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25 de Septiembre del 2017
Historias
Lectura: 23 minutos
25 de Septiembre del 2017
Fermín Vaca
Periodista político. Es editor de PLANV. Ha trabajado en los principales periódicos de Ecuador en la cobertura de política y actualidad. 
El debate sobre el tabaco y nicotina busca salir del tabú

Ante el consenso entre los científicos y la industria de que es la combustión lo que libera sustancias nocivas, se buscan alternativas sin humo al tabaco tradicional. 

 

Aunque, según cifras de la industria tabacalera, hay en el mundo por lo menos mil millones de fumadores, de los cuales, cuarenta millones viven en América Latina, el debate sobre el tabaco y la nicotina parece otra víctima de la corrección política. En un reciente foro en Nueva York se analizaron las perspectivas del tabaco y las opciones que la industria ofrece a los fumadores.

Audrey Silk parece salida de una de esas películas ambientadas en Nueva York. La mujer, quien durante 20 años sirvió en la policía de la Gran Manzana está actualmente jubilada. Habla inglés con el cerrado acento de quienes habitan los barrios más duros de la ciudad, - rápido, con jerga, a ratos incomprensible- y recuerda que es de Brooklyn, antes de su intervención en el Foro Global de Tabaco y Nicotina que tuvo lugar hace pocas semanas en un lujoso hotel de su ciudad. 

La ex policía Audrey Silk defiende el derecho de los adultos a fumar. 

Ella es la fundadora del Grupo de Ciudadanos contra el Acoso a los Fumadores (CLASH por sus siglas en inglés), y no tiene empacho en decir que muchas de las regulaciones que hay actualmente contra el tabaco en Estados Unidos le parecen verdaderamente "locas". Silk reivindica el derecho de los adultos a fumar o no, mientras cuestiona mucha de la normativa existente en la actualidad que restringue a las personas su posibilidad de fumar. También cuestiona, sin embargo, que se ofrezcan alternativas al tabaco convencional, siguiendo su mismo eje argumental.

Sus críticas se extienden al alcalde de la ciudad de Nueva York, Bill de Blasio, quien se ha manifestado en contra del tabaco. Cuando termina su discurso, la ex policía recibe cerrados aplausos de la concurrencia.

Las normas antitabaco son estrictas en la Gran Manzana, y quienes quieren fumar en el evento deben salir del hotel a la calle, pues en plena esquina de la calle 48 y Lexington, se ha colocado un gran cenicero por parte del hotel anfitrión. Desde ese punto se puede divisar la torre del Edificio Chrysler, ese que menciona Federico García Lorca en su Poeta en Nueva York, y, también, el fantasmal rascacielos del hotel Waldorf Astoria, cerrado desde el año pasado, y cuyas dos torres art déco se ven, de noche, oscuras y siniestras, como en alguna clásica película de Los Cazafantasmas.


Marc Firestone, vicepresidente de Philip Morris, fue uno de los oradores en el evento. 

Hay un consenso claro dentro de la industria: se ha comprobado hasta la saciedad que es la combustión del tabaco lo que genera productos tóxicos que tienen graves consecuencias para la salud.

Silk fue una de las personas que intervino en el Foro,  cuyo objetivo fue difundir las nuevas opciones que la industria tabacalera mundial ofrece a los fumadores, que, según sus cifras, alcanzan actualmente a mil millones de personas. Participaron también médicos, científicos, activistas y delegados de las principales tabacaleras del mundo.

Hay un consenso claro dentro de la industria: se ha comprobado hasta la saciedad que es la combustión del tabaco lo que genera productos tóxicos que tienen graves consecuencias para la salud. Por ello, su nuevo enfoque es que se deben producir dispositivos que eviten la combustión y el humo, y, algunos de ellos, ya se conocen en nuestro país. Se trata de cigarrillos electrónicos o de aparatos que suministran nicotina, con los que la industria tabacalera mundial pretende reeemplazar el cigarrillo tradicional. 

