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12 de Agosto del 2021
Historias
Lectura: 25 minutos
12 de Agosto del 2021
Manuel Novik
Halterofilia en Ecuador: Neisi Dajomes y el semillero de Puyo
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Jessica y Germán Palacios Dajomes en el Gimnasio de Levantamiento de Pesas de la Concentración Deportiva de Pichincha. Fotos: Luis Argüello / PlanV

 

Una familia de origen costeño, instalada en la Amazonía, es el núcleo de los deportistas que practican el levantamiento de pesas. La presencia de las mujeres en la disciplina es reciente a pesar de los prejuicios.


Como en un teatro, todo está dispuesto para la exhibición del levantamiento de pesas. Coliseos y escenarios disponen toda la atención a una plataforma de 4 metros cuadrados. Todas las luces apuntan a los atletas que ingresan a la escena. Los pesistas rocían sus manos con magnesio y el mundo se detiene por unos segundos.

Tres jueces y cinco jurados evaluarán la validez del levantamiento. Una acción que no toma más de dos segundos definirá el destino de estos atletas, que empiezan levantando un palo de escoba en su niñez y llegan a levantar más del doble de su propio peso.


Neisi Dajomes se llevó la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Tokyo. Foto: Reuters


Angie Palacios, Tamara Salazar y Neisi Dajomes en su recibimiento en el Ecuador tras su desempeño olímpico.

El levantamiento de halteras o pesas es uno de los deportes con mayor tradición olímpica. Pero incluso previo a la etapa olímpica, desde el levantamiento de piedras se ha ido organizando una disciplina hasta lo que hoy se conoce como halterofilia. Su objetivo es sencillo, levantar más que nadie. La competencia es tan estrecha que la victoria se define por pocos kilos de diferencia.

Deporte olímpico por excelencia, fue incluido dentro de la primera edición de la era moderna en Atenas 1896. Los pesistas competían en la misma categoría independiente de su peso. Recién en Amberes 1920 se agruparon a los atletas por peso corporal. La inclusión de la categoría femenina tuvo que esperar a un nuevo siglo, llegó en los juegos de Sidney 2000.

En un inicio los levantamientos con una mano eran frecuentes. Pero en Montreal 1976 se consolidaron las dos modalidades con las que se coronó la medallista olímpica ecuatoriana Neisi Dajomes: arrancada y envión. La arrancada consiste en levantar la barra desde el suelo hasta encima de la cabeza en un solo movimiento. El envión o dos tiempos requiere primero de llevar la barra hasta el pecho para luego ser levantada sobre la cabeza.

La estrategia que desafía los límites

Cada atleta tiene 3 intentos por cada modalidad. El intento con el mayor peso levantado es el que cuenta. Al final se suman los pesos de cada modalidad para encontrar un ganador.

Esta fue la tabla de resultados donde Neisi Dajomes logró su medalla de oro. Usualmente el tercer intento es donde se apunta a un peso que garantice la victoria. En el caso de Neisi, levantó en el tercer intento 118 kilos en arrancada y 145 kilos en envión, lo que casi dobla su peso corporal de 76 kilos. Con un total de 263 kilos, le sacó más de 10 kilos a su rival estadounidense, quien se llevó la plata con 249 kilos totales.

Walter Llerena Torres, exponente de la halterofilia en el Ecuador, explicó a este portal cuál es la estrategia para vencer en el deporte. “En el primer intento se va al 95%, en el segundo al 100% y en el tercero al 102%”, describió el medallista panamericano. Según Walter, es en el tercer intento donde se intentan romper los récords. Ese fue el caso de Neisi, que previo a su participación en Tokyo nunca había levantado tanto peso en una competencia.

“El peso de la barra nunca se baja”, explica Llerena Torres, al referirse a la dinámica del deporte. Los entrenadores y el atleta deciden que peso levantar en cada intento. Pero si un rival aspira a un peso mayor, no queda opción que igualar y superar ese peso.

“El peso de la barra nunca se baja”, explica Llerena Torres, al referirse a la dinámica del deporte. Los entrenadores y el atleta deciden que peso levantar en cada intento. Pero si un rival aspira a un peso mayor, no queda opción que igualar y superar ese peso.

En los Juegos Bolivarianos de 2001, Llerena Torres contó con todo el apoyo del público ambateño en un duelo mano a mano con un rival venezolano. Walter había fallado su segundo intento en arrancada por 182 kilos. Su rival elevó la vara a 185 kilos para el tercer intento. Pero falló. Llerena tenía que lograr levantar los 185 kilos impuestos por su rival. Finalmente lo logró y se llevó el oro ante la euforia local.

