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3 de Septiembre del 2018
Historias
Lectura: 14 minutos
3 de Septiembre del 2018
Redacción Plan V
El legado del correato en armamento y gasto militar

Foto: Diario El Comercio

Los aviones Super Tucano fueron adquiridos al Brasil luego del ataque de Colombia al cuartel general de las FARC en territorio ecuatoriano en 2008. 

Mientras el Gobierno pide a la población civil ajustarse el cinturón, el gasto militar se elevó, durante la década correísta, de menos del 2% del Producto Interno Bruto a más del 3%. La inversión en defensa llegó a alcanzar por lo menos 1600 millones de dólares, y las compras de armamento y equipo fueron más importantes que en 1995, cuando aún existía el peligro de una guerra convencional con el Perú. El Ministerio de Defensa anunció 108 millones de dólares más en nuevos helicópteros de rescate y otros pertrechos.

"Primero se quejaron de mucha inversión pública, ahora dicen que se mermó a las Fuerzas Armadas. ¡Qué pérdida de credibilidad en 10 meses! Lo cierto es que la inversión en defensa pasó de 185 millones entre 2000-2006 a 1.686 millones de dólares entre 2007 y 2016". El autor de esta afirmación es el asambleísta del correísmo Pabel Muñoz, quien defendió en su cuenta de Twitter el gasto militar durante el correato. Según documentación del Ministerio de Finanzas, en efecto, el gobierno correísta asignó 1.686 millones de dólares a la “Protección y vigilancia del territorio ecuatoriano” y a "Seguridad integral".

El monto, que también es consistente con las cifras que manejan organismos internacionales como el Banco Mundial, significó que el Ecuador pasó de un gasto militar que en 1995 representaba el 1,95% del Producto Interno Bruto al 3,11% en el 2009. 

Pero el grueso de éstos gastos, según admite el general (r) Ernesto Gonzáles, quien fue jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas y comandante general del Ejército, se destinó a la mejora de sueldos y salarios de los soldados, que, a partir de la administración de Alfredo Palacio, lograron una equiparación salarial con el resto de funcionarios del Estado, que les benefició en términos económicos, y que fue continuada en las sucesivas administraciones de Rafael Correa. 


El ex presidente Rafael Correa inspecciona un avión Cheetah, vendido por Sudáfrica al Ecuador. Foto: API

Para el general (r) Ernesto Gonzáles, quien fue jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas y comandante general del Ejército, el grueso del gasto militar en el correato se distinó a la mejora de sueldos y salarios de los soldados. 

Para el general Gonzáles, es importante distinguir el gasto corriente de las Fuerzas Armadas, es decir, sueldos, logística, combustibles, entre otros, de la inversión en material militar. El ex jefe del Comando Conjunto y oficial paracaidista sostiene que las compras de armamento del Estado ecuatoriano durante el correato pudieron alcanzar más o menos 600 millones de los 1.686 millones que se declararon como inversión en el sector defensa.

Las cifras de las compras de armamento que registra el Instituto Sueco para la Paz (SIPRI), una entidad que monitorea los gastos en armamento de la mayoría de los países de la región, el correato gastó USD 562 millones entre el 2008 y el 2017. 

Las compras se desglosan aproximadamente así: 45 millones en los helicópteros Dhruv, comprados a una empresa de la India para la Fuerza Aérea. Por lo menos 96 millones en aviones supersónicos tipo Cheetah  comprados a Sudáfrica. No menos de USD 40 millones en los aviones Mirage 50 que supuestamente Venezuela donó al Ecuador. Se gastaron también USD 137 millones para repotenciar dos submarinos  de la Armada en un astillero de Chile. Se gastaron USD  60 millones en los radares chinos. Se adquirió, además, un sistema de radares de defensa áerea a una firma española para reemplazar los chinos, que resultaron inoperables. Una escuadrilla de aviones subsónicos de combate y patrulla, los Super Tucano, fueron comprados al Brasil por 216 millones. Otras compras serían dos helicópteros de transporte de fabricación rusa, tipo MI 17, y varios helicópteros artillados de fabricación francesa y de última generación, modelo Fennec. Algunos de estos gastos  y otros de diverso tipo, constan en esta liquidación publicada por el Ministerio de Defensa al 31 de diciembre del 2014. 