La postura de la FDA

Entre los invitados estuvo también Mitch Zeller, quien es director del centro de tabaco de la Food and Drugs Administration (FDA), el organismo estatal encargado en Estados Unidos del control de las medicinas y los alimentos. Según el funcionario, la FDA tiene claro interés en promover productos que reduzcan el daño a los fumadores. El funcionario del Gobierno Federal también presenta algunas cifras: en Estados Unidos hay 480 mil nuevos fumadores al año, y 90% de ellos empezó a fumar antes de los 18 años. Al mismo tiempo, cree que el 70% de los fumadores podría dejar de fumar si es que tuviera otras opciones. Solo en Estados Unidos, dice el experto, por lo menos 2500 personas fuman su primer cigarrillo al día. 

Sin embargo, el funcionario remarca también que, aunque hay interés de la FDA por estas innovaciones tecnológicas, no se puede olvidar que la nicotina es adictiva y que, por ello, ese debate tampoco puede evitarse. De ahí que las autoridades norteamericanas han énfasis en que aún es necesario proteger a niños y jóvenes. 

La puerta del contrabando

Y esa ha sido la tendencia en la mayoría de países del mundo por lo menos en la última década: limitar el acceso de los menores al cigarrillo, suprimir totalmente la publicidad, aumentar la carga tributaria para encarecer el producto y así desestimular su consumo. Uno de los países que ha tomado medidas más fuertes en esa línea ha sido el Reino Unido. Giles Roca, quien es director general de la Asociación de Productores de Tabaco de Gran Bretaña, en cambio, es escéptico sobre la eficacia de este esquema que, por supuesto, ha sido copiado casi punto por punto en el Ecuador. 

Roca, quien ha llevado su cabildeo hasta la Cámara de los Lores, donde fue asesor, y a municipios británicos como Westminster y Essex, tiene sus propias cifras sobre la eficacia de las políticas antitabaco en el Reino Unido. 

En efecto, entre 2002 y 2016, el precio del tabaco en el Reino Unido tiene un 80% de impuestos. Aunque el precio del cigarrillo varía entre los muchos estados que contiene la Unión Europea, en el caso de la Gran Bretaña la cajetilla es una de las más caras del eurobloque. Por ello, estima Roca, el 48% de los fumadores británicos, en lugar de dejar de fumar como pretenden las autoridades, ha empezado a comprar sus cigarrillos en el mercado negro. De hecho, estima que los fumadores de su país, en por lo menos un 73% compran en otros países de Europa. Resulta que es muy fácil que los fumadores británicos obtengan, por ejemplo, cigarrillos franceses, que cuestan menos, solamente manejando un par de horas y cruzando el túnel que une la isla con el continente. 

Algo similar ocurre en el Ecuador actualmente, dijeron fuentes de la industria tabacalera local, que ha tenido que cerrar varias de sus plantas de producción de cigarrillos por la falta de demanda. En las calles de las principales ciudades del país es posible ver vendedores informales de tabaco, muchos de ellos migrantes extranjeros, que ofrecen un tipo de tabaco chino que, dicen desde la industria, es traído desde Panamá y Colombia. 


Estas marcas de tabaco chino, procedentes de Panamá, entran de contrabando al Ecuador, denuncian las tabacaleras. 

En las calles de las principales ciudades del país es posible ver vendedores informales de tabaco, muchos de ellos migrantes extranjeros, que ofrecen un tipo de tabaco chino que, dicen desde la industria, es traído desde Panamá y Colombia.

Estas marcas chinas se venden en Quito en un dólar la cajetilla, frente a los seis que puede llegar a costar la cajetilla de la marca nacional formal más vendida. Las mismas fuentes sostienen que el fenómeno descrito en Gran Bretaña parece repetirse en el Ecuador porque los contrabandistas de tabaco traen su producto a precios como 30 centavos la cajetilla, con lo que sus ganancias son muy significativas.

Pero no solo eso: se sabe que las propias marcas de la industria tabacalera son traídas desde Colombia, en donde los cigarrillos son más baratos, por lo que el contrabando es tanto de productos chinos cuanto del cigarrillo latinoamericano que cuesta menos que en el Ecuador. 