Los jóvenes atletas combinan dos jornadas extensas; los estudios y el entrenamiento. En el gimnasio entrenan desde las 9h00 am hasta las 17h00 en dos horarios. Varios entrenadores y ex pesistas forjan las nuevas promesas nacionales. 

Los pesistas inician levantando un palo de escoba, con el tiempo pueden llegar a levantar más del doble de su peso corporal.

Vencer los prejuicios

Jocelin Maita ama la halterofilia. Es su pasión desde que es una niña. Hoy, con 21 años mantiene intacto el sueño de ir a unos juegos olímpicos. Fue campeona de los Juegos Nacionales de Menores en la categoría sub 15. Sus padres emigraron a los Estados Unidos cuando ella tenía 9 meses. Su abuela la crio en un entorno rural, “a las 5 de la mañana la acompañaba a ver el ganado, luego ir a la escuela, es calmado” contó Jocelin.

En su comunidad de Cumbe abrieron un gimnasio de pesas donde empezó a entrenarse de la mano de Marco Culcay. Hasta hoy su entrenador la acompaña. En la actualidad residen en Cuenca y esperan competir por el Azuay. La pesista tuvo que luchar con prejuicios en su entorno, “mis amigos y mi familia me decían que no estaba haciendo algo femenino, que mi cuerpo se iba a dañar y que me iba a quedar pequeña”, dijo Maita.

Jocelin guarda un retrato de su ídolo en el deporte Alexandra Escobar, junto a algunas frases motivacionales. Abajo en una competencia con la New York Weightlifting Academy. Fotos Cortesía de Jocelin Maita

Jocelin suspendió su carrera deportiva por más de 4 años cuando viajó a Estados Unidos a estudiar. En su familia se oponían a que continúe con las pesas. Pero ella se mantuvo y consiguió que un seleccionador en Estados Unidos la entrene sin costo. Le mostró su palmarés y sus videos de entrenamientos, así logró competir en Estados Unidos con una academia en New York.

Con el tiempo su madre entendió la pasión que desbordaba de Jocelin cuando ella veía las competencias, a veces incluso a nivel del llanto de emoción. “Yo siempre tuve que comprarme todos los implementos, pero creo que cuando estuve cerca de mi mamá ella entendió” recordó Jocelin.

Ante la insistencia de su familia, probó un tiempo en el atletismo en Estados Unidos. Pero su deseo de volver a las pesas fue mayor. “Al tocar la barra uno se olvida de todo, el ambiente, el entorno en el gimnasio me motivan a seguir” añadió la joven atleta. Este año volvió al país para concentrarse en entrenar y se proyecta en competir en los Juegos Nacionales en la categoría de 64 kilos.

Ecuador entre grandes

Se dice que para vencer en la halterofilia a nivel mundial habrá que doblegar a China. El país asiático ha llevado la hegemonía en la halterofilia a lo largo de la historia del deporte olímpico modernno, sobre todo en la categoría femenina. Llerena lo atribuye a la densidad poblacional y a la disciplina de esa cultura, “son muy respetuosos con los procesos de iniciación, no abusan con los tiempos de aprendizaje”, remarca.

Basta recorrer la tabla de récords mundiales y olímpicos. De las 112 categorías masculinas y femeninas, dividas por peso corporal, 54 categorías le pertenecen al país del dragón. Taiwan, Uzbekistán, Irán y Georgia son otros exponentes. El nombre de Neisi Dajomes consta en esa prestigiosa lista, ostenta el récord mundial juvenil en arrancada, envión y total para la categoría de 76 kilos.

Algunas de las figuras históricas de la disciplina son los turcos Naim Suleymanoglu y Halil Mutlu, o el griego Pyrros Dimas, todos con 3 oros olímpicos. La historia de este último fue casi como una mitología griega.

Pyrros Dymas es deportista griego con más medallas en la historia. Foto: Olympics.com

La última medalla que había ganado Grecia fue en 1904 en los juegos de St. Louis, también en levantamiento de pesas. Pasaron más de ocho décadas para que los griegos vuelvan a tocar la gloria. Pyrros Dymas, asentado en la minoría griega de Albania se convirtió en el máximo deportista de ese país.

