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23 de Marzo del 2020
Historias
Lectura: 16 minutos
23 de Marzo del 2020
Redacción Plan V
Coronavirus: así luchan los médicos que están en la primera línea de batalla
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Foto referencial

 

Los médicos, internos rotativos y personal de salud van a la batalla contra el coronavirus, sin balas ni protección. El testimonio de médicos, recogido por este portal, pone en evidencia que los recursos son escasos, no llegan y si llegan no los muestran. El personal se tiene que comprar sus propios equipos, y lo poco que hay se reparte de acuerdo a estrictas necesidades.

Los médicos sienten temor de hablar de la falta de insumos para la emergencia. No todos, el médico Iván Cevallos Miranda puso una denuncia en sus redes sociales, contando que el director administrativo del Hospital Carlos Andrade Marín, HCAM, del IESS, Julio Miranda envió una comunicación, que no ha sido desmentida, al personal del Hospital. En esta, el funcionario advertía que cualquier información falsa que salga en redes sociales o medios de comunicación sería denunciada a la Fiscalía General del Estado, por alterar la seguridad nacional. La comunicación advertía que esta era una orden del presidente de la República, Lenín Moreno.

Iván Cevallos Miranda, quien reclamó por la falta de insumos y equipos para luchar contra la epidemia.

El doctor Cevallos decía en sus redes que "parecía que esos tiempos habían quedado atrás, pero no. Una de las armas de los totalitarismos fue justamente callar al que piensa, porque pensar es un delito cuando la ruta torcida requiere silencio. Si los médicos no habríamos levantado la voz, no habría existido reacción -aunque sea todavía de palabra- por parte del Vicepresidente. Si los médicos nos hubiésemos callado, ya se habrían gastado unos cuantos millones en shows. Si los médicos no habríamos puesto la alerta, ya estarían comprados los reactivos más caros para el diagnóstico del SARS-CoV-2. Si hoy nos callamos, la compra a dedo de la cloroquina y la azitromicina se ejecutará, haciendo negocios turbios con los fondos públicos. Como esa es la realidad, entonces nos amenazan y utilizan a la Fiscalía como instrumento de su prepotencia, máscara detrás de la cual se oculta el rostro de terror frente a la verdad".

La reacción del director del IESS tenía que ver con las denuncias de los operadores de salud en los hospitales públicos y de la seguridad social. Ellos habían realizado plantones fuera de las casas de salud para exponer que estaban trabajando contra el coronavirus sin los equipos e insumos médicos recomendados por la Organización Mundial de la Salud, OMS. La entidad global recomendaba que se usaran mascarillas N-95, batas quirúrgicas, guantes, gafas con protección lateral, gorras para tomar muestras y etender a los pacientes.

La denuncia en redes de los médicos provocó la reacción del vicepresidente de la República, Otto Sonenholzner, quien en su cuenta de Twitter y públicamente pidió a la entonces ministra de Salud, Catalina Andramuño, que vigilara que en todos los hospitales se atendiera adecuadamente los requerimientos de los médicos. La ministra respondió, también en Twitter, que todos los hospitales habían recibido las asignaciones para la emergencia, y que estaba vigilante de que se hiciera buen uso de los recursos. Lo hizo acompañando videos suyos y de su equipo visitando los hospitales. Este cruce de tuits puso en evidencia un rompimiento entre la segunda autoridad del país y la responsable sanitaria frente a la crisis. Días antes, este portal había publicado un informe sobre las dificultades empresariales para importar los insumos para la emergencia y la denuncia de que desde el 4 de febrero, mes y medio antes de que la crisis estallara, no se había hecho adquisición alguna de insumos médicos. 

El cruce de tuits entre el vicepresidente y la ministra de salud puso en evidencia un rompimiento entre la segunda autoridad del país y la responsable sanitaria frente a la crisis.

Días más tarde, la presión de los operadores de salud y en las redes sociales sobre la escasez de insumos médicos, la falsa información de que se habían contratado, desde el MSP, 2 millones de kits de diagnóstico contra el coronavirus y la difusión también falsa de laboratorios privados provocó que el presidente Moreno pidiera la renuncia a Andramuño. La ministra se fue denunciando a su vez que no había recibido los recursos suficientes para la emergencia.