El debate científico

Uno de los críticos del mainstream sobre el tabaco es un científico griego, Konstantinos Farsalinos, investigador y médico del Onassis Cardiac Surgery Center. Farsalinos ha asistido a varios eventos internacionales relacionados con este debate en el último año, y estuvo presente también en el reciente foro en Nueva York. 


El médico griego Konstantinos Farsalinos defiende que se permita a los fumadores acceder a opciones menos nocivas. 

“La composición del aerosol de estos productos parece ser menos dañina que la composición del humo del tabaco. A medida que surjan más pruebas seremos capaces de determinar con mayor precisión el nivel de reducción del riesgo relacionado con el uso de estos productos”, dijo, con relación a las nuevas alternativas como cigarrillos electrónicos y calentadores de nicotina. 

Farsalinos dijo que “se espera que la falta de combustión resulte en menor riesgo y menor daño para los consumidores, siempre y cuando logren dejar de fumar con el uso de estos productos alternativos”.

Para Farsalinos, “el desarrollo de sustitutos con un riesgo sustancialmente menor será una oportunidad de oro para acelerar la disminución de la prevalencia del tabaquismo y, por lo tanto, reducir el impacto adverso en la salud pública”. En su intervención en Nueva York, el científico cuestionó algunos reportes sobre la toxicidad de los productos alternativos. 

Para varios de los médicos presentes en el Foro, mucho del debate sobre tabaco, nicotina y los posibles sustitutos del cigarrillo se ha vuelto, ante todo, ideológico, por lo que la "mala ciencia" en ocasiones opaca a cualquier debate serio.

Para varios de los médicos presentes en el Foro, mucho del debate sobre tabaco, nicotina y los posibles sustitutos del cigarrillo se ha vuelto, ante todo, ideológico, por lo que la "mala ciencia" en ocasiones opaca a cualquier debate serio. 

Iqos, el nuevo producto sin humo 

Es como un celular, y ya se vende en Colombia y Guatemala. Se trata de un dispositivo sin humo que es, técnicamente, distinto de las cigarrillos electrónicos y aparatos para vapear que hay en el mercado. Se llama Iqos, y es un aparato que calienta un producto de tabaco (llamado Heets), que nunca llega a quemarse, pues no se calienta a más de 300 grados frente a los 800 de un cigarrillo convencional. De esa forma, no produce humo. Dentro del aparato, que se carga eléctricamente, hay una especie de pitillo en el cual se coloca el producto de tabaco.


Iqos ya se comercializa en Colombia ha sido recibido con entusiasmo por fumadores y con cautela por médicos. 

El medio español El Confidencial aceptó probar, durante una semana, el dispositivo, que la tabacalera Philip Morris también está introduciendo en el mercado español. Como en PLANV nadie fuma, nos limitamos a consignar la experiencia del medio ibérico, ante la imposibilidad de hacer nuestro propio experimento. 

Según la crónica de El Confidencial, el Iqos se carga durante una hora, y el pitillo tiene una serie de luces que indican cuándo ya está disponible para carga. 

"Doy la primera calada y llega lo primero que me llama la atención: efectivamente no hay humo, sino algo que se parece más al vapor de un cigarrillo electrónico. Sea lo que sea (lo veremos más adelante), la cantidad es bastante inferior a la de humo de un cigarro, aunque si me esfuerzo en dar una buena calada, aumenta. El sabor me recuerda al de un cigarro tradicional, aunque no es lo mismo. Quizá más suave, algo que a los fumadores les encantará o les decepcionará según sus gustos. Además del sabor que he comprado, hay otros dos a la venta: uno más suave que el que estoy fumando y otro mentolado", escribió el cronista de El Confidencial.

El medio español precisa que, según información entregada por Philip Morris, lo que produce el Iqos es un vapor que "contiene niveles inferiores al 10% de los componentes dañinos del humo de cigarrillo" y "no afecta de manera adversa en la calidad del aire en espacios cerrados".

