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3 de Abril del 2020
Historias
Lectura: 11 minutos
3 de Abril del 2020
Pablo Andrés Martínez* razonpublica.com
Los cuatro pilares de la respuesta a la pandemia
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Colombia puede aprender de la experiencia de países asiáticos y europeos. ¿Qué hizo cada uno, cómo lo hizo y cuáles fueron los resultados?

Artículo publicado originalmente en razonpublica.com

Colombia en cuarentena

Mientras que los investigadores de todo el mundo buscan una alternativa farmacológica para reducir las complicaciones o crear de una vacuna contra el virus, la pandemia global de COVID-19 lleva a Colombia a embarcarse en un ejercicio inédito de aislamiento doméstico o “cuarentena”. Esta cuarentena se acompaña de otras tres medidas:

  • Cambios de comportamiento imperativos para la población, como el distanciamiento social y el lavado de manos;
  • Aislamiento temprano de los casos sospechosos y confirmados; y
  • Seguimiento de campo de las cadenas de contagio de esos casos.

Justamente esos cuatro son los pilares de la respuesta de distintos países a la pandemia.

Aun así, hay diferencias que se deben a que cada Estado las aplica a ciudadanías particulares, con políticas operadas por sistemas de salud diversos, y economías con distintos grados de desarrollo tecnológico.

Pandemia y tecnología

De hecho, una de las características fundamentales de esta pandemia ha sido la mediación de estos cuatro pilares por la tecnología.

Para lograr los cambios de comportamiento, por ejemplo, se ha hecho uso de redes sociales y aplicaciones que permiten el envío repetido de mensajes para garantizar el distanciamiento social y el lavado de manos.

Por su parte, el uso de pruebas clínicas —desde cámaras de calor hasta secuenciación del ADN de los virus— busca la identificación temprana de casos y la protección de familiares cercanos y equipos de atención.

El manejo del Big Data y las redes de teléfonos móviles con tecnología GPS han facilitado el seguimiento de cadenas de contagio, y con ello el desarrollo de un monitoreo epidemiológico cada vez más cercano a los tiempos reales.

Finalmente, Internet, con su sinnúmero de posibilidades, ofrece una gran cantidad de recursos para que las personas en aislamiento busquemos tranquilidad o aumentemos la ansiedad.

Teniendo presente esto, es posible comprender las diferencias de uso de cada uno de los pilares en diferentes países por donde el virus ha ido circulando.

Le recomendamos: Guía para entender y combatir la epidemia de ‘fake news’ en la era del coronavirus

La respuesta en los países asiáticos

Para reforzar los cambios comportamentales, China aplicó señalizaciones para facilitar el distanciamiento —puntos específicos donde las personas debían ubicarse, por ejemplo, en los ascensores—. Además:

  • Aplicó un sistema de aislamiento estricto de casos haciendo uso de cámaras de calor;
  • Monitoreó los posibles contactos de un caso positivo a través de redes; y
  • Desarrolló un dispositivo de visitas domiciliarias a personas que presentaban síntomas durante el aislamiento doméstico.

En el caso latinoamericano, aún es muy pronto para hacer observaciones.

Corea del Sur retomó aprendizajes de la experiencia china, pero además se hizo notorio en el panorama mundial por la aplicación de pruebas diagnósticas en forma de tamizaje poblacional.


El seguimiento por medio de la tecnología ha sido muy útil para rastrear las líneas de contacto de los contagiados de COVID-19

Es decir, aplicó la prueba de forma general a grupos de población en una localidad específica. Esto le permitió identificar la densidad de casos, tener una aproximación al número de contagiados, y así aplicar medidas de distinto grado de acuerdo con estas aproximaciones.

Estas dos experiencias influyeron sobre las respuestas del resto de países asiáticos. Como es de esperar, no todos los países cuentan con la misma tecnología de China o Corea del Sur, así que adaptaron su respuesta y tuvieron resultados más o menos exitosos.

Dichos resultados han dado pie a una variedad de hipótesis, que en este “experimento natural” aún son imposibles de descartar.

Europa y Estados Unidos

La pandemia llegó a Europa justo cuando se estaba dando la discusión sobre esas hipótesis. La idea de un excesivo disciplinamiento y el ejercicio de una hipervigilancia dio pie a debates y agravó el temor del retorno a los autoritarismos, realidad que recorre hoy el debate público. Esto llevó a que los países europeos llevaran a cabo los pilares de maneras diversas.

En Italia se puso en marcho una versión laxa. Allí tardaron en tomar decisiones y eso llevó a un pico de enfermedad que hizo colapsar los servicios de salud. Solo cuando ya era evidente el colapso, se hizo una aplicación estricta del aislamiento doméstico, que ha permitido que actualmente disminuyan los contagiados. España tomó una vía semejante, aunque, mirando el espejo de Italia, tomó algunas decisiones más temprano. Los resultados aún están por verse.

Alemania, más rigurosa, centró la respuesta en la regulación de los comportamientos, acompañada por el uso de pruebas en poblaciones foco, aplicando el consiguiente monitoreo epidemiológico, así como un aislamiento doméstico temprano. Hasta el momento parece ser que este manejo ha evitado el colapso de su sistema de salud, pero los próximos días serán claves para evaluar esta experiencia.

