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9 de Diciembre del 2018
Historias
Lectura: 30 minutos
9 de Diciembre del 2018
Redacción Plan V
El "bravo" debate en torno a los toros en Quito

Foto: Facebook 100% taurinos

Chagras de Machachi estuvieron en el Centro Histórico de Quito en la marcha de apoyo a los toros en la capital. La marcha llegó sin incidentes a la Plaza de la Independencia. 

 

Miles de personas votaron en la encuesta de este portal relacionada con si deben volver los toros a Quito, en uno de los sondeos con más interacciones que se han publicado en nuestras redes. Este año, Quito celebró sus fiestas de fundación sin la feria taurina, prohibida en el Distrito Metropotalino luego de la consulta popular del 2011. Pero el debate es feroz, con argumentos, descalificaciones e insultos. Una aficionada y un antitaurino quiteños fueron consultados sobre el estado actual de esta polémica.

Fue una de las encuestas más votadas en las redes de este portal. En su sondeo semanal en Twitter del 27 de noviembre, PLANV preguntó: ¿Cree usted que deben volver los toros con muerte del animal a las #FiestasdeQuito? Durante ocho días, los seguidores en redes de nuestro portal votaron, alcanzando a 7287 personas. Los resultado fueron: por el sí el 26%, por el no el 74%. 

La publicación también motivó por lo menos 215 comentarios, 419 retuits y 210 me gusta. En el foro que nuestros seguidores abrieron espontáneamente en la pregunta se pueden leer opiniones de todo tipo, desde llamados al diálogo sobre el tema hasta feroces descalificaciones no solo del motivo de la pregunta sino que la pregunta misma sea siquiera considerada y sometida al debate público. 

Los críticos de la fiesta brava se manifestaron ampliamente, destacando el argumento de que las reses sufren durante la tauromaquia: Alegría Constancia escribió: Que triste que en un siglo de "gran adelanto tecnológico y avance científico" todavía existan seres humanos que disfruten con el sufrimiento y muerte de animales indefensos. Definitivamente nos comportamos como cavernícolas. El pueblo dijo no a las corridas de toros, mientras que Tamia Bolaños precisó: "Ya lo decidimos, Quito dijo "NO". Ni media corrida, ni con muerte en el ruedo... A evolucionar mentalmente por favor!"

Los lectores de este portal abrieron un foro en donde se ventilaron argumentos mayormente antitaurinos. El sufrimiento de las reses, posturas de superioridad moral y críticas a que el tema sea debatido fueron los tópicos más frecuentes. 

Otro anónimo, identificado solo como "Planeta Verde Azul"  se quejó de que la pregunta sea siquiera formulada: Pregunta sigue el juego a los taurinos. Recuerden que mayoría quiteña prohibió estos crueles espectáculos. Además es INSULTANTE querer imponer el maltrato a un animal, como seña de identidad a Quito. Somos Luz de América, NO los maltratadores de América.

Un usuario anónimo escribió: "Esto ofende, solo falta que hagan las encuestas: ¿debe volver la tercerización?, ¿deben quitarle los derechos a las empleadas domésticas?, ¿debe volver la esclavitud?, ¿mitas y obrajes?, son atrazapueblos de mierda". Lucho Córdova también cuestionó que el tema siquiera se ponga en consideración: "Ya no se debe hablar de este tema. El pueblo ya se expresó en las urnas y el capítulo debe estar cerrado. No a los toros con muerte del animal en la capital dijo la gente... el asunto no debe seguir en debate".

Algunos usuarios, en cambio, asumieron posturas de clara superioridad moral: "Los que votan si, malditos seres sin corazón", escribió una persona identificada solo como Andrea, mientras que otra usuaria identificada como Alejandra Anfibia precisó: "Es como preguntar si debe volver el circo romano, falta de ética en su pregunta.. Ojalá en unos años más ya les de vergüenza preguntar estas cosas". El usuario Anacroniano remarcó: "Las personas que han votado por el sí, definitivamente les falta o sobra masa encefálica", mientras que la persona con el seudónimo de P. Rasa agregó: "¿Cuál es la idea?Asquerosa la pregunta. Están proponiendo una ilegalidad. Revisen los resultados de la Consulta Popular. Deberían estar prohibidos estos sádicos eventos. NO". Michelle Espinoza dijo: "Hagan una campaña para ayudar a los animalitos desprotegidos, o para esos niños sin hogar, hagan algo que les ayude a crecer como seres humanos con un alma buena y bondadosa. Busquen otra forma de hacer marketing al alma".

