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4 de Marzo del 2022
Historias
Lectura: 14 minutos
4 de Marzo del 2022
Redacción Plan V
Ecuatorianos retornados mantienen la esperanza de volver a Ucrania
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Casi 250 desplazados ecuatorianos, la mayoría estudiantes en Ucrania, llegaron a Quito.  Fotos: Cancillería

 

Ocho mascotas fueron embarcadas en el primer vuelo humanitario.  Fotos: Cancillería

 

Tras varios tropiezos en el embarque en Varsovia, llegó a Quito el primer vuelo humanitario con más de 100 sillas vacías. Los jóvenes estudiantes destacaron su esperanza de volver a Ucrania cuando termine el conflicto, pues estudian carreras que no hay en Ecuador o que son mucho más baratas en ese país europeo. Un segundo vuelo chárter, fletado a una empresa española, se espera que llegue este sábado, mientras nueve ecuatorianos retornarán desde México en un avión comercial.

Este viernes 4 de marzo de 2022, llegaron los primeros ecuatorianos procedentes de Ucrania. En un vuelo humanitario gestionado por el Gobierno, 246 ecuatorianos fueron repatriados con éxito. Plan V siguió de cerca el vuelo, que salió de Madrid e hizo una primera escala en Budapest. Ahí se embarcaron los primeros 98 ecuatorianos que lograron llegar a esa ciudad.

La siguiente escala fue en Varsovia, donde abordaron 147 ecuatorianos. En la capital polaca una descoordinación en las listas de los pasajeros impidió a alrededor de 100 ecuatorianos tomar el vuelo. La Cancillería lo calificó como “un error operacional” y anunció que un segundo vuelo humanitario saldrá desde Varsovia a las 23h00 de ese país.

Según vídeos de los ecuatorianos que se quedaron y audios que obtuvo directamente este medio digital  con los propios compatriotas, un problema con la lista, en donde no constaban casi un centenar de quienes fueron convocados al aeropuerto Frederich Chopin, que sirve a la capital polaca, iba a provocar que el avión fletado quedara varado ahí por 24 horas, lo que motivó que el Gobierno disponga al capitán el despegue con más de 100 sillas vacías. 


El vuelo que trajo a los ecuatorianos aterrizó el viernes hacia las 11:00. Los padres aplaudieron cuando supieron la noticia.

Con los 246 ecuatorianos, el vuelo hizo una última parada técnica en Madrid y al fin se dirigió hacia tierras ecuatorianas. Llegó al país casi al medio día. En el aeropuerto se instaló todo un contingente para la acogida de los compatriotas. En la parte exterior del aeropuerto, en el parqueadero de los empleados, se instalaron grandes carpas para los familiares. Se brindaron alimentos, bebidas y sillas para los cientos de familiares que esperaban la llegada del Airbus A330 fletado a la empresa española World2fly. 

Fueron 145 hombres, 98 mujeres y 2 menores llegaron finalmente en el avión, y para recibirlos estaban unos 700 familiares.

Un problema con la lista, en donde no constaban casi un centenar de quienes fueron convocados al aeropuerto Frederich Chopin, que sirve a la capital polaca, iba a provocar que el avión fletado quedara varado ahí por 24 horas, lo que motivó que el Gobierno disponga al capitán el despegue con más de 100 sillas vacías.

Otro vuelo gestionado por el Gobierno mexicano logró evacuar a otros nueve compatriotas. El avión de la Fuerza Aérea Mexicana tuvo un largo vuelo de 24 horas con tres escalas, y abordo llegaron a ciudad de México nueve ecuatorianos, entre ellos, las esposas europeas de dos connacionales. En la base militar número Nueve, fueron recibidos por el embajador del Ecuador, Francisco Carrión, y funcionarios de la misión ecuatoriana. Luego han sido trasladados hacia un hotel cerca del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México y volverán al Ecuador en un vuelo comercial de Aeroméxico. Todos los gastos han sido cubiertos por el Estado ecuatoriano. México ha anunciado más vuelos pero de momento no se han confirmado. 

Según los reportes de la Cancillería había unos 800 ecuatorianos registrados en Ucrania. El segundo vuelo humanitario traería a unos 203 ecuatorianos más. El segundo avión ha sido contratado a otra aerolínea española que ofrece vuelos cháter, y se trata de otro Airbus A330 con más de 350 sillas. 

