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30 de Julio del 2018
Historias
Lectura: 16 minutos
30 de Julio del 2018
Susana Morán
Desaparecidos: ‘Michelle Montenegro no puede ser una estadística más’

Fotos: Luis Argüello

Michelle en una imagen de 2015 (al fondo) durante una marcha con la Asociación de Amigos y Familiares de Desaparecidos en Ecuador.

 

La profesora quiteña Michelle Montenegro cumple este 5 de agosto dos meses como desaparecida. Su caso ha pasado por varios tropiezos. Desde el cierre de la fiscalía que lleva la investigación hasta que una telefónica entregara datos erróneos sobre el registro de llamadas de la joven de 26 años. Sus dos hermanas y su madre narran su búsqueda que incluye un mapa en su casa y rutinas que no paran los fines de semana.

Michelle es maestra de inglés desde hace más de tres años. Ha estudiado también lenguas como italiano y francés. La familia tenía una academia de idiomas y ella colaboraba con la educación de los niños. Se graduó en la Universidad Central y tiene un licenciatura en Turismo Histórico. Ha viajado por todo el país. Hace voluntariado. Durante los veranos, da talleres de arte a niños de entre 5 y 10 años en los barrios del sur de Quito. Le gusta mucho la danza contemporánea. Hace artesanías; utiliza hilos para hacer pulseras y collares. Antes de su desaparición, trabajaba en un colegio en Conocoto.

Ella salió el martes 5 de junio de la casa de un familiar en la Armenia 2. Sin su celular ni sus documentos. Como cuando alguien sale a la tienda. Solo llevó su monedero. Asumimos que fue a comprar algo. Mi mamá es la que fue primero a la tienda y entonces ella le pregunta a Michelle si quería algo y le dice: ‘no te preocupes’. Pero según palabras del guardia, atrás de mi mamá salió Michelle. El guardia es quien confirma que solo tenía su monedero.

Salió cerca de las 13:00 y desde ahí no hemos tenido rastro de ella. Hemos preguntado en todos los locales cercanos. Pero no llegó a ninguna tienda, frutería, panadería o farmacia. Mi mamá después de volver a la casa salió enseguida a buscarla. Revisamos las cámaras en la zona comercial y solo se ve a mi mamá. Pero jamás se ve pasar a mi hermana. Es decir, ella nunca llegó a la tienda si es que esa fue su intención. De la casa a la tienda son dos cuadras. Desafortunadamente del conjunto del que salió mi hermana las cámaras que dan a la parte externa están dañadas. No hubo ningún registro de su salida. Solo tenemos las palabras del guardia, que es quien le abre la puerta.

Ella estaba con un jean azul; sus zapatos eran deportivos y su camiseta tipo bividí, ambos de color verde aceituna; su chompa era negra y tenía capucha. Ese día ella tuvo una cita en el doctor, pues un mes antes tuvo una operación en el ojo. Por eso ella tenía un parche, pero este parche podía sacárselo dos días después. Su ojo estaba totalmente tapado con una gasa y cubierto con esparadrapo. Vino a la casa por reposo y no trabajó porque tenía permiso médico. Según lo que nos dicen los doctores, y algo en que hacemos énfasis, es que puede ya no estar con el parche.


La familia de Michelle salió a protestar el pasado 21 de julio durante la marcha por los desaparecidos. Aún esperan la respuesta del Gobierno a esta acción.

 

Michelle Montenegro ha sido buscada en la Armenia, Guápulo, Guangopolo y se hizo levantamiento de información en San Rafael. El último rastreo fue el lunes 30 de julio en el Valle de los Chillos. La Comisión Ocasional de Personas Desaparecidas de la Asamblea y la Defensoría del Pueblo son veedores del caso. La familia de Michelle también se reunió con la vicepresidenta María Alejandra Vicuña.

Nosotros nos dimos cuenta que Michelle no estaba a los 10 minutos. A los 30 minutos de su desaparición llegó mi hermana para buscarla. Llamamos a su novio, pero nunca tuvieron una cita. Michelle no saldría sin avisar. En nuestra familia siempre sabemos dónde está cada uno. Y más Michelle porque es la última hermana. Ella a pesar de ser independiente siempre avisaba a donde iba.

De inmediato empezamos a buscarla por las zonas aledañas y llamamos al 911. Nos informaron que debíamos acudir a la Dinasen. Mis padres regresaron a su casa porque pensaron que quizá ella podría estar allá. Fuimos a las terminales terrestres. Al día siguiente pusimos la denuncia en la Dinasen de Sangolquí, pero la Armenia 2 aún pertenece a Quito así que tuvimos que ir hasta la Dinased en San Carlos. Y lanzamos la alerta por redes sociales de que la estábamos buscando.

