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23 de Noviembre del 2020
Historias
Lectura: 12 minutos
23 de Noviembre del 2020
Redacción Plan V
El camuflaje más sofisticado para la droga fue encontrado en Quito
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Imagen de la caja y sus capas, una de ellas de imanes, para evitar que un escáner detecte la droga. En el interior se escondió casi media tonelada de droga. El destino era México. Fotos: Fiscalía

 

Emisarios de un cartel mexicano llegaron a Quito para camuflar la droga en una sofisticada caja metálica, que ni la mejor aduana hubiera podido detectar. Hay investigaciones en curso sobre cómo el crimen organizado estarían usando los aeropuertos cercanos a la ciudad para enviar grandes cantidades de droga. Cinco personas fueron llamadas a juicio hace pocos días por este caso.


Fueron las autoridades mexicanas las que alertaron que en Quito se estaba organizando un gran envío de droga desde Ecuador. Sabían que un líder narcotraficante de un cartel mexicano tenía negocios en el país. La Fiscalía se reserva aún el nombre del cartel porque hay investigaciones en curso. Pero este caso implica uno de los mayores cargamentos encontrados en la capital, en plena ciudad y con el camuflaje más sofisticado hasta ahora registrado.

Todo comenzó en el 2019, cuando esta persona -que estaba en la mira de las autoridades mexicanas- visitó el Ecuador en el 2019 y regresó en ese mismo año. “Es una persona que interesa a México”, manifestó el fiscal del caso, Homero Cepeda. La alerta llegó de México para seguir la pista de este sospechoso. Se conocía que podía volver al Ecuador a principios del 2020. 

Pero en su lugar envió a dos emisarios mexicanos, que junto a tres personas más -un colombiano, un ecuatoriano y una venezolana- ahora son procesados por narcotráfico. El pasado 10 de noviembre fueron llamados a juicio.

La banda delictiva fue sorprendida en una bodega el 13 de febrero pasado. Paradójicamente, el inmueble está ubicado cerca de la Embajada de Estados Unidos. Los agentes hicieron vigilancia por tres días para verificar quién entraba y salía del lugar, donde sospechaban había droga.

Observaron llegar a un hombre a la bodega. Era Álex Mauricio V. M., de nacionalidad colombiana, y luego arribaron los dos mexicanos. Los tres se hospedaban en edificios de alta plusvalía.

Además usaban el mismo taxi todo el tiempo. El taxista, quien es ecuatoriano, además de dejarlos en esas ubicaciones también ingresaba a la bodega. Asimismo frecuentaba centros ferreteros y compraba láminas de aluminio. Ahí sospecharon que la banda estaba adquiriendo materiales para camuflar la sustancia. 

Los investigadores vieron que las cuatro personas se quedaban en la bodega juntos, entre tres y cuatro horas. Estos movimientos fueron registrados entre enero y febrero pasados. Una vez con estos elementos y con la sospecha de que en esa bodega había droga, la Fiscalía y la Policía hicieron un allanamiento, el 13 de febrero pasado.

Encontraron una caja de estructura metálica, color negro, tipo baúl. Tenía 1,20 m de alto; 1,20 m de ancho y 50 centímetros de ancho. Estaba cubierto por una placa de plomo. La caja tenía una capa adicional de imanes. Eran similares a ladrillos, todos de forma rectangular, pegados juntos. Es decir, la caja tenía tres capas: una de metal, otra de plomo y una de imanes. Esta infraestructura iba a ser pintada, lo que apunta a un trabajo bien detallado y planificado. La parte inferior estaba cubierta por alambre de color cobre.

Los agentes usaron una soldadora y una cierra para romper la estructura. Los trabajos duraron una hora. En el interior hallaron 475 kilos de clorhidrato de cocaína. En el resto de la bodega, la Policía encontró plásticos con los que se suele embalar droga.

“Cuando se pasa un artefacto con imanes por los escáneres de la aduana, lo que hace el imán es repeler el escáner. No se puede ver lo que está dentro de la estructura metálica”, explicó a Plan V el fiscal Cepeda.

Es decir, la caja tenía tres capas: una de metal, otra de plomo y una de imanes. Esta infraestructura iba a ser pintada, lo que apunta a un trabajo bien detallado y planificado.

Chile tiene una de las mejores, pero ni en ese país se hubiera logrado detectar la droga, afirma Cepeda. “Los imanes, además de repeler, muestran una estructura vacía”. 

Con esas evidencias, los cuatro hombres fueron detenidos. Pero mientras la investigación avanzaba, se encontraron nuevos detalles. En el teléfono de Álex Mauricio V. M encontraron chats con Rosa Carolina D. R. En las conversaciones hablaban del departamento, por lo cual los agentes antinarcóticos consideraron que se trataba de la persona que les arrendó el inmueble.

Pero un día, ella le pidió una fotografía a Álex y le dijo: ‘Mándame una foto y que se vean las cosas en su sitio’. Álex Mauricio V. M le envió una foto de los 477 paquetes en el piso.  “Entonces esta señora tenía conocimiento de que algo raro estaba sucediendo dentro de la bodega”, afirma el fiscal.

Asimismo, en otro chat, la señora le preguntó si habían llegado los imanes. ‘No, todavía no llegan. Ya coordino eso’, le respondieron. Esa conversación coincidió con la llegada de una camioneta a la bodega. Fue la que entregó los imanes. Los agentes hablaron con los dueños del vehículo, quienes solo confirmaron la entrega de ese material. Los imanes fueron entregados en la aduana.