Jorge Rodríguez precisó: "Lo q más me preocupa es ese 36% del Si. No puedo creer q aun exista gente insensible y q le guste ver torturar a un animal inocente. Ya evolucionemos y dejemos atrás esas ideas burdas diciendo que es "cultura". 

Mientras la mayoría de los comentarios en contra fueron de usuarios femeninos, y se centraron en destacar el sufrimiento de las reses y en argumentos de superioridad moral, pocas personas defiendieron los toros o cuestionaron que la pregunta haya sido incluida, al parecer, mañosamente por el Gobierno de Rafael Correa en la misma consulta que le permitió tomar el control total del sistema judicial, con el cual perseguió de manera sistemática a opositores y disidentes a partir de los años siguientes. 

En efecto, incluida como octava pregunta en la consulta correísta del 2011, se preguntó en cada cantón de la República sobre la prohibición de dar muerte al animal en espectáculos públicos. Los resultados en Quito fueron un 54.43% por el Sí y un 45.57% por el no. La diferencia en votos entre una y otra opción fue de de poco más de ocho puntos que representaron 109.791 votos. 

Los resultados en Quito fueron un 54.43% por el Sí y un 45.57% por el no. La diferencia en votos entre una y otra opción fue de de poco más de ocho puntos que representaron 109.791 votos.

Así, el usuario Gabrielin C escribió: "Para la gente que pone el pecho y dice ya votamos en "consulta" para la gran "mayoria" 50+1, se les recuerda que la famosa consulta fue organizada por ladrones con sentencia (década saqueada) otra parte ahora prófugos. La gran "mayoria", argumento que fue apoyado por Edu Salazar: "Pero esa pregunta en la consulta ganó por la tendencia que los ecuatorianos tenemos para ejercer el voto es en plancha. (Eso en cuestión de la pregunta) Considerando, que estoy de acuerdo contigo con que no debe existir el maltrato a ningún ser vivo". Libres en Dios escribió: "Esto no se resuelve por mayoría, cometería mostrar el mismo craso error que cometió Correa usando a los radicales de Diabluma. Esto se trata de respetar las tradiciones culturales de nuestra sociedad,  así seamos una minoría. La Tauromaquia es arte, minimiza sufrimiento al toro". 

Un usuario anónimo puso: "Que los taurinos escojan a su campeón para que lo atraviesen a banderilla y estoque y luego hablamos de ''cultura''. Su sesgo apesta, Plan V". Eduardo Vinicio agregó: "Nunca que se mueran los taurinos para hacer fiesta". 

De su lado, Bernardo Gortaire precisó: "¡Pero aún sigue habiendo muerte! Quito prohibió estos espectáculos.  El Concejo de Quito interpretó según su taurómaco (sic) antojo la voluntad popular y se inventó la ordenanza 127 que esconde la muerte del toro de la vista del público. Es decir, se sigue dando la muerte del animal". Eddie Dávila propuso: "Esa  plaza de Quito debería convertirse en estadio para torneos de tennis o para que los taxistas jueguen bolley el verdadero deporte amarillo. Y no para matar toros". Para Roberto Almendáriz, en cambio, el problema de fondo es que "No solo es un asunto animalista. Las corridas representan la opresión de la clase oligárquica quiteña que masacra a un animal (sin ningún fin que no sea el martirio mismo) para demostrar su poderío".

El eje comercial

 

El presidente de la Cámara de Comercio, Patricio Alarcón, sostuvo en Twitter que la ciudad pierde millones por la ausencia de la feria.

Al debate en las redes sociales se sumó el presidente de la Cámara de Comercio de Quito, Patricio Alarcón, quien escribió en su cuenta de Twitter la tarde del seis de diciembre, aniversario de la fundación española de la ciudad, que recuerda el día de 1534 en que el conquistador español Sebastián de Benalcázar llegó a las ruinas de un poblado indígena ubicado en lo hoy son algunas manzanas del centro histórico de Quito, que había sido incendidado por sus pobladores. 