En una de las primeras llamadas que recibimos nos dijeron que fue vista en el puente de Guápulo. Fuimos con un agente de la Dinased y la familia. Preguntamos a algunos vecinos y no la habían visto. Se hizo la búsqueda en Guápulo con la hipótesis de que ella se habría hecho algo. Pero nos sonaba bastante lejana esa posibilidad. La búsqueda se hizo incluso con drones, pero no se encontró nada. Revisando las cámaras de Ojo de Águila tampoco se la ve.

También nos llamó una vecina que dijo que la vio salir del conjunto de mis papás y subirse en un taxi. Pero jamás las cámaras registraron eso. Hemos recibido llamadas que la han visto por la Maná y hasta en Santo Domingo. Pero son versiones vagas porque cuando se les pregunta particularidades de su rostro no saben o nos dicen ‘la vi de lejos’.


Una de las aficiones de la joven maestra es la danza contemporánea. En la Universidad Central estudió Turismo Histórico. En las imágenes se observa sus presentaciones de baile y el retrato que uno de sus alumnos de escuela le dibujó. Ella es profesora de niños desde hace tres años.

Pegamos afiches de ella por todo el barrio de la Armenia. En este sector se ha levantado información, sin resultado. La Fiscalía ha tomado versiones a su círculo cercano. Manejan varias hipótesis que van desde que mi hermana se suicidó hasta que se fue por su propia voluntad. Ninguna tiene peso. Creemos que se está perdiendo el tiempo.

Hace dos semanas, dos de las cinco fiscalías de desaparecidos que existen en Pichincha se cerraron. En una de estas fiscalías estaba el caso de Michelle, que tuvo que ser reasignado a otro fiscal. Y hasta que lea el expediente y se empape del caso, perdimos una semana.  Del cierre nos enteramos extraoficialmente por el policía. La investigación se detuvo. De acuerdo a la información de la Dinased, lo único que se podía hacer es búsqueda, porque el resto de trámites como toma de versiones y solicitudes para los registros de cámaras son a través de un pedido fiscal. Además los informes seguían llegando al fiscal anterior, entonces mientras el caso estaba en transición no podíamos revisar esa información. Según palabras del nuevo fiscal, el de Michelle fue el primer caso del que se hizo cargo, es decir, que el resto tuvo que esperar. Son menos de dos meses y ya hay dos fiscales en este caso.

En las últimas semanas recibimos la llamada de un sujeto que no se identificó y que dijo ser taxista. Afirmó que dejó a mi hermana en el Puente 3 en Conocoto. Dijo que se encontró con dos individuos en un auto. Esa llamada nos desesperó porque en reiteras ocasiones nos dijo que esos dos señores habían desaparecido a mi hermana. El señor llamó desde una cabina. Entonces la Fiscalía pidió a CNT que dé la información sobre ese teléfono y luego de tres días respondió con el nombre de la persona a quien pertenece la cabina. Pero nosotros necesitábamos saber su ubicación. La Fiscalía tuvo que volver a hacer el oficio para que se complete la información. Perdimos seis días en algo tan básico. Es indignante.


Jazmín y Vanessa Montenegro y su madre Valeria Campos detallaron los inconvenientes por lo que ha pasado la investigación del caso de Michelle. Aseguran que ella jamás se iría del hogar sin avisar.

Mientras tanto, ¿seguimos buscando en las quebradas como dice la Policía o miramos cámaras en el Puente 3?, ¿es fidedigna esa información? Los que deberían darnos esas certezas son las autoridades. También hay que decir que la empresa privada no toma atención ni responde con seriedad los pedidos que recibe de la Fiscalía. Además te envían información inconsistente. Por ejemplo, pedimos el registro de llamadas del número telefónico de Michelle y salió que en Jama (Manabí) habían sacado un chip en los días de su desaparición con el nombre de Michelle. El policía se fue dos días y comprobó que no era verdad esa información y que fue un error de la telefónica. Era una señora que tenía hace años ese chip y no tenía los mismos nombres de Michelle. Esto trabó el proceso e hizo perder el tiempo. No te puede pasar eso cuando en una situación de desaparición los minutos son decisivos.

