Back to top
10 de Julio del 2017
Historias
Lectura: 13 minutos
10 de Julio del 2017
Redacción Plan V
Escuelas unidocentes: lo que está en juego

Las escuelas unidocentes o multigrado tienen ejemplos de grandes aportes a la educación, desde una perspectiva comunitaria y de participación social en su desarrollo e integración.

 

Rosa María Torres y Alfredo Astorga, expertos en educación, hacen un análisis en defensa de las escuelas unidocentes o multigrado. El tema saltó a la luz con el anuncio oficial —y luego minimizado— de que se reabrirían las escuelas unidocentes. Algunos voceros del correísmo reaccionaron en contra. Esta es la respuesta.
Escuelas multigrado: ¿escuelas de segunda?
 
Por Rosa María Torres
 
Una escuela multigrado (llamada también unidocenteunitaria o multi-edad) es una escuela que reúne a alumnos de diferentes edades y niveles en una sola aula, por lo general a cargo de un docente o de dos. Abunda en zonas rurales, escasamente pobladas o donde la población está dispersa.

En nuestros países está extendida la idea de que la buena escuela, la deseada, la "regular", la "normal", es la escuela graduada, con alumnos organizados por edades, con un aula y un profesor para cada grado. La escuela multigrado —varios grados en una sola aula— es considerada escuela de segunda, para pobres y para zonas ru­rales, mal a descartar no bien pueda pasarse a la escuela graduada. 

Esto es lo que viene sucediendo en el Ecuador. La "revolución educativa" impulsada por el gobierno de Rafael Correa (2007-2017) se propuso cerrar las escuelas unidocentes y las comunitarias, consideradas "escuelas pobres para pobres", e instalar en el país un único modelo escolar: las llamadas Unidades Educativas del Milenio. En 2015, después de haber desmantelado y abandonado cientos de escuelas unidocentes, muchas de ellas en efecto precarias, el gobierno decidió mantener 1.500 - ahora llamadas "escuelas de excepción"- y mejorarlas en vez de eliminarlas. Es de esperar que el mejoramiento no consista solo en adecentarlas sino en crear un sistema unidocente de calidad en el país.

Es importante tener en cuenta que: 

1. La escuela multigrado está en los orígenes del sistema escolar y está extendida en el mundo

One room school - EE.UU.

La escuela multigrado está en los orígenes del sistema educativo formal. Lo que hoy es un sistema complejo organizado en niveles, grados y asignaturas, se inició con escuelas de una sola aula y un único maestro, donde confluían alumnos de diversas edades y se aprendía de todo. La escuela organizada en edades y grados fue una evolución bastante posterior en la mayoría de países. 

En la década de los 1950s, la UNESCO la llamó Escuela Unitaria y desarrolló e impulsó una metodología de la que surgirían, en los 1970s, políticas y programas nacionales como Escuela Nueva, en Colombia, que continúa funcionando y ampliándose a otros países.

La escuela multigrado sigue extendida en el mundo, no solo en los 'países en desarrollo' sino también en los 'países desarrollados', a menudo funcionando como una mala escuela graduada, al no contar con las condiciones y los apoyos necesarios.

2. El multigrado es un tipo específico de escuela y requiere atención adecuada a esa especificidad

Escuela Nueva - Colombia

La escuela multigrado tiene una lógica y una organización distinta a la de la escuela graduada, y requiere por ende un tratamiento también distinto en todos los ámbitos: administración, currículo, pedagogía, organización y manejo del tiempo, infraestructura, evaluación, etc. Contar con vivienda para el docente es asimismo fundamental si la escuela se asienta en lugares apartados.

Las modernas metodologías diseñadas para el multigrado incluyen trabajo en grupos, aprendizaje auto-dirigido, materiales auto-instruccionales, aprendizaje entre pares, alumnos tutores, entre otros. Para poder atender a un grupo de alumnos de diversas edades y niveles, también el maestro necesita una formación específica, que enfatice el manejo de grupos heterogéneos.  

3. El multigrado puede ser innovador y de calidad

La escuela multigrado no tiene por qué ser una escuela de segunda. Bien planificada, organizada y dotada, puede ser una alternativa pedagógica altamente innovadora y ofrecer muchas ventajas. 

Shidlaghatta school - India

Experiencias exitosas en varios países muestran que los alumnos en estas escuelas pueden sentirse más a gusto y lograr mejores resultados que los de las escuelas graduadas. La diversidad de edades estimula entre los alumnos la empatía, la cooperación, la responsabilidad, la autodisciplina, el fortalecimiento de la autoestima, el "aprender a aprender" y el "aprender a enseñar", cuestiones todas ellas muy importantes para el aprendizaje a lo largo de la vida y para la vida misma. 

