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26 de Noviembre del 2016
Historias
Lectura: 33 minutos
26 de Noviembre del 2016
Infolatam
Fidel Castro: muere la leyenda de la izquierda mundial

Fotos: Reuters Media Express

Fidel Castro Ruz, líder de la revolución cubana, que abandonó el poder en el 2008 por razones de salud.

 

El líder cubano Fidel Castro, una figura de la izquierda revolucionaria que gobernó su país durante casi medio siglo, murió el viernes 25 de noviembre a los 90 años, informó su hermano Raúl Castro en un mensaje transmitido el sábado por la televisión estatal. Líderes mundiales expresaron sus condolencias.

El líder cubano Fidel Castro ha muerto a los 90 años de edad, informó este sábado su hermano, el presidente Raúl Castro, en una alocución en la televisión estatal.

Castro, una leyenda de la izquierda revolucionaria que gobernó su país durante casi medio siglo, murió el viernes a los 90 años, informó Raúl en un mensaje televisivo desde el Palacio de Gobierno de La Habana. 

Fidel estaba apartado del poder desde julio del 2006, cuando una crisis de salud lo obligó a ceder el mando a Raúl. Su enfermedad nunca fue revelada oficialmente.

“Con profundo dolor comparezco para informar a nuestro pueblo (…) que hoy 25 de noviembre de 2016 a las 10:29 de la noche falleció el comandante en jefe de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz”, dijo Raúl Castro en un mensaje que leyó y fue divulgado por los medios estatales.

“Cumpliendo la voluntad expresa del compañero Fidel, sus restos serán cremados en las primeras horas de la mañana del sábado 26”, agregó desde su oficina, vestido de verde olivo, según los reportes de la televisión estatal.

Castro, un carismático e implacable líder que hizo de la barba, el uniforme guerrillero verde oliva y los cigarros su marca registrada, saltó al centro de la geopolítica global al aliarse a Moscú poco después de bajar en 1959 de la Sierra Maestra para derrocar al dictador Fulgencio Batista.

Fue venerado por miles de simpatizantes de izquierda, pero gobiernos liberales como el de Estados Unidos y cubanos exiliados que abandonaron la isla tras la revolución, lo consideraban un tirano.

Después de tomar las riendas, Raúl adoptó algunas reformas para modernizar la deprimida economía estilo soviético de Cuba y más tarde inició un proceso con Washington para restablecer los vínculos diplomáticos tras más de cinco décadas de hostilidades.

Fidel Castro pareció apoyar tibiamente esas decisiones. Ahora su muerte termina de cerrar un capítulo en la historia, después de que convirtiera a Cuba en un campo de batalla de la Guerra Fría con la crisis de los misiles en 1962 entre Estados Unidos y la ex Unión Soviética.

El mensaje oficial

Querido pueblo de Cuba:

Con profundo dolor comparezco para informarle a nuestro pueblo y a los amigos de América y del mundo, que hoy 25 de noviembre, a las 10:29 horas de la noche falleció el Comandante en Jefe de la Revolución Cubana Fidel Castro Ruz. En cumplimiento a la voluntad expresa del Compañero Fidel, sus restos serán cremados. En las primeras horas de mañana sábado 26, la comisión organizadora de los funerales, brindará a nuestro pueblo una información detallada sobre la organización del Homenaje póstumo que se le tributará al fundador de la Revolución Cubana. ¡Hasta la victoria siempre!

Fidel Castro se transformó en un personaje de enorme protagonismo internacional desde finales de los años 50 hasta su muerte en 2016. Logró convertir a Cuba en una pieza clave del tablero mundial tanto durante la Guerra Fría como en la época posterior. Fue, sin duda, uno de los personajes decisivos del siglo XX. Un líder mundial y, en su país, un héroe para muchos y un tirano para otros.

Fue, sin duda, uno de los personajes decisivos del siglo XX. Un líder mundial y, en su país, un héroe para muchos y un tirano para otros.

Conquistado el poder en 1959 y purgado el régimen de sus rivales (1960) llegó enseguida el enfrentamiento directo con Estados Unidos. La administración Eisenhower preparó en Guatemala la invasión a Cuba que degeneró en una sublevación militar en el país centroamericano en rechazo por la cesión de territorio guatemalteco para un intervención internacional.