Los testimonios de los familiares daban cuenta de la larga colonia de ecuatorianos en las fronteras de Ucrania. Los casos de estudiantes varados en Kiev y Leópolis abundaban. Pero también estudiantes que residían en Odesa, un puerto estratégico al sur de Ucrania, o en Járkov, la segunda ciudad más grande del país y una de las más afectadas por los ataques rusos.

 

 

Operativo de bievenida

El operativo para recibir a los ecuatorianos incluyó que en la terminal internacional se instale un contingente con 18 entidades gubernamentales. Personal de la Cruz Roja y de la Secretaría de Derechos Humanos llegaron para brindar primeros auxilios y atención emocional. Según la Cancillería, se dio atención a 27 casos de contención emocional. La mayoría de los recién llegados eran estudiantes universitarios que tuvieron que pasar días de viaje en condiciones delicadas, frío, poco sueño y la incertidumbre de poder salir de una zona de guerra.
 


En grupos de 20, los jóvenes fueron trasladados hasta las carpas donde estaban sus padres.

También estaba en el lugar funcionarios del Registro Civil dado que algunos ecuatorianos podían llegar con pasaportes caducados o sin documentos. La idea era poder agilizar el proceso y regularizar a los ecuatorianos. El Ministerio de Salud se encargó de realizar pruebas Covid. La Cancillería lideró el proceso, pero evitó dar declaraciones, “al no tratarse de un evento político”.

En su cuenta de Twitter, el canciller Juan Carlos Holguín dijo que no asistió por "respeto a las familias" y tampoco se permitió que un grupo de asambleístas de oposición se hicieran presentes en el aeropuerto. 

Un sueño frustrado

Faltaba más de una hora para el arribo de los estudiantes ecuatorianos procedentes de Ucrania, pero sus familiares habían llenado los asientos que la Cancillería había colocado bajo carpas. En el parqueadero de Quiport, afuera del aeropuerto Mariscal Sucre, cientos de padres, madres, hermanos y abuelos llegaron para recibir a los jóvenes que salieron del país, algunos desde hace más de seis años, para estudiar por las facilidades que daba el país europeo.


Cientos de familiares esperaron el arrivo de sus hijos. Llegaron con globos, pancartas y banderas.

Fue el caso de David Vega, padre de Bryan, de 20 años, quien contó que se endeudó para enviar a su hijo, quien quería estudiar en el extranjero. Hizo un préstamo de 5.000 dólares y conforme avanzaban los semestres seguían sacando avances de sus tarjetas. Pero cree que fue una buena decisión, pues ese valor representaba la mitad de lo que hubiera pagado en Ecuador. Su hijo no pudo ingresar a una universidad pública y a su familia no le alcanzaba los recursos para matricularlo en una privada. En Ucrania, los costos anuales llegaban a los 7.000 dólares por la vivienda y el pago a la universidad.

David Vega, padre de Bryan, de 20 años, contó que se endeudó para enviar a su hijo, quien quería estudiar en el extranjero. Hizo un préstamo de 5.000 dólares y conforme avanzaban los semestres seguían sacando avances de sus tarjetas. Pero cree que fue una buena decisión, pues ese valor representaba la mitad de lo que hubiera pagado en Ecuador.

Bryan vivía en  Leópolis (Lviv) desde hace tres años cuando le alcanzó la guerra. Viajó hacia la frontera con Polonia, pero a 30 km de llegar a ese paso, tuvo que bajarse de su transporte y caminar por la gran congestión vehicular. “Había una masa humana, daban prioridad a mujeres y niños”, contó su padre. Bryan no pasó y después de dos días tuvo que volver a la residencia universitaria donde vivía en Lviv para poder alimentarse. Salió nuevamente y esta vez sí pudo pasar por otro paso fronterizo hacia Polonia, después de contactarse con funcionarios de la Cancillería.

A Bryan le faltaba dos años para terminar su carrera de negocios internacionales. Su padre es uno de los que espera que se concrete el ofrecimiento del Gobierno para que estos jóvenes puedan terminar sus estudios en Ecuador.

 

 

Fabián Veintimilla, padre de Brandon de 17 años, quien había llegado solo hace cinco meses a Ucrania. Llegó para estudiar y ser piloto comercial. Cada semestre debía pagar 5.000 dólares. En Miami, esta carrera que no existe en Ecuador, puede costar entre 75.000 a 95.000 dólares por dos años. Estuvo en la Universidad de Vinnytsia y había terminado el ciclo de lenguaje -nivelación para aprender ucraniano o inglés- estaba por empezar formalmente su carrera.

