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14 de Junio del 2016
Historias
Lectura: 11 minutos
14 de Junio del 2016
Redacción Plan V
Cuenca: una violenta incursión policial a la cárcel

Foto: Presidencia de la República

Toma aérea del Centro de Rehabilitaciòn Social de Turi, Azuay.

El último día de mayo del 2016 hubo una violenta incursión policial en la cárcel de Cuenca. Según una denuncia presentada por cuatro detenidos, y patrocinada por la Defensoría Pública, hubo abusos de autoridad, maltrato físico y psíquico y amenazas. Esta es la historia.

Cuatro presos del Centro de Rehabilitación Social, de Turi, Azuay, presentaron una denuncia ante las autordades pertinentes, y pidieron una inspección urgente a esa cárcel por actos de violencia qeu, según los internos, fueron provocados por un contingente de la Policía Nacional. Los denunciantes están acompañados legalmente por dos abogadas defensoras de la Defensoría Pública. Este es el contenido de la denuncia: 

"El día martes, 31 de mayo de 2016 aproximadamente a las 10h00, los miembros del grupo UMO, policías de camuflaje y miembros del GIR ingresaron al Pabellón de Mediana Seguridad "JC", en un número aproximado de 80 miembros . Sin haber indicado para qué ingresaran, empezaron a pegar a la gente que deambulaban por los pasillos y gritaban  "salgan todos al patio", razón por la cual presumimos se trataba de una requisa.

"Se dirigieron al tercer piso. Ahí ingresaron a las celdas y sacaban a los internos mediante golpes con tolete y propagación de gas pimienta. Nos hicieron colocar boca abajo y nuevamente nos pegaban en las nalgas, ya en el piso. Ahí nos dijeron que no nos atreviésemos a mirarlos; que no teníamos ningún derecho y que tenían "autoridad de desaparecernos". Aseguraron que lo que estaban haciendo tenia luz verde del Director del CRS-TURI, de la Ministra de Justicia y del Ministro de Interior. Que ese era el trato que nos merecemos, porque los derechos humanos no son aplicables a nosotros.

"En la aparente requisa destruyeron todo cuanto pudieron: instalaciones eléctricas, colchones indispensables para nuestro vivir, artesanías..."

"Acto seguido  empezaron a decir: "esta es la presentación del nuevo grupo UMO", "no somos sus amigos, así les va a ir si se portan bien y si se portan mal les va peor. Ustedes son escoria, el desecho de la sociedad y quien manda aquí somos nosotros, están en el infierno". Todo esto ocurría mientras nos seguían golpeando. 

"En la aparente requisa destruyeron todo cuanto pudieron: instalaciones eléctricas, colchones indispensables para nuestro vivir, artesanías, etc. No hubo consideración a las personas enfermas, o tercera edad; apenas tres se salvaron, (alegando que tenía una enfermedad terminal, el otro estaba operado de la pierna, y un asmático). Todos los demás fueron agredidos, incluyendo a los Agentes de Seguridad Penitenciaria ASP. Al agente de apellido Baños lo agarraron del cuello y lo amenazaron por considerar que es nuestro amigo. Trataron de esposarlo y le quitaron las llaves para tener acceso a todas las áreas.

"Mientras todo esto sucedía, el personal administrativo del CRS se encontraba dentro del pabellón cumpliendo con sus labores diarias. Entre ellos: el trabajador social Hugo Alvarado, Merci Coronel y la psicóloga del MJDHC cuyo nombre desconozco. Ante el pedido de auxilio de los internos, por gritos que provenían desde el tercer piso donde empezó la golpiza, ello intentaron subir a socorrerlos. En el momento que la psicóloga del Ministerio y el Lic. Hugo Alvarado trataban  subir al tercer piso, la policía lanzó gas lacrimógeno, lo cual les impidió llegar hasta su destino, amenazando incluso la vida de los funcionarios antes indicados.

"Ante esta situación, los internos que se encontraban en el patio, ansiaban subir para ayudar a los compañeros y las puertas del patio estaban cerradas. Inmediatamente los ASP procedieron a evacuar a los funcionarios, porque la situación se convirtió en un caos.  Los miembros del UMO al ver tal cuadro, respondieron con amenazas, tales como: "ya bajamos por ustedes", "a ustedes les va a ir peor", "van a aprender a respetarnos".

"Inmediatamente estos bajaron al segundo piso dejando encerrados a las PACL -Personas Adultas en Conflicto con la Ley, según la nueva terminología arcelaria- en el tercer piso, después de propinarles un trato degradante, humillante; pues antes de hacerlos ingresar a las celdas los policías caminaron sobre ellos, presionándolos la cabeza y las coyunturas de las extremidades. Luego exigieron que se desnuden y saltaran haciendo sapitos, que se pusieran en cuatro para observarles el ano, les decían: "mujercitas, este es el trato que van a recibir de parte de notros siempre". Hacían que gritaran en conjunto y en contra de su voluntad las cosas que ellos les instruían como "¿quieren al grupo UMO? Y la respuesta debía ser sí. De no responder afirmativamente éramos golpeados.