Luego vendría el fiasco de la derrota de Bahía de Cochinos para el gobierno de John Fitzgerald Kennedy. Es decir, tan solo en dos años -1959-61-, Cuba había creado crisis políticas en dos países de la región, uno de ellos, Estados Unidos.

El último caudillo latinoamericano y el primer dictador totalitario

Fidel Castro se lanzó entonces en brazos de la URSS y del comunismo. Necesitaba un paraguas que le protegiera frente al coloso estadounidense y le permitiera impulsar su oleada de reformas de tinte nacionalista antiimperialista.

Un antiguo aliado suyo, caído en desgracia en 1960 y encarcelado, Huber Matos, analizaba en una entrevista con Zoe Valdés al líder cubano: “No creo que Fidel fuera comunista, ni lo fue ni lo es. Él fue un oportunista. El comunismo le brindó la oportunidad de quedarse en el poder de por vida y convertir a Cuba en su finca privada”. Según Matos, “Batista no destruyó la República ni la moral de los cubanos como ha hecho Fidel Castro. Creo que Fidel conscientemente desbarató la moral de los cubanos para que le obedecieran ciegamente. Es un matón que sabe que intimidar le permite imponerse y no escatima cualquier medio por perverso que sea para lograrlo”.

“No creo que Fidel fuera comunista, ni lo fue ni lo es. Él fue un oportunista. El comunismo le brindó la oportunidad de quedarse en el poder de por vida y convertir a Cuba en su finca privada”.

Poco después, la Unión Soviética empezó a colocar misiles en Cuba lo que al descubrirse provocó la crisis de 1962. La única vez en la que el mundo estuvo a punto de vivir una guerra nuclear fue por la Cuba castrista. Como confesó el propio Robert Kennedy, hermano de JFK: “Sentí que estábamos al borde del precipicio y que era inevitable caer en él”.

La URSS y EEUU, al margen de Cuba, acabaron pactando la retirada de misiles en Cuba y Turquía, lo cual fue tomado como una afrenta por el líder cubano.

Castro, tras este fiasco que nunca le perdonó a Nikita Kruschev, empezó a apoyar a las guerrillas latinoamericanas buscando no quedarse solo en el continente: así nacieron los grupos subversivos en Guatemala, Venezuela, Colombia, Perú, Argentina y Bolivia.

En los 70 empezó a romperse ese aislamiento en el que se hallaba Cuba: el triunfo de Salvador Allende en 1970 fue emblemático. Tanto que Fidel se trasladó a Santiago para apoyar el proceso chileno y estuvo en el país sudamericano durante semanas para apoyar el experimento que se vivía en el país andino.

Pero aún más trascendental fue la victoria del sandinismo en Nicaragua en 1979, su elección como Presidente del Movimiento de los No Alineados en 1977 y el triunfo de las tropas cubanas en Angola en los 70 y 80.

Los años 70 fueron, así, los más gloriosos para el castrismo.

Mario Vagas Llosa cercano al régimen hasta los 70 siempre ha denunciado como progresivamente la comunidad internacional fue respaldando al dictador cubano: “Una dictadura ha tenido tantas complicidades, aún en sectores aparentemente nada favorables a las dictaduras, es decir, los sectores democráticos. Es una verdadera vergüenza que tantos gobiernos democráticos apoyen, no de una manera disimulada y vergonzosa sino abierta, a la dictadura de Fidel Castro”.

Fidel, que convirtió en un arte su propia supervivencia política, incrementó la represión (fusilamiento del general Ochoa), realizó profundas reformas económicas y reforzó su enfrentamiento con el gobierno de EEUU, en concreto con la administración de Bill Clinton.

El escritor peruano cree que “por una extraña perversión de la cultura de nuestro tiempo, ayudar a la dictadura de Fidel Castro da todavía unas credenciales políticas y esas credenciales sirven a gobiernos democráticos, a políticos democráticos, para ganar el ansiado título de progresistas. No son sólo los gobiernos democráticos los que actúan de una manera cómplice con la dictadura cubana, son también muchos intelectuales”.

