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29 de Abril del 2020
Historias
Lectura: 15 minutos
29 de Abril del 2020
Susana Morán
Estas son las respuestas que reciben por Whatsapp los familiares que no ubican a sus fallecidos
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Piedad Solórzano falleció a los 72 años. No tuvo el auxilio del 911 ni de los hospitales. Falleció en su casa junto a sus hijos. Fotos Cortesía de la familia

 

Desde hace casi un mes, dos familias no encuentran a sus parientes muertos que fueron recogidos por el Gobierno. Ambas han recibido los mismos mensajes por Whatsapp a sus reclamos. Una familia denuncia que el 911 le ha bloqueado las llamadas. La otra ha buscado en dos morgues y un cementerio el cuerpo, sin resultado. Plan V además reconstruye cómo el Estado hace la llamada autopsia verbal, donde participan policías y no médicos. Los uniformados son quienes concluyen qué dolencia tuvo el fallecido.


Como anticipándose a lo que podía suceder, Víctor Hugo Orellana puso un crucifijo de madera sobre el pecho de su madre fallecida Celida Piedad Solórzano. Ella murió con su ropa de casa, un short y una blusa. Su familia, de escasos recursos, pidió ayuda al 911 para que el Gobierno retirara el cuerpo y que se encargara de su entierro. La envolvieron con una sábana, una colcha gruesa y con fundas negras.

El cuerpo embalado y sellado fue entregado a los policías el 1 de abril pasado. Llegaron un día después de la muerte de la señora Piedad. Se sintieron afortunados: cientos de familias tuvieron a sus fallecidos en las casas hasta por una semana.

Los agentes dudaron en entrar. Se pusieron sus trajes blancos, fumigaron la casa y sacaron el cuerpo. Lo metieron en una funda azul especial para el tratamiento de cadáveres. La familia pidió que pegaran bien y con abundante cinta adhesiva el nombre de la señora Piedad. Lo hicieron. “Tienen que saber que de aquí nunca más van a volver  a ver el cuerpo”, les anunciaron.

Lo último que supo la familia que es que la señora Piedad iba a ser llevada a la morgue del Hospital Guasmo Sur y que en la página web que estaba por abrir el Gobierno encontrarían el cementerio donde fuera enterrada.

Esperaron un día. Al segundo empezaron a buscarla. Escribieron al personal del hospital y hasta a una concejal de Guayaquil para que les ayudaran con información. Nadie pudo ofrecer mayores datos. El 7 de abril, el Gobierno habilitó la página. Pero la madre y abuela no aparecía.

Desde el 8 de abril empezó la búsqueda por la ciudad. La nieta de la señora Piedad hizo el recorrido en bicicleta. Fue primero al Hospital Guasmo Sur. Allí le dijeron que los cuerpos que fueron cogidos en casas fueron enviados al cementerio de Pascuales, en un conteiner.

La familia de la señora Piedad ha buscado su cuerpo en la morgue móvil del Hospital Guasmo Sur y en Criminalística. También el camposanto de Pascuales.

El 16 de abril, Víctor Hugo decidió ir a ese cementerio llamado Campo Eterno. Allí observó militares y policías. Ingresó por un camino de tierra de unos de 500 metros. Vio dos tractores que estaban haciendo excavaciones y dos contenedores. “En ese momento abrieron uno, salió mucho humo por lo frío. Empezaron a sacar los cuerpos”.

“¿Qué haces aquí hermano? Tú no puedes estar”, le dijo la persona a quien le llamaban “el encargado”. En su lista no estaba el nombre de la señora Piedad. El olor era intenso.

Durante tres días, un conocido de Víctor Hugo que trabaja en el cementerio de Pascuales revisó el listado de los fallecidos que llegaron durante tres días seguidos. No hubo resultados. El hijo también tuvo acceso a los listados del cementerio Parque de la Paz, en La Aurora. Nada.

La siguiente opción fue buscar a Jorge Wated, encargado de la Fuerza de Tarea Conjunta, por redes sociales. “Claro que lo tenemos mapeado”, contestó el funcionario el 23 abril. Pero no dio más detalles.

Mensajes estandarizados para los deudos y ¿bloqueos de líneas?

Víctor Hugo escribió al número de WhatsApp, 0994461851, que abrió la Fuerza de Tarea Conjunta para el levantamiento de cuerpos. A través de ese celular le informaron que su madre está en el listado de la morgue de Criminalística. “Confíe en la información que le brindaron. Yo hubiera podido haberle dicho esa noche que si estaba su familiar, pero yo no manejo esa información, le indique que escriba en el día porque el compañero sí la maneja. Al confirmarle tenga la certeza que es real”, le dijeron desde ese número, el pasado 22 de abril.


