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2 de Septiembre del 2019
Historias
Lectura: 20 minutos
2 de Septiembre del 2019
Redacción Plan V
Las implicaciones del regreso a la guerra de los líderes de las FARC
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Foto: Captura de video YouTube

"El Paisa" (izq), "Iván Márquez" y "Jesús Santrich" anuncian su regreso a las armas en un video que circuló en la plataforma YouTube. Según dijeron, la tarima estaba localizada en el sur oriente de Colombia, en la frontera con Venezuela.

 

Los análisis de InSight Crime (Reino Unido) y de Razón Pública (¿Marquetalia II en el Inírida?) permiten valorar adecuadamente si se trata de un fracaso del proceso de paz en Colombia o de las expectativas de un grupo de líderes disidentes, y su incapacidad para asumir la lucha política por medios no violentos y democráticos.

Con un mensaje desde la selva, en la frontera entre Colombia y Venezuela, reconocidos miembros de la exguerrilla de las FARC aparecen armados para notificar su retorno a la insurgencia. El hecho deja varias interrogantes sobre el futuro de estos grupos en Colombia y su impacto en la región.

Por medio de un video publicado en la plataforma de youtube, un grupo de guerrilleros encabezado por Luciano Marín, alias “Iván Márquez”, Seuxis Pausias Hernández, alias “Jesús Santrich” y Hernán Darío Vélez, alias “El Paisa”, anunció el retorno a las armas bajo el nombre de las extintas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo.

Según las palabras de Márquez, quien dijo hablar desde las selvas de Inírida, Guainía, al suroriente de Colombia y en la frontera con Venezuela, “la traición del Estado a los acuerdos de paz”, es el detonante para que el grupo vuelva a la clandestinidad y busque “la continuación de la lucha guerrillera”.

El nacimiento de esta nueva disidencia, con el nombre de FARC-EP, deja varias preguntas en el aire sobre sus miembros, las posibles alianzas con otros grupos y relaciones internas. Además, pone en tela de juicio la legitimidad del nombre que usan, ya que el grueso de los exguerilleros (13.018) pertenecientes al partido Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC), continúan dentro del proceso de paz.

Análisis de InSight Crime

1. Los nuevos disidentes

Son varios los comandantes y miembros de la exguerilla que aparecen en el video. Entre ellos, destaca Iván Márquez, quien es el portavoz del mensaje y uno de sus miembros más influyentes. Márquez tiene credibilidad dentro de las filas guerrilleras por haber sido el segundo al mando de las FARC antes de su desmovilización, además de conocer el terreno en el que se movía el grupo insurgente.

Al lado de Márquez se encuentra, El Paisa, quien fue el jefe del brazo armado más fuerte de las FARC: la columna Teófilo Forero. El Paisa también tendría un papel fundamental por su inteligencia militar y su conocimiento en la dinámica del narcotráfico en regiones como Caquetá, Putumayo y Cauca.

Del otro lado y con una imagen militar, Jesús Santrich, aparece por primera vez tras su fuga dos meses atrás. Santrich podría tener un rol de articulacióncon Venezuela, teniendo en cuenta que fue pieza clave en las relaciones con el vecino país.

2. Zonas de influencias

Los miembros de la nueva disidencia, aunque señalan estar en Guainía, han tenido presencia en otros lugares del país. Al sur y occidente de Colombia, Iván Márquez y El Paisa, podrían tener campos de acción, ya que fue en Miravalle, departamento del Caquetá, donde ambos guerrilleros se concentraron tras el proceso de paz. Esta zona, junto al departamento de Putumayo y Cauca, es una fuente de narcotráfico que sigue siendo rentable para grupos criminales, según pudo confirmar InSight Crime con fuentes en terreno.

En el video también aparecen José Manuel Sierra, alias “Zarco Aldinever”; Olivio Merchán, alias “Loco Iván”; y alias Enrique “Marulanda”, quienes lideraron los Espacios Territoriales de Capacitación y Reincorporación (ETCR) en el departamento de Meta, al centro-oriente del país, por lo que no se descarta que estos disidentes puedan tener influencia en esa región.

A estos se suma José Vicente Lesmes, alias “Walter Mendoza”, conocido también como uno de los pedagogos de las FARC y quien estaría encargado de socializar los procesos de paz al sur del país y en la zona del Pacífico colombiano. Mendoza también se encuentra en el video y no se descarta que pueda tener influencia en las zonas que recorrió durante su labor.

3. ¿Y dónde está “Gentil Duarte”?

