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18 de Agosto del 2021
Historias
Lectura: 23 minutos
18 de Agosto del 2021
Susana Morán
El ‘enviado de Dios’ que enfrentará un juicio por trata (primera parte)
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Foto: referencial

 

Al menos cinco mujeres han denunciado al pastor de una iglesia evangélica con sedes en Guayas y Los Ríos. Según las investigaciones, los feligreses -tanto adultos como menores de edad- trabajaban durante largas jornadas en siembra y construcción sin recibir una remuneración. También afirman que las mujeres, sobre todo las menores, eran víctimas de abuso sexual. La Fiscalía acusó al religioso, a su pareja y a una ayudante por trata de personas, abuso sexual y explotación laboral. En este primer reportaje se abordan las denuncias de explotación laboral.

 

En la noche del 6 de octubre de 2020, el fiscal Fernando Bonoso León ingresó a los predios de una iglesia en el cantón Buena Fe, provincia de Los Ríos. Estaba a cargo de un allanamiento para detener a los líderes de una congregación religiosa. Pero lo que encontró adentro lo sorprendió más: entre 60 y 70 personas trabajaban aún en el patio del lugar, pese a que eran las 22:15. Eran feligreses de la iglesia La Peña de Horeb, cuyo nombre hace alusión al monte Horeb, también conocido como Monte Sinaí, donde Dios entregó a Moisés los 10 mandamientos, según el Antiguo Testamento.

En el patio central del lugar estaban hombres y mujeres. Mayores y menores de edad. Vestían botas y guantes. Es la descripción que hace el fiscal sobre ese día, quien a esa hora encontró a las personas pelando diversos vegetales. Pudo observar un sembrío de maíz y una chanchera -lugar para la crianza de chanchos-. También una construcción donde funciona la iglesia. La Fiscalía y la Policía llegaron a esta iglesia después de que recibieran una denuncia por un supuesto secuestro en enero de 2020. La Fiscalía, la Unidad Antisecuestros (Unase) y la Policía Judicial iniciaron la investigación, pero en el camino encontraron otros presuntos delitos. En el operativo fue detenido el pastor Evert Dick G. S., líder de esa iglesia, su esposa María de Lourdes O. M. y su ayudante Eucly Magdalena I. C. por supuestamente haber cometido trata de personas, abuso sexual y explotación laboral.


El pastor, su esposa y una ayudante fueron detenidos en octubre de 2020. Los dos primeros tienen arresto domiciliario. La ayudante tiene prisión preventiva. Aún no hay fecha para el juicio. Foto: Fiscalía

El fiscal Bonoso explica que cinco mujeres han dado su versión en este caso. Tres son mujeres jóvenes, entre 20 y 25 años, víctimas de explotación sexual; y las dos restantes, con edades entre 40 y 50 años, de explotación laboral. Pero el fiscal quiere demostrar en el juicio que todos los congregados son víctimas de trata, a pesar de que ellos no se consideren como tal. Todas coinciden en que Evert Dick G. S. se presentaba como el ‘enviado’ o ‘ángel’ de Dios y que sus actos o pedidos los hacía ‘a nombre de Dios’.

Los tres procesados fueron llamados a juicio el pasado 28 de julio. Según la Fiscalía, los acusados captaban la atención de mujeres jóvenes con sus hijos, por lo general en situaciones de vulnerabilidad, las invitaban a la iglesia y después las obligaban a realizar trabajos domésticos. Mientras que las menores de edad eran abusadas sexualmente por el pastor durante las congregaciones, de acuerdo a la teoría de la Fiscalía. Estas denuncias de abuso sexual serán abordadas en un segundo reportaje de este caso, que será publicado la próxima semana en PlanV. Stives Reyes, abogado de los procesados, dice que sus clientes niegan los cargos y que en esa madrugada los congregados no estaban trabajando, sino que iban a iniciar un culto.

