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4 de Febrero del 2019
Historias
Lectura: 14 minutos
4 de Febrero del 2019
Redacción Plan V
El crimen de Mascarilla bajo una nueva luz

Foto Dron: Cortesía

Una toma desde un dron en el sector de Mascarilla, durante los incidentes que derivaron en muerte de un manifestante y la quema y destrucción del Centro Integral de la Policía Nacional en la zona.

 

La defensa del cabo David Velasteguí, acusado de disparar y matar al afroecuatoriano Andrés Padilla, sostiene que el comando del GOE actuó en defensa de su integridad y de sus compañeros, que no hay pruebas de que haya disparado a matar, que fue en defensa propia luego de graves atentados contra su vida y la de los policías, por miembros de bandas vinculadas a minería ilegal en la zona de Mascarilla, Imbabura.

La ministra del Interior, María Paula Romo, mostró ante la Asamblea Nacional videos sobre los sucesos previos al homicidio de Daniel Padilla, en un confuso incidente en la zona de Mascarilla, provincia de Imbabura. El relato de esos antecedentes es parte de la defensa del cabo de policía David Velasteguí quien fue acusado de esa muerte, luego de que circulara un video en redes sociales donde se lo ve disparando en contra de Padilla, aparentemente por la espalda y sin que la víctima representara un peligro. 

Pero la defensa de Velasteguí ha hecho públicos varios videos, desde otros ángulo —varios de ellos del sistema ECU911— donde se muestra un contexto más amplio de los hechos que condujeron a esa muerte. Velasteguí está detenido en la Cárcel 4, de Quito, desde el 23 de agosto del 2018, luego de que el miembro del Grupo de Operaciones Especiales e instructor de tiro entregara su arma y se sometiera a investigaciones tras el disparo mortal. Su defensa sostiene que el servidor policial actuó de acuerdo a los procedimientos, y la muerte de Padilla se dio dentro del contexto de un operativo por el robo de una grúa y una camioneta que derivó en acciones  donde se involucraron actores vinculados a la minería ilegal en ese sector del Valle del Chota.

Ese día, Velasteguí, junto con otros dos cabos de la Policía estaba servicio por disposición del capitán Darwin Montalvo, jefe del GOE. A las seis de la mañana se habían trasladado desde el sector de El Milagro para dar seguridad a Oscar Cuenca, juez del cantón San Lorenzo, provincia de Esmeraldas, hasta el límite provincial Cajas, lugar donde a las 7h20 se entregó la seguridad al relevo de la ciudad de Quito, lo cual fue reportado al ECU 911.


Video donde se ve el momento del disparo y que es parte de la defensa de los policías que intervinieron en el caso. 

Una vez cumplida esta diligencia, mientras retornaban a la ciudad de Ibarra, a las 7h30, Velasteguí y sus compañeros escucharon por la radio de la patrulla policial sobre de un procedimiento en el sector de Salinas, en el cual les solicitaban, a través del sistema integrado ECU 911, que avanzaran hasta Salinas, tomara contacto con la capitán Soraya Andrade y colaboraran en el lugar. La información que tenían era que había ocurrido un accidente de tránsito y la gente del sector obstaculizaba la acción policial, la cual pretendía retirar y trasladar los vehículos siniestrados, a la vez que despejar la vía. 

Velasteguí y sus compañeros llegaron al lugar de los hechos a las 9 de la mañana. Cuando se ponían a órdenes de la capitán Andrade, observaron que un ciudadano afro, vestido con una chompa roja, se subió a la grúa sobre la cual se encontraba uno de los vehículos siniestrados (una camioneta verde sin placas de identificación) y de forma abrupta emprendió la huida. Es decir, se robó la grúa. Esto se dio cuando los policías solicitaban al mencionado individuo que se baje. Los policías tuvieron que arrojarse hacia los lados de la vía para evitar ser atropellados por la grúa, la cual había sido solicitada por la policía. La grúa de Winchas Arciniegas. 

Los policías tuvieron que arrojarse hacia los lados de la vía para evitar ser atropellados por la grúa, la cual había sido solicitada por la policía. La grúa de Winchas Arciniegas.

