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7 de Noviembre del 2023
Historias
Lectura: 13 minutos
7 de Noviembre del 2023
Susana Morán
En Ecuador se mantienen las uniones tempranas incluso de niñas de 10 años
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Ecuador es uno de los países de la región con más embarazos adolescentes. Esta es una de las causas para las uniones tempranas. Foto: Cortesía Plan Internacional

Cerca del 25% de madres menores de 18 años viven en unión temprana y forzada, según un reciente estudio. En Manabí, el 36,7 % de las madres entre 10 y 17 años estaban unidas o casadas. La pobreza y el embarazo infantil y adolescente son algunas de las causas. Las autores lamentan que Ecuador no tiene una política que aborde este problema de manera integral.


“Mis amigos me dijeron que no, porque él es una persona muy mayor a mí, y mi familia también decía lo mismo”, dijo una niña, de Guayaquil, sobre la reacción que hubo en su entorno cercano cuando decidió irse a vivir con su pareja cuando solo tenía 12 años. Aún está en el colegio y su plan es terminar sus estudios antes de tener un hijo. Pero este no es el caso de una adolescente indígena, de 16 años, que vive en Guamote. A los 15 años, quedó embarazada y esa fue la razón para unirse con su pareja.

Estos son algunos de los testimonios que recoge el estudio Matrimonio y uniones infantiles, tempranas y forzadas en niñas y adolescentes mujeres. El estudio se realizó en cinco cantones del país: Esmeraldas (Esmeraldas), Portoviejo (Manabí), Guayaquil (Guayas), Lago Agrio (Sucumbíos) y Guamote (Chimborazo), bajo la dirección de Plan Internacional, UNFPA y Unicef.

Uno de los problemas que ha identificado la investigación es la falta de información sobre este tema. Desde el 2015, el Código Civil ecuatoriano prohíbe el matrimonio para menores de 18 años. Aunque en su momento esta decisión significó un gran avance, al mismo tiempo se dejó de registrar este tipo de uniones. “Es necesario reconocer y enfatizar en que las uniones tempranas infantiles forzadas continúan y su situación en la mayoría de casos es irregular. No existe una prohibición legal de estas uniones de personas menores de edad (especialmente mujeres) con hombres que en gran parte son mayores de edad”, agrega el documento.

Para la investigación, las organizaciones entrevistaron a 64 informantes claves, entre ellas adolescentes que viven en uniones infantiles, tempranas y forzadas y mujeres que pasaron por ese tipo de situaciones. Además, cruzaron bases de datos del INEC para establecer su contexto social como educación y pobreza.

De esa manera, el informe revela que las uniones tempranas van de la mano de la pobreza. Por ejemplo, Morona Santiago es la provincia con más niñas y adolescentes pobres y con el mayor porcentaje de mujeres que se casaron o unieron antes de los 18 años. Galápagos, Pichincha y Azuay, por el contrario, son las que presentan mejores condiciones en estos indicadores.

En Ecuador, está prohibido el matrimonio de menores de 18 años desde el 2015. Sin embargo, esta práctica se mantiene a través de uniones tempranas y forzadas. Foto: Cortesía Plan Internacional

Al 2021, las provincias de Guayas, Pichincha y Manabí concentran el 50 % de todas las niñas y adolescentes mujeres del país

A escala nacional, esta situación se acentúa en las zonas rurales, donde más de la mitad de las niñas y adolescentes mujeres se encuentran en condición de pobreza por ingresos, dice el informe.

Mientras que, en las cinco provincias estudiadas, Esmeraldas, Sucumbíos y Chimborazo tiene el mayor porcentaje de niñas y adolescentes pobres. En el caso de Esmeraldas, este indicador llega al 61,7%, mientras que el 35,7% de mujeres entre 18 y 49 años de esa provincia reportaron haberse unido o casado antes de los 18 años. Guayas, en cambio, tiene la menor cantidad de niñas y adolescentes pobres; y Manabí, el porcentaje más alto de mujeres casadas o unidas antes de los 18 años.

