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1 de Diciembre del 2019
Historias
Lectura: 31 minutos
1 de Diciembre del 2019
Redacción Plan V
Los carros eléctricos en Galápagos: ¿un proyecto fallido?
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Foto: PlanV

El representante de Intercar en Quito, Geovanny Gavilanez, defiende la calidad de sus vehículos. 

 

Durante el gobierno anterior se organizó una feria para promover en las islas el uso de vehículos eléctricos. Pero casi un centenar de usuarios se quejan de que los que circulan en Puerto Ayora y Puerto Baquerizo Moreno presentan distintas fallas. La empresa vendedora sostiene que la gente no les da el uso recomendado por el fabricante. El defensor del Pueblo investiga el caso mientras el Consejo de Gobierno no se pronuncia.

Cerca de 276 carros eléctricos conforman el parque automotor en las dos principales ciudades de la provincia de Galápagos, Puerto Baquerizo Moreno, la capital provincial en la Isla San Cristóbal, y Puerto Ayora, en la Isla Santa Cruz.

Es común verlos recorrer las calles de las dos poblaciones insulares. Se trata, en su mayoría de un modelo pequeño, de marca china, vendido masivamente en las Islas por una empresa concesionaria con sede en Guayaquil, Intercar, que distribuye en el país los carros de Hanteng y Chok. Se conoce que, del total de carros eléctricos en Galápagos, por lo menos 230 son de esa marca. También hay cerca de 40 KIA Soul, y por lo menos un Renault, que la marca francesa donó al Consejo de Gobierno. 

Pero los pequeños vehículos chinos afrontan dificultades cuando se alejan del centro poblado de Santa Cruz. Cuando salen de Puerto Ayora y toman la carretera que une la ciudad con el aeropuerto de Baltra, empiezan los problemas. Bellavista es una parroquia rural de Puerto Ayora, que queda hacia el norte, camino del aeropuerto. Está a siete kilómetros de la ciudad y a 200 metros sobre el nivel del mar. Es lo más lejos que se aventuran los carros eléctricos, en especial, de las marcas chinas, pues sus conductores saben que la pendiente y el trayecto afecta su desempeño. Nadie se aleja más de ese punto.

Desde Puerto Ayora al aeropuerto en la Isla de Baltra, un peñasco yermo en medio del Pacífico en donde los norteamericanos construyeron una base militar en la Segunda Guerra Mundial y en donde está actualmente la pista moderna, hay más de una hora de ruta, por los menos 85 kilómetros de ida y vuelta y una pendiente de hasta 500 metros sobre el nivel del mar, pues el interior de la isla es montañoso. Allá nadie se aventura en los carros eléctricos, por lo que el grueso del transporte turístico se realiza en buses, camionetas y taxis con motores convencionales. 

Bellavista es una parroquia rural de Puerto Ayora, que queda hacia el norte, camino del aeropuerto. Está a siete kilómetros de la ciudad y a 200 metros sobre el nivel del mar. Es lo más lejos que se aventuran los carros eléctricos, en especial, de las marcas chinas, pues sus conductores saben que la pendiente y el trayecto afecta su desempeño. Nadie se aleja más de ese punto.

Aunque varios guías de turismo consultados en Puerto Ayora destacaron que el desempeño de los vehículos de KIA es mejor, hay pocas unidades en la isla, pues su precio es considerablemente más alto que el de los carros chinos. 

La escasa autonomía y potencia de los motores eléctricos no es un secreto en la industria. Vehículos eléctricos de marcas de lujo como BMW, como el I3, ofrecen una autonomía de poco más de 100 kilómetros y en terreno plano. Las duras pendientes son todavía un desafío para estas máquinas, que no podrán desplazar a los motores de combustión interna en el mediano plazo. 

La feria del Consejo de Gobierno

A pesar de que las Islas Galápagos son volcánicas y montañosas (si bien las ciudades están en terrenos planos junto al mar), en 2016, el gobierno anterior resolvió promover que los vecinos de las islas le apuesten a la "movilidad sustentable". 

En un comunicado del Consejo de Gobierno de la época, se lee: "el 5 y 6 de mayo se realiza en Puerto Ayora la primera Feria de Vehículos Eléctricos a nivel nacional.