Miguel Botache Santillan, alias “Gentil Duarte”, es una de las ausencias que quedó, tras la primera aparición de la nueva disidencia. Duarte tendría en mente reunificar a las disidencias al sur del país, luego de ponerse en contacto con algunos de los comandantes.

Sin embargo, las zonas en las que Márquez y sus acompañantes podrían tener impacto, son también puntos en los que Duarte mueve sus filas, hecho por el cual podría asumirse que su no aparición en el video, no descarta alianzas

En conversación con InSight Crime, la exfiscal contra Crimen Organizado de Colombia, Claudia Carrasquilla (hoy directora de Seguridad Ciudadana de la Fiscalía), confirmó que Duarte se habría reunido en octubre del año pasado con miembros del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las disidencias de las FARC en Venezuela, donde no se habría descartado la presencia de Márquez. De acuerdo a la Silla Vacía, El Paisa, El Zarco, Iván Alí, entre otros comandantes, estuvieron en el encuentro. Serían los mismo que hoy aparecen en el video.

4. Relaciones con el ELN

Uno de los puntos iniciales que se mencionan en el comunicado, es la posible alianza con la guerrilla del ELN, que es hoy el grupo guerrillero más importante de Colombia.

Al ampliar el zoom de los lugares de impacto de quienes aparecen respaldando el mensaje de Iván Márquez, se encuentran actores relevantes en el pacífico como Jaime Arias, alias  “Uriel”, comandante político del Frente de Guerra Occidental del ELN, quien le dio la bienvenida al rearme político de la nueva disidencia.

Así mismo, alianzas entre ambos grupos se han gestado en zonas claves de narcotráfico como el Bajo Cauca antioqueño donde el ELN y las disidencias del frente 36 tendrían acuerdos de no agresión. Sucede lo mismo entre esa guerrilla y el frente 33 en Norte de Santander. Hechos que han sido corroborados en campo por InSight Crime.

Lo anterior podría ser tierra fértil para que Márquez y su grupo consoliden rápidamente una relación con la guerrilla del ELN.

5. La importancia de Venezuela

La decisión de las FARC de volver a tomar las armas tendrá graves consecuencias también para Venezuela. Las sospechas de que el video se filmó en territorio venezolano no son infundadas: no es secreto la presencia de antiguos jefes de las FARC en suelo venezolano.

Representantes del gobierno de Iván Duque han afirmado en repetidas ocasiones que grupos de las ex-FARC mafia operan con impunidad en Venezuela y cuentan con el respaldo del gobierno de Nicolás Maduro. Además, corresponsales de InSight Crime en Venezuela han identificado la presencia de disidentes de las FARC por lo menos en siete estados.

Hace un mes, Maduro comentó, con motivo del Foro de Sao Paulo celebrado en Caracas, que “Iván Márquez y Jesús Santrich son bienvenidos en Venezuela… cuando deseen venir. Ellos son dos líderes de la paz”, según Reuters.

Cualquier confirmación de nexos, sin hablar del apoyo, entre las renovadas FARC-EP y el estado venezolano se tomará muy en serio en Bogotá y puede revivir los llamados a una intervención extranjera.
*Con información de la Unidad de Investigación de Venezuela

¿Marquetalia II en el Inírida?

Medófilo Medina*, RAZÓN PÚBLICA

 

El sitio de las fragancias

La sucesión de escenas y de discursos del pasado 29 de agosto puede verse como un indicador de la encrucijada que atraviesa el país. Muchos dicen que esto “se veía venir”. Algunos convierten la frase en acusación. La mayoría la toma como muestra de las complejidades del proceso de paz.

En lenguaje almibarado, típico de la pluma de Santrich, este, Iván Márquez, el Paisa y sus socios y socias de aventura, lanzaron una bomba envenenada. Quizá por ello quisieron envolverla en metáforas evocadoras de brisas fluviales y aromas selváticos. Pero hasta las metáforas fueron portadoras de ambigüedad militar: “sitiados por la fragancia del Vaupés”.

A las cinco de la mañana apareció el video de 32 minutos en el que leyeron su manifiesto. A las 5:20 ya se agitaba el senador Uribe en los micrófonos de La FM, diciendo: “el país tiene que ser consciente de que proceso de paz no hubo”.

El mensaje era el mismo en ambos extremos del espectro: “seguimos en la guerra de siempre, pero nos disponemos a renovarla”. De una y otra parte no encuentran manera de “hacer política” por fuera de la ominosa prolongación de la guerra.