Dos factores son claves en la calidad de un sistema multigrado: la formación docente y la disponibilidad de mate­riales adecuados para la enseñanza y el aprendizaje en este tipo de entorno. El profesor tiene efectivamente el rol de un facilitador que debe repartirse entre todos los alumnos, orientando y resolviendo preguntas. Los alumnos deben trabajar solos y en grupo, con la ayuda de otros alumnos. 

One room school - EE.UU.

Son estas dos condiciones - formación docente y materiales/metodologías apropiadas - las que a menudo no se dan. Se trata a la escuela multigrado como si fuese la escuela graduada convencional. Se abandona al profesor a su suerte, asumiéndose que podrá arreglárse­las solo.  En tanto catalogada de entrada como escuela para pobres, no se invierte en infraestructura ni en mobiliario o equipamiento adecuados. De este modo, se condena en efecto a estas escuelas a ser pobres para pobres.

4. Escuelas y sistemas multigrado en el mundo

Hay políticas y sistemas multigrado de calidad, como por ejemplo el programa Escuela Nueva de Colombia o las Escuelas No-Formales del BRAC en Bangladesh. Ambos han recibido muchos premios internacionales. 

Hay escuelas multi-edad y no-graduadas de renombre mundial como la escuela (privada, de élite) Summerhill en el Reino Unido.

La "escuela de una sola habitación" (One Room Schools) sigue vigente en Estados Unidos y vuelve a concitar la atención como un modelo válido para los tiempos actuales, del cual hay mucho que aprender, y el cual cabe retomar y adaptar.

En España vuelven a abrirse y recuperarse escuelas unitarias (unidocentes, multigrado) que habían sido cerradas en 2012 (por no cumplir con el mínimo de 11 alumnos establecido para sostener una escuela), como por ejemplo en el caso de Castilla-La Mancha.

El sistema unidocente o multigrado es - sigue siendo - una solución real y un modelo adecuado en aquellos lugares - rurales o urbanos - donde la población es escasa o donde hay insuficiente número de alumnos o profesores para organizar una escuela graduada. En el caso de Escuela Nueva, en Colombia, la escuela incluye vivienda para el docente, lo que hace de ésta una opción real, profesional y de vida, para los docentes y sus familias. 

La escuela multigrado puede ser un modelo para estimular la innovación educativa y especialmente la innovación pedagógica, la diversidad como recurso antes que como problema, el trabajo en grupo por sobre el trabajo individual y la cooperación antes que la competencia entre alumnos. 

Las tendencias más innovadoras en educación hoy, justamente, se inclinan a eliminar paredes y fronteras entre asignaturas y niveles, a valorar la mezcla de diversas edades (grupos multi-edad), a crear espacios integrados e inclusivos, a favorecer el trabajo en grupo así como la comunicación y el aprendizaje entre pares.
 

Las escuelas y su valor comunitario

Por Alfredo Astorga

La semana pasada el tema de escuelas unidocentes saltó a la escena pública. Empezó con una noticia en Teleamazonas que anunciaba la reapertura de las unidocentes cerradas y siguió con una apurada aclaración del Ministro de Educación que relativizaba y minimizaba el asunto como para desvanecerlo.

Pero no. Las redes sociales se activaron. Al menos la legisladora Aguiñaga —bastante despistada sobre el tema— y la especialista Rosa María Torres —bastante versada en el asunto— continuaron levantando opinión. Este pequeño debate resulta sano y esperanzador. Parece expresar un clima favorable para la diversidad de criterios. También sobre Educación. Por qué no. Ojalá.

No es problema nuevo, sin duda. El Contrato Social por la Educación rompió fuegos al respecto hace más de 3 años. Y miró la problemática desde varios ángulos. Más allá del número de profesores y de la cercanía o lejanía respecto a las monumentos Unidades del Milenio. Retomar el tema para desmitificarlo, es algo que debemos hacer, como deber y como  derecho.

Las escuelas unidocentes, como se ha probado a plenitud, no son necesariamente escuelas para pobres, de segunda categoría, o en vías de extinción. La calidad de una institución educativa no reposa en el número de docentes. Hay unidocentes mediocres y unidocentes excelentes, en varios países. Así como hay escuelas completas, y a veces con exceso de personal, que no dan pie con bola. Y consumen ingentes recursos.