Los años 80, con el colapso de la URSS de Mijail Gorbachov, el fin del sandinismo en Nicaragua y el triunfo de las tesis neoliberales y democratizadoras en América latina dejaron al castrismo de nuevo aislado y sumido en una profunda crisis económica.

Fidel, que convirtió en un arte su propia supervivencia política, incrementó la represión (fusilamiento del general Ochoa), realizó profundas reformas económicas y reforzó su enfrentamiento con el gobierno de EEUU, en concreto con la administración de Bill Clinton.

El analista Carlos Alberto Montaner quien rompió con el régimen en los 80 asegura que “hace 20 años Fidel Castro, tras el derrumbe del Muro de Berlín y la desaparición de la URSS, aseguró que salvaría al comunismo y en el orden material lograría un modelo mucho más productivo en un plazo de cinco o seis años … El régimen se sostiene por inercia y a palo y tentetieso. La necesidad de un cambio radical es ya un clamor en la sociedad cubana. Cuando se produzca la coyuntura adecuada el régimen será transformado en otra cosa totalmente diferente”.

A finales de los 90, el régimen volvió a ver la luz: el Papa Juan Pablo II viajó a la isla y, sobre todo, a partir de 1999 Hugo Chávez se convirtió en presidente de Venezuela y apadrinó económicamente a quien era su padrino intelectual: el convenio de 2002 surtió de petróleo barato a Cuba y en 2004 nacía el ALBA.

En los últimos años desde Nicaragua, Venezuela, o Bolivia se han lanzando reiterados mensajes de admiración hacia Fidel.

Evo Morales, gobernante de Bolivia, expresó ha llegado a decir que nunca conoció a un hombre tan solidario como él y que sigue siendo el hombre de las gestas libertarias para América y el mundo: “es un hombre, un hermano, un compañero que lucha por la vida y por la humanidad”.

Incluso, Hugo Chávez mostró su simpatía hacia Castro al felicitarle el pasado 13 de agosto con motivo de su 86 cumpleaños.

Escribió en su cuenta de twitter lo siguiente: “¡He conversado hace un rato con Fidel. Quise felicitarle por su cumpleaños y me ha encargado transmitirle un saludo al pueblo Venezolano! (…) ¡Es impresionante su energía y su lucidez! ¡Es un ejemplo de voluntad y de constancia revolucionaria para todos y todas! ¡Viva Fidel!”.

Sin duda, Fidel en sus últimos años se encontraba más arropado que nunca.

Su carrera fue un constante esfuerzo por sobrevivir políticamente para lo cual utilizó, con inteligencia, su inigualable carisma que arrastraba a las masas; una mano de hierro implacable con sus enemigos; una capacidad de cambiar de aliados y de políticos según conveniencia. En su personalidad convivían el caudillo decimonónico latinoamericano con el dictador que se encontraba en la cúspide de un régimen totalitario que aplastó a los opositores y las libertades a la vez que impulsaba grandes avances materiales en educación y salud.

Fidel, un héroe del siglo XX

Fidel Castro ha sido por lo tanto un personaje latinoamericano con una enorme presencia e impacto mundial. Los odios y las pasiones que despierta se han internacionalizado. Muchos intelectuales, estadounidenses, americanos o europeos, se sintieron atraídos y se transformaron en portavoces y defensores de su régimen.

Entre esos defensores destacan tres intelectuales: Gabriel García Márquez, Ignacio Ramonet y Noam Chomsky.

Ignacio Ramonet, autor de una biografía sobre Fidel, resalta las virtudes carismáticas del caudillo cubano: “¿Que el personaje es capaz de provocar fascinación? La respuesta es sí, en todo caso en personas de mi generación, que han seguido de cerca su biografía, su trayectoria…. Admito que el personaje es fascinante, no lo digo yo, lo han dicho miles de personas, es un gran seductor, un gran actor, tiene una enorme capacidad de seducir intelectualmente…”.

Gabriel García Márquez fue su amigo, un íntimo amigo.

En un artículo exaltaba a Fidel al recordar que el Comandante “sueña con que sus científicos encuentren la medicina final contra el cáncer y ha creado una política exterior de potencia mundial, en una isla 84 veces más pequeña que su enemigo principal. Tiene la convicción de que el logro mayor del ser humano es la buena formación de su conciencia y que los estímulos morales, más que los materiales, son capaces de cambiar el mundo y empujar la historia”.

