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1 de Febrero del 2021
Historias
Lectura: 15 minutos
1 de Febrero del 2021
Redacción Plan V
El drama de dar positivo para covid también afecta a los casos más leves
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Las personas asintomáticas también deberían hacerse pruebas en caso de sospecha, explican especialistas. Foto referencial: Luis Argüello. PlanV

 

Aunque la mayor parte de quienes sufren la enfermedad se recuperan, no por ello dejan de sufrir una serie de problemas relacionados con el estigma, el temor que provoca la covid y vacíos legales que producen pérdidas económicas y laborales. Ni el IESS ni los empleadores aceptan pagar los días de aislamientos en casos leves y moderados.


Ocho de cada diez ecuatorianos que se contagian con el nuevo coronavirus logran superar la covid y volver a su vida normal sin mayores consecuencias. Según el reporte del Ministerio de Salud del 1 de febrero, entre el 29 de febrero de 2020 y esa fecha, el Estado ha podido confirmar por lo menos 250.986 casos de covid-19 en el Ecuador. De estos casos confirmados, se estima que se recuperaron 209.814 lo que equivale al 83.65%. Además, la última estadística asegura que murieron 14.819. La mayoría de quienes se infectan en el país son hombres (un 52.3%) versus un 47.7% de mujeres. Al igual que en el resto del mundo, la mayor cantidad de muertes se producen entre hombres mayores de 50 años, con comorbilidades tales como diabetes o sobrepeso.

Pero aunque la mayor parte de quienes sufren la enfermedad se recuperan, no por ello dejan de sufrir una serie de problemas relacionados con el estigma, el temor que provoca la covid y vacíos legales que producen pérdidas económicas y laborales.

Así, en el caso de los afiliados al Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS), que son quienes tienen  un empleo estable en los sectores público y privado o quienes pagan una afiliación voluntaria, hay un complicado procedimiento que se blinda en los vacíos legales para dejarles en una suerte de limbo laboral. 

El joven al que un covid leve dejó sin sueldo 

José es un joven de 25 años que trabaja como asistente de cocina en un restaurante de Quito. No tiene ninguna enfermedad crónica ni está en el grupo de riesgo. Pero a principios de enero, una compañera de su trabajo empezó a presentar síntomas gripales. En su restaurante, los propietarios les han hecho regularmente pruebas de anticuerpos en la sangre y recientemente, hisopados para detectar antígenos. La mujer empezó a sentirse mal y acudió al IESS, en donde un médico diagnosticó una gripe. Pero ella decidió hacerse una prueba de covid y dio positivo. 

Los empleadores decidieron someter a todos una prueba de antígenos ese mismo día, y todos dieron negativo. Pero a la semana siguiente, José empezó a sufrir síntomas gripales y dolores musculares. Por precaución se hizo una prueba de antígenos que dio positiva. 

El joven se comunicó con el restaurante, que nuevamente sometió a todos los empleados a otro hisopado. Nuevamente todos negativos. Asustado, pidió consejo a los empleadores y le dijeron que vaya al IESS. Y ahí empezaron sus problemas. Como efecto de la flexibilización laboral legalizada por la pandemia, José y sus compañeros trabajan y ganan mucho menos que antes. Aunque en teoría podrían buscar otro trabajo con las horas que tienen disponibles, lo cierto es que el sector de los restaurantes está muy golpeado y no hay vacantes. Así que el joven depende de lo que le pagan en su trabajo original cuando está empleado.

Los empleadores decidieron someter a todos una prueba de antígenos ese mismo día, y todos dieron negativo. Pero a la semana siguiente, José empezó a sufrir síntomas gripales y dolores musculares. Por precaución se hizo una prueba de antígenos que dio positiva.

Aislado pero sin reposo

Con el resultado de la prueba de antígenos impreso, concurrió al otro día a un hospital del día del IESS en Quito. El médico que le atendió minimizó el resultado de la prueba del laboratorio privado "me dijo que era una simple prueba rápida por más que sea de antígenos y que no era válida para ellos", relata y le dijo que le harían un PCR en el laboratorio oficial del IESS. Mientras tanto, extendió un certificado de "aislamiento" no sin antes aclararle que los días del aislamiento no se los tenía que pagar el empleador pero tampoco el IESS, pues el IESS solo reconoce el reposo médico y, en su opinión, la prueba de antígenos no tiene valor diagnóstico. 