"Cuando otros internos tosían o estornudaban por la asfixia del gas, los miembros de la policía burlándose decían "esto es bueno para la gripe" tirándoles más gas. Debido a la presencia del gas algunos internos quemaron los colchones y los cartones ya que nos ayuda apaciguar sus efectos.

"Dos internos otavaleños fueron amenazados con cortarles el cabello, pues a criterio de los policías parecían mujeres, sin respetar su identidad cultural".

"Dos internos otavaleños fueron amenazados con cortarles el cabello, pues a criterio de los policías parecían mujeres, sin respetar su identidad cultural. No sentían consideración alguna ante el pedido de los compañeros de que no se los golpeara más. Una vez terminado el maltrato en el tercer piso, encerraron a todos y bajaron a la segunda planta, con la misma consigna de que ellos eran la autoridad y repitiendo el mismo trato los agredieron.

"Los miembros de la policía gritaban a viva voz, en forma de represalia para los líderes del pabellón: "dónde están los representantes, los que hablan por ustedes", asumiendo que tenían algo en contra de nosotros,  quienes representamos al pabellón.  Después de la paliza en el segundo piso, cuyas características son similares a las relatadas en líneas anteriores, procedieron bajar a la primera planta. Intentando ingresar al patio,  los internos que estábamos encerrados en este lugar nos acercamos a hablar con ellos detrás de las rejas, exigiendo explicaciones del por qué los golpes a las personas, ya que hasta el momento no existe motivo ni justificación aparente para tal agresión, a lo que no nos dieron respuesta.

"Aseguraron que nosotros no fuimos su blanco porque estaban cansados, sin embargo debo confesar que en ese momento en el patio se encontraba con nosotros un compañero de nombre John Alberto Quiñonez Quiñonez, quien ante las circunstancias del maltrato del que estaban siendo víctimas nuestros compañeros optó por recolectar el excremento que se encontraba en fundas de basura debido a la falta de agua potable del fin de semana, las baterías sanitarias no se podían utilizar y los internos prefirieron hacer sus necesidades en fundas plásticas a fin de no contaminar los sanitarios. El compañero en mención mezcló los excrementos con agua y se embarró en estos y les decía a los miembros de la policía que a él no lo van a golpear sin ningún motivo. Que aquel que se atrevía a acercarse lo iba a hacer comer excremento.

"Ante estas amenazas, y al observar que tenía un balde en la mano lleno de esta sustancia decidieron retirarse. Cabe recalcar que en la supuesta requisa los miembros del UMO se llevaron toda clase de objetos: artesanías elaboradas con el sacrificio de nuestros compañeros, material de trabajo de los talleres,  objetos autorizados por el mismo Director del Centro de Rehabilitación Social como son zapatos especiales para personas con algún tipo de discapacidad o enfermedad.

"Las secuelas de este altercado son realmente graves por el maltrato físico propinado. Las huellas de golpes y heridas se notan en las manos, brazos, espalda, piernas, tórax, nalgas".

"Las secuelas de este altercado son realmente graves por el maltrato físico propinado. Las huellas de golpes y heridas se notan en las manos, brazos, espalda, piernas, tórax, nalgas. Inclusive algunos compañeros quedaron inhabilitados de bajar a recibir sus alimentos. Ante esta situación los miembros de seguridad penitenciaria, (después que la policía abandonó el pabellón), como un acto de misericordia, permitieron la salida de tres internos para que denunciaran ante las autoridades del CRS.

"Todo este problema duró alrededor de cuatro horas y media. A la salida de los internos para pedir que las autoridades  hicieran algo al respecto, el director del CRS en compañía del Coordinador del área de mediana seguridad Sebastián Pezantes, y de otros funcionarios, fueron testigos de las lesiones de los internos. Fue el mismo Director quien documentó, con fotografías tomadas en su celular, todo el maltrato físico que recibieron los internos. Inmediatamente el Director ingresó al pabellón para hablar con nosotros, sin resguardo policial, por lo queremos resaltar que no existe peligro alguno para que autoridad alguna ingrese al pabellón.

"En el patio de mediana seguridad, el director del Centro de Rehabilitación Social de Turi se dirigió hacia nosotros explicando que él no tenía nada que ver con dicha autorización de golpear a los internos, como la policía aseguraba. Dijo que tomaría las medidas pertinentes del caso y se retiró. Nuestra preocupación va en razón que con el paso del tiempo las evidencias físicas desaparezcan y esto quede en la impunidad, lo ideal es tener una respuesta inmediata en protección de nuestros derechos". 

La denuncia presentada no ha sido comentada por el ministerio de Justicia. 

 

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