Y calificó como “un acto de valentía y ejemplo a seguir para todas las mujeres”.

Aunque no comparte el realce de la palabra puta, ni apoya las posturas y línea política de Cevallos, Villafuerte defiende su situación: “me parece acertada, si no no tendría repercusión, y estaría en forma de chiste o bochinche en lugar de una demanda”, afirmó.

La Fundación Luna Creciente ha empezado el activismo en redes sociales, rechazando este tipo de declaraciones y respaldando a Carla Cevallos. Piden que cese este tipo de violencias que viene desde altas esferas políticas, por lo que para Merino “El Municipio de Quito, debe tener  como acciones concretas castigar esta acción y que el concejal Ricaurte sea separado del Municipio y del partido político al que pertenece”, sentenció.

A este pedido el Centro de apoyo y protección de los Derechos Humanos Surkuna,  a través de un pronunciamiento y una carta para el Alcalde Mauricio Rodas, donde se rechaza “este tipo de actitudes machistas y que desdicen de lo que debe ser un funcionario publico. Y se suman al pedido de que el concejal cese en sus funciones”.

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