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23 de Junio del 2020
Historias
Lectura: 21 minutos
23 de Junio del 2020
Susana Morán
Ecuador, ahogado en basura, está lejos de cumplir las metas de los ODS al 2030
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Imagen de un vertedero de basura en un municipio de Manabí que está colapsado. En Ecuador, el manejo de los desechos sólidos es cuestionado por grupos ambientalistas. Foto: ElDiario.ec

 

Las naciones del mundo se propusieron hacia el 2030 reducir considerablemente la generación de desechos. Pero Ecuador no tiene avances ni metas concretas. Más bien ha aumentado la basura que genera cada ecuatoriano. Al año se entierran más de 12.000 toneladas de desperdicios. Las escasas campañas de reciclaje han durado pocos días o se las ha marginado a las redes sociales. El país tiene un modelo insostenible, según los expertos, que se ha enfocado en enterrar millones de desechos sólidos. Mientras tanto, la ciencia propone tecnologías para limpiar los ríos contaminados por plásticos.



Lea aquí la primera parte de este reportaje

Un ecuatoriano genera al día 0,86 kilogramos de basura. La cifra parece mínima. Pero en realidad al multiplicarla por la población del país representa millones de desperdicios que se entierran diariamente en el Ecuador. En el 2017, los ecuatorianos botaron 12.337 toneladas de basura, eso representa 352 tractocamiones llenos.

Pero además de la inmensa cantidad de desechos que produce la población, casi todo se entierra, lo cual tiene graves impactos para el medioambiente. Según cifras del INEC, el 96% de la basura se entierra y solo se recicla el 4%. De lo que se entierra, el 66,5% es orgánico y el 33,5% restante corresponde a desechos inorgánicos que clasificados adecuadamente pueden ser reciclados en su mayoría. Pero al final del día, todo se bota.

La tendencia está, además, al alza. El ecuatoriano genera más basura cada año. En el 2016 eran 0,58 kilogramos diarios. Al 2017, esta cifra subió a 0,86 kilogramos.

Ahora toda esta basura tiene tres destinos: el relleno sanitario (45,7%), las celdas emergentes (28,8%) y los botaderos a cielo abierto (25,6%). Estos espacios por lo general están ubicados cerca de los ríos y los expertos temen que estos sean contaminados por los lixiviados o líquidos contaminantes que genera la basura. El mayor número de botaderos a cielo abierto y de celdas emergentes están en la Costa, 66 y 14 respectivamente. Mientras que el mayor número de rellenos sanitarios están en la Sierra.

De estos, la mejor opción son los rellenos, pero tienen un tiempo de vida útil y deben ser reemplazados cada cierto lapso dejando inmensos terrenos llenos de basura. Una mala administración y la falta de planificación pueden derivar también en colapsos tempranos de estas infraestructuras como ocurrió en el relleno sanitario de El Inga de Quito, que fue abordado ampliamente en la primera parte de esta serie.

Justamente la capital es la segunda ciudad del país que más desperdicios genera al día: entre 2.100 y 2.200 toneladas, cifra que aumentó en 600 toneladas durante la pandemia. La primera es Guayaquil donde el relleno Las Iguanas recibe 3.395 toneladas diarias. Cuenca ocupa el tercer lugar y arroja 521 toneladas diarias al relleno Pichacay.

El modelo que no aguanta

Esas cifras, ¿cambiarán en algún momento? Las naciones del mundo se propusieron hacia el 2030 reducir considerablemente la generación de desechos mediante actividades de prevención, reducción, reciclado y reutilización. Pero Ecuador ha olvidado esta meta. El informe del 2019 sobre el avance del cumplimiento de la agenda 2030 para los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), de la Secretaría Planifica Ecuador, no registra ningún avance.

El Ministerio de Ambiente tiene metas al 2030 que están llenas de palabras de aliento: promocionar políticas educativas, minimizar la generación de residuos sólidos, fomentar la construcción de centros de acopio, fortalecer la normativa sobre Responsabilidad Extendida del Productores, promover el cierre técnico de botaderos. Pero nada que establezca indicadores concretos que mejoren la situación actual. Pero expertos señalan que hay opciones viables y rápidas.

Una de ellas es la clasificación de la basura en las casas para dar sostenibilidad al sistema de manejo de residuos sólidos, explica José Solano Peláez, docente de la Universidad Católica de Cuenca y miembro de la Alianza Basura Cero. Para ello se requieren de sostenidas campañas de educación e informativas que alienten a la comunidad a reciclar.