Y Avram Noam Chomsky, lingüista, filósofo y activista político nortamericano en una entrevista realizada por “Radio Habana Cuba” en el 2010, admitía que el Presidente de Cuba, Fidel Castro es considerado como un héroe en América Latina por su posición contra el imperialismo de los Estados Unidos.

Otros, como el director de cine Oliver Stone, reiteró su admiración por Fidel Castro: “Fidel es uno de los hombres más sabios que conozco”. Pero no se trata solo de intelectuales, figuras como  Diego Armando Maradona consideraban a Fidel Castro un ‘dios’ y un ‘maestro de maestros’.

Las reacciones

En el Ecuador, el presidente Rafael Correa se pronunció en Twitter a las primeras horas del 26 de noviembre, y calificó como "un grande" al ex mandatario cubano.

“Se fue un grande. Murió Fidel. ¡Viva Cuba! ¡Viva América Latina!”, dijo Correa en Twitter. 

“Se fue un grande. Murió Fidel. ¡Viva Cuba! ¡Viva América Latina!”, dijo Correa en Twitter.

En Estados Unidos, el presidente electo Donald Trump se limitó a comentar ¡Fidel Castro ha muerto!, mientras aún no ha habido un pronunciamiento oficial del Gobierno de Estados Unidos.

El papa Francisco envió sus condolencias en estos términos al Estado y el pueblo cubanos: ""Expreso mis sentimientos de pesar a vuestra excelencia y a los demás familiares del difunto dignatario, así como al Gobierno y al pueblo de esa amada nación", dijo el religioso argentino. "Ofrezco plegarias al señor por su descanso y confío a todo el pueblo cubano a la materna intercesión de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, patrona de ese país".

De su lado, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, hizo un llamado a "seguir con su legado", mientras que el presidente de México, Enrique Peña Nieto, sostuvo que “ Fidel Castro fue un amigo de México, promotor de una relación bilateral basada en el respeto, el diálogo y la solidaridad".

El presidente de Bolivia, Evo Morales, dejó constancia de “nuestra admiración y respeto por Fidel, el líder que nos enseñó a luchar por la soberanía del Estado y la dignidad de los pueblos del mundo".

Fidel: un perfil

Fidel Alejandro Castro Ruz, el líder de la revolución cubana que triunfó en 1959, fallecido a los 90 años, dirigió el país caribeño durante casi medio siglo hasta que en 2008 su hermano Raúl Castro asumió sus cargos como primer secretario del partido Comunista y la presidencia.

Nació en la finca que poseía su familia en Birán, Mayarí, provincia de Oriente (hoy Holguín), Cuba, el 13 de agosto de 1926.

Hijo de la segunda unión de su padre, Ángel María Castro, un terrateniente de origen español, con Lina Ruz, del que nacieron siete hijos: cuatro mujeres (Ángela, Juana, Emma y Agustina) y tres varones (Ramón, Fidel y Raúl). Sus padres contrajeron matrimonio en 1943, dos años después de iniciar el divorcio de su primera esposa, María Luisa Argota.

Estudió interno en colegios de los jesuitas en Santiago y La Habana y en 1945 inició la carrera de Derecho en La Habana, que finalizó cinco años más tarde. Durante esta última etapa manifestó sus inquietudes políticas y participó en la fallida Legión del Caribe, que pretendió derrocar al dictador dominicano Rafael Trujillo, y en 1948 encabezó la delegación de la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU) a la IX Conferencia Panamericana de Bogotá en la que se produjeron disturbios tras el asesinato del líder colombiano Jorge Eliecer Gaitán, conocidos como El Bogotazo.

En 1952 comenzó su lucha pública contra el dictador Fulgencio Batista, que acababa de dar un golpe de Estado ante su más que previsible derrota electoral, y el 26 de julio de 1953 encabezó el asalto al cuartel de la Moncada en Santiago, intento fracasado en el que perdieron la vida ocho del centenar largo de asaltantes, aunque la cifra aumentó hasta los 69 como consecuencia de las ejecuciones sumarias.