El Hospital Carlos Andrade Marín, del IESS, en el centro de Quito. Foto: Archivo PlanV

Estamos en primera línea, sin protección

Pero el drama de los médicos no quedó ahí. Uno de los epecialistas que están enfrentando al virus dijo a Plan V, a condición de anonimato para evitar represalias, que "todos tenemos temor"de hablar. Estamos seriamente amenazados, incluso por nuestros compañeros, dijo. "Nadie tiene claro la cantidad de insumos que tenemos y por ahora tenemos escaso personal. Pero, además, ahora nos van a quitar a los internos, que son el pilar de este país, porque no existen médicos residentes y aquellos sostienen el sistema de salud. Nos dicen que son dos meses que vamos a estar abastecidos y lo dudo, por la cantidad de personas afectadas que vemos.  No dan cifras exactas ni a todos nos han dado los insumos. Nadie quiere hablar. El sistema de salud está hecho pedazos, lo hicieron pedazos en el transcurso de estos meses. (La ministra) Andramuño sacó más gente de la que debía por órdenes de no se sabe quién. Indispensables o no, los que salieron sostenían el sistema, que de por sí es una red compleja que ahora se intenta reparar y no hemos escuchado que se vayan a hacer nuevas contrataciones".  

La situación se puso tensa dentro de los hospitales. Por el momento, el MSP tenía un hospital que estaba manejando el tema del Covid, pero las camas no tardaban en llenarse. Los casos han ido aumentando, y aunque la mayoría son leves, el crecimiento continuo hace que la posibilidad de tener casos complicados sea mayor. A esto se suma la carencia de insumos. Según los médicos, a pesar de los anuncios al lunes 23 de marzo aún no se habían desembolsado los recursos económicos desde Finanzas. Pero con la salida de Andramuño, algo había cambiado: había más claridad en las autoridades sobre cómo ocupar los recursos y las estrategias contra el virus, pero terapia intensiva aún no tenía insumos, por ejemplo las mascarillas N-95 no estaban disponibles para todos.  La información llega a medias, porque aún las autoridades son prudentes hasta tener el dinero en la mano. Los médicos creen que es un poco tarde, que es difícil este momento conseguir insumos como las mascarillas N-95.

"El tema de no viene de ahora, y eso hay que  estar claros. Viene de mucho más atrás, cuando se empezaron a hacer recortes en el sistema de salud. Creo que la ministra anterior le dio empuje a las cosas, pero tenía un enfoque más político. Pero llegó la ministra Andramuño y simplemente cumplió los lineamientos del Gobierno para hacer recortes al sistema de salud. A nosotros nos recortaron dos médicos y nunca volvieron a recontratar. Ahora estamos dando patadas de ahogado para subsanar esto, y estamos contrarreloj.  En un mundo en el cual hay carencia de equipos e insumos de salud. Esto tenía que haberse resuelto antes y no se hizo. Ahora se nos viene un recrudecimiento. Los médicos temen hablar por represalias. No uso mi nombre porque hubo amenazas de parte de autoridades y de nuestros compañeros. Hay una carencia de sensatez. Quien no teme nada, quien no tiene miedo simplemente lo demuestra, pero las autoridades están dando largas para subsanar. Ahora empezaron a hacer contrataciones, y no sabemos. Están contratando médicos, pero no son muchos, y los pocos insumos van para el personal que está en contacto con los pacientes. Yo creo que se está tratando de aguantar para destinar los recursos a quienes están tratando o tratarán el Covid, pero el punto es que vamos a tener demasiados casos y no vamos a distinguir cuál es cuál y ahí es cuando los médicos vamos a estar expuestos. Esto va a pasar en poco tiempo, porque está ocurriendo en España e Italia. No es despreciable que 2300 médicos estén contagiados y que hayan muerto 14 médicos en Italia y la estadística lo dice: en zonas de Italia los que más se han contagiado son los familiares de los médicos. Es casi el 30% del total. En Guayaquil ya hay 24 médicos contagiados. Hay una colega en Quito. Esto será normal porque estamos en la primera línea de batalla".

El otro problema que preocupa la personal médico que está en primera línea es el tema de los internos. Son los más vulnerables porque están todo el tiempo, ellos llevan sus propias mascarillas, sobre todo las N-95, las compran ellos mismos.

Al hacer un censo sobre dónde están los insumos, los médicos reciben respuesta ambiguas; los funcionarios les dicen que sí hay pero no se los muestran, tampoco hay abastecimiento de gafas, por ejemplo. Las pruebas de testeo no hay suficientes, solo se hace testeo en algunas personas y no se puede asegurar si se está tratando o no con un contagiado porque son asintomáticos. El nuevo ministro de Salud, Juan Carlos Zevallos, dijo en la mañana del 23 de marzo que en esos días llegaróna 200 mil pruebas de diagnóstico. 