Uno de los helicópteros Druhv de la Fuerza Aérea se precipitó a tierra en una ceremonia militar. Foto: Expreso

Para el general Gonzáles, se hizo un gasto de inversión importante. Recordó que comprar aviones supersónicos nuevos podría costar hasta USD 1200 millones, por lo que la compra de los jets Cheetah le parece una buena inversión. Actualmente el Ecuador es el único país que usa estos aviones, de los que hay 10 unidades Cheetah C, de versión monoplaza y 2 Cheetah D. Desarrollados por Sudáfrica para evadir un embargo de armas sobre la base del Mirage III francés y el Kfir israelí, son similares a los que ya operaba la Fuerza Aérea. 

Precisó que la llegada al país de los jets Mirage que mandó Venezuela fue totalmente gratuita, y que nunca se pagó dinero por esos aviones, que habían sido dados de baja por el país caribeño. Sin embargo, recordó que nunca más volaron, pues eran prácticamente chatarra. 

Gonzáles dijo también que la compra de los radares fue necesaria, pues resulta que el ataque de las Fuerzas Militares de Colombia contra el cuartel general de las FARC en Angostura en 2008, no pudo ser anticipado por la falta de radares militares modernos. Admite que los patrullajes que realizaban los aviones de Estados Unidos desde la Base de Manta permitía suplir el que el país tuviera su propio sistema de radares. Al irse los norteamericanos de Manta, se hizo necesario que hubiera radares militares, por lo que se aceptó la oferta china. Los radares chinos, que eran tres grandes y dos pequeños, fueron adquiridos por decisión de la Honorable Junta de Defensa Nacional. El general sostiene que, una vez en el país, se determinó que los radares no servían, pero se recuperó el dinero y se compró posteriormente a España tres radares militares que vigilan los cielos del país. 

 

Gonzáles admite que los patrullajes que realizaban los aviones de Estados Unidos desde la Base de Manta permitía suplir el que el país tuviera su propio sistema de radares. Al irse los norteamericanos de Manta, se hizo necesario que hubiera radares militares, por lo que se aceptó la oferta china.

Para Gonzáles, uno de los errores en la compra de material fueron los Druhv, a los que se opuso, asegura, porque el Ejército tenía experiencia operando material ruso y de origen francés. De ahí que otro de los rubros del gasto militar durante el correato fue la compra de helicopteros artillados tipo Fennec, que reemplazarán a los Gazelle que tradicionalmente ha usado el Ejército. Los Fennec serán utilizados tanto por la Fuerza Aérea como helicópteros utilitarios, cuanto por la Aviación del Ejército como helicópteros de combate y movilización de tropas. Los Druhv, destaca Gonzáles, no eran para combate, sino para rescate y salvamento y de ahí la necesidad de reemplazarlos que ha anunciado el actual ministro de Defensa, general (r) Oswaldo Jarrín. El ex jefe coincide con la cifras del Instituto para la Paz de Estocolmo sobre compras de armamento, pero cree que puede llegar a superar los USD 600 millones. 

Las etapas del gasto correísta 

Si había un gasto tan importante en material militar, ¿por qué se habla de una Fuerzas Armadas sin recursos materiales? Gonzáles cree que el Gobierno correísta tuvo dos etapas en su gasto militar: entre 2008 y 2011 se dedicó a un plan de fortalecimiento, pero este fue detenido luego del 2011. De ahí, dice el oficial, que el ataque de las guerrillas de Guacho en Esmeraldas sacudió, nuevamente, a las Fuerzas Armadas del país. Sin embargo, Gonzáles cree que en cada año, las Fuerzas Armadas gastan entre 800 y 900 millones de dólares en sueldos y salarios, y precisa que las tres ramas de las Fuerzas Armadas no suman más de 42 mil efectivos en total. 