Detenido días después, en el proceso, iniciado el 21 de septiembre, asumió su defensa y el 16 de octubre pronunció su alegato “condenadme. No importa. La historia me absolverá”, en el que expuso su programa político y revolucionario. Fue condenado a 15 años de prisión por insurrección y recluido en el penal de la Isla de Pinos (hoy de la Juventud).

Los 82 expedicionarios del yate “Granma“, entre ellos Fidel y el “Che”, partieron el 25 de noviembre de 1956 de Santiago de la Peña (México) y desembarcaron el 2 de diciembre en playa Las Coloradas, cerca de Manzanillo, en el oriente de la Isla.

En la cárcel fundó en marzo de 1955 el Movimiento Revolucionario 26 de julio (M-26) y el 15 de mayo de ese año, el grupo de asaltantes del Moncada se beneficiaron de la amnistía, fruto de la presión internacional, partiendo a comienzos de julio al exilio en México, donde conoció a los pocos días de su llegada al argentino Ernesto “Che” Guevara, con el que proyectó el regreso a la Isla con un comando guerrillero. En el país azteca recompuso el M-26.

Los 82 expedicionarios del yate “Granma“, entre ellos Fidel y el “Che”, partieron el 25 de noviembre de 1956 de Santiago de la Peña (México) y desembarcaron el 2 de diciembre en playa Las Coloradas, cerca de Manzanillo, en el oriente de la Isla.

En dos semanas el grupo guerrillero quedó mermado a la mitad por los enfrentamientos con el Ejército de Batista y las ejecuciones de algunos hechos prisioneros. Los hermanos Castro, el “Che” y una docena de supervivientes lograron con fortuna refugiarse en la Sierra Maestra, donde constituyeron el núcleo del Ejército Rebelde (I Frente “José Martí”).

El 1 de marzo de 1958, anunció la guerra total en el país y amplió su “cuerpo de ejército” con dos frentes más, a los que se sumaron otros dos más a lo largo del año. Además, el 9 de mayo de ese año fue elegido secretario general del M-26 y en julio se conoce la firma del pacto de Caracas, respaldado además por otros partidos de la oposición en el que se pide al pueblo el apoyo para derrocar a Batista y al Gobierno norteamericano a que no siga apoyándolo.

Tras sucesivas batallas con el Ejército la guerrilla encabezada por Fidel Castro logró derrocar el régimen de Fulgencio Batista, quien abandonó el país el 1 de enero de 1959.

Tras sucesivas batallas con el Ejército la guerrilla encabezada por Fidel Castro logró derrocar el régimen de Fulgencio Batista, quien abandonó el país el 1 de enero de 1959.

Fidel Castró entró en La Habana el 8 de enero. En el Gobierno provisional se hizo con el control del Ejército y en febrero sumó el puesto de primer ministro.

Durante el año 1960 expropió los latifundios y nacionalizó las empresas extranjeras, lo que motivó la amenaza norteamericana de la intervención, decretando el 20 de octubre el embargo a las exportaciones cubanas.

Estableció relaciones diplomáticas con la URSS en 1960 e inició una rápida evolución hacia el socialismo real. Tránsito en el que influyó el intento de invasión de Bahía Cochinos (abril de 1961) y la “crisis de los misiles” (octubre de 1962). Proclamó el carácter socialista de la Revolución, el 16 de abril de 1961, y el 2 de diciembre se declaró marxista-leninista.

Coincidiendo con la renuncia del “Che” a sus cargos, en octubre de 1965 dirigió la conversión del Partido Unido de la Revolución Socialista (PURS) en Partido Comunista de Cuba (PCC), del que fue su secretario general hasta abril de 2011.

A partir de los sesenta impuso un régimen de austeridad, disciplina y productividad, que tuvo un gran revés al no alcanzar la meta de los 10 millones de toneladas en la zafra de 1969-70, aunque el ingreso de Cuba en julio de 1972 en el Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME) contribuyó a casi dos décadas de bonanza para el país.

Tras la aprobación en febrero de 1976 de la Constitución, el 3 de diciembre de ese año fue elegido presidente del Consejo de Estado y en enero de 1980 sumó el de comandante en jefe de las Fuerzas Armadas.