En el lugar se encontraban varias personas afro descendientes, tanto a pie, como en motos, camionetas, y automóviles. La capitán Andrade ordenó al personal del GOE que detuviera a la grúa. De inmediato subieron al patrullero e iniciaron la persecución, a la vez que con el megáfono ordenaban al conductor que se detuviese. Pero eso no ocurrió. Los videos muestran cómo las camionetas, motos y vehículos ocupados por varias personas, obstaculizaban el paso del patrullero y en el trayecto estas personas emitían insultos, realizaban disparos y lanzaban piedras, mientras la grúa huía a casi 150 kilómetros por hora de velocidad.

El personal del GOE que participaba en la persecución se comunicó con los miembros policiales del Control Integrado de Mascarilla, pidiendo que coloquen las vallas para evitar la fuga de la grúa. El personal de Mascarilla así lo hizo; sin embargo, de inmediato, dice el informe, "personas afro descendientes que estaban con anterioridad en ese punto empezaron a retirar y lanzar algunas vallas contra el personal policial".

La grúa perseguida por la Policía y a la vez protegida por varios vehículos sin placas, llegó a Mascarilla a las 09h15 aproximadamente, chocó contra las vallas y se detuvo. Los cabos Velasteguí y Chulde, que venían en el patrullero persiguiendo a la grúa  se bajaron de inmediato de la unidad para hablar con el conductor que se sustrajo la grúa y con las personas del lugar. Pero estas se encontraban en una actitud violenta, armados con palos, tubos, varillas, piedras, armas de fuego posiblemente, y otros objetos corto punzantes. Estos sujetos agredieron física y verbalmente al personal policial "con la consigna de matarles si no accedían a liberar el vehículo que se encontraba en la grúa".

Cuando el cabo David Velasteguí Carrera se acercó al conductor de la grúa, y le exigió que se bajara del vehículo y entregara las llaves, éste bajó y junto a tres personas más atacaron al policía con palos, tubos, varillas, armas corto punzantes, golpes de puño, patadas. También lo insultaron y amenazaron: “aquí mueres chapa hijo de puta, aquí les matamos porque les matamos, aquí mandamos nosotros, este es nuestro territorio, caras de la verga”.

Dado el masivo ataque, de nada sirvió hablar. Al contrario, aumentó el número de personas con la actitud de agredir al policía y atacar a todos los miembros policiales bajo la consigna de matarlos si no aceptan sus condiciones, que era liberar la camioneta que se encontraba en la grúa y que fue parte del accidente de tránsito suscitado momentos antes en el sector de Salinas. Los videos muestran que las personas que atacaron a los policías estaban armadas.

Video de los sucesos, sin editar.

Video presentado por la defensa del cabo del GOE, David Velasteguí.

Dice el informe policial que  "los atacantes, de forma inhumana, brutal y despiadada atentaron en contra de la humanidad del cabo primero Velasteguí, al punto de destrozar con tubos, varillazos e impactos con otros objetos contundentes el casco de dotación; también desgarraron su cuello de protección; adicionalmente rasgaron y laceraron el chaleco antibalas y las prendas de vestir con múltiples impactos de armas cortopunzantes; también destruyeron sus gafas producto de los impactos directos de golpes en el rostro, y por si no fuera poco intentaron arrebatarle constantemente su arma de dotación, seguramente para asesinarlo con la misma".

"Por estos hechos él no pudo evitar ante la superioridad numérica y agresividad de sus atacantes, quienes jamás acataron la voz preventiva y la petición del policía de que cesaran sus ataques, al contrario cada vez fueron más agresivos. Milagrosamente no lograron segar la vida del cabo Velasteguí, pero sí le produjeron considerables lesiones: una luxación en su hombro, múltiples hematomas y una herida en su rostro ocasionada por el filo de un objeto contundente".

Ante estos hechos, los policías continuaron en su intento de hablar con los agresivos atacantes.  Pero seguían siendo atacados y optaron por ponerse a buen recaudo. Con enorme esfuerzo, el cabo Velasteguí logró escapar del ataque. Empezó a alejarse con dificultad y cuando miró hacia el norte de su posición vio que se acercaba una numerosa muchedumbre, casi todos armados. Corrió porque varios sujetos lo persiguieron, entre ellos Andrés Padilla. En ese instante escuchó el angustiado grito de su compañero del GOE, Daniel Chulde, quien pedía auxilio porque lo estaban atacando. Velasteguí regresó a ver donde provenían los gritos y con su arma de dotación hizo un disparo. Según el policía, este no estaba direccionado hacia persona alguna. Pero Padilla cayó al piso. Según la defensa del cabo del GOE;  Padilla no se encontraba de espaldas al policía, lo perseguía con una varilla en la mano instantes antes y giró con dirección al cabo Chulde casi al mismo tiempo de la detonación.