En Grecia es un ídolo popular. Algunos lo consideran como el mejor deportista de la historia de ese país. El furor por Pyrros hace que el coliseo sea llamado por su nombre, en plena Atenas. Hoy ya retirado es entrenador en Estados Unidos, donde imparte su filosofía como triple medallista de oro.

En 1990, en medio de una crisis política, cruzó la frontera para competir por Grecia. Ganó 3 medallas de oro consecutivas en los juegos de Barcelona, Atlanta y Sidney. Ya en el ocaso de su carrera le quedaba una opción para ganar un cuarto oro de local, en Athenas 2004. Pero el destino le dio la espalda, esta vez solo pudo llevarse un bronce.

En un gesto simbólico, Dimas se quitó los zapatos en la plataforma, que a partir de ahí no han podido ser llenados por ningún otro atleta. En una de las escenas más épicas de los juegos olímpicos, el estadio coreó el nombre de Pyrros por más de 10 minutos.

La halterofilia es un deporte de mucha tradición, el cual gracias a las atletas olímpicas ecuatorianas quizás el país pueda conocerlo más a profundidad.

Shell, el semillero olímpico

Los Llerena son una familia con tres generaciones en el levantamiento de pesas. En el club Ferroviario de Durán, Gustavo Llerena y su hermano Walter se formaron en los años 40 como una nueva generación de deportistas. Un club que tuvo una influencia importante de las empresas que manejaban los ferrocarriles del Estado.

José Llerena, hijo de Gustavo, contó que en esa época venían británicos, jamaiquinos y norteamericanos que manejaban los ferrocarriles. Ahí se forjaron medallas para el basquetbol, salto alto y halterofilia a nivel internacional.

En 1967, con la construcción del puente sobre sobre el rio Guayas, los ferrocarriles del Estado empezaron su lento declive, que concluyó con su liquidación en el gobierno de Lenin Moreno. Con ese cambio, Gustavo migró a Ambato y se introdujo en el sector del calzado. A la par, formó en la provincia de Tungurahua a los mejores levantadores de pesas, como Fausto Holguín, Juan Jaramillo y sus propios hijos Walter y José.

Años después, Gustavo migró al Puyo y montó una fabrica maderera. A donde iba montaba su gimnasio. Había comprado ya las pesas con las que se compitió en los juegos de Múnich 1972. En Pastaza no había recursos, así que Gustavo manejó el gimnasio con sus propios medios. Reclutó deportistas y el Puyo desplazó a Pichincha y Guayas en los 90 en esa disciplina.

Gustavo migró al Puyo y montó una fabrica maderera. A donde iba montaba su gimnasio. Había comprado ya las pesas con las que se compitió en los juegos de Múnich 1972. En Pastaza no había recursos, así que Gustavo manejó el gimnasio con sus propios medios.

Luego de eso, Gustavo compró una propiedad en Shell y continuó con su filosofía de entrenamiento. De ahí salieron Walter y José Llerena, medallistas panamericanos, la reciente medallista olímpica Neisi Dajomes y su hermana Angie Palacios.

Fuerza física y mental

Walter Llerena Ortiz es homónimo y primo de Walter Llerena Torres, el hijo de Gustavo. Compitió por Venezuela y fue medallista de los Juegos Sudamericanos. Hoy reside en Santo Domingo donde está afianzando una empresa de yogur. Paralelamente se mantiene como entrenador, está asesorando a una joven promesa a la que le apunta para los juegos de París 2024: Iván Escudero de Azuay por la categoría de 81 kilos.

Llerena Ortiz recuerda como su tío Gustavo inició una amistad con los entrenadores rusos que migraron al país, Alexei Ignatov y Boris Burov. Proyectaban videos traídos de Rusia de los mayores exponentes en la halterofilia para educar a las nuevas generaciones. Llerena Ortiz recordó como Alexei cambió la forma de entrenar, “nos hacia acumular repeticiones con el mismo peso para acostumbrar a la meta que él sabía que podíamos llegar”.

En los 90 Llerena Ortiz estaba en su apogeo profesional. Recalcó que los cubanos eran quienes tenían la hegemonía, “tenían médico, fisioterapeuta, psicólogo, nutricionista, han sido los que han dominado”. El pesista le da valor a que el sistema cubano se adaptó a la escuela rusa. Antes de Cuba, Estados Unidos supo instalarse en lo alto y hoy Colombia ha podido dar la pelea con influencia de la escuela búlgara.

