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17 de Agosto del 2015
Historias
Lectura: 10 minutos
17 de Agosto del 2015
Redacción Plan V
Cómo el carro eléctrico ecuatoriano se quedó en el camino

Fotos: Vicepresidencia de la República

En abril de este año, el vicepresidente Jorge Glas recibió en su despacho a Moncayo y su equipo, quienes le explicaron sobre la forma en la que se podrían adecuar vehículos eléctricos en el país. 

El presidente Rafael Correa examina, en las cocheras del Palacio de Gobierno, un modelo de carro hecho en el país con partes de aluminio. 

 

Un médico e inventor nacional afirma que el Gobierno, en lugar de apoyar su proyecto para convertir carros usados en vehículos eléctricos a menor costo, optó por auspiciar la importación de modelos chinos, cuyo precio por unidad es mucho más alto. La Vicepresidencia y Correos del Ecuador le habían ofrecido apoyo, pero este no se concretó.

Rogelio Moncayo es un médico homeópata e inventor ecuatoriano. Un día, mientras compraba un vehículo, reflexionó sobre el impacto de los automóviles en la sociedad humana. Recordó como Nicola Tesla no logró vencer en la lucha por lograr que los vehículos fueran eléctricos, derrotado en una batalla del capitalismo norteamericano por Henry Ford y John D. Rockefeller, los "capitanes de la industria" del automóvil y el petróleo, respectivamente.

Y pensó en que, en la actualidad, una nueva ola de conciencia ecológica se enfrenta al sabotaje de las grandes industrias del petróleo, que no quieren que los autos eléctricos sean eficientes y rentables.

Con todas estas ideas en la cabeza, Moncayo decidió construir su propio vehículo eléctrico. Aunque ejerce la medicina, contrató un pequeño equipo para transformar un vehículo de combustión interna en un carro que funciona con electricidad, inspirado en un movimiento similar surgido en Estados Unidos.


Este modelo de Daewoo fue convertido en un auto eléctrico por el equipo de Rogerio Moncayo. Aquí el pequeño vehículo es expuesto en el patio de Carondelet.

Con la ayuda de un equipo de técnicos nacionales, Rogelio Moncayo logró convertir un vehículo convencional en eléctrico, que tiene 20% de piezas hechas en el país. Con su auto modificado se puso en contacto con el Gobierno. 

Moncayo sostiene que un auto eléctrico es mucho más sencillo que uno de combustión interna, y para realizar la transformación es necesario simplemente reemplazar el motor a gasolina por un motor eléctrico que se empata con la caja de cambios del vehículo. De Estados Unidos y China mandó a traer algunas piezas, pero su idea era que al menos el 20% del vehículo tuviera partes hechas en el Ecuador. 

Moncayo admite que el manejo de las baterias de Litio no es una tecnología disponible para el país en la actualidad, pero se estima que el 50% del vehículo podría ser hecho en el Ecuador. Las ventajas, destaca, se dan en el mantemiento, que cuesta el 10% de lo que vale mantener un carro convencional. El médico e inventor creo que se debe reciclar carrocerías que ya no tienen valor, y que esto puede facilitar la producción de carros nacionales. 

 

Pero cuando se puso en contacto con el Gobierno, para ofrecerle un proyecto que permita reciclar los carros nacionales en lugar de importar vehículos eléctricos del extranjero, tuvo una serie de dificultades. 

El Gobierno se inclina por los carros chinos 

Por medio de un asesor de la Vicepresidencia de la República, llamado Rubén Díaz, el médico consiguió una cita con el vicepresidente Jorge Glas para mostrarle el auto eléctrico que había construido en el país. 

Fue recibido por Glas y le expuso su proyecto, con resultados al parecer, favorables: el Gobierno iba a financiar un proyecto piloto para convertir autos electrónicos en el país, que en principio serían comprados por la estatal Correos del Ecuador para el transporte de correspondencia.


En Carondelet, Moncayo explica al presidente Rafael Correa y al vicepresidente Jorge Glas el proceso de conversión de su vehículo. Correa se mostró muy interesado, pero luego anunció la importación de vehículos chinos.

Durante su visita al Vicepresidente, Moncayo había mostrado un compacto cuyo precio estimó en USD 12 mil. Inclusive, estuvo en el cambio de guardia del Palacio de Gobierno, y el propio presidente Rafael Correa vio el aparato fabricado por el inventor nacional. Se trataba de un pequeño carro Daewoo Matiz que fue convertido en eléctrico. Además, mostró al Jefe del Estado un auto hecho completamente en el país, con piezas de aluminio. 