Este mismo mensaje recibieron las dos familias desde el número de celular que abrió el Gobierno. 

Ya no había paciencia. La nieta, en bicicleta, fue a la Policía Judicial y después a la Dinased (Dirección Nacional de Delitos contra la Vida) para pedir información. El nombre de la señora Piedad estaba en el listado, pero no su cuerpo. “Sigue en el Hospital Guasmo”, le aseguraron.  En el Guasmo la mandaron de nuevo a Pascuales.

El 26 de abril, desde ese número, les llegó este mensaje: “Buenas noches nos permitimos informarle que el cuerpo de su familiar aún se encuentra en las morgues móviles dispuestas para estos casos, en días posteriores será sepultado en el Campo Eterno, Pascuales”.

Lo mismo le sucedió a la familia de Luis Alfredo Castillo Tinajero. Antes de fallecer, a los 63 años, dijo que perdió el sabor y el olor. Tuvo un poco de tos. “Y luego la respiración, la respiración y se fue”, dijo Norma Castillo, su hermana. Esta familia de Bastión Popular no recibió ayuda del 911 ni de un hospital. Le prometieron enviar una ambulancia, que nunca llegó.

Él murió el 29 de marzo. Lo tuvieron en casa durante tres días. El sector en su conjunto intentó ayudar a esa familia. Los vecinos llamaron al 911. Otros, desde los balcones y las ventanas, daban aliento a los deudos. El 2 de abril fue retirado el cuerpo. Desde entonces desconocen su paradero.


Luis Alfredo Castillo Tinajero falleció a los 63 años. Antes de morir, tuvo dificultades respiratorias. 

Para el 25 de abril Jorge Wated moderó su discurso. Dijo que existían 260 cuerpos pendientes de enterrar de dos morgues móviles. De estos 180, estaban identificados y 80 “por validar información” sin explicar qué significa eso.

Norma dice que el 911 ya no los quiere atender. A su familia los han bloqueado por llamar insistentemente desde un teléfono convencional. Mariela Pazmiño, sobrina de Luis Alfredo, pidió al 911 que les dieran alguna respuesta. Aseguró a Plan V que cuando llamó por segunda vez a ese número le salió un mensaje de voz que le dijo: ‘su número no está habilitado para realizar la llamada’. No ha intentado más veces por miedo a que le pongan una multa. Plan V hizo la consulta sobre este caso al ECU 911 y está a la espera de una respuesta.

El viernes 24 de abril, esta familia se comunicó al número de WhatsApp del Gobierno, 0994461851, y recibió la misma respuesta: “Buenas noches nos permitimos informarle que el cuerpo de su familiar aún se encuentra en las morgues móviles dispuestas para estos casos, en días posteriores será sepultado en el Campo Eterno, Pascuales”. Para Norma ese mensaje solo tiene un significado: “es como si estuviéramos en el principio, sin saber nada”.

El 12 de abril, Wated dijo —de forma enfática— que no hay cadáveres extraviados. “En algún momento tuvimos 30” que no estuvieron identificados, mencionó, pero enseguida agregó que fueron identificados y sepultados. Para el 25 de abril moderó su discurso. Dijo que existían 260 cuerpos pendientes de enterrar de dos morgues móviles. De estos 180, estaban identificados y 80 “por validar información” sin explicar qué significa eso.

Este 29 de abril, la familia de la señora Piedad recibió una llamada inesperada: ella estaría en la morgue de Criminalística. “Esperemos que no sea otra mentira”, afirmó su hijo.

Policías para la autopsia verbal

¿Cómo se está registrando los fallecimientos en las casas?, ¿cómo se cuida esta información para futuros análisis? Estos datos serán vitales para entender el impacto de la pandemia en Ecuador. Solo entre el 1 y 15 de abril hubo 6.703 muertos, miles de ellos sucedieron en las casas. El ministro de Salud, Juan Carlos Zevallos, desde inicios de abril habló de la “autopsia verbal” que consiste en preguntar a los familiares qué síntomas tenía el fallecido.

¿Pero cómo se está realizado? Las familias de Celida Piedad Solórzano y de Luis Alfredo Castillo Tinajero contaron su experiencia a Plan V.

A la casa de la señora Piedad arribó un pequeño camión que decía Correos del Ecuador, con dos personas. También un patrullero con otras tres. El copiloto de ese vehículo era un teniente. Pidió a Víctor Hugo que mantenga la distancia y dé los datos de la fallecida. El hijo contó los síntomas de su madre y el oficial llenó un formulario a mano. Se trata del informe de defunciones del INEC donde puso que la causa de la muerte de Piedad fue un paro respiratorio.