Con esos elementos, la mujer fue vinculada al proceso, quien tiene medidas alternativas a la prisión.

Las incógnitas del traslado

¿Cómo pensaban enviar la droga a México? El fiscal Cepeda afirma que existe una investigación abierta para establecer cómo pensaban sacar la caja con la droga. Los detenidos estuvieron interesados en colaborar con la justicia a través de la cooperación eficaz. Pero la información que iban a entregar tenía relación con la persona que los contrató en México. Pero ese dato ya lo tenían las autoridades mexicanas y ecuatorianas. Entonces les pidieron que les cuenten cómo harían el envío y las empresas relacionadas para el transporte, pero no quisieron hablar. Eso pese a que el grupo delictivo se enfrenta a 17 años de cárcel.

Al revisar los movimientos migratorios de los mexicanos, a la Fiscalía le llamó la atención que estos emisarios llegaron en agosto de 2019 y se fueron en diciembre de ese año. En este periodo pudieron hacer los contactos que necesitaban. Luego, regresaron al país el 10 de febrero y su detención se dio el 13 de febrero. Es decir, en tres días lograron hacer el baúl. La hipótesis que manejan los investigadores es que ellos llegaron a camuflar la droga. Y todos los preparativos los hicieron con anticipación. En los audios que se encontraron en uno de los teléfonos de los mexicanos, estos reportaban sus pasos en Ecuador a alias ‘don Nacho’.

Otra pregunta que se hicieron los investigadores es por qué llegaron a departamentos de edificios ubicados en zonas de alta plusvalía. Para ello llamaron a rendir la versión a la corredora de bienes raíces. Ella dijo que sub arrendó los departamentos a los mexicanos y al colombiano. Los conoció a través de Rosa Carolina D. R., quien también es corredora de bienes raíces. Ella también les consiguió a los extranjeros la bodega que necesitaban. La mujer extranjera, en su versión, aseguró que desconocía las actividades de los mexicanos.

No hay una certeza de dónde llegó la droga, pero se presume que es desde Colombia.

les pidieron que les cuenten cómo harían el envío y las empresas relacionadas para el transporte, pero no quisieron hablar. Eso pese a que el grupo delictivo se enfrenta a 17 años de cárcel.

Grandes cantidades de droga en Quito

¿Por qué se está almacenando grandes cantidades de droga en Quito? El fiscal considera que los grandes cargamentos de drogas suelen hallarse sobre todo en Santo Domingo, en fincas alejadas de la ciudad, y de este sector pasan a Guayaquil para su salida por los puertos.

Pero descarta que el cargamento descubierto en febrero pasado tuviera como destino un puerto ecuatoriano porque hubiera implicado una logística muy complicada para un artefacto tan pesado. “O hay vulneración por el aeropuerto de Quito o por el de Latacunga”, manifestó el fiscal sobre las posibles rutas de envío. En Latacunga, el aeropuerto es de carga.

A diferencia de otros grandes cargamentos que son descubiertos cerca a las costas, que son más permeables para esconder y sacar la droga, el de Quito estaba en plena ciudad y cerca de una embajada.

Las investigaciones apuntan a que existe la posibilidad de envíos a través de los aeropuertos cercanos a la capital. “Si es por aeropuerto, debo tener una empresa de fachada para poder sacar la droga”, considera el fiscal.  Agrega que la banda seguramente quiso convertir esa caja en algún artefacto industrial para que pase desapercibido.

Pero este no es el único gran cargamento encontrado embodegado en Quito. Al menos tres operativos se han realizado en lo que va del año en la ciudad y se han logrado incautar grandes cantidades de droga.

El pasado 15 de julio, fueron encontrados encaletados 500 kilos de droga en un centro de acopio, en el sector El Beaterio, al sur de Quito. En las imágenes difundidas por el Ministerio de Gobierno se observaron paquetes apilados dentro de una casa que servía como bodega. La droga estaba valorada en cerca de dos millones de dólares. Los bloques de cocaína tenían marcados un logotipo de manzana mordida. Según la Policía, al parecer iban a ser escondidos en pescado para su comercialización. Hubo cuatro detenidos.


500 kilos de droga fueron encontrados en una vivienda en Quito, en julio pasado. Foto: Min. de Gobierno 

Asimismo, por la ciudad están cruzando enormes cargamentos de droga. El pasado 2 de septiembre, en el sector de Pifo, sobre la vía Quito-Papallacta, la Policía detuvo a un tráiler, de color rojo, que transportaba como fachada desechos industriales. Pero un perro policía dio la alarma de posible contaminación. El vehículo pesado fue trasladado hasta los patios de almacenamiento de chatarra ubicado en el sector la Guamaní. Allí se hizo la descarga del producto que trasladaba y se hallaron 363 paquetes tipo ladrillo, con la imagen de un corazón. Los paquetes tenían 382 kilos de cocaína. El destino de la carga era Santo Domingo de los Tsáchilas.

El 27 de junio pasado, un camión fue detenido en Guayllabamba. Llevaba 1.114 paquetes en compartimentos ocultos, es decir más de una tonelada de droga. Según la Policía, el cargamento tendría un costo de USD 2,4 millones en territorio nacional. Se detuvieron a tres personas, una de ellas era el chofer del camión y las otras dos daban seguridad al transporte. Este es el cargamento más grande que ha sido hallado en las inmediaciones de la capital en lo que va del año.

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