Los autos eléctricos se promocionan en el Malecón de Guayaquil. Foto: El Universo

Con la participación de nueve empresas automotoras, 16 modelos de motos y carros se pone en marcha esta primera exhibición que permitirá a los ciudadanos insulares obtener alternativas de movilidad sustentables que puedan contribuir con el cuidado del frágil ecosistema del Archipiélago", indicaba el comunicado.

El informe del Consejo destacaba también que "la provincia de Galápagos, en cuanto a movilidad, cuenta con un documento legal que contiene un nuevo ordenamiento jurídico para regular el ingreso de vehículos terrestres, marinos y aéreos a la provincia y mediante el cual se fomenta el uso de vehículos eficientes y un sistema de transportación pública masiva.

"La provincia de Galápagos, en cuanto a movilidad, cuenta con un documento legal que contiene un nuevo ordenamiento jurídico para regular el ingreso de vehículos terrestres, marinos y aéreos a la provincia y mediante el cual se fomenta el uso de vehículos eficientes y un sistema de transportación pública masiva", dijo el Consejo de Gobierno en 2016.

Este nuevo reglamento fue elaborado participativamente con la ciudadanía quien tuvo la oportunidad de enviar insumos y comentarios que fueron incluidos en su mayoría dentro de la norma. El reglamento está vigente desde el 23 de marzo del año en curso.

Marcas como Renault, Mitsubishi, Nissan, Kia, Volkswagen, Unideco, Taylor Dunn, Zero entre otros proveedores de productos de generación de energías renovables", mencionaba el Consejo. 

“Acorde con la política del Gobierno Nacional de cambiar la matriz energética del país, hemos implementado en Galápagos un nuevo reglamento que determina los parámetros para que sus habitantes puedan acceder a estas alternativas y satisfacer las necesidades de movilidad” recalcó Eliecer Cruz, Ministro Presidente del Consejo de Gobierno". 

En esa oportunidad, además, la marca Renault donó al Consejo un Twizzy, del que se destacó que "Alcanza una velocidad máxima de 80 kilómetros por hora y se carga en 3,5 horas". 

"Hasta el viernes 6 de mayo los ciudadanos de Galápagos podrán visitar los stands donde se informarán del nuevo reglamento, conocerán costos y ofertas de vehículos y motos eléctricas, recibirán información de las facilidades de financiamiento de los mismos por entidades financieras que también se han hecho presentes en esta feria", concluía la información del Consejo en 2016.

Tres años después, casi la mitad de los propietarios de los carros eléctricos están inconformes con el desempeño de sus vehículos, y han concurrido ante el defensor del Pueblo, Milton Castillo, para solicitar su intervención en el caso. 

Los problemas en los carros eléctricos

Diana García, guía de buceo, cuestiona la calidad del vehículo eléctrico que compró en Galápagos.

 

 

Diana García y su esposo Juan Carlos Moncayo viven en el centro de Puerto Ayora, cerca del mercado de pescado. Son guías de buceo y tienen tres hijos. Atraídos por la promoción realizada por el Consejo de Gobierno, se decidieron a comprar en 2018 un carro de la marca china Hanteng X5 EV, avaluado en cerca de 40 mil dólares, un modelo de SUV que ofrece la concesionaria con sede en Guayaquil. Según su página web, la empresa ofrece sobre este modelo hasta 300 kilómetros de autonomía y una velocidad de hasta 180 kilómetros. En teoría, la máquina podría llegar sin dificultades hasta el lejano aeropuerto. Pero Diana García asegura que no es así.

"Fuimos a la feria del Consejo de Gobierno y al frente estaba Eliécer Cruz. Fue en el parque San Francisco en Puerto Ayora y duró un día. Se otorgaban facilidades para familias residentes en Galápagos que tuvieran un vehículo a combustión, pero la condición era sacarlo de las Islas. Hubo muchas marcas en la feria. Se mostraron paneles solares, motos y vehículos eléctricos", recuerda.

La condición para comprar el carro eléctrico, menciona García, era que se debía sacar el vehículo a combustión de las islas, lo que significaba venderlo o regalarlo a alguien en el continente y enviarlo en un barco hacia Guayaquil. El envío al continente corría por cuenta del consumidor. La familia de la guía turística tenía una moto en la que se movilizaba por la ciudad insular, pero se decidió por el carro eléctrico. Su intención era tener un vehículo familiar que le permitiera estar más cómoda en el transporte de sus tres hijos. García destaca que confió en las alternativas que le dio el Consejo de Gobierno, que según ella recomendó principalmente los modelos de KIA y los de la firma Intercar de Guayaquil.