Velasteguí no pudo acercarse a la persona que cayó para saber qué le había sucedido, ya que la gente, encolerizada, se aproximaba a él. Corrió hacia sus compañeros que estaban dando seguridad y fue rescatado por un miembro del Grupo de Operaciones Motorizadas, GOM.

Velasteguí no pudo acercarse a la persona que cayó para saber qué le había sucedido, ya que la gente, encolerizada, se aproximaba a él. Corrió hacia sus compañeros que estaban dando seguridad y fue rescatado por un miembro del Grupo de Operaciones Motorizadas, GOM.

En el trayecto, Velasteguí, aún herido y limitado por las agresiones recibidas, reportó al ECU911 y pidió una ambulancia en el sector de Mascarilla para que se brinde auxilio a la persona, que él consideraba herida. Luego, aproximadamente a un kilómetro de distancia del sector, sus compañeros del GOE lo auxiliaron y se dirigieron directamente a la Comandancia de Policía de Ibarra en donde informaron de los hechos a sus oficiales superiores. Velasteguí dio su informe de lo sucedido y brindó toda la colaboración. En ese momento, dice el informe, estaba en estado de shock por la tensión que casi acaba con su vida y por las heridas recibidas en los ataques. 

Andrés Martín Padilla Delgado falleció horas después en el hospital San Vicente de Paúl de Ibarra. Según la defensa del policía que disparó, "hasta el momento se desconoce el origen de dicho proyectil, en razón de que no solamente los miembros policiales portaban armas, sino también las personas que alteraron el orden público. Por esa razón se escucharon varias detonaciones que no correspondían a las hechas por agentes policiales, desde el sector de Salinas hasta Mascarilla: Estas detonaciones provenían de los vehículos que interrumpían y dificultaban el paso de los automotores policiales".

El cabo Velasteguí Carrera fue atendido por medicina legal la cual le dispuso una incapacidad de 9 a 30 días. Los otros miembros policiales también fueron valorados dadas las múltiples agresiones de las que fueron víctimas.

Luego del incidente la gente que atacó a la Policía en Mascarilla saqueó, destruyó y quemó las instalaciones del cuartel de Mascarilla; los enardecidos pobladores robaron, desvalijaron y quemaron vehículos policiales (motos y patrullas), dentro del cuartel. Los canes amaestrados para detectar drogas en el sector, que se encontraban en el inmueble, también sufrieron quemaduras y ahogamientos por inhalación de humo y tuvieron que ser rescatados.


Miembros de la Policía Nacional en servicio pasivo llegaron para respaldar al policía acusado. Foto: Diario El Norte

Dice la defensa que los tres miembros del GOE  "cumplieron, todas las normas y estándares internacionales de Derechos Humanos, como es el Código de Conducta para los Funcionarios encargados de hacer cumplir la Ley, adoptado por el Octavo Congreso de las Naciones Unidas sobre Prevención del Delito y Tratamiento del Delincuente, celebrado en la Habana (Cuba) del 27 de agosto al 07 de septiembre de 1990, que en su considerando segundo menciona que «la amenaza a la vida y a la seguridad de los funcionarios encargados a hacer cumplir la ley debe considerarse como una amenaza a la estabilidad de toda la sociedad»”.

Luego de estos hechos, el único detenido es David Velasteguí.  Las personas a las que enfrentó y de las que "fue víctima de varios intentos de asesinato, procedieron al margen de la ley, y ahora se escudan una supuesta violación a sus DDHH para las minorías y justifican sus actos delincuenciales mal entendiendo el concepto de grupos vulnerables”. 

Según declaró la ministra María Paula Romo ante la Asamblea Nacional, esta sanción contra el cabo Velasteguí, y otros casos, despertó en los miembros policiales un justificado temor de usar sus armas en situaciones de riesgo. Lo cual explicaría, en parte, la inacción

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