El argumento para cerrar estas mini escuelas basado en la distancia, no resiste el sentido común. Aunque sería legítimo preguntarse, distancias ¿a qué?. ¿Nos referimos a la distancia respecto del edificio deslumbrante, inmenso, con cientos de desconocidos, con miles de niños igualitos?... Si fuera asunto de distancias, con subsidios al transporte se habría solucionado todo.

Algo más se mueve en el fondo

Por lo mencionado, hace falta rescatar un elemento olvidado, tal vez el más relevante… Las escuelas unidocentes que la TV informa y el Ministro achica, no son escuelas cualquiera. Su naturaleza es ser escuelas comunitarias. !Ahí está la pepa del asunto!, como se dice. Son instituciones comunitarias, de la comunidad, ni siquiera le pertenecen al Ministerio. Muchas se construyeron con sudores locales, con mano de obra mujeres y hombres, hoy ya viejos.

En esas pequeñas escuelas despreciadas por inútiles se cocinan procesos sociales y culturales de trascendencia. No solo se llenan de niños. También llegan abuelos y jóvenes, papás y mamás, y hasta los perros.

Son escuelas comunitarias que cumplen funciones reales y simbólicas para sus niños y comunidades. No importa si tienen uno o tres o veinte maestros. No importa si son vecinas o lejanas de los mentados Elefantes Blancos o de las cabeceras cantonales.

En esas pequeñas escuelas despreciadas por inútiles se cocinan procesos sociales y culturales de trascendencia. No solo se llenan de niños. También llegan abuelos y jóvenes, papás y mamás, y hasta los perros. Y ahí se dialoga, se separa y se une, se decide, se come y se baila. Y se construye identidad. Esa magia que tanta falta nos hace. Esa ilusión cada vez más pisoteada de la Constitución y el Buen Vivir.

La escuela comunitaria, chiquita y desvencijada, se vuelve corazón de la localidad. Se torna punto de encuentro, escenario de trabajos colectivos, lugar de reunión de los comités, espacio que nadie cuida y todos cuidan. Si los niños migran cada día y la escuela que nadie roba se desploma poco a poco, las pérdidas son enormes, tal vez irrecuperables. Frente a esto un docente más o unos kilómetros menos no hacen la diferencia.

Hora para el diálogo y las rupturas

Bienvenido el debate y la desmitificación. El momento resulta oportuno para resignificar a las escuelas comunitarias, para valorar las diferencias, para hacer tambalear los modelos homogenizantes que se han construido en el silencio. Sugerimos, si es necesario, perder un poco el pomposo sentido “técnico” de los estudios ofrecidos por el MEC, para ganar algo en la mirada política y social y cultural.

Luego de las evaluaciones, no hay mucha vuelta que dar. Hay que saldar la deuda reabriendo las escuelas comunitarias. Y no solo reconociéndoles sus méritos, sino fortaleciéndolas porque les falta casi todo lo que a las Unidades del Milenio les sobra. El aumento del número de docentes, en este caso, podía ser excelente señal a favor de la equidad.

Y para terminar, otra propuesta simple, concreta y posible. Determinar incentivos atractivos para que nuevos docentes se involucren en estas realidades. Con preparación y con sensibilidad pueden aportar a estos entornos bien ecuatorianos, originales, irrepetibles.

Así los diálogos pueden avanzar hacia superaciones.

[RELA CIONA DAS]

Presidente ¿y el sistema educativo?
Rodrigo Tenorio Ambrossi
Milton Luna y el drama nacional
Juan Cuvi
Estudiantes, violencia y sociedad
Rodrigo Tenorio Ambrossi
El largo camino de los pueblos indígenas para llegar a la universidad
Katicnina Tituaña
Los maestros, la UNE y su lucha frente al poder
Andrés Quishpe
GALERÍA
Escuelas unidocentes: lo que está en juego
 

[CO MEN TA RIOS]

[LEA TAM BIÉN]

Así festejó el David indígena la derrota de Goliat
Fermín Vaca Santacruz
Las horas de terror en Quito
Susana Morán
La tormenta perfecta
Gustavo Isch
Lourdes Tibán: “La mayoría de los infiltrados son policías y militares indígenas”
Redacción Plan V

[MÁS LEÍ DAS]

Cae otro accionista de Sky Jet con más de una tonelada de droga
Redacción Plan V
El campanazo carchense
Juan Cuvi
Quien busque la continuidad de Moreno y Correa, será golpeado con votos
Jean Cano
En Carchi se exige que la minería no dé la espalda a las comunidades
Susana Morán