La familia de la guía turística tenía una moto en la que se movilizaba por la ciudad insular, pero se decidió por el carro eléctrico. Su intención era tener un vehículo familiar que le permitiera estar más cómoda en el transporte de sus tres hijos.

Pero a pesar de que buena parte del parque automotor en las islas fue vendido por Intercar, García sostiene que la concesionaria no tiene en la región insular ni una oficina ni un taller para brindar respaldo a los compradores de la provincia. El grueso de los carros que circulan hoy en las islas corresponden al modelo Chok G2, un vehículo más pequeño que tiene una velocidad máxima de 50 kilómetros, un autonomía de 100 kms y capacidad para cuatro pasajeros. Este vehículo cuesta cerca de USD 8900. 


El Chok G2 es el vehículo eléctrico más utilizado en las dos principales ciudades de Galápagos. 

La empresa eléctrica  de Galápagos y el carro "en chino"

La Empresa Eléctrica de Galápagos realizó un informe sobre la corriente en las islas y el carro eléctrico. 

De hecho, la única persona que compró el vehículo eléctrico de gama alta fue Diana García. Pero la guía de buceo y su familia, así como entre 80 y 120 personas más aseguran que están inconformes, pues las baterías principales de los vehículos están presentando fallas antes de cumplir un año de uso. 

Según García, nunca recibieron por escrito una garantía de la firma Intercar. En junio de 2019 recibió su vehículo en Galápagos, pero resultó que no cargaba la batería con la conexión que realizó en su vehículo. García pidió a la empresa eléctrica local que le realizara una instalación para poder cargar el carro. Los técnicos de la Empresa Eléctrica de Galápagos concurrieron a su casa y presentaron un informe. Revisaron el vehículo, consignaron que "toda la descripción se encontraba en chino, para lo cual era difícil identificar determinados componentes" y concluyeron que el aparato no cargaba porque "en el cargador se encuentra descrito la frecuencia de la corriente de entrada, debe ser 50Hz cuando la normativa nacional de operación en el Ecuador define 60Hz". "Se atribuye a este particular el bloqueo que presenta el vehículo", concluyeron los técnicos de la empresa eléctrica insular. La empresa eléctrica sostuvo también que la electricidad en las islas cumple con todos los parámetros nacionales, por lo que el problema debería ser solucionado por la casa comercial. 

Los técnicos de la Empresa Eléctrica de Galápagos concluyeron que el aparato no cargaba porque "en el cargador se encuentra descrito la frecuencia de la corriente de entrada, debe ser 50Hz cuando la normativa nacional de operación en el Ecuador define 60Hz".

García intentó cargar su nuevo carro en varios puntos del cantón. A la postre logró que funcione al conectarlo a una red trifásica en la casa de un vecino, que sería de las pocas casas de la población con corriente trifásica. Según la mujer, cuando reclamó a la concesionaria, esta alegó que el problema era de la empresa eléctrica local, pero luego se contactó con más compradores. Le ofrecieron que iban a mandar un técnico y que el gerente Jorge Domínguez le aseguró que hasta iba a viajar a Puerto Ayora a solucionar el problema, pero nunca lo hizo y le bloqueó del chat de Whatsapp por el que se comunicaban.  Afirma que hay por lo menos 120 personas que no han recibido las placas de los vehículos, y que aunque los modelos pequeños se consideran un cuatriciclo, les han cobrado matrícula como si fueran carros. "Son como carros de golf o para transportarse en una urbanización. No son para vivir en una ciudad", asegura. 

Otra preocupación de los usuarios serían las baterías, pues no se ha previsto nada sobre su reciclaje o sobre dónde van a ser llevadas una vez que se desechen. Varios de los carros, en especial los modelos más pequeños, que tienen nueve baterías cada uno, requieren ya un cambio de esos elementos y ni la concesionaria, ni el Gobierno provincial tienen un plan para qué hacer para evitar que se conviertan en un desecho contaminante, asegura la mujer. 

García asegura también que no hubo estudios técnicos para el ingreso de los carros eléctricos, y que ante la falta de baterías nuevas hay decenas de carros paralizados. Cuestiona que hasta el 50% de los carros chinos esté presentando fallas. 