Este es el caso de María José, quien vive en Crucita (Manabí) y tiene 33 años. Ella contó a Plan V que se unió a los 17 años, cuando estaba en el colegio. Se debió a que padres no le permitían tener una pareja y por eso se fue de su casa. Pero siguió con sus estudios hasta el tercer semestre de Ingeniería en Sistemas, en la universidad, pero por trabajar no terminó su carrera. Cuando piensa en Crucita se le vienen más historias de este tipo. Recuerda a su hermana que fue madre a los 16 años. O su actual vecina, también de 16 años, que dejó su hogar por maltrato. Tuvo un aborto porque no quería ser madre a esa edad.

“A mayor ingreso, existen menos posibilidades de que una mujer se case o junte antes de los 18 años. Incluso, pertenecer al quintil más pobre prácticamente cuadriplica las posibilidades de que una mujer se case o se junte antes de los 18 años, en relación con el quintil más rico”, refiere el estudio que utilizó los datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut) del 2018.

El embarazo infantil atado a las uniones tempranas

En Ecuador, la tasa de fecundidad ha disminuido a escala nacional. En el censo de 2010 la tasa fue de 3,6 hijos por mujer. Mientras que el último censo de 2022 arrojó una tasa de 1,86 hijos por mujer. De igual manera, los últimos datos confirman que existe un incremento de la edad media de las mujeres para tener hijos: de 21 a 24 años. Estos datos los compartió el ministro de Salud, José Ruales, en la presentación del informe de las uniones tempranas de niñas y adolescentes.

Aunque existe una reducción generalizada de la fecundidad en el país, los indicadores confirman que el embarazo adolescente e infantil se mantiene. Por ejemplo, en 2022, la tasa de maternidad en adolescentes de 15 a 19 años fue de 47,3 partos por cada 1.000 adolescentes. Eso significó que hubo más de 38.000 nacidos vivos de este grupo de adolescentes o 104 partos diarios.

Esa tasa de 2022, sin embargo, es la menor registrada en los últimos 30 años, resaltó el ministro. En 1990, fue de 73,6 partos por cada 1.000 adolescentes. El punto más alto fue en 2012, cuando se registraron 84 partos por cada 1.000 adolescentes. A partir de ese año, hubo un programa de atención al embarazo adolescente que logró una reducción hasta el 2014. Pero estos avances se estancaron, desde el 2015, con la implementación de políticas desde una visión religiosa como el Plan Familia, que redujo el acceso a la educación sexual y a los anticonceptivos, dijo Ruales. En 2018, se estableció una política intersectorial de prevención  del embarazo en niñas y adolescentes. Sin embargo, Ecuador está entre los países con la tasa más alta en la región, reconoció el ministro.

A nivel nacional, el 24,7 % de menores de 18 años madres de niños y niñas nacidas en 2020 estaban unidas o casadas.

Pero en las niñas de 10 a 14 años la situación es preocupante pues registra un incremento. Hasta 2006, la tasa de fecundidad en este rango de edad era menor a 2. Pero en 2012 subió a 3,1, una cifra que se repitió en 2015. En los últimos 4 años, esta tasa se mantiene entre 2,2 y 2,3. Esto significa un alza en relación al 2020, año de la pandemia, cuando la tasa bajó a 2,0, informó Ruales. En 2022, hubo 1.921 nacidos vivos de niñas entre 10 y 14 años, lo que significa cinco partos al día de este grupo de menores.

“El porcentaje de nacidos de madres con menos de 18 años es la variable que más se relaciona con la proporción de mujeres de 18 a 49 años que se casaron o unieron antes de los 18 años a nivel provincial”, sostiene el estudio de uniones tempranas.