"Esta alternativa puede estar bien para cigarros esporádicos, pero en el día a día (cuando fumo bastantes más de lo que a todo fumador nos gustaría reconocer), sigo prefiriendo lo de siempre", dice el periodista español, quien agrega que el médico Francisco Camarelles, médico de familia y vicepresidente del Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo de España afirma que "Quieren vendernos que es menos nocivo, pero eso tendrán que demostrarlo", asegura. "Es cierto que si no quemas el tabaco tienes menos sustancias tóxicas, pero eso no significa que lo que se esté produciendo no sea tóxico. Tendrán que demostrar que lo único perjudicial que tiene es la nicotina y que no lleva alguna otra sustancia tóxica. Porque si solo fuese perjudicial la nicotina, en vez de usar Iqos habría que empezar a dar a los fumadores productos que solo lleven nicotina y no sean cigarrillos".

  ENTREVISTA  

"Queremos explicar a los reguladores y a las sociedades sobre los nuevos productos sin humo y sus beneficios"

Gabriela Wurcel / Vicepresidenta para América Latina de Philip Morris 

La ejecutiva argentina sostiene que en ninguno de los países de la región se está propiciando el debate. 

¿Cómo ve usted la regulación y el debate sobre tabaco y nicotina en la región?

En América Latina no estamos donde deberíamos en temas de regulación de tabaco. En nuestro caso, en Philip Morris, tenemos una visión muy clara: dejar de vender cigarrillos y reemplazarlos por productos mejores. Queremos darles a todos los fumadores opciones mejores y estas alternativas ya existen. Se trata de productos sin humo que hemos desarrollado con años de investigación e innovación. El problema con respecto a la regulación, es que la categoría de productos sin humo no existía cuando se formularon en nuestros país las normas sobre cigarrillo, y esas normas no reflejan las características de estos productos, las diferencias que hay y no estimulan a los fumadores a que se pasen a estos nuevos productos. Queremos sentarnos a conversar con los reguladores, con la sociedad civil, con la comunidad científica, para explicar estos productos sin humo. En el caso de la Unión Europea hay una normativa diferente, en Estados Unidos se está implementando la posibilidad de comercializar estos productos, haciendo énfasis en sus beneficios de salud. Esperamos que los fumadores de toda la región tengan la posibilidad y el acceso de contar con alternativas mejores igual a las que tienen los fumadores europeos y asiáticos.

¿Cuáles han sido los países de la región más receptivos a este debate?

Tenemos productos sin humo como Iqos que es el más desarrollado en Colombia, Guatemala, Canadá y Curazao. Las autoridades en Colombia y Guatemala han podido ver que hay muchos fumadores interesados y esto abre el debate sobre la reducción del daño. En esos dos casos, el marco regulatorio lo permite, si bien no es el ideal, porque pensamos que se deben crear categorías especiales. Estamos intentando comunicarnos con los fumadores, que necesitan un acompañamiento, para pasarse a los productos sin humo. También son países abiertos a la innovación tecnológica, pero queremos que este producto pueda llegar a todos los países de América Latina. 

"Las autoridades en Colombia y Guatemala han podido ver que hay muchos fumadores interesados y esto abre el debate sobre la reducción del daño. En esos dos casos, el marco regulatorio lo permite, si bien no es el ideal, porque pensamos que se deben crear categorías especiales".

¿Cómo ve usted el debate en los países grandes, como México, Argentina y Brasil, en especial, tomando en cuenta que la legislación en América Latina tiende a influenciarse entre sí?

El debate está en curso, aunque creo que no al nivel que debería estar. Estamos frente a un cambio de paradigma, la empresa más grande del mundo quiere dejar de vender cigarrillos y por primer vez nuestros intereses coinciden plenamente con los de la salud. Este es un cambio histórico que no es fácil de entender por parte de las autoridades. En los países que ha mencionado no estamos vendiendo productos sin humo, pero muchas personas en la comunidad científica y de salud pública están de acuerdo en que es el humo el que genera componentes nocivos y es el humo el que está relacionado con las enfermades de fumar. En América Latina hace falta mucho diálogo con las autoridades de salud de los países para explicar los beneficios. 