El otro problema que preocupa la personal médico que está en primera línea es el tema de los internos. Son los más vulnerables porque están todo el tiempo, ellos llevan sus propias mascarillas, sobre todo las N-95, las compran ellos mismos. El Estado solo se las da a quien está tratando a un caso confirmado de Covid, porque las están reservando. Es decir, se trata de un recurso escaso que se administra desde la más absoluta necesidad, pero con ello se deja desprotegidos a los internos rotativos, que están en la primera línea de batalla. Entre el personal médico y de salud, lo de las carencias es un secreto a voces. Hay un carencia de todo, de respiradores, por ejemplo. Esto es cuestión de vida o muerte, estos equipos dan un soporte vital. Y aunque están conscientes de que la necesidad de respiradores es un problema mundial en el país tampoco se ampliaron las salas de terapia intensiva. A ello se agrega el material de limpieza, todo lo que implica manenar una sala de terapia intensiva.  Y los gremios tampoco dicen mucho: creen los médicos que muchos están callados porque están bajo amenaza. Hay epidemiólogos que fueron sacados del servicio, gerentes de hospitales que fueron retirados, porque dijeron que no se podía seguir trabajando así. 

En cuanto a los internos, una carta de rectores de universidades y decanos de facultades de Medicina dirigida el Vicepresidente de la República y otras autoridades plantearon su oposición a que los médicos internos, que están en la última fase de su formación profesional, sean retirados de las actividades hospitalarias. Las autoridades universitarias consideraron que los internos, a pesar de ser aún estudiantes, han cumplido el 90% de su formación y brindan un aporte fundamental en la batalla contra la epidemia. Aunque exigieron la debida protección, los rectores y decanos sostuvieron que su colaboración altruista es un aporte insustituible en la lucha sanitaria contra el Covid 19.

Carta de los rectores y decanos de medicina apoyando que los internos permanezcan en los hospitales. Ver el PDF

Las carencias en lo público se pueden replicar en lo privado. El sector tiene recursos pero siempre serán limitados ante la magnitud de los contagios, según dicen los médicos. La crisis es demasiado grave, sobre todo en terapia intensiva. La disposición este momento es que los hospitales y clínica privadas no pueden recibir a pacientes con coronavirus, estos solo pueden ir al sector público. Para los médicos es una medida correcta, pero no se sabe hasta cuándo el sistema público de salud pueda sostener esta situación. Con un sistema lleno de carencias, todos vamos a estar expuestos, dicen. Si no se logra contener el virus es muy difícil. Toda esta crisis sanitaria, a escala global, dicen, nos debe hacer apreciar la suprema importancia de tener un adecuado sistema de salud, público y privado, que permita el acceso democrático a todos los habitantes del país. "Si no apreciamos eso probablemente esto nos estalle en la cara. En el gobierno anterior se atacó y desprestigió a los médicos. Muchos médicos especialistas salieron en los últimos diez años y el gremio quedó disminuido, dividido, y no veo que se quieran juntar para hacer las cosas como corresponde, sobre todo en defensa de la salud. Tenemos un sistema muy débil, que no tiene la capacidad de acoger otras patologías adicionales. Está saturado. Es como si tuvieses una jarra, esa es la cantidad de personas que están contagiadas con Covid, y la capacidad del sistema de salud es un vaso y tiene que aguantar todo eso; pero ya un 50% del sistema ya está ocupado. El momento que se agrega esa jarra de contagiados, todo el sistema se desborda y eso afecta a todos. Pero hay que renocer que las medidas de contención tomadas por el Gobierno están bien. Sobre todo en Quito. Aislar a la gente ha reducido el Covid, sobre todo en Quito. Esperemos que esto ayude a contener las cosas, pero no en Guayaquil. Pero no podemos negar que si no se contiene Guayaquil no se puede contener al país. Eso pasó en China, porque se está desbordando en Guayaquil hacia un sistema que tiene carencias y quienes van a recibir el primer impacto son los médicos y el personal de salud. Por ahora todo está maquillado, hay miedo de hablar, lo que sí es cierto es que muchos de nosotros estamos comprando los propios equipos de protección, sobre todo mascarillas y gafas, pero no sé hasta cuando, será hasta que estalle". 

 

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