En 1989 cuando el clima social estaba más tranquilo, excepto por el juicio y fusilamiento del general Arnaldo Ochoa, se produjo la desintegración del bloque del Este, pero Castro se mantuvo fiel al marxismo-leninismo y rechazó la “Perestroika” de Mijaíl Gorbachov.

Estrangulada la economía nacional, el 29 de agosto de 1990 decretó el “Período Especial en tiempos de paz”, imponiendo importantes restricciones. Luego, en agosto de 1993 intentó salvar la situación con una tímida apertura económica y en los años siguientes el PIB pasó a tasas positivas.

El 31 de julio de 2006, tras someterse a una operación quirúrgica como consecuencia de una crisis intestinal, delegó provisionalmente en su hermano Raúl los cargos de primer secretario del Partido Comunista, presidente del Consejo de Estado y comandante en jefe de las Fuerzas Armadas.

Con la llegada al poder en Venezuela de Hugo Chávez, en 1999, se inició un acercamiento entre ambos países, que les llevó a firmar en octubre del año siguiente de un importante acuerdo, por el que Cuba recibe petróleo en condiciones ventajosas a cambio de servicios de miles de cubanos, sobre todo médicos.

El 31 de julio de 2006, tras someterse a una operación quirúrgica como consecuencia de una crisis intestinal, delegó provisionalmente en su hermano Raúl los cargos de primer secretario del Partido Comunista, presidente del Consejo de Estado y comandante en jefe de las Fuerzas Armadas.

Desde entonces han sido contadas las ocasiones que se han visto imágenes del Comandante, la mayoría con motivo de entrevistas con mandatarios extranjeros. La comunicación con la sociedad cubana la mantuvo desde marzo de 2007 con la publicación de sus “Reflexiones” en el diario oficial “Granma” y el digital “Cubadebate”, en el que continúa publicando artículos esporádicamente.

El 19 de febrero de 2008, un mes después de su reelección como diputado por Santiago, dio a conocer que no aceptaría ni aspiraría a un nuevo mandato como presidente del Consejo de Estado y comandante en jefe, y el 24 de ese mes el Parlamento eligió a su hermano Raúl para desempeñar esos puestos. En febrero de 2013 fue reelegido diputado por Santiago, único cargo que mantiene.

El 17 de diciembre de 2014 Cuba y EEUU anunciaron el restablecimiento de relaciones diplomáticas. En enero siguiente, cuando circularon rumores sobre su fallecimiento, envió una carta a Diego Armando Maradona y un mensaje a los estudiantes de Federación Estudiantil Universitaria, en el que decía no confiar en la política de Estados Unidos, aunque respaldó la “solución pacífica” y “negociada” a los conflictos.

Fue delegado en el VI Congreso del Partido Comunista, en abril de 2011, en el que Raúl Castro le relevó como primer secretario, y en febrero de 2016 fue elegido para el Congreso del partido en abril, en cuya clausura intervino.

En marzo de 2016 se produjo la visita a Cuba del presidente estadounidense, Barack Obama, con el que no se entrevistó.

Ha publicado “Pensamiento político, económico y social” (1958), “La historia me absolverá”, “Fidel y la religión”, “La crisis económica y social del mundo” (1983), “La Paz en Colombia” (2008) o la autobiografía “Por todos los caminos de la Sierra: la victoria estratégica” (2010).

Posee el Premio Lenin de la Paz (1961), es héroe de la Unión Soviética (1963) y miembro de la Orden de la Revolución de Octubre (1976).

Estuvo casado con Mirtha Díaz-Balart (1948-54), con quien tuvo un hijo, Fidel. Además, de su relación con Nati Revuelta nació Alina Fernández Revuelta. Desde comienzos de los sesenta está unido a Dalia Soto del Valle, con la que tiene cinco hijos (Alejandro, Alexis, Antonio, Alex y Ángel). También, se le atribuyen otros dos hijos (Jorge Ángel y Francisca Pupo).

Algunos de sus discursos históricos

1- Discurso ante la ONU. Fidel Castró habló por primera vez en la sede de las Naciones Unidas, en Nueva York (EEUU), el 26 de septiembre de 1960.