Una vez el policía salió franco un jueves y no supimos nada hasta el domingo. Le dejó a cargo a otro uniformado que nunca nos contestó. El lunes llamamos al policía que entraba de nuevo a su turno y pusimos una queja en la Dinased. Dijeron que hicieron investigaciones referente al caso, pero ¿cuáles? Nunca nos respondieron. Nos reunimos con el jefe de la Dinased, Víctor Arauz, y a partir de ello reforzó el equipo con un capitán. Pero no puedo decir que la situación ha mejorado porque no aún está Michelle. Una respuesta efectiva para nosotros es que aparezca mi hermana.

En la casa de mi mamá tenemos pegado un mapa de todo Quito. Están marcados los lugares donde supuestamente la vieron y los que nos hace falta visitar. Ni los sábados ni domingos son días de descanso. Nos hemos sentado a ver por horas las cámaras de locales privados porque no hemos tenido acceso a las cámaras del ECU 911. Necesitamos revisar cualquier cámara que pudiera haber en la Armenia, en Guápulo, en San Rafael, lugares donde aparentemente le vieron a mi hermana. Debería ser parte del protocolo que un familiar esté en el momento de la revisión de las cámaras. No es lo mismo que un agente que jamás ha visto a mi hermana revise las imágenes a que un familiar lo haga. Obviamente la efectividad se reduce si es alguien que nunca la ha visto.

La familia de la joven educadora afirma que después de siete semanas saben lo mismo que el día de su desaparición, el 5 de julio. Las llamadas que han recibido no han permitido encontrar una pista efectiva para hallar a Michelle.

El celular de Michelle ahora está en custodia policial. Pero no han encontrado nada extraño, ni llamadas de números desconocidos. Ella ni siquiera estaba usando tanto su celular por la operación. Por su reposo, ella debía tener los ojos cerrados. Solo se ponía colirio, no había tomado ningún tipo de medicamento que podría haber afectado su conciencia.

Nosotros hemos empezamos a desconfiar de gente que quizá no tiene nada que ver. Michelle está vulnerable por su situación de salud. Alguien puede tenerla en contra de su voluntad. Y alguien le puede estar haciendo daño. Además existe trata de personas, tráfico de órganos, secuestros. Corres peligro cuando sales de tu casa.

Le pregunté al fiscal qué pasa con el préstamo que tiene mi hermana y no supo responder porque hay vacíos legales frente a la desaparición. ¿Qué pasa con su trabajo? ¿Con sus deudas? ¿Con su afiliación? No podemos seguir pensando que las desapariciones son hechos aislados y que son voluntarias. No podemos seguir estando sordos frente a esta realidad. Y no solo las autoridades sino también la sociedad. Debemos ser mucho más solidarios. A mí me gustaría que cuando exista un desaparecido toda la ciudad se pare. Que cada persona busque en su cuadra.


La familia de Michelle, al igual que muchos otros parientes de desaparecidos, es la que impulsa las investigaciones. La han buscado en quebradas y puentes. Y han pasado horas revisando grabaciones de locales particulares.

El sábado 21 de julio participamos en la marcha de los familiares de los desaparecidos. Fue para visibilizar algo que el Estado quiere invisibilizar. Quiere que cada caso sea tratado como aislado cuando hay factores comunes que se repiten en cada una de las desapariciones y solo evidencia la ineptitud estatal. Gritamos por aquellos que no están y más allá de incomodar al Estado, lo que queremos es exigir protocolos como por ejemplo que los familiares puedan estar en la revisión de las cámaras.

A nosotros nos ha servido mucho estar cerca del resto de familiares y conocer sus historias. A ellos también les han cambiado de fiscales y les han dicho que sus desaparecidos se fueron por su propia voluntad. Michelle es activista de derechos humanos y también ha estado con Asfadec (Asociación de Amigos y Familiares de Desaparecidos en Ecuador) en las marchas en más de una ocasión. Por eso desde el inicio hemos exigido que se haga una investigación científica y objetiva. Se supone que estas personas deben ser expertos en este tipo de casos. Nosotros hemos sentido que no lo son.

No permitiremos que ella sea una estadística más. Es un país lleno de cámaras y no puede ser que se la haya tragado la tierra. Hemos presionado mediáticamente lanzando la campaña en redes. Hemos pegando afiches en toda la ciudad para que la gente no olvide que ella está desaparecida. Hemos ido a las instancias, pero más allá de ofrecimientos, Michelle aún no regresa. Creemos que es necesaria la cooperación internacional. Hay gente especializada que ha tenido resultados efectivos. Simplemente es una orden de Presidencia. Pero desde la marcha hasta ahora estamos esperando una respuesta del Presidente. Rechazamos seguir viviendo esta realidad.

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