José volvió a casa y notificó a sus compañeros de departamento y a sus contactos recientes, quienes empezaron a hacerse pruebas de antígenos y también de PCR, aunque no se detectó ningún otro caso. Le dijeron del IESS que le llamarían y le recetaron paracetamol. 

A la mañana del quinto día, y cuando los leves síntomas que tenía habían desaparecido, le pidieron que vaya al hospital del día para la PCR. Antes del examen, otro médico reunió a por lo menos 12 personas en su misma situación para reiterarles que nadie les iba a pagar los días no trabajados. El médico les dijo también que si el resultado de la PCR era negativo, estaban habilitados para volver a trabajar, pues el IESS consideraba que estaban sanos y que no había razón para que no los acepten en sus sitios de trabajo. "Nos recomendó que pongamos una queja en el Ministerio del Trabajo sino nos quieren recibir de vuelta, pues para el IESS no había motivo para no hacerlo". 

El resultado de la PCR demoró dos días, que el joven pasó en su casa sin ya ningún síntoma. Recibió solamente una llamada del IESS indicando que por la cantidad de muestras que saturan el hospital Quito Sur y su laboratorio, podría haber alguna demora. A la altura del día octavo le llegó un documento por correo que decía que el IESS certificaba que había cumplido diez días de aislamiento y que la PCR era negativa, por lo que le daban "el alta" y le autorizaban a volver al trabajo. 

"Llamé con eso a mis empleadores, pero me dijeron que no confiaban en el IESS y que iban a consultar con sus propios médicos", relata el joven, quien ha dejado de trabajar casi 20 días. Los empleadores le dijeron que les habían aconsejado esperar ocho días más y repetir la prueba de PCR en un laboratorio privado para ahí sí permitirle volver. Al intentar registrar en el IESS el certificado que había recibido, le dijeron el hospital de la avenida Colón que el trámite no procedía pues ni el empleador ni el IESS están obligados a cubrir los periodos de aislamiento. 

José está a la espera de un nuevo PCR y de realizar una prueba de anticuerpos que pueda determinar si efectivamente tuvo la enfermedad y la superó.


Las pruebas rápidas de antígenos se popularizan en varios países del mundo. Foto referencial

"Llamé con eso a mis empleadores, pero me dijeron que no confiaban en el IESS y que iban a consultar con sus propios médicos", relata el joven, quien ha dejado de trabajar casi 20 días. Los empleadores le dijeron que les habían aconsejado esperar ocho días más y repetir la prueba de PCR en un laboratorio privado para ahí sí permitirle volver.

La covid moderada de un joven matrimonio

Lucía vive con su esposo y su madre en un conjunto al norte de Quito. Ambos superan los 35 años de edad y el primero en sentirse mal fue el esposo, quien dio positivo en una prueba de covid. Ella y su madre se hicieron enseguida una prueba de PCR pero dio negativa, a pesar de lo cual a los pocos días tuvieron síntomas. Durante más de dos semanas, la pareja sufrió complicaciones pulmonares, tos y una leve neumonía, que por recomendación de amigos médicos prefirieron tratar en casa. Se realizaron varios exámenes de laboratorio, tanto tomografías cuando análisis sanguíneos. Recibieron varias teleconsultas de un neumólogo, quien desaconsejó el tratamiento que les recomendaron el Ministerio de Salud: Paracetamol y Bismutol. un jarabe para la tos. 

Pasaron varios días con fiebre y un intenso decaimiento general, que se hacía más evidente por las noches. Al final les prescribieron antibióticos y anticoagulantes para prevenir complicaciones. Ambos trabajan de forma independiente, pero no están afiliados a la Seguridad Social. Además de tener que dejar de trabajar durante varias semanas, debieron cubrir los costos del tratamiento, que ascendieron a cerca de USD 600 por cada uno. A los gastos en el tratamiento hubo que sumar los días que no trabajaron y las pérdidas que provocó la enfermedad. Actualmente, está a la espera de que los gastos sean reembolsados parcialmente por su seguro médico. 

Además de tener que dejar de trabajar durante varias semanas, debieron cubrir los costos del tratamiento, que ascendieron a cerca de USD 600 por cada uno.

¿Qué pruebas hacerse y cuándo? 

El médico patólogo Victor Hugo Sevilla.