El padre narró que trató de traer a su hijo días antes de que estalle la guerra, pero no pudo. Se resguardó en el búnker de la universidad, del que solo salía en el día. Un delegado del programa de estudios que lo llevó a Ucrania le ayudó con su traslado hasta Polonia y a conseguir un albergue, pues en su ruta no encontraron funcionarios de la Cancillería. Sostiene que desde Vinnytsia un grupo de 25 jóvenes ecuatorianos salieron por su cuenta. “Se ha frustrado el sueño de mi hijo”, dijo Veintimilla. Este progenitor cree que falta mucha preparación de los funcionarios en temas humanitarios y cuestionó el manejo de esta crisis. “Aquí se va a vanagloriar de lo que hicieron nuestros hijos, que son unos héroes”.

Brandon llegó para estudiar y ser piloto comercial. Cada semestre debía pagar 5.000 dólares. En Miami, esta carrera que no existe en Ecuador, puede costar entre 75.000 a 95.000 dólares por dos años. Estuvo en la Universidad de Vinnytsia y había terminado el ciclo de lenguaje.

Volvieron los jóvenes que informaron en Twitter

Algunos padres y madres comentaron que, por ahora, lo único que les importaba era tener en casa a sus hijos e hijas y que después resolverán su futuro. Pero una vez que arribaron los ecuatorianos ya dejaron claro sus planes que incluían volver a Ucrania.


Momentos emotivos se vieron durante el reencuentro de las familias.

Fue el caso de Édison Montachana, uno de los jóvenes que se destacó por sus relatos en primera persona sobre la guerra en Ucrania y la huida de los connacionales hacia las fronteras. Se convirtió en un centro de información y contacto con otros ecuatorianos, por lo que cuando empezó a recibir muchas llamadas y mensajes decidió hacer una sola publicación en sus redes. “Traté de narrar más una aventura, que informar”. Cuando se dio cuenta, el grupo que lo acompañaba sumaba 60 ecuatorianos. “Cualquier decisión, ellos esperaban que la tome, sentí mucha responsabilidad”.

Dijo que en Járkov, ciudad donde vivía y fronteriza con Rusia, dejó buenos amigos y había empezado a trabajar. Llevaba dos años y estudiaba negocios internacionales. Para Montachana, su regreso a Ecuador lo toma como “unas vacaciones no programadas”. Aseguró que hay muchos ecuatorianos, entre ellos una familia con una niña, que siguen intentando salir de Ucrania.

Bryan Cajas a su arribo dijo estar feliz por ver a su familia, pero triste por dejar su futuro en Vinnytsia. Espera volver a Ucrania porque considera que es un país adaptable, incluso en el idioma, pero el conflicto En su caso, dijo que el recorrido estuvo tranquilo en comparación con otros grupos que vieron gente fallecer en el trayecto y consumir sustancias.

Mientras que Alison Castañeda y Sofía Paredes, de 19 años, dejaron su universidad, en Zaporizhzhia, donde estudiaban medicina. Son amigas y ninguna pudo pasar las pruebas de ingreso universitario en Ecuador. Dejaron el país hace un año y aseguran que la educación que recibían en Ucrania era muy buena. Pero prefirieron salir de allí porque temían un ataque ruso a la planta nuclear que existe en esa ciudad, la más grande de ese país. Este viernes, mientras las ecuatorianas retornaban, Rusia atacó la central y la ocupó. “Luego de que salimos empezaron a bombardear la ciudad”.

Las jóvenes viajaron por cuatro días hasta llegar a Lviv para llegar a la frontera con Hungría. Se trasladaron en tren y luego caminaron. Alison y Sofía eran parte de un grupo de 13 jóvenes ecuatorianos, la mayoría de ellos se quedó porque tenían mascotas. Ambas estuvieron acompañadas por Dani Castañeda, hermano de Alison. Los hombres del grupo las cuidaron y en el paso fronterizo, ellos formaron una barrera para que las mujeres ingresen primero, ante la gran cantidad de gente que había.

Alison estaba por tomar otro vuelo hacia Guayaquil. Mientras tanto hablaba con su madre por teléfono, que esperaba la llegada rápida de sus hijos.

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