Varios de los carros, en especial los modelos más pequeños, que tienen nueve baterías cada uno, requieren ya un cambio de esos elementos y ni la concesionaria, ni el Gobierno provincial tienen un plan para qué hacer para evitar que se conviertan en un desecho contaminante.

"Los carros no están diseñados para Galápagos. Nuestras calles son de adoquines y no son totalmente planas. La gente compró los carros para transportar a las familias, hay quienes viven en las partes altas y deben cargar los carros hasta tres veces al día", asegura.

"Hicimos la prueba para ir a Baltra y se termina la carga" asegura la guía turística.

Hasta el momento, el único funcionario del Consejo de Gobierno que ha atendido a los perjudicados ha sido Galo Cárdenas, encargado del tema de energías no renovables. Los moradores se comunicaron también con el defensor del Pueblo, Milton Castillo y con la Agencia Nacional de Tránsito. Sostienen sin embargo que no han logrado hablar con el ministro-gobernador, Norman Wray, sobre el tema.

"Pienso que el programa de vehículos eléctricos en Galápagos fracasó. Muchas personas se han quedado con deudas y ahora los carros se han convertido en chatarra", finaliza la guía de buceo. 

Este portal remitió un cuestionario al respecto de este tema al funcionario Cárdenas y a la directora de Comunicación del Consejo de Gobierno, pero hasta el cierre de este reportaje no obtuvo respuesta. 

Un carro parado sin baterías

En el mismo caso se encuentra Claudia Molina, quien vive 17 años en las islas Galápagos. Ella y su esposo también son guías de turismo en la Isla Santa Cruz. La pareja está construyendo una casa cerca del sector de Bellavista, en lo que se considera la zona alta de Puerto Ayora.

Relata que entre los requisitos el Consejo de Gobierno estableció que podían participar familias con hijos, que tuvieran una vivienda en las afueras de Puerto Ayora y no en el centro. Muchos solteros o personas con hijos menores de edad no pudieron aplicar al programa, explica la mujer. 

Cuando el Consejo de Gobierno revisaba los requisitos, exigía la presentación de la compra de los vehículos. "Muchos nos aceleramos en comprar", sostiene Molina, quien decidió confiar en la oferta de Intercar. Ella pagó USD 10990 por el carro, modelo Chok G2, más USD 1200 del envío por barco desde Guayaquil y cerca de USD 500 por la instalación de un nuevo medidor. Estima que gastó en total cerca de USD 14 mil. Afortunadamente, ella y su esposo tenían liquidez para el pago, y prefirió no endeudarse para comprar el modelo de KIA, que podría superar los 35 mil. 

Claudia Molina asegura que la vendedora de Intercar le visitó en su casa para "mostrarle que podía llegar hasta allá" y le ofreció una autonomía de hasta 160 kilómetros. También le ofreció que las baterías podrían durar hasta tres años, así como que se estaba gestionando con la Empresa Eléctrica puntos de carga gratuita en Santa Cruz.

Claudia Molina asegura que la vendedora de Intercar le visitó en su casa, en la parte alta de Puerto Ayora,  para "mostrarle que podía llegar hasta allá" y le ofreció una autonomía de hasta 160 kilómetros. También le ofreció que las baterías podrían durar hasta tres años, así como que se estaba gestionando con la Empresa Eléctrica puntos de carga gratuita en Santa Cruz. Para venderle el carro, solo le mostró fotos en su celular, afirma. Esto ocurrió en junio de 2017, y la familia no tenía otro vehículo. Usaban bicicletas para su transportación. La empresa se demoró en emitir la factura pero para el 30 de octubre de 2017 llegó a Puerto Ayora. 

"Al principio el vehículo no presentó ningún problema, pero no vino con ningún manual de instrucciones", recuerda Molina. El vehículo funcionó muy bien durante los primeros diez meses, hasta que empezó a tener un problema con el volante, lo que la empresa trató de solventar cambiando una pieza de la dirección. "Pero cada dos meses el vehículo empezó a aflojarse, se desalinean las llantas, empezaron a fallar las luces, pero el problema más molesto fueron las baterías. Para los 18 meses el carro empezó a hacerse super lento. Tengo dos hijos, uno de seis y otro de cuatro años, empecé a sentirme insegura en el tráfico. Cuando pregunté me dijeron que eran las baterías que ya habían cumplido su ciclo. Me contacté con Intercar, no recibí respuesta, a los 21 meses el vehículo dejó de funcionar por completo".