El inventario del armamento

Según El Balance Militar de América del Sur 2017, publicado en Buenos Aires el año pasado con datos de gasto militar y material de los países de la región, "la relación porcentual de los presupuestos de defensa con el PBI de cada país ha tenido una caída desde el 1,77 % de promedio en el año 2012 al 1,61 % de promedio en el año 2016. La comparación de ambas puntas de análisis en estos períodos de cuatro años permite concluir que hay en general una constante en la relación porcentual, a pesar de la baja del PBI, lo que tiene una relación directa con la caída de los presupuestos defensa, que luego impactará en la mayoría de los casos en la inversión, como variable de ajuste". En el caso ecuatoriano, el Balance precisa que en 2012 el porcentaje del gasto militar ecuatoriano con relación al PIB era del 2,9%, y que para 2016 bajó a 2,2%.

La misma fuente precisa que el gasto militar ecuatoriano, en 2016, fue de Ecuador USD 2.130 millones, lo que equivale a un 7% de un presupuesto del Estado de USD 29.835 millones.

Con relación al armamento, el documento precisa que el Ecuador cuenta con 108 tanques livianos, algunos de los cuales, asegura el general Gonzáles, tienen hasta 40 años de antigüedad. El Ecuador tendría 36 helicópteros en la Fuerza Terrestre, de los que nueve son de transporte y el resto utilitarios y de combate.

 
El helicóptero ruso MI 17 es uno de los aparatos de transporte que usa el Ejército. Foto: El Comercio

El Ecuador cuenta con 108 tanques livianos, algunos de los cuales, asegura el general Gonzáles, tienen hasta 40 años de antigüedad. El Ecuador tendría 36 helicópteros en la Fuerza Terrestre, de los que nueve son de transporte y el resto utilitarios y de combate.

En lo referente a la Escuadra Naval, el Ecuador opera ocho unidades de superficie, dos fragatas y seis corbetas. La Fuerza Aérea tendría 14 aviones de transporte, de los que siete son de transporte pesado, tres de transporte mediano y cuatro de transporte ligero. 

El país compró también camiones y buses de origen chino. 

El futuro y las prioridades 

Pero, ¿cuáles deben ser las prioridades del gasto militar ecuatoriano en el futuro? Aunque admite que el escenario de una guerra convencional contra los países vecinos ha pasado a un segundo plano, en especial, luego de la firma de la Paz de Brasilia con el Perú, no por ello el Ecuador debe descuidar sus Fuerzas Armadas. Pone el ejemplo del Brasil, país que no tiene ningún conflicto con sus vecinos, pero no por ello descuida la necesidad de asegurar su soberanía sobre su territorio. En efecto, el gasto militar brasileño según datos del Balance Militar,  fue de USD 22,8 billones que representan el 38 % del total del continente.

En ese marco, Gonzáles dice que se debe planificar en proyectos multipropósito, que sirvan tanto para una guerra convencional, sino también para un guerra interna o para la atención de desastres. Por ejemplo, dice, un helicóptero como el MI 17 sirve para atender todo tipo de emergencias, y para apoyar a la población civil en casos de desastres o conflictos. 

El ex jefe del Comando Conjunto, sin embargo, no cree que sean una prioridad nuevas unidades de superficie para la Escuadra Naval, sino más bien de tener embarcaciones ligeras para el control costero y de los recursos naturales. Tampoco cree que sean necesarios nuevos submarinos, pero sí mantener operando los que están. 

En lo referente a la aviación, sostiene que es indispensable que haya aviones para que los pilotos estén preparados para cualquier eventualidad. Dos nuevos aviones Embraer han sido adquiridos al Brasil, y se debe mantener operable la flota de Super Tucanos, así como la capacidad de transporte. Se deben, también, mantener los radares y contar con aviones interceptores para que se pueda evitar la presencia de avionetas del narcotráfico. La artillería antiaérea, asegura, no es una prioridad en este momento. 

Sin embargo, reitera que los fusiles no se han cambiado desde 2014, y que el Plan de Fortalecimiento de las Fuerzas Armadas quedó interrumpido durante el correato. Por ello, el Ejército debe tener nuevos fusiles y pistolas, y morteros de entre 60 y 81 milímetros, que serían necesarios en este momento para asegurar el funcionamiento y la capacidad de supervivencia de los militares en el terreno. El general Gonzáles sostiene que es necesario actualizar el armamento de la infantería, en especial, fusiles y pistolas. También, el equipamiento como cascos y chalecos. Ya no serían prioritarios, por ejemplo, nuevos tanques o blindados ligeros, pero son importantes camiones y vehículos de transporte. 

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