Alarcón escribió: "#Quito pierde USD 125 millones sin la fiesta taurina. El balance de eliminar la feria es negativo porque su realización ayudaba al comercio y al progreso de #Quito, ciudad con el índice de desempleo más alto del país. Debemos apoyar el progreso en libertad". El comentario del presidente de la Cámara de Comercio está ilustrado con un gráfico, tomando del diario Expreso, en donde aparecen los distintos actores vinculados al negocio de los toros en la capital: las haciendas y ganaderos, los toreros y empresarios, las ventas y artesanías, el transporte y parqueaderos, el turismo, la comida y servicios y los medios de comunicación. 

El tuit de Alarcón motivó, también, una feroz polémica. Recibió 775 comentarios, casi el triple que la pregunta de este portal, frente a 351 retuits y 545 me gusta. Nuevamente, los antitaurinos aprovecharon el foro para remarcar los argumentos descritos, destacando el sufrimiento del animal, adoptando posturas de superioridad moral y cuestionando que el tema se ponga siquiera en el debate público. A estos elementos ya descritos, se sumaron críticas a dónde el presidente de la Cámara de Comercio sacó la cifra, pues la capacidad de la Plaza de Toros es de casi 15 mil personas solamente. 

Desde el Movimiento Animalista Nacional, una organización que tiene casi 2900 seguidores en su página de Facebook, se publicaron en cambio otras cifras, cuya fuente serían las instituciones municipales que se dedican a la gestión del turismo en la ciudad. 

Según el Movimiento, que asegura citar cifras de Quito Turismo, los ingresos económicos por turismo en Quito, desde 2011, solo han ido al alza. Así, destacan que esos ingresos en 2011 (último año de toros)  habrían alcanzado los 281 millones de dólares, mientras que en 2018 alcanzaron los 501 millones. Si en 2011 hubo 44.235 turistas en Quito, por lo menos 70.000 habrían llegado en 2018. Si en 2011 habían en Quito 2.924 establecimientos turísticos, el año habría cerrado con por lo menos 5.231. La información municipal también es presentada por los animalistas para destacar que, según el propio Municipio de Quito, la capital lleva siendo seis años destino líder del turismo en Sudamérica, sin necesidad de las corridas de toros. 

Los taurinos se movilizan

El pasado 3 de diciembre, un grupo de toreros, ganaderos, aficionados taurinos y empresarios de la tauromania ("la gente del toro", como les gusta llamarse) se concentraron para marchar hacia la Plaza de la Independencia para pedir el retorno de la fiesta brava a la capital. Entre tres y mil y tres mil quinientas personas desfilaron por la avenida 10 de Agosto hacia la Plaza Mayor, con la intención de manifestarse ante el Palacio de Gobierno. Con caballos, algunos chagras de Machachi, avanzaron hacia el Centro Histórico, seguidos de taurinos con carteles. No se registraron incidentes en el recorrido, salvo algunas leves lloviznas que mojaron a los presentes. En las redes la marcha tuvo distintos enfoques: las páginas de los taurinos mostraron calles del casco antiguo llenas de gente, las de los antitaurinos, en cambio, mostraron escasas personas caminando sobre la avenida Diez de Agosto con unos cuantos caballos. 


Los empleados de la Plaza de Toros se manifestaron a favor de las corridas.  Foto: Facebook

En las redes la marcha tuvo distintos enfoques: las páginas de los taurinos mostraron calles del casco antiguo llenas de gente, las de los antitaurinos, en cambio, mostraron escasas personas caminando sobre la avenida Diez de Agosto con unos cuantos caballos.

Toreros españoles que visitan con frecuencia el Ecuador, como David Fandilla "El Fandi" y Cristina Sánchez, una de las pocas mujeres que es matadora de toros, participaron en la marcha. En varios sitios hubo personas que manifestaron su apoyo a la marcha, en especial, en locales comerciales del Centro Histórico. 

Cuando la marcha llegó ante el Palacio de Carondelet, el presidente Lenin Moreno, su secretario particular, Juan Sebastián Roldán y su flamante ministra de Turismo, Rocío de Holguín, salieron al balcón de Palacio, justo bajo el campanario central, para saludar a los manifestantes.