Según Molina, le ofrecieron nuevas baterías para principios de noviembre, con un costo de USD 1900 incluyendo el envío a Galápagos. Sin embargo, hasta la fecha no le responden ni le envían las baterías. 

La guía de turismo asegura que no es cierto que cualquier persona pueda brindar servicios de taxi ilegal en Galápagos, así como que tampoco es verdad que los usuarios estén sobrecargando los vehículos eléctricos. "La gente que compró estos vehículos vive en Santa Rosa, en Bellavista, en las afueras de Puerto Ayora. Estoy conciente que compré un vehículo lento, pero ahora resulta que hay que reemplazar ocho baterías de plomo, lo que se va a convertir en un problema para Galápagos, los usuarios no sabemos qué hacer con las baterías", afirma. 

La postura del defensor del Pueblo

Milton Castillo, nuevo defensor del Pueblo en Galápagos, investiga el caso. 

El abogado y ex candidato a alcalde de Quito, Milton Castillo, es el defensor del Pueblo en la provincia de Galápagos desde julio de este año. Castillo mantuvo una reunión con por lo menos 79 perjudicados por lo que consideran el mal funcionamiento de estos vehículos en la región insular. El defensor sostiene que los carros eléctricos se han deteriorado más rápido de lo normal en especial las baterías y que el problema es a nivel nacional. Las baterías, afirma el defensor, han durado entre un año y un año y medio y reemplazarlas cuesta hasta USD 1900. Castillo cree que el prematuro desgaste de las baterías tiene relación con la frecuencia de 60Hz de la corriente nacional. También asegura que los compradores fueron informados de que los vehículos sí podían rodar en la orografía de las islas. El perfil serían familias jóvenes de clase media, dedicados al turismo y al funcionariado público. 

Las baterías, afirma el defensor del Pueblo, han durado entre un año y un año y medio y reemplazarlas cuesta hasta USD 1900. Castillo cree que el prematuro desgaste de las baterías tiene relación con la frecuencia de 60Hz de la corriente nacional.

Castillo confirma que hay un solo Renault y varias decenas de KIA, que no han presentado problemas en la ciudad. Los vendedores de la marca china llegaron en la feria impulsada por el Consejo de Gobierno, asegura Castillo, quien afirma que hubo un caso de una persona que a pesar de haber pagado no llegó a recibir el carro, pues se demoraron demasiado en enviarlo desde el continente. 

Según el defensor hay gran cantidad de camionetas doble cabina  a gasolina en la ciudad de Puerto Ayora, que se usan sobre todo en el turismo, pues hay muy pocos buses para los visitantes. El funcionario confirma también que no hay un servicio autorizado en la región insular para los carros eléctricos que se vendieron allá. La Defensoría está investigando también si se han cumplido las características que la legislación nacional fija para el ingreso de este tipo de vehículos al país, así como qué se va a hacer con las baterías, que contendrían plomo, algo sobre lo que no se ha pronunciado el Consejo de Gobierno. 

La investigación defensorial que encabeza Castillo se enfocará en sino hubo publicidad engañosa y si se ha cumplido la garantía y servicio postventa de acuerdo con la ley. El defensor cree que el Consejo de Gobierno debería apoyar a los perjudicados cuyas baterías no funcionan y a quienes tienen otros problemas técnicos, así como diseñar una política pública sobre movilidad  y chatarrización en la región insular.

"Hubo un política coyuntural y puntual y no se consideró la calidad de los vehículos", finalizó Castillo.

Intercar: "Es imposible que lo usen de la misma forma que un carro a gasolina"

La empresa Intercar tiene un almacén en el norte de Quito. Ahí se exhiben varios modelos, entre ellos, el que compró Diana García y uno similar al que se adquirió masivamente en Galápagos. En sus redes sociales, la empresa asegura que del 30 de octubre al 1 de noviembre una misión de técnicos estuvo en las Islas Galápagos brindando servicio técnico. 

Geovanny Gavilanez es el gerente de la empresa en la capital. Asegura que su empresa importa de China vehículos eléctricos y también a gasolina, y que cerca de 300 de sus autos se han vendido en Galápagos así como en otras ciudades del Ecuador continental. 


