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7 de Diciembre del 2021
Historias
Lectura: 22 minutos
7 de Diciembre del 2021
Manuel Novik
Fraudes digitales: cuenteros y estafadores operan con redes sociales
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Los casos de estafas cibernéticas son mayores en los últimos años. Pero en el mundo digital también se dejan rastros. Imagen referencial

 

En redes sociales la vida privada se vuelve pública. Las publicaciones en redes como Instagram, Facebook y Twitter revelan patrones de vida, nexos familiares y vínculos con seres cercanos. Las estafas y los robos ya no se dan solamente en el mundo físico. Desde lo digital se dan cada día nuevas formas de delincuencia. Accedimos a testimonios de personas que han sido estafadas a través internet. Un caso llevado por la Fiscalía en Guayaquil al que este portal accedió revela el modus operandi de un nuevo ciber delito, los “paquetes de aduana”.

El siguiente caso se basa en la denuncia de los hechos presentada a la Fiscalía General del Estado, que se encuentra en investigación. Todos los nombres han sido cambiados.

En agosto del año pasado Jorge presentó una denuncia por extorsión. Un usuario desconocido se había hecho pasar por él y había contactado a 9 personas de su entorno. Les escribía desde un nuevo número de WhatsApp pidiendo que guarden ese nuevo contacto. “Buen día como vas? Aquí Jorge para guardes mi nuevo número” decían los mensajes. Tras entablar conversación el usuario que se hacía pasar por Jorge les pedía dinero, montos desde los $500 hasta los $2000.

La Fiscalía trabajó en coordinación con la Unidad Nacional de Investigación Antisecuestros y Extorsión (UNASE) a través del rastreo de teléfonos celulares y cuentas bancarias. “Se pudo capturar a cuatro personas que están siendo procesadas penalmente” confirmó Nelson Vela, coordinador de la Fiscalía de Patrimonio Ciudadano de la Fiscalía Provincial del Guayas. Aún no ha habido una sentencia.

Según el fiscal Vela, se hicieron pasar por Jorge, y escribieron a gente con la que vieron que tenía afinidad. “Le dijeron que venía cargado con obsequios para amigos, pero que una de las maletas se había ido en otro avión y tenía un problema con la Aduana. Por lo que necesitaba de manera urgente $2000 para pagar los impuestos y no perder los obsequios”. El delincuente tuvo acceso a los contactos de Jorge y pudo contactarlos con naturalidad. La mayoría de los amigos de Jorge preguntaron al verdadero número y alcanzaron a evitar ser engañados. Pero de las 9 personas una cayó en la estafa y realizó un depósito de $2000 a una cuenta bancaria.

El fiscal confirmó que incluso simularon llamadas haciéndose pasar por agentes operadores de la aerolínea y de la aduana aduciendo que se iban a llevar detenido a Jorge. Ante esta urgencia, la víctima hizo el depósito, sin darse cuenta de que la cuenta de destino era de una persona natural. Un informe policial reveló que se rastreó el destino de los depósitos y se dio con el primer sospechoso, a quien llamaremos David. Según los rastros del sospechoso, de nacionalidad ecuatoriana, habría depositado ese dinero en dos cuentas distintas a nombre de Lucía y Alexis. Días después David habría retirado el resto del dinero en efectivo y cerrado su cuenta bancaria.

El delincuente tuvo acceso a los contactos de Jorge y pudo contactarlos con naturalidad. La mayoría de los amigos de Jorge preguntaron al verdadero número y alcanzaron a evitar ser engañados. Pero de las 9 personas una cayó en la estafa y realizó un depósito de $2000 a una cuenta bancaria.

Lucía y Alexis son cónyuges y luego de la investigación fueron sobreseídos. Los ciudadanos, de origen venezolano, no tenían antecedentes penales. Los tres sospechosos fueron detenidos con el objetivo de obtener elementos que aporten a la investigación. En su versión, David manifestó que ese mismo mes de agosto se le acercaron los señores Emilio y Jaime. Éste último también de nacionalidad venezolana le habría manifestado la difícil situación en su país. Emilio y David, se conocían de toda la vida. Así que Emilio le habría pedido a David que le preste su cuenta a Jaime ya que necesitaba que le envíen dinero desde Venezuela para comprar medicinas urgentemente.

David habría accedido en acto de solidaridad con su compatriota. Esa misma tarde Jaime habría informado que el dinero ya estaba en la cuenta. Es así que, por pedido de Jaime, habría procedido a hacer los depósitos en las cuentas de los esposos Alexis y Lucía, y el resto lo retiró de un cajero que habría sido entregado en efectivo.