La afición taurina del presidente no es ningún secreto. En esa misma semana, circuló en redes sociales una foto tomada supuestamente en la ganadería de Juan Sebastián Roldán, cuyo padre, el embajador en España Cristóbal, es uno de los ganaderos de toros de lidia más importante. En la foto, se puede ver al presidente conversando con el torero español Enrique Ponce, y con los empresarios y también aficionados Andrés Vallejo, ex concejal de Quito, y Abelardo Pachano, ex dueño del Produbanco. Junto al matador español aparece un joven de aspecto europeo que sería parte de su equipo. La foto fue usada por los antitaurinos como la prueba de que el presidente Moreno y su secretario particular estarían a favor de la vuelta de los toros a la capital. Además del presidente, otros taurinos destacados en el Gobierno de Correa fueron su pariente, ministro y fiscal general del Estado, Galo Chiriboga, quien en su despacho de la Fiscalía tenía adornos taurinos, y el propio Roldán, quien se desempeñó como secretario de Transparencia del correato y al que el ex presidente acusó en Twitter de haberlo llamado con ocasión de la consulta de 2011 para expresarle su desacuerdo sobre la pregunta de prohibición de los toros. Roldán es aficionado práctico, que en la jerga taurina significa una persona que torea sin dedicarse exclusivamente a ese oficio. 


El presidente Lenin Moreno y dos de sus ministros saludaron a los presentes desde el balcón principal de Palacio. Foto: Twitter de Caridad Vela

El ex presidente Rafael Correa, y buena parte de su Gobierno, en especial, quienes provenían de Guayaquil, se manifestaron, en cambio, públicamente en contra de los toros. Eso motivó que una organización de radicales de izquierda, llamada Diabluma, contara con la bendición oficial para su campaña contra los toros en Quito. 

La aficionada

Caridad Vela fue, durante quince años, la principal ejecutiva de Citotusa, una empresa de propiedad de familia Salazar, que es la dueña de la Plaza de Toros Quito. El coso de Iñaquito, construido en los años 60, es un negocio privado, a diferencia de otras plazas de la región, como la de Bogotá, que es del Municipio. 

Vela es de esas taurinas arquetípicas, una mujer elegante de aquellas que en los tiempos de los toros se podía ver en los tendidos más caros de la plaza, ataviadas con sombreros para el sol y un outfit entre informal y campestre. Ahora se dedica a la gestión de una revista inmobiliaria, pero Caridad Vela, como otros taurinos no ha dejado su afición. 

Para la aficionada, siete años después de la consulta popular, la polémica debe trascender de los tópicos en los que gira actualmente. Aunque estima que es importante que los elementos económicos y turísticos son importantes, cree que lo que se debe discutir es que la consulta correísta del 2011 mermó los derechos individuales de las personas en el Ecuador. Vela sostiene que lo se hizo es casi como preguntar qué religión debería ser la única en el pais, por ejemplo, ya que se limitó la libertad individual de las personas. 

Vela sostiene también que una herencia del régimen anterior fue legitimar las expresiones de odio, los insultos y las descalificaciones, sobre todo en las redes sociales, y el rechazo al diálogo racional para reemplazarlo por una competencia de emociones. "Debemos vivir en armonía, debemos respetarnos, pero se ha llegado a un nivel de intolerancia y radicalismo que es una herencia del actual presidente", asegura la ex organizadora de la Feria. 

"Es innegable que es un espectáculo en donde se mata a un animal, pero es una herencia cultural que tenemos los ecuatorianos. Sin embargo, tenemos el derecho o no de ir a ese evento", asegura Vela, quien destaca también que la percepción sobre el toreo es o no arte depende de cada persona, pero no debería motivar que se gestione políticamente que desaparezca. 

Vela destaca que la Feria de Quito era "la mejor feria de América", pues la afición era exigente, y las ordenanzas obligaban a que vinieran los mejores toreros españoles, que son considerados los mejores exponentes mundiales de su ámbito. ¿Se trataba de un evento clasista, de un evento elitista? Vela precisa que la plaza, que sienta casi quince mil personas, tenía entradas de entre USD 150 y USD 15, por lo que cualquier persona de la ciudad podía asistir. "El término pelucón es un insulto, un término peyorativo del Gobierno anterior", dice. "Entiendo que mi pasión es inentendible para mucha gente, por eso creo que el debate debe darse desde la razón, tengo muchos amigos antitaurinos y no veo por qué no podamos exigir respeto".

"Entiendo que mi pasión es inentendible para mucha gente, por eso creo que el debate debe darse desde la razón, tengo muchos amigos antitaurinos y no veo por qué no podamos exigir respeto".