Según el médico patólogo Víctor Hugo Sevilla, las pruebas disponibles en el país deben aplicarse en distintos momentos de una infección por coronavirus. En efecto, el galeno destaca que actualmente se aplican en el país las pruebas de PCR, las pruebas de antígenos y también las pruebas rápidas de anticuerpos en sangre, que fueron las primeras pruebas rápidas en llegar al país.

El experto señala que las pruebas que encuentran el material genético del coronavirus siguen siendo las más confiables y se pueden hacer en la garganta, la nariz, sangre, orina, heces y saliva, aunque al momento en el país están disponibles solo algunas de ellas. Sevilla señala que es posible detectar en la saliva el ácido nucleico del virus, lo que permitirá realizar pruebas masivas para contener la pandemia y, también para analizar la pertinencia de la vacunación.

Sevilla explica que las pruebas que buscan el material genético del virus como las de PCR y los antígenos, deben hacerse en los primeros diez días del posible contagio, mientras que las pruebas de anticuerpos en la sangre se deben hacer a los 14 días después de la aparición de los síntomas.

Sobre las pruebas de antígenos, Sevilla admite que puede tener una menor sensibilidad ( 85%) que el PCR versus el 93% de la PCR. Detectar el antígeno, en todo caso, demostraría una infección viral activa. "Las pruebas de antígeno son muy certeras para identificar el virus vivo e íntegro", mientras el PCR detecta los restos del virus en una enfermedad.

Sevilla recomendó este esquema de pruebas: entre uno y cuatro días de un contacto sospechoso, hacer un PCR. Si han pasado más de cuatro días y hay algún síntoma, recomienda optar por la prueba de antígenos, mientras que si han cedido los síntomas y han transcurrido por lo menos 14 días, lo ideal sería una prueba serológica de anticuerpos.

El médico aclara que cuando ya aparecen los anticuerpos, las personas ya no son contagiosas, por lo que el virus ya no se puede transmitir. De igual manera, cuando se ha dado una prueba de antígenos positiva y un PCR negativo, podría deberse a que la enfermedad ha sido superada.

Sevilla recomendó este esquema de pruebas: entre uno y cuatro días de un contacto sospechoso, hacer un PCR. Si, en cambio, han pasado más de cuatro días y hay algún síntoma, el galeno recomienda optar por la prueba de antígenos, mientras que si han pasado los síntomas y han transcurrido por lo menos 14 días, lo ideal sería una prueba serológica de anticuerpos.

Finalmente, Sevilla sostiene que quienes ya tienen anticuerpos no deberían de recibir la vacuna porque las personas que ya los tienen no la requerirían. 

Para el médico salubrista Fernando Sacoto, el hecho de que una persona se aisle es una decisión de salud pública, pues el objetivo de la medida es que no contagie a otras personas. En esa medida, estima el galeno, la Seguridad Social y los empleadores deberían considerarlo como un permiso médico. Por otro lado, Sacoto precisa que las pruebas de antígenos están siendo utilizadas en otros países como una herramienta de diagnóstico y autocuidado, que inclusive podría popularizarse en los hogares de manera que las personas puedan realizarse las pruebas con mayor rapidez que recurriendo a un PCR, por lo que también deberían ser considerados como un resultado positivo. 

Sacoto agrega que es necesario que haya más pruebas en el país para lograr un mejor control de la enfermedad. 

"Se reportan 849.767 pruebas PCR y 243.146 casos positivos lo que da una relación de 3.5 pruebas por caso positivo", explica el experto, quien agrega que "se recomienda 10 pruebas por caso positivo. Eso quiere decir que deberíamos hacer dos  millones de pruebas para detectar 200.000 casos y así poder captar personas asintomáticas, aislarlas y cortar la cadena de transmisión. O sea más que duplicar las que estamos haciendo actualmente en el Ecuador", señala Sacoto. 

Hace pocos días, con ocasión del proceso electoral, el Ministerio de Salud anunció que realizará pruebas rápidas de antígenos para los integrantes de las juntas receptoras del voto que deseen someterse a ellas de manera voluntaria. El Ministerio dijo que quienes den positivos en las pruebas de antígenos serán considerados como casos confirmados de covid y sometidos a aislamiento. Sin embargo, una decisión similar sobre el uso de las pruebas de antígenos aún  no es tomada por el IESS. 

 

 

 

 

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