El Reino Unido, en un comienzo, intentó aplicar un modelo cuyo objetivo es lograr una inmunidad natural de rebaño. Este consiste en dejar avanzar la historia natural de la enfermedad, es decir, exponer a la mayor parte de la población al nuevo virus, esperando que esta adquiriera la respuesta natural de inmunidad.

Al tiempo, los recursos se centraban en el monitoreo epidemiológico de la población de riesgo: población con enfermedades de base y adultos mayores. La estrategia cambió después de un intenso debate de orden jurídico, ético, político, epidemiológico e inmunológico y del aumento de casos, que hacían prever un colapso del National Health System (NHS).

Estados Unidos es un caso particular. Tradicionalmente un líder en las respuestas a las amenazas globales de salud —las cuales llegaban a ser consideradas amenazas a la seguridad nacional—, ha optado por una política bastante laxa en el orden nacional. La respuesta ha quedado en buena medida en manos de los diferentes estados y distritos.

Esto ha llevado a que actualmente Estados Unidos sea el país con mayor número de contagiados en el mundo. El pronóstico es bastante malo si no se hace un viraje pronto.

En el caso latinoamericano, aún es muy pronto para hacer observaciones. Para eso serán necesarios unos días más.

Lea en Razón Pública: Geopolítica del coronavirus en América Latina y el Caribe

Los aprendizajes

Como dije antes, existen cuatro pilares de la respuesta de los países a la pandemia.

Colombia en principio los está adoptando, pero lo importante aquí es que puede haber resultados distintos dependiendo de la forma y circunstancias como cada medida se lleva a cabo en determinado país:

  • Cambios comportamentales. Lograr cambios en el comportamiento de los ciudadanos es un reto. Implica atender la percepción del riesgo en diversas poblaciones, utilizar los mensajes y canales apropiados y tener un buen soporte tecnológico para hacerlos llegar a la gente.

Uno de los aprendizajes más valiosos es el del aislamiento preventivo y el seguimiento epidemiológico

Además, como dice la experiencia asiática, es necesario brindar elementos de referencia como en el caso de distanciamiento, facilitar insumos como lavabos para el lavado de manos, e incluso generar incentivos para la práctica de estos.

  • Aislamiento de casos sospechosos y confirmados. Es evidente que hay que garantizar el apropiado aislamiento de estos casos. Pero el efecto de la medida depende del tipo de pruebas y de cómo se utilicen.

Una cosa es el uso de la prueba como confirmación de caso, otra como identificación de caso sospechoso, y otra como tamizaje o barrido poblacional. China hizo uso de la cámara de calor para identificar sospechosos, Corea de pruebas rápidas para tamizaje, Colombia hace uso de estas como confirmatorias.

Los resultados de estos usos deben ir de la mano de una toma de decisiones con alcance variable, de conformidad con los protocolos establecidos.

La idea de un excesivo disciplinamiento y el ejercicio de una hipervigilancia dio pie a

  • Seguimiento de campo/Monitoreo Epidemiológico. Distintos usos de prueba implican un seguimiento y monitoreo diferente. Si hacemos uso de pruebas confirmatorias, es obvio que el seguimiento y monitoreo será a cadenas individualizadas de contagio a partir del caso; si, por el contrario, es de sospecha, serán cadenas más grandes, así como en los tamizajes. La capacidad de hacer estos debe ir ligada a las capacidades de inteligencia epidemiológica de los sistemas de salud de los distintos países.
  • Aislamiento doméstico o “cuarentena”. El aislamiento no consiste únicamente en el encierro de la ciudadanía, sino en un conjunto de actividades asociadas a las cuales los sistemas de salud deben dar respuesta.

El seguimiento de sintomáticos, la visita domiciliaria como búsqueda activa de casos, la georreferenciación de las poblaciones de riesgo, entre otras, hacen parte de la estrategia. Una parte importante de casos en diferentes países han sido diagnosticados en domicilio, reduciendo la necesidad de acudir a los servicios de salud y el riesgo de su colapso.

Un aprendizaje central es que los cuatro pilares deben estar articulados. De lo contrario, constituyen las porosidades por los cuales se incuban nuevos ciclos de contagio.

Pensar en Colombia

La respuesta a la pandemia COVID-19 implica un ejercicio de gobernanza, no solo del sector salud sino del Estado como un todo. Pero también implica una evaluación de lo que se ha construido como nación históricamente. Es reto y balance, y como tal obligará a tomar decisiones con información incompleta en escenarios muchas veces ignorados, creando respuestas novedosas en corto tiempo.

Los esfuerzos deberían enfocarse en pensar cómo articular estos pilares, los vacíos existentes, las capacidades necesarias para su operación, y las formas de seguimiento.

* Médico cirujano, especialista en Economía, magíster en Antropología Social, candidato a Doctor en Salud Pública, socio y asesor técnico de Sinergias Alianzas Estratégicas para la Salud y el Desarrollo Social. pmartinez@sinergiasong.org

 

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