La aficionada prefiere no comentar los argumentos antitaurinos, como aquel que dice que en nombre de la tradición no se podría volver  a los espectáculos de gladiadores, algo que también sería una herencia del Occidente mediterráneo del que también descendemos. Vela cuestiona que en sus redes sociales también ha recibido muchos insultos y descalificaciones, muchos de los cuales ha dejado sin borrar porque le parece que evidencian la clase de personas que son quienes los han escrito. "Si seguimos por ese camino, voy a ser maltrada por ser flaca y de pelo largo, porque sin duda habrá quien se sienta ofendido por eso".

Vela se declara totalmente a favor de que vuelvan los toros a Quito, sin que eso signifique que quiera convencer a los antitaurinos. Cuestiona además los argumentos "bajos" de ambos bandos, como por ejemplo ese de destacar que los antitaurinos no deberían comer carne y que no puede haber un taurino vegano. "No hubiera sido partidaria de que la consulta fuera al revés y se obligue a la gente a ir a los toros", precisa, y agrega que la consulta del 2011 tuvo preguntas como esa para favorecer el operativo de control político de la justicia. 

"Se ha perdido toda una generación de toreros y aficionados, al impedir que los jóvenes entren a la plaza. No se puede empezar en el toreo a los 19 años".

La ex ejecutiva de la Feria de Quito destaca la apertura del presidente Lenin Moreno, a quien pudo ver en el balcón de Palacio cuando asistió a la marcha de los taurinos, pero destaca que el mandatario, desde su posición de presidente, no puede abanderarse de sus aficiones. No obstante, Vela asegura que el Gobierno ha hecho consultas sobre la real afectación a la economía de la ciudad. La Feria pagaba de impuestos el 10% de la taquilla bruta al Municipio, monto que se destinaba a financiar las fiestas populares en la ciudad, asegura. Vela cuestiona también que el actual alcalde, Mauricio Rodas, no ha hecho nada con relación a la problemática. "El Municipio debió pronunciarse, la falta de opinión es lo peor que ha ocurrido", y no descarta que el tema salga a la palestra durante la próxima campaña electoral, en donde se eligirán alcalde y concejales de Quito. 

Pero no solamente se ha perjudicado a la economía de la ciudad, en criterio de Vela. También a toda una generación de toreros y aficionados jóvenes cuyas carreras parecen estancadas, pues muchos jóvenes de la escuela taurina local se han quedado sin oportunidades, fenómeno que afecta en especial a los toreros sudamericanos. "Se ha perdido toda una generación de toreros y aficionados, al impedir que los jóvenes entren a la plaza. No se puede empezar en el toreo a los 19 años". 

El antitaurino

Pedro Bermeo Guarderas tiene 27 años. Es un joven blanco, alto y delgado, de cabello y barba rubio oscuros. Fotógrafo de profesión, su familia es propietaria de una importante empresa de repuestos automotrices, que cuenta con una planta industrial y con una red de locales en varias ciudades del país. 

El joven es líder de varios activismos: desde el feminismo hasta el animalismo, pasando por el ecologismo, pues es también un figura destacada de Yasunidos, la organización ecologista que se opone a la explotación petrolera en el Yasuní. Además es vegano, y regenta un restaurante de esa tendencia ubicado en un exclusivo sector del norte de Quito. 

Hace exactamente un año, el 5 de diciembre de 2017, Pedro Bermeo saltó al ruedo de la Plaza Belmonte, el pequeño coso ubicado en San Blas, en el Centro de Quito, en donde había un festival sin muerte del toro,  con un cartel que decía "No más violencia". Su protesta interrumpió el espectáculo y desató, según relata, la ira de los toreros, subalternos y ganaderos presentes que lo rodearon para sacarlo del ruedo. En el proceso, aseguró luego en redes sociales, recibió golpes y puñetazos de los taurinos. Luego de sacarlo del ruedo, lo llevaron a los chiqueros, los corrales bajo la plaza en donde están los toros, en donde, aseguró en su momento, lo siguieron golpeando, hasta que intervino la Policía y lo protegió. 

Aunque pensó en presentar una demanda por los golpes, al final, relata, desistió de hacerlo. Tampoco fue demandado por los taurinos, pero reitera que sí fue golpeado aunque no cometió ningún delito ni fue violento con ellos. 

"La naturaleza no es de nuestra propiedad, son otras especies que tienen el mismo derecho de vivir que nosotros", precisa Pedro Bermeo. 