¿Qué opina usted sobre la postura de organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de la Salud sobre estos temas? 

Son bastante cautelosas. Hubo discusiones sobre los dispositivos electrónicos que entregan nicotina, si bien reconocen los beneficios, todavía están cautelosos con relación a la regulación. Pero hay reguladores como la FDA de Estados Unidos que están estimulando la creación de productos nuevos. En el caso de Reino Unido, hay más de tres millones de personas que están usando cigarrillos electrónicos, y se hicieron estudios tanto sobre el impacto en la salud como sobre los jóvenes. Estos productos no les interesan ni a los jóvenes ni a la gente que no fuma. En América Latina no hemos llegado a ese nivel de debate, pero pensamos que se debe debatir el concepto de reducción de daño. En los próximos diez años, hay mil millones de personas que van a seguir fumando, y las políticas para desestimular que fumen no son suficientes. Es de sentido común darles alternativas mejores. 

Una de las preocupaciones de las autoridades de los países suele ser proteger a los jóvenes. Acabamos de escuchar la intervención de un delegado de FDA en este foro quien reporta que aún hay cifras significativas de adolescentes en Estados Unidos que están fumando. ¿Cómo ve la situación en América Latina?

Es un tema que nos preocupa mucho. Somos muy claros en el aspecto de que los menores no se tienen que acercar a los cigarrillos ni a ningún producto con tabaco o nicotina. Hacemos estudios de percepción y comportamiento, y presentamos a la FDA estudios que evidencian que hay un interés casi inexistente de los que no fuman en los nuevos productos. Se deben crear condiciones necesarias para asegurarse de que los menores no tienen acceso a estos productos. 

¿Cree usted que el debate sobre tabaco y nicotina se ha convertido en un tabú? ¿Qué la corrección política que aparece en todos los ámbitos también afecta este tema?

Hay una desconfianza fundamental hacia la industria del tabaco, por razones históricas, en algunos casos justificadas. Pero no hace falta que confíen en nosotros: hace falta que miremos hacia el futuro y que haya confianza en la ciencia. Tenemos un sitio web en donde publicamos estudios. Pensamos que los reguladores deben mirar hechos científicos objetivos. 

¿Cuál ha sido la afectación para la industria del tabaco en América Latina por medidas como impuestos, restricción de publicidad y otras políticas?

La industria del tabaco es una de las más reguladas del mundo por razones válidas, pues el cigarrillo es dañino para la salud. La gran mayoría tienen sentido, otras no son eficaces. La tendencia mundial es que la gente fuma menos, pero como la población crece, hay la misma cantidad de fumadores. Las regulaciones existentes deben mantenerse, pero hace falta que haya regulaciones diferenciadas, que estimulen la innovación en estos productos. No vamos a dejar de vender cigarrillos mañana porque los fumadores simplemente van a fumar los de la competencia o los del contrabando.

Colectivos antitabaco sostienen que este reinventarse de la industria con nuevos dispositivos tecnológicos busca hacerle un guiño a los jóvenes. ¿Ustedes quieren llegar a los jóvenes o se enfocan en quienes ya fuman?

Estamos dirigidos claramente a los mil millones de personas que ya fuman y van a seguir fumando. Desde un punto de vista económico, mil millones es una cantidad importante. Para el 2025 esperamos que haya unos 40 millones de personas que usen el Iqos, que es una cantidad similar a la cantidad de personas que fuman en América Latina. 

¿Cuáles son los ejes que ustedes tienen para toda la región?

Nuestros objetivos son tener un marco regulatorio diferenciado para los productos sin humo, que les de acceso a los fumadores a los productos, que les permita a los fumadores acceder a estos beneficios, que haya criterios científicos, y que los menores no tengan acceso a ellos. 

 

 

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