La de Buena Fe solo es una de las tres sedes de esta iglesia evangélica. La principal se encuentra en Pascuales, Guayaquil, y hay una adicional en Marcelino Maridueña, Guayas. Pero a la fecha del operativo, ambas estuvieron vacías, por lo que la Fiscalía presume que todos los feligreses fueron llevados a Buena Fe, pese a la pandemia.

Según la Fiscalía, los acusados captaban la atención de mujeres jóvenes con sus hijos, por lo general en situaciones de vulnerabilidad, las invitaban a la iglesia y después las obligaban a realizar trabajos domésticos.

La Fiscalía hizo entrevistas a moradores aledaños a las iglesias de Pascuales y Buena Fe y confirmaron los relatos de las mujeres sobre el estilo de vida dentro de la iglesia. Se verificó, dijo el fiscal, que estas personas trabajan durante largas jornadas en siembra y construcción. Según esos testimonios, había un continuo flujo de personas y de menores de edad que ingresaban a estos recintos religiosos. “Y había menores que estaban solos”, afirmó el fiscal.

Uno de esas moradoras contó a los agentes que algunos de los miembros de esa iglesia habían sufrido violencia física y en algunos casos las mujeres han sufrido violencia sexual. “Aprovechándose de su poder de convencimiento, a las integrantes de la iglesia las explotaba laboralmente sin recibir ningún tipo de salarios, e incluso las tiene incomunicadas”. La misma vecina dijo que un familiar suyo que había asistido a esa iglesia le contó que en el interior de este lugar “pasan cosas raras con las mujeres”, según uno de los partes policiales que constan en el expediente.

Una de las víctimas, recuerda Bonoso, dijo que vendió sus propiedades de manera voluntaria y se las dio a la iglesia. La influencia del pastor era tan grande que los creyentes llegaron a ese punto, dice el fiscal.

Las cuentas de los procesados también fueron revisadas. De esa forma, se estableció que había una compañía de por medio llamada Logistransgj S. A., cuyo representante legal es el pastor. En los seguimientos, investigadores  de la Unase observaron que a la iglesia de Buena Fe entraban camiones vacíos y salían con los productos que allí se producían. Al verificar las placas se dieron cuenta que estos vehículos tenían dos dueños: el pastor y la empresa. “Pudimos identificar un flujo económico considerable por los informes de la Unidad de Análisis Financiero y Económico (UAFE) y que este se repartía entre las tres personas acusadas. El dinero ingresaba a la compañía y luego se transfería a las cuentas de los tres. La compañía pagaba las tarjetas de crédito del pastor”, afirma Bonoso. El reporte de la UAFE registra movimientos económicos hasta por 50.000 dólares. Al indagar sobre la empresa, los agentes no hallaron registros de empleados en el IESS ni pagos de impuestos.


La iglesia La Peña de Horeb tiene tres sedes: dos en Guayas y una en Los Ríos. En la imagen, el centro principal ubicado en Pascuales. Imagen: Google Maps

“Por ende la actividad económica deviene del trabajo de los feligreses para obtener ese flujo de dinero”, sostiene el fiscal.

En su versión, el pastor aseguró que las denuncias son falsas y maliciosas, y que todas edificaciones de las tres sedes las hizo con su dinero. Respecto a Logistransgj, aseguró que los dividendos que generan su empresa de transporte de carga pesada y de alimentos, y la granja de cerdos se reparten equitativamente entre los grupos de la iglesia que intervienen. Cuando el fiscal le consultó a través de qué cuentas se reparten estos dividendos, el religioso respondió: “No hay cuentas, se reparte conforme se va vendiendo”. En su versión, la esposa del pastor manifestó que esas actividades servían para la alimentación de los mismos miembros.

Cuando fueron a dar su versión a la Fiscalía, algunos de los feligreses dijeron que aceptaron realizar estas actividades como parte del dogma de la iglesia y que sí repartían valores económicos. Pero esa aseveración no pudo ser sustentada, dice Bonoso.