El certificado había sido llenado previamente con los datos de una doctora, su firma y registro sanitario. Aunque la encuesta la hizo un policía. En la causa de la defunción escribió: “infarto agudo de miocardio, insuficiencia respiratoria aguda, neumonía viral no especificada”.


Levantamiento de fallecidos en el sur de Guayaquil. "A sus familiares les expresamos nuestras condolencias y les dimos la tranquilidad de que van a ser inhumados de forma digna, gratuita y unipersonal", escribió Jorge Wated en su cuenta de Twtter. Fotos: Twitter Jorge Wated

Criminalística Asegura que las personas que han recogido tienen dos etiquetas con los nombres y números de cédulas de los fallecidos: una va en la muñeca de la mano derecha y la otra en la bolsa azul. 

Ella tenía 72 años y sufría de diabetes y artritis. Su familia está segura que la COVID-19 fue la enfermedad que solo en 13 días terminó con la vida de la señora Piedad. Sus hijos le compraron medicinas y evitaron los hospitales por miedo a no verla más. Pero el deterioro de su salud fue evidente. Víctor Hugo la llevó al Hospital de Guayaquil para que le hicieran, por lo menos, una radiografía. No la atendieron. A su alrededor había gente en el piso, en silla de ruedas. A muchos les faltaba el oxígeno. Salieron, rápidamente, por temor a contagiarse.

Un médico de barrio tomó los signos vitales de la madre de Víctor Hugo. Recomendó que le compraran oxígeno. Pero fue muy tarde. Sus dos hijos y sobrina la acompañaron en su agonía.  “¡Fue la impotencia de poder hacer nada!”.

A la casa de Luis Alfredo Castillo Tinajero también llegó un patrullero y un vehículo de Medicina Legal. Un policía les informó que el cuerpo será trasladado hasta la morgue móvil en el Hospital Guasmo Sur. Les recomendó que se despidieran de Luis Alfredo. Les dejó el informe de defunción del INEC, necesario para el certificado de defunción. Este fue llenado por el policía, quien preguntó los síntomas y los escribió: 

— ¿Tenía tos, tenía diarrea?

— No simplemente la respiración y un poco de tos

— Es una muerte por paro respiratorio

El acta de defunción dice: “paro respiratorio agudo, insuficiencia respiratoria aguda”.

De igual manera, los policías hicieron la entrevista sin bajarse del vehículo. Uno de ellos dijo a Norma: ‘¡distancia de un metro y medio!’.

Vestidos de trajes blancos, los uniformados ingresaron a la habitación donde estaba Luis Alfredo. Su familia sí consiguió una caja fúnebre que estaba cerrada con cinta de embalaje. Sobre la caja, los policías pegaron el nombre de Luis Alfredo y se lo llevaron.

Según el capitán de Criminalística de Guayas, Esteban Punina, en el equipo hay un médico de turno del Ministerio de Salud que se encarga del formulario del INEC. Cada equipo lo conforman seis personas en dos vehículos. En uno va el conductor, el jefe del equipo que pertenece a Criminalística, un médico de turno y dos policías para el levantamiento del cuerpo. En la ambulancia isotérmica, con capacidad para cuatro y seis personas, va el conductor y un auxiliar.

Plan V pidió a Salud una entrevista con los médicos que van al levantamiento de los cuerpos. Pero de esta cartera de Estado llegó un correo con la siguiente afirmación: “En respuesta a tu pedido de entrevista debo indicarte que por favor lo dirijas a Jorge Wated Reshuan, quien dirige la Fuerza de Tarea encargada de la recolección de cadáveres, por ser de su competencia”

De acuerdo a esa respuesta, esta redacción pidió a Salud que confirmara si en el equipo de levantamiento de cuerpos no van médicos del Ministerio de Salud para hacer la autopsia verbal y si son los policías los que hacen ese trabajo. Pero hasta el cierre de esta edición no hubo una contestación a esa última inquietud.

Mientras tanto, el capitán Punina dijo que los uniformados que han ido a las casas a recoger a los fallecidos llenan un formulario adicional que llama ‘transferencia de cadáveres’, que funciona como una cadena de custodia. Aseguró que las personas que han recogido tienen dos etiquetas con los nombres y números de cédulas de los muertos: una va en la muñeca de la mano derecha y la otra en la bolsa azul, manifestó.

GALERÍA
Estas son las respuestas que reciben por Whatsapp los familiares que no ubican a sus fallecidos
 


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