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3 de Julio del 2020
Historias
Lectura: 7 minutos
3 de Julio del 2020
Gabriela Muñoz
@cicirm91, la tuitera que enseña a cocinar durante la pandemia
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María Cecilia Riofrío, de 29 años, en su cocina. Al lado, un cuaderno de recetas, escrito con tinta china, que pertencía a su abuela. Foto: Cortesía

 

María Cecilia Riofrío decidió habitar en su cocina de paredes blancas durante la cuarentena. Y empezó a leer con detenimiento el antiguo recetario escrito con tinta china por su bisabuela cuencana, Lola Vega, que detalló cada paso para hacer unas buenas quesadillas, un pernil jugoso, unos emborrajados con el queso tibio por dentro...

En medio de esos días de silencio en las calles, de mirar cada día la ventana para contemplar las tonalidades del cielo, de imaginarse la vida en medio de la incertidumbre y la muerte…, una joven de ojos grandes y cabello azabache creó colores en su cocina, como una luz entre tanta desesperanza y ruido.

Cici (@cicirm91) es María Cecilia Riofrío. Tiene 29 años, vive en Charlotte (Estados Unidos) y es flebotomista, es decir, una experta en intervenciones quirúrgicas y diagnóstico de las áreas venosas. 
“Sí, verás. Lo que estudié no tiene nada que ver con lo que me fascina y relaja: cocinar”, se ríe.

Su cotidianidad en los últimos años consistía en ir a trabajar en un banco de sangre usando un overol celeste. En los días libres le encantaba comprar todos aquellos accesorios de cocina que aman los chefs (cuchillos, tasas de medida, mangas para decorar pasteles, pocillos para el ‘mise en place’, sartenes, mallas de silicona…) y buscar en pequeñas tiendas de migrantes ecuatorianos los ingredientes para preparar comida ecuatoriana, como una buena colada morada con su respectivo mortiño y fruta picada, a la gente que quiere.


Una muestra de los alfajores de María Cecila.

Y lo que mejor le salía subía al Twitter. Sus amigos le pedían la receta y ella les mandaba por mensaje interno. “Y así era como yo compartía lo que cocinaba. Mi primer post de cocina fue un arroz con camarón”.

Con la alerta del Covid-19, los horarios en el trabajo de María Cecilia cambiaron, al igual que el de millones de personas. El mundo se pausó y, de pronto, el espacio de cada ciudadano se redujo a lo que había entre las paredes de su hogar.

La flebotomista, que se conecta a la videollamada con su rostro desmaquillado y lentes redondos, reflexiona sobre cómo el confinamiento hizo que la gente volviera a habitar la cocina como el espacio de encuentro familiar, de historias, olores, sabores y descubrimientos.

"Mi bisabuelita Lola es un patrimonio gastronómico. Su hija Dolores Malo, es decir mi abuelita, siguió con la tradición y fue como la Julia Child de Cuenca. Imagínate que formó en su casa una escuela de cocina para enseñar a preparar sus recetas".

Lo que piensa coincide con lo publicado meses antes de la pandemia por Mikel López Iturriaga, de la famosa cuenta tuitera @elcomidista. “Cada vez que decidimos preparar algo en casa con materias primas frescas en vez de llamar a pedir pizza estamos remando contra la corriente de un sistema que busca justo lo contrario: quitarnos lo poco que nos quedaba de la producción de comida casera y convertirnos en meros consumidores. La cocina ha sido una actividad crucial para el hombre: su aparición significa el inicio de la cultura y la ruptura definitiva con nuestro pasado animal. La cocina nos hace humanos. ¿Entonces por qué la estamos abandonando?”.

María Cecilia decidió habitar en su cocina de paredes blancas durante la cuarentena. Y empezó a leer con detenimiento el antiguo recetario escrito con tinta china por su bisabuela cuencana, Lola Vega, que detalló cada paso para hacer unas buenas quesadillas, un pernil jugoso, unos emborrajados con el queso tibio por dentro.


El patrimonio gastronómico de la familia está contenido en su cuaderno de recetas, que data de 1929.

“Mi bisabuelita Lola es un patrimonio gastronómico. Su hija Dolores Malo, es decir mi abuelita, siguió con la tradición y fue como la Julia Child de Cuenca. Imagínate que formó en su casa una escuela de cocina para enseñar a preparar sus recetas. Y claro, ella era conocida porque hacía todos los dulces para las fiestas de Corpus Christi”.

Igual que en la novela Como agua para chocolate, María Cecilia pasó las vacaciones de su infancia y juventud en las cocinas de sus abuelas Beatriz Jaramillo y Dolores Malo. Le brillan los ojos cuando reflexiona sobre la significación de cocinar en la vida y que Laura Esquivel lo representa en el personaje de Tita, la mujer quien a través de sus platos mostró lo que sentía por su amor eterno y rindió homenaje a su madre postiza: Nacha.

María Cecilia ha llegado a la conclusión de que en la cuarentena no todo ha sido malo. En su caso, encontró que su pasión es la cocina y ha decidido alistar su próximo proyecto.

En los meses difíciles del confinamiento empezó a subir más recetas en Twitter. Uno de los que pegó fuerte fue cómo hacer un pernil con cerveza rubia, ajo, sal, jugo de naranja, limón, comino, paprika, culantro, orégano, pimienta negra y cebolla paiteña.

La red empezó a reaccionar con sus recetas.  “Gracias @cicirm91, me quedó buenísimo el pernil”, “Mira, aquí hice las quesadillas, espectaculares” fueron los mensajes que decenas de tuiteros escribieron emocionados porque lograron sacar el plato que mostraba en su cuenta. Y vinieron otros platos: pay de manzana, pavlova, pizza artesanal, chocho flan, emborrajados, quesadillas, queso casero…


Su despegue en las redes empezó con la receta de un jugoso pernil tradicional, que cocinaba su familia.

“Admiro mucho a Julia Child porque fue a Francia y estudió su gastronomía. Lo que ella hizo fue explicar fácilmente cómo se hacen las recetas. Y eso es lo que hago. Pruebo muchas veces las preparaciones para que la gente las pueda entender de una forma sencilla. No me guardo ningún secreto. La idea es que todos en la red puedan disfrutar y realizar los platos”.

María Cecilia ha llegado a la conclusión de que en la cuarentena no todo ha sido malo. En su caso, encontró que su pasión es la cocina y ha decidido alistar su próximo proyecto. Ella quiere hacer lo de la película Julie&Julia cuando una bloguera cuenta día a día cómo es la experiencia de cocinar con las recetas de Julia Child.

En versión ecuatoriana, su reto es hacer lo mismo con ese famoso libro que está en el imaginario colectivo, Cocinemos con Kristy, el recetario rápido y fácil para el día a día.

En estos días ya ha posteado avances de su propuesta y, desde su cocina, sigue llenando con colores los timelines de Twitter. Un día quiere regresar y tomarse un café con todos aquellos que postearon y cocinaron sus recetas. Será feliz cuando acá pruebe, a los tiempos, las auténticas empanadas de morocho con ají.

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