En el país, el Ministerio de Ambiente y Agua está a cargo de la política nacional de gestión de residuos sólidos, pero la competencia del manejo de la basura es de los municipios. El cambio de las administraciones locales afecta la continuidad de estas campañas, sostiene María Fernanda Soliz, catedrática e investigadora de la Universidad Andina Simón Bolívar. En el caso de Quito, la gerenta de Emaseo, Yolanda Gaete, reconoce que educar a la población es importante, pero en la actualidad no cuentan con recursos para asumir una campaña en medios tradicionales por los costos. La ha dejado para las redes sociales.


En diciembre de 2017 se produjo un incendio que consumió 25 mil neumáticos en un botadero de basura de la ciudad de Huaquillas, en la frontera con Perú. Foto: Diario Opinión

En el actual Régimen, Ambiente apenas ha realizado tres campañas con resultados inciertos. La una fue “Ama tu playa” que duró solo pocos días durante el feriado de Carnaval pasado.

La distribución de competencias en el manejo de los desechos deja al margen al Gobierno de turno para implementar campañas permanentes y de impacto. En el actual Régimen, Ambiente apenas ha realizado tres campañas con resultados inciertos. La una fue “Ama tu playa” que duró solo pocos días durante el feriado de Carnaval pasado. La otra se llama “Ecuador libre de llantas usadas” que ha recolectado llantas usadas de solo dos provincias, Galápagos y Santo Domingo de los Tsáchilas. Y la tercera tiene que ver con la emergencia sanitaria y ha tenido dos temáticas: la reducción de desechos y el manejo de la basura de hogares con pacientes de COVID-19. Estas últimas solo han sido difundidas por redes sociales.


Imagen de febrero de 2018 cuando las playas de Manta se llenaron de basura durante el carvanal. Foto: El Diario

Ambiente informó que hay “El Pacto Nacional por la Economía Circular”, que prioriza la reutilización y el reciclaje. Este pacto tiene 161 adherentes del sector industrial y académico. En este acápite también el Ministerio no detalló los resultados. El ente rector del medio ambiente del país, al parecer, está alejado de lo que sucede respecto al manejo de la basura en las ciudades. Por ejemplo desconoce cuáles son los rellenos sanitarios que están llegando a cumplir su vida útil, pues afirma que esa no es su competencia.

Soliz considera que el mayor problema es la falta de políticas nacionales que se centren en un cambio de modelo que apueste, por ejemplo, a dejar de enterrar todo lo que se deseche y que todo lo orgánico pueda ser convertido en abono natural a través de técnicas de compostaje. Así como la reducción del uso de envases, se vuelva a los retornables y se prohíban los plásticos de un solo uso. En su lugar, Ecuador puso un impuesto a las botellas plásticas no retornables, pero este no aplica para el embotellamiento de productos lácteos y medicamentos. “En los últimos 10 años se ha producido más plástico que la historia completa de la humanidad”, afirma Soliz.

El ente rector del medio ambiente del país, al parecer, está alejado de lo que sucede respecto al manejo de la basura en las ciudades. Por ejemplo desconoce cuáles son los rellenos sanitarios que están llegando a cumplir su vida útil, pues afirma que esa no es su competencia.

Ambiente aseguró a Plan V, mediante la contestación de un pedido de información, que “está trabajando en la elaboración de políticas sobre plásticos de un solo uso para promover su reducción y sustitución por materiales compostables y/o biodegradables, en conjunto con los GADM (municipios) y la empresa privada, ya que estos productos tienen una fuerte presencia en el mercado y su sustitución hacia mejores opciones debe ser coordinada con todos los actores afectados”. Es decir, esa discusión no ha sido resuelta desde que se planteó un impuesto a las fundas; sus críticos consideraron a esta disposición más como una medida recaudatoria de impuestos que en beneficio del medio ambiente.

Pero Solano identifica otro problema en el modelo de gestión de los residuos, que implica un proceso de varias etapas: generación, recolección, transporte, tratamiento, eliminación y disposición. Pero el término ‘eliminación’ no cabe según su opinión. “Nosotros sabemos que por física común ningún material se crea ni se destruye solo se transforma.  No podemos eliminar nada que sea materia”, afirma el experto. Alerta que esa eliminación se la piensa como sinónimo de incineración y coprocesamiento que produce toxinas más peligrosas que el gas metano.

Tanto Soliz como Solando creen que un cambio de modelo debe enfocarse en el fortalecimiento de los recicladores, que puedan trabajar en centros de acopio. “En Colombia se recupera cerca del 40 por ciento de basura inorgánica”, según Soliz. El 5% que se recicla en el Ecuador es gracias a esos recicladores.