El rechazo de Pedro Bermeo hacia los toros viene de su adolescencia. Desde esa época se dedicó a la fotografía, lo que le permitió crear un vínculo muy cercano con la naturaleza. "La naturaleza no es de nuestra propiedad, son otras especies que tienen el mismo derecho de vivir que nosotros", precisa el joven. A los 12 años empezó su militancia antitaurina. Hizo una serie de fotos de corridas de toros, y las expuso bajo el título de "Gladiadores". Si objetivo fue visibilizar la violencia del espectáculo, pues siempre le pareció inadecuado que los niños pudieran entrar a los toros. Su crítica fundamental es a la violencia en el ruedo: recuerda que el espectáculo era todavía más crudo en el pasado, pues recién en 1929 se colocó el peto a los caballos de los picadores, que normalmente terminaban despanzurrados. 

Bermeo cree que ni el taurino más convencido de hoy quería ver los caballos despanzurrados, y considera que el origen de estas fiestas en la arena viene de los antiguos y sangrientos espectáculos romanos de gladiadores. 

A  los 15 años, Pedro Bermeo entró a los toros, pero a tomar fotos. "Quería verlo con mis propios ojos, oler la sangre, escuchar al toro gritar, es una de las cosas que me han marcado la vida", asegura el joven. 

En 2011, cuando el Gobierno de Rafael Correa decide incluir el tema en la consulta popular, Bermeo cree que fue porque se logró "sensibilizar" al ex presidente, aunque precisa que duda que a Correa le hayan importado en algún momento la naturaleza o los animales, como se evidencia en la forma en la que actuó con relación al Yasuní. La defensa de los animales, los derechos constitucionales de la naturaleza, le parecen una muestra de que el país tiene una vocación por el cuidado de la vida. 

Aunque el joven admite que los políticos "usan" preguntas en las consultas populares, y buscan "temas que jalen" sus agendas, eso no le parece relevante. "Ya se ganó la consulta", remarca, con lo que le hace el quite a los cuestionamientos de que la consulta tenía la intención de controlar el sistema judicial. En su opinión, se está buscando evadir el pronunciamiento de la consulta, al lidiar toros a la usanza portuguesa. 

Pedro Bermeo cuestiona que mientras grupos como las mujeres amazónicas hayan tenido que esperar horas para ser atendidas, el Gobierno escuche a los taurinos.

Bermeo califica como "preocupante" a que "grupos de la élite que tienen mucho poder e influencia en el Gobierno" sean escuchados por el presidente Lenin Moreno, al comentar la marcha de los taurinos y la presencia del mandatario en el balcón de Palacio. Cuestiona también la presencia de Juan Sebastián Roldán, ya que en su opinión el Gobierno no escucha a grupos como Yasunidos a pesar de acciones como una toma de la Secretaría de Hidrocarburos por parte de un grupo de mujeres amazónicas, pero sí tiene oídos para otros sectores. Según el joven, el actual presidente apoyó de manera pública en 2011 la pregunta para prohibir los toros, en un vídeo de la Secom. 

Sobre el argumento de si alguien puede decidir si va o no a los toros, Bermeo sostiene que se trata de un espectáculo violento que se convierte en un problema para toda la sociedad. "Hay estudios que demuestran que una persona que es violenta con los animales puede serlo también con los humanos", asegura. A Bermeo le preocupa "el componente educativo" que se proyecta hacia la sociedad, pues asegura que en Estados Unidos se recomienda reducir la violencia hacia los animales para también reducir la violencia entre las personas. 

También rechaza el argumento de que los toros sean un elemento cultural para violar derechos como los de la naturaleza y la no violencia. "La cultura explica pero no justifica estos espectáculos". 

Para Bermeo, no se puede revocar lo aprobado como no sea con una nueva consulta popular, y asegura que la iniciativa antitaurina en Quito tampoco fue cumplida. Bermeo rechaza que se haya afectado las carreras de los toreros, a los que compara con falsificadores de moneda o cualquier persona que trabaja en negocios ilegales, pues ellos no pueden invocar el derecho al trabajo. 

Sin embargo, el joven admite que se ha tornado violenta la polémica, en especial en las redes sociales, pero recuerda que gracias al alcohol había grescas en las afueras de la Plaza de Toros. "Entiendo más no me sumo a esos actos violentos. Se han dado todos los pasos legales para prohibir estos espectáculos, pero hay una élite que quiere vulnerar derechos de otras personas". "Era un espectáculo clasista, que llegó al Ecuador con los españoles que querían imponer el respeto ante los indígenas usando al toro para demostrar la fuerza de los conquistadores", finaliza el joven. 

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