La señora Lucía administraba un local, y manifestó que ”el chico” Jaime ya había visitado su establecimiento en varias ocasiones. En una de ellas le comunicó a ella y a su esposo Alexis que necesitaba hacer un envío de dinero a Venezuela para cambiar dólares a bolívares. Según la versión de Lucía, le ayudó con los números de cuenta de ella y su esposo. En ningún momento habría preguntado de donde provenía el dinero o si era lícito.

Jaime retornó en la tarde con los comprobantes de depósito, presumiblemente luego de la transacción que David habría recibido de las víctimas y luego puesto en las dos cuentas. Acto seguido Lucía hizo la transferencia en bolívares a una cuenta bancaria venezolana administrada por Jaime. La versión del esposo de Lucía agregó un detalle a la investigación. Alexis rindió en su versión que Jaime le solicitó ayuda para el cambio de dinero en bolívares ya no por un tema de medicinas sino para la renta de un vehículo.

En resumen, según la recopilación de las versiones Jaime habría utilizado la cuenta de David para recibir el dinero de la víctima. Luego David habría realizado los depósitos a Lucía y Alexis. Ese dinero habría llegado a una cuenta bancaria en Venezuela. ¿Cuál era la relación entre los investigados? En la versión de Emilio, que conocía por más de 14 años a David se revelan algunos detalles. El caso todavía está en una etapa de proceso penal.

Según la recopilación de las versiones Jaime habría utilizado la cuenta de David para recibir el dinero de la víctima. Luego David habría realizado los depósitos a Lucía y Alexis. Ese dinero habría llegado a una cuenta bancaria en Venezuela.

Emilio y Jaime se habrían conocido en una reunión familiar. El primo de Emilio se lo habría presentado. Jaime era el esposo de la hermana del familiar de Emilio. En la reunión habrían conversado de la difícil situación en Venezuela. Intercambiaron números y semanas después Jaime habría contactado a Emilio para pedirle el favor de hacer un envío a Venezuela. Emilio no lo podía ayudar ya que su entidad bancaria no tenía posibilidad de hacer ese tipo de envíos, así que acudió a su conocido David, que accedió. Un expediente fiscal registró que David reparó económicamente a la víctima cercana a Jorge en una audiencia de conciliación.

Las mensajes de cuentas falsas de Facebook

Un mensaje por Facebook le llegó a Josué, 28 años, de un amigo que vivía en Alemania. Le pidió que retire un paquete que estaba retenido en la aduana. “Hola ñaño como estás, mandé un paquete para mi familia. Necesito que me ayudes haciéndole el depósito a la aduana hasta que yo te haga una transferencia” contó que le dijo con una cercanía que parecía de años. El supuesto amigo le pidió todos sus datos personales ya que mejor enviaría el paquete directamente a la casa de Josué.

Las estafas por medios electrónicos se penalizan en el Ecuador bajo los artículos del Código Integral Penal 186, estafa, y 190, robo. Este ciber delito ha ido en crecimiento; en 2019 la Policía receptó 103 denuncias, en 2020 fueron 105 y en lo que va de 2021 ya son 167. Según el coronel Gonzalo García, Jefe de la Unidad de Ciber Delitos de la Policía, hay piratas cibernéticos que hacen una ingeniería social de sus víctimas en redes sociales.


Josué Vásquez vivió momentos de pánico, pero pudo evitar una estafa de miles de dólares.

Las estafas por medios electrónicos se penalizan en el Ecuador bajo los artículos del Código Integral Penal 186, estafa, y 190, robo. Este ciber delito ha ido en crecimiento; en 2019 la Policía receptó 103 denuncias, en 2020 fueron 105 y en lo que va de 2021 ya son 167.

Luego de unos días Josué recibió una llamada de un número de Whats App local que tenía una foto de perfil de un courier. Le dijeron que iba a recibir un paquete, pero que debía depositar un valor pendiente de $1900. Ante esto Josué contactó a su amigo, quien le pidió que hasta que le pueda hacer una transferencia desde Alemania, él le ayudara con el pago. Josué se contactó de nuevo con el supuesto número de courier y entró en pánico cuando le dijeron que si no pagaba hasta esa noche la deuda se le iba adjudicar a él.

El coronel García de la Unidad de Ciber Delitos contó que, si bien las víctimas de este delito eran en su mayoría de la tercera edad, esto ha cambiado y hoy son los millenials quienes caen. “Tienen un exceso de confianza, en el país no hay una cultura digital. Se acepta a todo el mundo y se suben fotos de todas las actividades a redes sociales” dijo el coronel. La investigación de este delito se dificulta ya que muchas de las cuentas de depósito y números de teléfono de los delincuentes están fuera del país. El modus operandi que ha identificado la Policía es el de dar fechas límite para presionar a las víctimas.