Ambiente tiene el programa “Ecuador recicla”, que tiene como objetivo mejorar las condiciones de vida de los recicladores de base, cuyas organizaciones fueron dotadas de lugares para el almacenamiento. La iniciativa fue lanzada en el 2016, pero solo hasta el 2018 se registraron resultados. En esos dos años, apenas cinco municipios (Riobamba, Cañar, Lago Agrio, Montufar y Mejía) de los 221 que existen en el país se incorporaron a la iniciativa. En el mismo pedido de información, Ambiente tampoco entregó datos sobre cuántas familias de recicladores se han beneficiado. En Ecuador se estima que al menos 20.000 personas se dedican a esta tarea. 

Esta cartera de Estado dice trabajar en una política pública bajo el enfoque de economía circular. Pero Ambiente ha reconocido que está “iniciando” este proceso. Los ministerios encargados son Ambiente y el de Industrias y Comercio Exterior. Proponen crear un Libro Blanco de Economía Circular. Mientras eso ocurre, en algún momento definido, los botaderos y los ríos -y el mar a través ellos- se llenan de basura, sobre todo plástica. Solo en Quito, el 15% de lo que se bota es plástico. Pero desde la ciencia y la sociedad civil hay iniciativas como las del ecuatoriano Inty Gronneberg y su equipo.

  TESTIMONIO  

“El tema ambiental debería ser como
leer y escribir para todos”

Inty Gronneberg, cofundador de Ichthion, una empresa que desarrolló una tecnología para limpiar los ríos de basura y empezará con el río de Portoviejo, en Manabí. Apunta que este tipo de iniciativas no tienen apoyo en el Ecuador y que obligan a científicos e investigadores salir del país para conseguir respaldos. Por su tecnología, en 2018, el ingeniero ecuatoriano ganó el premio al inventor del año de Latinoamérica del prestigioso Instituto de Tecnología.

“Hasta la fecha hemos logrado recaudar más de 1.1 millones de dólares. Es un proyecto británico-ecuatoriano. La empresa, Ichthion, está en Reino Unido. Todo el desarrollo tecnológico se hizo a través de ganar competencias internacionales. No competimos por ego sino por levantar fondos. Ganamos una competencia global, el Benioff Ocean Initiative, que nos dio un millón de dólares. Ahora somos 16 personas, de las cuales soy el único latino.

“Decidimos apostar al Ecuador. Vamos a instalar nuestras tecnologías que son capaces de extraer plásticos y desechos sólidos del río Portoviejo.  Con esa extracción va a evitar que los desechos que viajan a través del río Portoviejo terminen en el Océano Pacífico y, como otros ríos del país, esos desechos se dirijan hacia las islas Galápagos.

“Asimismo vamos a generar datos. Estamos desarrollando tecnologías de inteligencia artificial que van a poder clasificar el material que extraemos. Eso nos permitirá entender cuál es la problemática de la polución plástica del río Portoviejo y por ende de la provincia de Manabí.

“En un río la mayoría de plásticos se encuentra en la superficie del río. Nuestro sistema tienen unos mecanismos tipo flotador en el río, tienen un ángulo y lo que hacen es direccionar el material hacia los lados, una vez que el plástico llega a un lado del río, tenemos un sistema mecánico de extracción similar a unas gradas eléctricas, pero en lugar de mover gente de abaja hacia arriba nosotros extraemos plástico hacia la superficie. Para la energía, usaremos turbinas de río y paneles solares.  

“Los ríos cobran la importancia en combatir la polución plástica y de los desechos sólidos suspendidos porque se estima que un 60% o 80% del plástico que terminan en los océanos viene de los ríos. Por eso hace sentido poner sistemas en este sector.

Entonces, todos los ríos ecuatorianos están contaminados y no sólo por temas de minería. El principal agente de polución es la gente. Las aguas servidas van a los ríos sin ser procesadas”.

“Estamos tratando de llevar tecnologías de reciclaje al país, que no son tecnologías que nosotros desarrollamos, pero al ser parte de tres alianzas globales, tenemos alianzas con distintas organizaciones. Una de ellas es una empresa de reciclaje del Reino Unido dispuesta a llevar su tecnología al Ecuador.

“Entonces estamos trabajando con la Prefectura de Manabí para que llevar esa tecnología, que no solo sirva para reciclar lo que extraemos del río, lo que no se hace en la provincia. También queremos incluir a los recicladores de base que son importantes en este proceso. Esa parte del proyecto se llama ‘ecowork’ que es tratar de incorporar estos recicladores para que puedan ganar más recursos y que salgan de la pobreza. Queremos replicar este proyecto en otras partes del país.