En la actualidad, solo Eucly Magdalena I. C. tiene prisión preventiva. Tanto el pastor como su conviviente están con arresto domiciliario. El religioso estuvo en prisión, pero en una audiencia de revocatorio de medidas, se le otorgó el arresto domiciliario. En la audiencia preparatoria de juicio, el fiscal insistió en la prisión para todos porque el inmueble no daba las garantías necesarias para el arresto. No pasó este pedido, pero sí el congelamiento de cuentas de los procesados y de la compañía.

  Testimonio:  

‘Decía que teníamos que alejarnos de la familia porque era malvada’

Karina*, 60 años

Mi experiencia ha sido muy mala en esta iglesia. Los conocí hace 20 años. Me presentaron a este hombre como un ángel de luz, como una persona que interpreta sueños. Así empezó en mí la curiosidad de conocerlo. Quería creer en algo. Este hombre siempre hablaba en nombre de Dios. Desde ahí nos empezó a involucrar en este supuesto evangelio que ahora conocemos que no ha sido real. Decía que teníamos que alejarnos de la familia porque era malvada, perversa. Decía que la familia de mi esposo incluso nos odiaba. Decía que mis hijas, de 12 y 13 años, ya andaban con marido. Mis hijos crecieron y empezó a decir que estaban endemoniados, que no podían estar solos, que debíamos apartarnos de la familia porque es la peor influencia. Nos decía que solo debíamos estar congregados.

En la iglesia estuvimos la familia completa, pero sembraba divisiones entre mis hijos, había peleas. Siempre hacía creer que una familia era mejor que la otra. Una vez me dijo que conocía la vida de todas las chicas y que la gran mayoría había sido violada desde pequeñas por los familiares, y que los padres no hacían nada. Él era el salvador y por eso mantenía a las niñas allí (en su iglesia) para que nadie se les acerque. En esos campamentos, me llamaba la atención que -como era el siervo de Dios, el ángel de luz de la iglesia- siempre apartara a los hombres de las mujeres.  Pero él siempre estaba en medio de las mujeres para custodiarlas porque los varones eran malos, según él.


El pastor fundó hace 20 años la iglesia La Peña de Horeb. Foto: Cortesía

Él me decía que debía dejar mi trabajo. Pero yo tenía hijos que mantener. Quería que nos fuéramos allá para vivir en la obra, para trabajar en la obra de Dios. Como no tenía la edad para jubilarme, decidí apartarme del trabajo porque comenzó con los retiros. Todos los fines de semana debíamos ir. El tiempo no me alcanzaba. Tenía un trabajo de mucha responsabilidad. Estaba bajo tanta presión porque decía que mis hijos se iban a ir al infierno, que debía orar para que no se pierdan. Eso fue lo que sembró en nosotros.

Cada vez que viajábamos (a los retiros), yo permanecía en la cocina porque había que atender a más de 200 personas. Era obligatorio que todos fuéramos al retiro. La gente siempre estuvo trabajando en el campo o en construcciones. Entre todos, reunían dinero para hacer la comida. Era prohibido que la gente trabajara. Entonces no había muchos recursos. La cocina queda en el último piso del edificio de la iglesia de Buena Fe. En las fiestas de fin de año no podíamos pasar con la familia porque eso era diabólico. Desde la Navidad nos encerraban en los campamentos y debíamos hacer allá la cena. 

Los primeros que comían eran ellos antes que las personas que estaban trabajando y sudando. Él se hacía preparar platos especiales mientras que la gente solo comía verde. No tenía que pedir mucho porque -como era el siervo de Dios- la gente se esmeraba por cocinarle. Él no daba dinero para la comida de la gente que trabajaba. Cuando predicaba decía: ‘cuando venga la crisis, ni las hojas de los árboles voy a dejar que se las coman’.

"Mis hijos crecieron y empezó a decir que estaban endemoniados, que no podían estar solos, que debíamos apartarnos de la familia porque es la peor influencia. Nos decía que solo debíamos estar congregados", dice una denunciante.