A nivel nacional, dice el informe, “el 24,7 % de menores de 18 años madres de niños y niñas nacidas en 2020 estaban unidas o casadas. En cuanto a las provincias de análisis, en Manabí, el 36,7 % de las madres entre 10 y 17 años estaban unidas o casadas; en Esmeraldas y Guayas, 1 de cada 4 madres menores de 18 años declaró estar casada o unida; en Sucumbíos, un 17,3 %; y en Chimborazo, menos del 10 %”.

Según cifras oficiales, la tasa de embarazo de niñas entre 10 y 14 años se ha incrementado después de la pandemia. Foto: Cortesía Plan Internacional

Sin educación y sin futuro

Las organizaciones autoras sostienen que las uniones tempranas causan, entre otros problemas, la exclusión de niñas y adolescentes mujeres de la educación. “La permanencia en el sistema educativo es un factor que protege a las niñas y adolescentes mujeres de las uniones infantiles”, dice y agrega que, a más asistencia a sus estudios, existe un menor porcentaje de uniones tempranas. Pero en la ruralidad, este indicador es más preocupante: las niñas y adolescentes mujeres que se autoidentifican como indígenas tienen la tasa de asistencia a bachillerato más baja, a escala nacional.

Pero la falta de una educación integral sobre sexualidad es otro factor. Según el estudio, existen docentes pocos calificados para impartirla y esto contribuye a las uniones tempranas. “De acuerdo con la evaluación de programas de educación sexual del UNFPA, los entornos escolares discriminatorios y la ausencia de políticas y prácticas para hacer frente a la intimidación, el acoso sexual, la discriminación y otras violaciones de los derechos constituyen barreras al derecho a la información sobre salud sexual y reproductiva y a los servicios de protección”.

El informe destaca que, a mayor conocimiento sobre métodos anticonceptivos, bajan los matrimonios y uniones infantiles, tempranas y forzadas. Pero en Manabí pasa una situación que llama la atención. Es la provincia del estudio con el mayor porcentaje de mujeres de 18 a 49 años que declaran que se casaron o unieron antes de los 18 años. Pero tiene también la tasa de asistencia a bachillerato más alta de las cinco provincias de análisis.

“En este caso se observa que, a nivel provincial, la educación no estaría incidiendo de forma positiva en la proporción de MUITF (uniones tempranas). Chimborazo muestra que las niñas y adolescentes tienen menos conocimiento sobre métodos anticonceptivos, a pesar de contar con una tasa de asistencia a bachillerato cercana al 80 %. Aquello podría significar que no existen programas adecuados de educación sexual integral”, alerta la investigación.
 

  PUNTO DE VISTA  
 

‘Existe una aceptación social de las familias y de las adolescentes’

Rossana Viteri, directora de Plan Internacional

Este estudio muestra una realidad de Ecuador que necesita atención urgente. El principal hallazgo es que no se puede determinar la magnitud de este problema, porque la información no está homologada y hay diversas fuentes que no dan el dato. Otra revelación es que, a pesar de que Ecuador tiene una ley que prohíbe el matrimonio infantil, esta práctica nociva para la vida de las menores continúa. Esto ocurre porque existe una aceptación social de las familias, de los adultos, pero también de los adolescentes. En las comunidades con menores recursos, el único ideal que se maneja es formalizar una familia, dejando de lado otros sueños que sí tienen. Esta práctica no les permite llevar adelante su plan de vida como seguir sus estudios.

Las consecuencias más graves será la precarización de esa joven y de sus hijos. Esto ocurre en el quintil más pobre y con menos educación. No son las únicas causas: también la falta de acceso a la educación sexual, la violencia de género y los embarazos forzados. La única política que aborda este problema es la estrategia para la prevención del embarazo adolescente. Pero se necesita mucho más que eso, el estudio pide más articulación entre los actores estatales involucrados y conocimiento de la problemática.

El estudio recomienda mejorar los Departamentos de Consejería Estudiantil y contar con un verdadero programa de educación sexual. Pero también los municipios deben trabajar en los barrios para generar un nuevo pensamiento en relación a las uniones tempranas.

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En Ecuador se mantienen las uniones tempranas incluso de niñas de 10 años
 


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