Para Llerena Ortiz es importante asimilar las influencias de otras escuelas y llevar un registro de cuales fueron los factores que le dieron el éxito a Neisi, Tamara y Angie. Sin olvidarse de pesistas que abrieron ese camino como Alexandra Escobar, quinta en Pekin 2008 y Seledina Nieve, octava en Londres 2012.

El pesista venezolano-ecuatoriano narró una historia que describe la naturaleza del deporte, “hay un pesista ruso, Plukfelder, que trabajaba en minas. Cargaba mochilas de 70 kilos en la espalda, son esas cosas las que lo hacían tan fuerte mentalmente”. Plukfelder ganó el oro en los juegos de Tokyo 1964 y hoy con más de 90 años sigue levantando peso desde el retiro.

La halterofilia es un deporte que conlleva una estrategia particular, según Llerena Ortiz “depende mucho de tu entrenador, como te vea preparado”. Las jornadas de levantamiento conllevan conocer la capacidad de los rivales para tratar de superar sus marcas.

La halterofilia es un deporte que conlleva una estrategia particular, según Llerena Ortiz “depende mucho de tu entrenador, como te vea preparado”. Las jornadas de levantamiento conllevan conocer la capacidad de los rivales para tratar de superar sus marcas. Pero todo cambia cuando hay que levantar el peso frente a una audiencia, “en competencia la presión es distinta, el ser humano siempre va a tener miedo porque son experiencias nuevas”.

Acostumbrarse al dolor

Walter Llerena Torres, hijo de Gustavo, se inició en la halterofilia a los 12 años. En su experiencia, es la mejor edad para educar al cuerpo en el levantamiento de peso. Su padre fue uno de los precursores del deporte en Guayas, Tungurahua, Pichincha y en especial Pastaza.

La filosofía de vida que inculcaba su padre lo llevó a coronar el volcán Tungurahua a los 9 años. A sus 10 y 11 años lo volvió a hacer en compañía de su hermano y primo, hoy glorias del levantamiento de pesas ecuatoriano. Los ríos helados del páramo eran un lugar donde el carácter de estos campeones se empezaba a forjar.

Los niños que se inician en este deporte simulan el levantamiento con un palo de escoba. Deben emprender un largo camino de formación para uno de los deportes que más músculos utiliza. Una disciplina que requiere una técnica impecable para proteger la zona lumbar en sus levantamientos.

Para los profesionales como Walter, las jornadas se componían de tres sesiones entre más 100 ejercicios para elegir. En su cúspide llegó a competir en la categoría de 77 kilos, su récord fue de 152 kilos en arrancada y 190 en dos tiempos. En ambas levantó más del doble de su peso corporal.

Hoy Walter es seleccionador de jóvenes talentos en la isla paradisiaca de Aruba. Desde el caribe recuerda como con mucho orgullo fueron rompiendo los récords de sus ídolos Silvio Mila, Franklin Huerta o los hermanos Hurtado.


Walter Llerena es entrenador en el equipo de pesistas de la isla caribeña de Aruba. Fotos: Cortesía

Los Llerena, tradición de la halterofilia

José Llerena es hermano de Walter. También fue medallista panamericano y pesista de larga trayectoria. Entrenó con Alexei Ignatov, el actual entrenador de Neisi Dajomes. Explicó el choque cultural de la escuela rusa aplicada en el país.


José Llerena es el Presidente de Levantamiento de Pesas en la Concentración Deportiva de Pichincha.

Durante sus 20 años como profesional, José viajaba cada 6 meses a entrenar en campamentos rusos. Uno de ellos era Ognikovo, una base alejada de todo en medio de robles, abedules y planicies inmensas. A 30 grados bajo cero, José pasaba temporadas enteras entrenando en aislamiento, pero con todas las comodidades.

“En Rusia los entrenamientos no se suspenden por feriados, navidad o año nuevo, el día que te toca entrenar no se cambia” contó José sobre los múltiples días festivos que pasó entrenando. En una sesión de entrenamiento podía llegar a perder 3000 calorías y hasta 2 kilos. Por eso los pesistas llevan una dieta a base de proteína, que otorga energía explosiva y a corto plazo. Algunos de sus compañeros podían almorzar un pollo y medio junto con un litro de helado.

Alexei Ignatov, actual técnico de Neisi Dajomes, tuvo y tiene gran influencia en el levantamiento de pesas nacional. Alexei llegó al Ecuador en los 90 a cambiar la matriz del deporte. En esa época en el país no se entrenaba a los niños sino desde los 14 años a levantar peso. Ignatov comenzó con una escuela que ya desde los 11 años asignaba pesos gradualmente a los niños como en su país natal. “A Neisi la descubrimos a los 11 años, a los 13 ya estaba intratable, ganaba todo” contó José Llerena.