Mientras Josué intentaba conseguir el dinero para su amigo pensó en preguntarle porque no se lo pedía a su familia. Su supuesto amigo le dijo que estaba en malas relaciones con sus padres. En ese momento Josué supo que algo andaba mal, ya que sabía que su amigo jamás tendría una relación tan mala con su familia como para no pedir ayuda en estos casos. Le dijo a su amigo que no lo podía ayudar. Luego llamó al supuesto número de courier y no recibió respuesta.

En la Unidad de Ciber Delitos han encontrado algunos errores evidentes en las operaciones criminales que los ponen en evidencia. En primer lugar, las cuentas donde piden los depósitos a la supuesta aduana están a nombre de una persona natural, algo que nunca sucedería con una institución estatal.

Otro aspecto está en los números de teléfono, agencias courier tienen teléfonos fijos y no de whatsapp. Algo que muchos desconocen es que los servicios courier no permiten hacer ningún pago en el lugar de destino y que los productos que pasan por la aduana se dan en casos excepcionales como productos que deban ser declarados o compras a una larga escala.

Finalmente, Josué bloqueó los dos números y contactó al verdadero amigo a quien habían suplantado la identidad. Esta persona le contó que Josué ya era la tercera persona que le contaba lo mismo. Según el coronel García se llega a pedir montos de hasta $4000. Piden montos iniciales por recepción de los supuestos paquetes, pero luego piden montos adicionales por supuesto dinero no declarado en los paquetes u objetos de valor.

La Unidad de Ciberdelitos recomienda los siguientes tips para evitar caer en este tipo de delito:
No aceptar a personas desconocidas en redes sociales.

Tener cuidado con las actividades que se publican en redes, evitar detalles sobre familia, hábitos, lugares de residencia y trabajo.

Recordar que los servicios de Courier no permiten el pago en el lugar de destino. Todos los pagos los deberá hacer quien lo envía en el lugar de origen.

Los servicios de Courier legalizan el producto desde su origen hasta su llegada. Ningún pago o trámite adicional debe ser realizado por alguien en el lugar de destino.

Las cuentas de depósito para agencias Courier o aduanas nunca podrán estar a nombre de una persona natural.

Revisar los números de teléfono de contacto.

Si un familiar o amigo se contacta vía chat, hacer una llamada por teléfono para certificar la identidad de la persona.

El Servicio Nacional de Aduana del Ecuador no recibe pagos, solo es un servicio de vigilancia.

En caso de ser víctima de este delito no borrar la evidencia, ppues esta facilitará la investigación.

El  modus operandi

Imagen referencial.

Una persona que se mantiene en el anonimato y que para propósitos de este reportaje se llamará Antonia, también fue víctima de este acoso. Le escribió alguien que se hizo pasar por la hija de una prima a través de Facebook.

Finguían ser una persona a la que conocía desde que era una niña y que ahora después de muchos años le pedía un favor, recibir un paquete sorpresa para la mamá. El victimario aducía que por no tener la vacuna del Covid no podía subir al avión pero que la empresa contaba con un servicio de entrega express.

S: Hola, Será que cuando te desocupes podemos hablar necesito pedirte un favor. Viajo para Ecuador a ver si me ayudas a dar una sorpresa

Antonia: A ver, qué sorpresa

S: Mira es que hoy me entregaron los resultados del Covid para poder viajar mañana. Y compre unos regalos y unas cositas para llevar. Pero por el rebrote del Covid suspendieron el servicio de maletería para evitar la aglomeración de personas en el aeropuerto. Cómo no puedo llevar mis cosas en el avión la misma aerolínea me ofrece un servicio de envío express puerta a puerta. Quiero dar una sorpresa a ver si me podrías ayudar a recibir mis cosas mientras yo llego.

Antonia: ¿Cómo las recibo?

Susana: Yo estuve preguntando y en la agencia de envíos me piden unos datos para hacer el envío.

Antonia: ¿Qué datos tengo que dar?

S: Me piden La dirección exacta del domicilio, un correo electrónico, un número móvil y tu número de cédula. Por ayudarme a recibir mis cosas y más por ayudarme a dar esta sorpresa.  

Los delincuentes insistieron en que necesitaban una dirección personal de Antonia para hacer llegar el paquete. Ella accedió completamente confiada de que estaba hablando con alguien cercano. Un recibo le llegó con los impuestos que ya estarían pagados, todo parecía legal.