La gente trabajaba en las tres sedes. Cuando fue el aniversario de la iglesia de Pascuales, venían los hermanos de las otras iglesias, a trabajar en construcción. No tuvimos ninguna retribución económica, más bien teníamos que dar para la obra de Dios.

En los últimos años había demasiada presión. Él (pastor) ya no predicaba y solo se dedicaba a la consejería a las chicas sobre cómo tienen que vivir. Él trataba a la gente de estúpida e imbécil. Decía que las mujeres tienen cerebros vaginales.

Después de que la señora puso la denuncia (sobre el presunto secuestro de su hija), nos llamó porque se enteró que nos habían botado de la iglesia. Le conté que nosotros no habíamos dado un motivo aparente. El hombre (el pastor) decía que armar alboroto o dividir a la iglesia eran causas para salir expulsados. Pero nosotros jamás hicimos eso. Pero sí teníamos nuestro grado de educación y cultura. Por eso él aparentaba más respeto por nosotros. Creíamos que nos apreciaba. La primera denunciante nos preguntó sobre sus hijas. Recuerdo que él nos había dicho que eran pandilleras y que él las rescató de la calle. Ella (la madre) me dijo que era mentira.

  Entrevista:  

‘Las mismas personas quieren estar allí. No existe explotación laboral’


Stives Reyes, abogado de Evert Dick G. S., María de Lourdes O. M. y Eucly Magdalena I. C. 

Stives Reyes, abogado de los tres procesados, sostiene que el derecho a la defensa de los tres procesados ha sido vulnerado por la Fiscalía al no permitir la entrega oportuna de una copia del expediente y porque sus clientes no fueron notificados con la denuncia inicial del caso. Estos son los argumentos de la defensa del pastor respecto a las denuncias de explotación laboral.

Respecto a la explotación laboral, hay personas adultas que dicen haber sido explotadas por el pastor y haber hecho trabajos a favor de la iglesia sin recibir un reconocimiento económico. La Fiscalía sostiene que los ingresos de estos trabajos iban a una empresa que también está siendo investigada.

Las actividades eran agrícolas y la cría de cerdos. Ellos generaban ingresos para la misma congregación, no existía un diezmo. Tampoco existía un cobro. Las víctimas dicen que no han sido retribuidas con dinero en cuanto a las labores que hacían, pero no es que tenían empresas. Lo mismo que se vendía se destina para la comida. Si hay una congregación de 20 personas, ¿cómo subsisten? No te van a pagar con dinero, pero te daban comida y alojamiento, ni siquiera te cobraban el arriendo. Tal es el caso que, hasta el momento, dentro de las iglesias de Buena Fe y Marcelino Maridueña hay personas que viven allí y que siguen labrando la tierra porque quieren estar. En base a esto se les hizo contratos de alquiler. Esa fue una recomendación que se le hizo al pastor porque se podría malentender que se está explotando a la gente. Luego se hizo una declaración juramentada de estas personas donde dicen que declara por sus propios derechos y condiciones que están viviendo en la propiedad de tal persona, y era porque el pastor les dio ese lugar para que vivan. O lo otro es, ¿botarlos a la calle? Las mismas personas quieren estar allí. No existe explotación laboral. ¿Cómo obtuvo el pastor sus bienes? Él no ha estado dedicado a esto toda su vida,

Alrededor de 20 años, dicen las víctimas, tiene la iglesia.

Pero estamos hablando de una persona de 60 años. Mientras él también pertenecía a ciertas iglesias, trabajó en EEUU en labores de construcción. Cuando ya amasó cierto dinero, vino acá y fundó la empresa. La empresa tiene dos o tres camiones. No es como la Fiscalía dice que sirven para transportar a todas las víctimas. Son camiones que son derivados a empresas que se encargan de transportar carga para el puerto y ellos reciben el valor porque prestan esos servicios.

Las víctimas dicen que en esos camiones iban las personas a los campamentos y hasta vomitaban porque los llevaban encerrados.