La llegada de entrenadores rusos como Alexei Ignatov a Shell cambió la matriz de entrenamiento en el Ecuador. Foto: El Telégrafo

Alexei Ignatov, actual técnico de Neisi Dajomes, tuvo y tiene gran influencia en el levantamiento de pesas nacional. Alexei llegó al Ecuador en los 90 a cambiar la matriz del deporte. En esa época en el país no se entrenaba a los niños sino desde los 14 años a levantar peso.

José fue formador de las divisiones inferiores del club de futbol Independiente del Valle, “si tu ves todos los futbolistas que se vendieron, Plata, Mendez, todos pasaron por mi formación”. José cree que la formación física es especializada para cada deporte, y su trabajo ha entregado resultados al país.

La filosofía de estos entrenadores se aplica también a un concepto que viene de Cuba: un test para cada deporte. “Hay que determinar para que disciplina corresponde cada niño, si no es bueno no hay inversión que lo haga campeón” dijo José. Así contó como realizaron algunos tests a Neisi que presagiaban un futuro prometedor. Como el test de saltabilidad, un método de origen ruso, que mide la potencia del salto.

La potencia de Neisi era tan alta que Llerena, Ignatov y otros precursores buscaron auspiciantes. Se aliaron con Álvaro Alemán y consiguieron el auspicio de Marathon durante muchos años. Se calcula que para un pesista se necesitan $500 mensuales para su desarrollo. Para llegar a la cúspide, José calcula que por lo menos $35.000 se necesitan a lo largo de la carrera de un atleta. Durante muchos años tuvieron que acudir a inversores privados para costear el entrenamiento y las competencias de Neisi.

El presupuesto es tan alto porque se debe entrenar con los mismos implementos que hay en las competencias. Esto porque las barras tienen una oscilación que define el momentum del levantamiento. Es común ver las barras de acero doblarse ante el peso como si fueran de plástico. Un juego de pesas cuesta alrededor de los $8000. Solo una barra puede costar $1500. José Llerena tiene una de estas barras suecas con las que compiten los atletas olímpicos. “Pero cuando le explicas esto a alguien detrás de una oficina, no entienden” recalcó el director de pesas en de la Concentración Deportiva de Pichincha.

La potencia de Neisi era tan alta que Llerena, Ignatov y otros precursores buscaron auspiciantes. Se aliaron con Álvaro Alemán y consiguieron el auspicio de Marathon durante muchos años. Se calcula que para un pesista se necesitan $500 mensuales para su desarrollo.

La IWF y el dopaje

La Federación Internacional de Halterofilia (IWF) ha suspendido masivamente y en múltiples ocasiones los récords mundiales de cientos de pesistas. Es, junto con el ciclismo, uno de los deportes que mayor polémica ha generado en cuanto a dopaje.

Las hormonas de crecimiento son el elemento prohibido que año tras año se camufla de distintas formas. José Llerena explicó que en la actualidad los dopantes naturales están en boga. En lugar de los sintéticos, se están aplicando hormonas de plantas que son indetectables ante los reactivos químicos.

En los Juegos Olímpicos de Rio hubo 260 cupos, en Tokyo 196 y en Paris habrá 120. Los cupos y categorías se han reducido por las sanciones a distintos países que han sido sistemáticamente excluidos de varias ediciones. En la presente edición el brasileño Fernando Reis, candidato al oro en la categoría de 109 kilos, quedó suspendido por el uso de una hormona de crecimiento.

Este domingo el Comité Olímpico Internacional enmendó su Carta Olímpica y tendrá a partir de ahora más poder para eliminar deportes que no respeten las reglas del dopaje. Con esto, no solo habrá reducción de cupos sino que la permanencia misma del deporte está en duda para la próxima edición.

Con el avance de los controles, los equipos encuentran nuevas formas de evasión, según José Llerena ahora están volviendo a probar suplementos ilegales que eran usados hace décadas y que por su antigüedad no están en los primeros radares.

Sin duda un deporte nuevo para la mayoría de ecuatorianos que según los presagios de los expertos seguirá teniendo en el radar al país por muchos años. Dos medallas olímpicas que llegaron en silencio, pero cargando un peso inmenso.

 

 

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