Para el representante de Intercar, la gente de Galápagos le da un uso inadecuado a los vehículos eléctricos.

El gerente rechaza que haya un descontento masivo en Galápagos y lo atribuye al "resentimiento" de Diana García. Asegura que le explicaron que ese modelo debía cargarse con un voltaje de 220 y con corriente trifásica y que le ofrecieron soporte para que cargue el vehículo en su casa. Gavilanez sostiene que investigó la calidad de la corriente en Galápagos y que le confirmaron que es la misma que en el continente, aunque habría sectores de las Islas en donde se genera electricidad de baja capacidad. El gerente dice que envió técnicos a la casa de Diana García pero no fue posible colocarle la instalación por la calidad de la electricidad en esa casa, que sería suministrada por plantas termoeléctricas "de baja capacidad". 

El gerente de Intercar dice que envió técnicos a la casa de Diana García pero no fue posible colocarle la instalación por la calidad de la electricidad en esa casa, que sería suministrada por plantas termoeléctricas "de baja capacidad".

El representante de Intercar atribuye a "una falla de la Empresa Eléctrica" que justo en esa zona no provee la misma corriente, aunque admite estar informado que García carga su vehículo donde un vecino "a una cuadra de su casa". Habría lugares en donde no se suministra corriente trifásica en Galápagos, asegura. 

Rechaza que el vehículo sea de mala calidad y que le enviaron un transformador para que funcionara en su casa y acusa a García de pagar con cheques protestados y atribuye a eso su reclamo. García, de su lado, admite que suspendió los pagos del carro de común acuerdo con la empresa hasta que le solucionaran el problema de la carga. Sobre la autonomía del carro, recuerda que los 300 kilómetros de autonomía ofrecida se refieren a lugares planos. 

"Se ha tomado el atrevimiento de buscar a disconformes" dice Gavilanez, que admite sí hay en las islas, pero asegura que el problema es que los compradores en Galápagos no les dan el uso debido: "no son vehículos de carga", afirma. "No se puede llevar diez jabas de cervezas, ni es para taxi, ni para meterse a las montañas ni para darle el trato de una camioneta", explica. 

"No se puede llevar diez jabas de cervezas, ni es para taxi, ni para meterse a las montañas ni para darle el trato de una camioneta", explica el gerente de la empresa que vendió los vehículos. 


Los vehículos eléctricos tienen varios cargadores, motores y baterías en lugar del motor convencional. 

Afirma que se les informó oportunamente a los compradores en Galápagos que solo lo podían usar en la ciudad para transporte y no para negocios de transportación. Pero moradores y guías de turismo consultados en Puerto Ayora por este portal desmintieron que los carros Chok G2 sean usados para taxis por los moradores, pues es del dominio público que no sirven para ese propósito. Concordaron con el defensor del Pueblo en que el servicio de taxis lo brindan mayoritariamente camionetas doble cabina a gasolina. 

Sobre el problema de las baterías, asegura que deberían durar más de dos años y medio, mientras el vehículo tiene una garantía de dos años. Habría vehículos en Galápagos con 80 mil kilómetros de recorrido, lo que indica que los están usando igual que un carro de combustión interna. El gerente cree que la gente carga mal las baterías, espera que estén casi agotadas, las sobrecalientan y eso habría afectado la vida útil de sus unidades. Gavilanez sostiene que el vehículo debería dar por lo menos diez años de servicio. 

Admite que hay carros parados en las islas por falta de baterías, cuya vida útil habría sido acelerada por lo que considera el mal uso de los clientes,  aunque asegura que no sabe cuántos son y que no ha podido enviarlas a la región insular por un problema de importación desde China. Estima que para fines de año llegarán las baterías que podrían ser compradas por los moradores de Galápagos. Dijo también que no hay oficina ni talleres en Galápagos y que los repuestos y los técnicos los envían desde Guayaquil. En Quito circulan por lo menos 30 carros Chok G2 similares a los de Galápagos. 

"Es imposible que lo usen de la misma forma que un carro a gasolina", destaca Gavilanez. "No tengo 250 reclamos, es solo el grupo de esa señora", enfatiza el representante de Intercar, quien sostiene que sus motos eléctricas tampoco las venden para mensajería, pues son -y así las anuncian a sus clientes- de baja velocidad y autonomía. 

 

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