En consecuencia, la Asamblea General Nacional del Pueblo de Cuba, proclama ante América” —y lo proclama aquí ante el mundo: El derecho de los campesinos a la tierra; el derecho del obrero al fruto de su trabajo; el derecho de los niños a la educación; el derecho de los enfermos a la asistencia médica y hospitalaria; el derecho de los jóvenes al trabajo; el derecho de los estudiantes a la enseñanza libre, experimental y científica; el derecho de los negros y los indios a la ‘dignidad plena del hombre’; el derecho de la mujer a la igualdad civil, social y política; el derecho del anciano a una vejez segura; el derecho de los intelectuales, artistas y científicos a luchar, con sus obras, por un mundo mejor; el derecho de los Estados a la nacionalización de los monopolios imperialistas, rescatando así las riquezas y recursos nacionales; el derecho de los países al comercio libre con todos los pueblos del mundo; el derecho de las naciones a su plena soberanía, el derecho de los pueblos a convertir sus fortalezas militares en escuelas, y armar a sus obreros” —porque en esto nosotros tenemos que ser armamentistas, en armar a nuestro pueblo para defendernos de los ataques imperialistas—, “campesinos, estudiantes, intelectuales, al negro, al indio, a la mujer, al joven, al anciano, a todos los oprimidos y explotados, para que defiendan, por sí mismos, sus derechos y sus destinos. Algunos querían conocer cuál era la línea del Gobierno Revolucionario de Cuba.  Pues bien, ¡esta es nuestra línea!”

2- Discurso pronunciado por el presidente del Movimiento de Países No Alineados, ante el XXXIV periodo de Sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, efectuado en Nueva York, el 12 de octubre de 1979.

El ruido de las armas, del lenguaje amenazante, de la prepotencia en la escena internacional debe cesar. Basta ya de la ilusión de que los problemas del mundo se puedan resolver con armas nucleares. Las bombas podrán matar a los hambrientos, a los enfermos, a los ignorantes, pero no pueden matar el hambre, las enfermedades, la ignorancia. No pueden tampoco matar la justa rebeldía de los pueblos y en el holocausto morirán también los ricos, que son los que más tienen que perder en este mundo.”

Se puede ver aquí.

3-Discurso pronunciado en memoria del comandante Ernesto Che Guevara, en la Plaza de la Revolución, La Habana, el 18 de octubre de 1967.

Si queremos expresar cómo aspiramos que sean nuestros combatientes revolucionarios, nuestros militantes, nuestros hombres, debemos decir sin vacilación de ninguna índole:  ¡Que sean como el Che!  Si queremos expresar cómo queremos que sean los hombres de las futuras generaciones, debemos decir:  ¡Que sean como el Che!  Si queremos decir cómo deseamos que se eduquen nuestros niños, debemos decir sin vacilación:  ¡Queremos que se eduquen en el espíritu del Che!  Si queremos un modelo de hombre, un modelo de hombre que no pertenece a este tiempo, un modelo de hombre que pertenece al futuro, ¡de corazón digo que ese modelo sin una sola mancha en su conducta, sin una sola mancha en su actitud, sin una sola mancha en su actuación, ese modelo es el Che!  Si queremos expresar cómo deseamos que sean nuestros hijos, debemos decir con todo el corazón de vehementes revolucionarios:  ¡Queremos que sean como el Che!”

4-Discurso pronunciado en la sesión inaugural de la II Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, en Madrid  (España), el 23 de julio de 1992.

El pueblo cubano se siente heredero de las mejores tradiciones del pueblo español. Nada es imposible para los que luchan. Nuestro Héroe Nacional José Martí, hijo de padre y madre españoles, en vísperas del reinicio de la lucha por la independencia, escribió algo que parece concebido para esta reunión:  “Cuba no anda de pedigüeña por el mundo:  anda de hermana, y obra con la autoridad de tal.  Al salvarse, salva.  Nuestra América no le fallará, porque ella no falla a América.

5- Alegato de defensa de Fidel Castro en el juicio en su contra del 16 de octubre de 1953 por el asalto a los cuarteles de Moncada y Céspedes.

En cuanto a mí, sé que la cárcel será dura como no la ha sido nunca para nadie, preñada de amenazas, de ruin y cobarde ensañamiento, pero no la temo, como no temo la furia del tirano miserable que arrancó la vida a setenta hermanos míos. Condenadme, no importa, la Historia me absolverá.

De www.lamarea.com

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