Los delincuentes insistieron en que necesitaban una dirección personal de Antonia para hacer llegar el paquete. Ella accedió completamente confiada de que estaba hablando con alguien cercano. Un recibo le llegó con los impuestos que ya estarían pagados, todo parecía legal.

Al siguiente día Antonia recibió una llamada de un hombre que parecía estar en un aeropuerto, “tratando de hablar como ecuatoriano” dijo Antonia. Todavía no desconfiaba, “Mi estimada usted tiene que ir por un paquete que tiene que le vamos a ir a dejar a su dirección” eran las palabras del hombre.

Antonia entregó la dirección, pero el acento de la persona y el uso reiterativo de la muletilla extranjera “mi estimada” empezó a levantar sus sospechas. Además, le pareció raro que un servicio de aduana estuviera en un aeropuerto, pero como le habían comentado algo del servicio express lo dejó pasar.
“Mi estimada tiene que pagar $1500” le decían. Antonia no aceptó y colgó el teléfono. Le empezaron a escribir por mensaje y acto seguido llegó una primera amenaza sutil. “Mi estimada usted tiene que pagar eso o se va a haber envuelta en un problema legal, por otro lado, la chica que decía ser mi pariente me escribía pidiendo ayuda” recordó Antonia. La supuesta pariente estaría enviando un paquete de $70 mil dólares y que pedía que le ayude con un pago “irrisorio” de recepción de $1500. Antonia ya había enviado su nombre completo, cédula, teléfono y dirección para la entrega.

S: En la agencia de envíos cuando entregué mis cosas me dijeron que el envío tarda de 12 a 16 horas en llegar mis cosas creo que estarán llegando mañana. Para que estés pendiente van cosas muy costosas por eso confié en ti. Estoy muy agradecida contigo van unos celulares de los últimos, apenas llegue el envío para que escojas el que más te guste.

Antonia: No tienes que agradecer nada, lo hago con mucho cariño. Después me tienes que decir cómo hago para avisar a tu familia. Mándame los números de contacto.

S: No. Quiero que todo sea sorpresa.

Antonia: Bueno, pero algún rato tienen que venir a recoger. Pero haré lo que me pidas.

S: Cuando llegue yo misma voy por mis cosas.

Antonia: Me llamaron a decir que tengo que pagar $1500. No puedo pagar y además me han dicho que tengo una penalización en el SRI. No puedo aceptar ese envío.

S: Como así. Por favor ayúdame, préstame ese dinero.

Antonia: No tengo. No sabía qué era eso. Voy a llamar a tu mamá.

S: Como se te ocurre no mira. Como me vas a arruinar la sorpresa. Mira tranquila por favor ayúdame a salvar mis cosas. Mira yo envié $70 mil dentro de esas cajas. Por favor no me vayas a dejar perder ese dinero.

Antonia decidió llamar a sus parientes para contactar a la dueña de esta cuenta. Al hablar por teléfono y ya no vía chat pudo constatar que a su pariente ya le habían suplantado la identidad en redes sociales varias veces.

El bombardeo y el acoso siguieron por varios días. En este punto Antonia tenía miedo, ya que estas personas tenían su dirección y sus datos personales. “Yo le dije que voy a ir a la policía y el señor me dice vaya y de paso les expliqué que ha estado en un acto ilegal de traer cosas de tanto valor sin pagar impuestos”.  Pero Antonia nunca había hecho ninguna importación. Finalmente bloqueó al victimario, pero nunca hizo una denuncia por temor a represalias.

Antonia pudo ir viendo ciertos elementos que no hacían sentido. Su supuesta pariente le decía, “qué mala eres, me ofreció quedarme con una de las cosas que venían en el paquete”. Así que Antonia decidió llamar a sus parientes para contactar a la dueña de esta cuenta. Al hablar por teléfono y ya no vía chat pudo constatar que a su pariente ya le habían suplantado la identidad en redes sociales varias veces.

La Oficina de Fortalecimiento Institucional Ético y Lucha contra la Corrupción (OFIELC), órgano adscrito al Servicio Nacional de Aduana ha recibido 82 denuncias ciudadanas de casos en que los victimarios se han hecho pasar por la Aduana. Antonia no reportó el caso por temor a represalias. Además, pudo percatarse a tiempo de lo que sucedía.

Entre 2020 y lo que va de 2021 la Fiscalía ha reportado 71 casos en Guayaquil y 46 en Quito relacionados con apropiación fraudulenta por medios electrónicos.

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