El vehículo modificado por el inventor nacional se carga entre tres y seis horas, dependiendo del voltaje que se utilice, y tiene baterías que le permiten una autonomía de 200 kilómetros. Asegura que se podría lograr una autonomía de hasta 500 kilómetros, dependiendo de la inversión que se realice en los modelos.

El vehículo modificado por el inventor nacional se carga entre tres y seis horas, dependiendo del voltaje que se utilice, y tiene baterías que le permiten una autonomía de 200 kilómetros. Asegura que se podría lograr una autonomía de hasta 500 kilómetros, dependiendo de la inversión que se realice en los modelos. En una camioneta, en donde caben más baterías se podría obtener todavía más autonomía, sostiene el inventor.

Afirma que ha solucionado el reciclaje de las baterías, mientras que los vehículos chinos que se piensa introducir al país no contarían con un plan de reciclaje. Para ello, sostiene que se comunicó con recicladores de baterías eléctricas, que una vez terminada su vida útil serían enviadas a plantas especializadas en Canadá. 

Por lo menos diez camionetas obsoletas de los Correos iban a ser modificadas para el proyecto piloto. Pero empezaron las discrepancias: los funcionarios de Correos objetaron la diferencia de precio entre el carro pequeño que había presentado Moncayo en la Vicepresidencia y los nuevos costos que representaban las camionetas para correspondencia, más grandes y que requerían de más dinero para su modificación. En el caso de las camionetas para Correos, Moncayo había presupuestado por los menos USD 40 mil por unidad. 

Mientras los funcionarios del Estado le ponían peros al inventor nacional, el Gobierno empezó a acercarse con China y recomendó la compra de carros fabricados en el gigente asiático. Esto ocurrió, recuerda el médico, apenas cuatro meses después de la cita que tuvo con las altas autoridades del Gobierno, y sin tomar en cuenta que el costo para el país sería menor. El Sercop, entidad del Estado que califica las compras públicas, calificó un auto chino, el pasado 10 de julio, mientras continuaban las negociaciones con el inventor nacional. 

"Lo que nosotros nos ha demorado seis meses en hacer nada, este auto chino bajo el auspicio del presidente Correa se demoró horas en tener la certificación del Sercop y lo curioso es que el mismo presidente Rafael Correa vaya él a promocionar el auto chino, a decir que el auto chino tiene que ser adquirido por las instituciones publicas, yo no quería creer, he leído esa noticia creo que 10 veces porque no lo puedo creer", relata.

Moncayo defiende su proyecto: sostiene que el promedio de construir sus carros reciclados es de entre 18 y 20 mil dólares, frente a los por lo menos 32 mil que costaría comprar los carros chinos. Además, afirma, su plan es reciclar los vehículos a gasolina que el Estado ya no usa, para darles por lo menos cinco años más de vida útil.

Moncayo defiende su proyecto: sostiene que el promedio de construir sus carros reciclados es de entre 18 y 20 mil dólares, frente a los por lo menos 32 mil que costaría comprar los carros chinos a los que les suma una cifra similar por impuestos que el Estado deja de recibir.

Además, afirma, su plan es reciclar los vehículos a gasolina que el Estado ya no usa, para darles por lo menos cinco años más de vida útil. 

Moncayo cree que la chatarra que tiene el Estado se puede "revivir" y volverla a usar, en lugar de importar miles de carros chinos. 

El inventor sostiene que el Gobierno pudo dar empleo a miles de personas en el país, al implementar su proyecto de vehículos reconvertidos en eléctricos.  Para ello, asegura, se debió cerrar las importaciones de vehículos. "Ignoraron mi proyecto, sin que estén claros los motivos".

El inventor que se coló en Yachay

Conocedor de que se iba a realizar una feria en Yachay, el médico sostiene que intentó que el "Yachay Tech" le diera espacio para presentar su proyecto. Pero, asegura, le dijeron que debido al auspicio económico de Toyota, Yachay no quería darle un lugar en el evento. Finalmente, Moncayo prácticamente se "coló" en el evento, y logró estacionar su vehículo en el parqueadero de Yachay, en donde contactó inicialmente con funcionarios de Correos del Ecuador. 

Según Rogelio Moncayo, no hubo interés en Yachay por la ciencia nacional, y el proyecto de la "Ciudad del Conocimiento" estaría demasiado comprometido con los intereses extranjeros. 

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