“Los ríos del país están en un estado apocalíptico. Los desechos de las provincias que no son bien manejados van a terminar en algún punto en el río. Entonces, todos los ríos ecuatorianos están contaminados y no sólo por temas de minería. El principal agente de polución es la gente. Las aguas servidas van directamente a los ríos sin ser procesadas.  

“El río Portoviejo fue escogido porque adicional a ese nivel de polución que tiene, similar al de otros ríos, se da una afectación a los manglares que están al final de la desembocadura del río donde se están acumulando plástico y se vuelve muy difícil hacer operaciones de limpieza. Es un ejemplo muy claro de la polución por desechos en el país. Queremos recudir el plástico que está terminando en el manglar, en el océano y su destino final que es las Galápagos por las corrientes marinas.

 “Hay 12 compañías a nivel global que estamos trabajando en proyectos de similares características y eso dice mucho de su nivel de innovación. Es muy alto y muy competitivo también.

“Este es un trabajo en equipo. Toda innovación no se da por sí sola. En mi caso tuve la ventaja de haber tenido una beca del Gobierno ecuatoriano para hacer mi doctora en el Imperial College London, que es la universidad N.2 en innovación a nivel europeo. Eso me permitió conocer con el confundador de la empresa. En Reino Unido hay mayor conciencia desde lo político y lo académico sobre el problema ambiental actual.

“Si hasta el 2030 la tendencia continúa, llegamos a un punto de no retorno. Nos va a llevar al crecimiento de la temperatura mayor al 1.5 grados, lo cual va a generar efectos catastróficos”.

“Ecuador tiene dos grandes retos en los próximos 10 años. Uno es cómo crecer sin continuar destruyendo su biodiversidad, siendo que es parte de la región más biodiversa del mundo y para esto no tiene un norte. Y lo segundo es cómo reducir la inequidad, siendo parte de la región más inequitativa del mundo. Cuando las cosas se ven desde afuera y en perspectiva, eso es el Ecuador.

“Mientras eso pasa en el Ecuador, el mundo se ha dado cuenta que hay 10 años para hacer un cambio de este modelo económico lineal (producir, consumir y arrojar) que es global hacia modelos de circularidad. El Gobierno actual ha tenido en tres años cinco ministros de Ambiente. Hace poco despidieron a los guardaparques de todas las áreas protegidas. El ambiente para el país, y sobre todo, quizás para el poder político y económico solo sirve para las fotos, para venderlo como algo bonito. Pero en la realidad lo estamos destruyendo todos los días. Los ríos son los más olvidados. Ni siquiera hay un concepto uniforme de qué es reciclar. Necesitamos nuevos liderazgos que estén conscientes del mundo en que estamos viviendo. La pandemia actual es causada por la destrucción de la biodiversidad, lo dijo una directora de las Naciones Unidas. Entonces entramos en contacto con la vida silvestre y ese contacto genera contagios como el del coronavirus.

“Muchas sociedades entienden que el futuro de las civilizaciones es la protección ambiental y que eso dará oportunidades de desarrollo. Pero en el Ecuador esto no es algo que ni siquiera se avizora en el panorama. Los liderazgos tienen una mentalidad de burbuja y de pela interna, mientras que el mundo va hacia otro lado. La lógica de la sostenibilidad se va a acelerar en el mundo, sino veamos lo que sucede en Alemania, Reino Unido, Colombia. El tema ambiental debería ser como leer y escribir para todos.

“¿Qué va a pasar, por ejemplo, cuando no haya agua? Ecuador sí tiene agua, pero esa agua va a estar contaminada. Entonces vamos a terminar en una sociedad que nos vamos a morir de sed estando cerca a la fuente. Es va generar efectos muy fuertes. La conciencia ambiental del país es muy baja.

“Tenemos 10 años para hacer un cambio. El cambio climático está conectado con la época actual que es el antropoceno, que significa que por primera vez en la historia del planeta los cambios climáticos son generados por las actividades humanas, está confirmado. El mundo tenía una estabilidad increíble que permitió la vida, es un ciclo de 80.000 años. Y a raíz de los temas de la revolución industrial empezó a variar. Ahora sabemos que somos los artífices de esa variación, por ejemplos con los gases de efecto invernadero, combustión y demás. Si hasta el 2030 la tendencia continúa, llegamos a un punto de no retorno. Nos va a llevar al crecimiento de la temperatura mayor al 1.5 grados, lo cual va a generar efectos catastróficos.

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