Pero que sea demostrable aquello, que tengan algún testigo que pueda indicar que eso ocurrió. El pastor no iba a permitir que se trasladaran en camiones ni siquiera para llevarlos de un campamento a otro.

¿Cómo los trasladaba?

Tiene una furgoneta y otros vehículos para trasladarlos. Ahora bien, el día de la audiencia, la Fiscalía indicó que existían transacciones y que la empresa seguía pagando la tarjeta de crédito del pastor. Y hablaba de montos de 20.000 dólares o 5.000 dólares anuales. Máximo por ahí hubo una cifra de 50.000, pero anual. ¿Yo no puedo tener 25.000 dólares? Estamos hablando de trata, de lo peor, que se maneja grandes cantidades de dinero. 25.000 dólares puede tener una persona que vino con un capital. No había diezmo y nunca va a escuchar hablar de eso. hubiese existido explotación laboral o trata debería hacer diezmo, cobrado a cada uno de los feligreses. Ni las propias víctimas dicen que les cobraron. Dicen que no les pagaban y por eso era explotado.

"Si hay una congregación de 20 personas, ¿cómo subsisten? No te van a pagar con dinero, pero te daban comida y alojamiento, ni siquiera te cobraban el arriendo".

El día del allanamiento, la Fiscalía dice que encontró decenas de personas trabajando en actividades agrícolas en horas de la madrugada.

El allanamiento fue en la madrugada y si la Fiscalía dice que había personas trabajando allí, tendría que determinar qué significa el verbo trabajar. Si estaban labrando la tierra o criando los chanchos. Porque si tu vives allí y las labores que realizas para poderte mantener son esas, no estás trabajando. Viven y esos son sus chanchos y su producción.

¿Pero hasta altas horas de la madrugada?

Pero hay que determinarlo, la Fiscalía dice que estaban trabajando, pero las fotos no lo determinan.

¿Que se ven en las fotos?

Se ve que hay gente aglomerada.

Supongo que tras el ingreso de la Fiscalía detuvieron sus actividades.

Pero eso es lo que dice la Fiscalía, no lo que dicen las personas. La gente sigue allí y no estoy siendo explotada. Vive allí y si hace una actividad es para generar un ingreso. La Fiscalía debe tener la evidencia exacta de que estaban trabajando, de que se les encontró en un huerto y sembrando, por ejemplo.

¿Qué estaban haciendo entonces?

En el parte indica trabajando, pero ellos (los congregados) indican que iban a iniciar un culto. Es una iglesia, se dedican a orar y siguen allí. Son testigos que serán llamados a declarar en el juicio, y en juicio la Fiscalía tendrá que demostrar si su teoría es la correcta.

¿La iglesia está legalizada?

Tendría que consultarlo.

¿La iglesia sigue operando?

Sigue recibiendo feligreses, pero ya no realiza las actividades que hacía antes. Era una iglesia que se dedicaba mucho a la actividad social, hay fotos donde las propias denunciantes están en diversas actividades. Dicen que fueron obligadas, pero siguen perteneciendo a la iglesia. Nunca denunciaron los hechos cuando ocurrió. Ahora son hechos pasados. El único hecho actual es el de la menor supuestamente secuestrada. Estas labores sociales ya no las realizan porque han sido desprestigiados.

Pero la gente no denuncia al siguiente día de haber pasado por situaciones como estas.

Puedo darle la razón en ese punto. Sin embargo, siempre hay alertas, por ejemplo, de los padres. Pero la propia menor no ha declarado.

Usted dice que no hubo diezmos, pero las víctimas aseguran que el pastor les pedía dinero para los gastos de la iglesia y eran rubros considerables.

Que denuncien. No están como denunciantes tampoco. Resulta que la mamás de ellas también fueron pastores de la misma iglesia, en el rango del pastor. Nadie más dice aquello, si hablamos de una explotación alguien más debe decir que hay cobros, pero no existe aquello.

*Nombre ficticio para mantener la identidad de la víctima en reserva.

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