La defensa de la paz

No obstante, en el centro del escenario nacional está una mayoría que llama a defender la paz. Ella se ha venido construyendo con rapidez. Piénsese en la muchedumbre que sacudió al país el 4 de febrero de 2008, galvanizada por el odio y el sentimiento de revancha, piénsese en el plebiscito en el que ganó el no por una pequeña minoría y hubo una abstención del 63 por ciento.

Este acumulado de paz se ha venido construyendo “sin prisa, pero sin pausa”. En el atardecer del 2 de octubre de 2016 me encontré casualmente como participante en el Park Way de Bogotá en una espontánea y nutrida manifestación de jóvenes que coreaban con energía la consigna: ¡Acuerdo ya!

El 5 de octubre de ese año en Bogotá avanzaron hacia la Plaza de Bolívar muchedumbres que ondeaban banderas blancas, pancartas y carteles con la misma consigna. Manifestaciones de similar envergadura se realizaron en diversas ciudades del país. Y volvieron a repetirse el 12 de octubre.

El 26 de julio de 2019 se realizaron marchas multitudinarias contra los asesinatos de los líderes sociales, convocadas por el movimiento Defendamos La Paz. Por eso el Amplio Frente en Defensa de la Paz es un elemento central, a la luz del cual deben examinarse los acontecimientos recientes y que da pie para afirmar que en medio de las asechanzas la paz avanza.


​El expresidente Uribe dice que “hay que bajar esos acuerdos de la constitución”. Foto: Facebook Álvaro Uribe

Las plataformas de la guerra

El manifiesto de la nueva guerrilla, por un lado, y el discurso del senador Uribe, por el otro, se ubican en los dos extremos de las variantes bélicas. Sobre el manifiesto quisiera tocar unos pocos aspectos.

En él se apunta a una nueva modalidad de la guerra. Una especie de guerra aséptica y defensiva contra la oligarquía. Pero la experiencia colombiana muestra que cada uno de los fracasos de la paz condujo a una nueva degradación de la contienda que nunca fue limpia.

Hace mucho tiempo la guerra de guerrillas en Colombia dejó de financiarse con las comunidades campesinas. Los crecientes costos de la guerra condujeron a la búsqueda de recursos mediante el secuestro extorsivo y el narcotráfico. En la nueva plataforma se renuncia al secuestro, pero en realidad sus proponentes no pueden privarse de los recursos del narcotráfico ni negarse a entrar en entendimientos con los narcos.

Por otro lado, las víctimas de la confrontación las pone el pueblo, no solo porque los soldados, policías y guerrilleros son del pueblo, sino porque la mayoría de los desplazados y desaparecidos no proceden propiamente de las oligarquías.

El manifiesto se muestra sensible frente al policía, el oficial, el suboficial (“los militares y policías que anhelan la paz para Colombia, tanto como la gente del común”). A ellos se alude en diversos momentos.

Pero cabe preguntarse si los “neomarquetalianos” reconocen que al avance de la paz precisamente se debe que las denuncias sobre nuevos falsos positivos y la corrupción de las Fuerzas Militares no se cubran tan fácilmente bajo expedientes según los cuales a los acusados no se los puede llevar a los tribunales porque esto los sustrae de las tareas de la guerra.

En las negociaciones de paz tomaron parte militares activos del más alto rango. Esto no solo fue una peculiaridad del proceso de La Habana, sino que tuvo un significado muy positivo para el logro del Acuerdo.

En el seno de las Fuerzas Armadas ha ganado audiencia la idea de que la lucha por el monopolio de la fuerza en manos del Estado es por el monopolio legítimo de la fuerza. Es indudable que el propósito de restaurar a las FARC crea dificultades en aquellos sectores de la Fuerzas Armadas a los que en primer lugar querían favorecer los puntos citados en el manifiesto.

Cualquier recrudecimiento de la confrontación armada puede llevar a debilitar la denuncia y vigilancia de los comportamientos criminales, bajo el pretexto de no erosionar la moral de los uniformados y no afectar el espíritu de cuerpo de las instituciones indispensables para librar una guerra eficaz.

Dimensiones de la amenaza

No hay claridad sobre el peso militar de la nueva disidencia ni sobre las posibilidades reales del Estado para controlarla. Pero no se puede menospreciar la magnitud de este desafío a la paz, cuya fortaleza radica en la trayectoria militar y organizativa de sus comandantes.

Iván Márquez es un cuadro político importante, pero desde hace mucho tiempo está alejado de las rutinas del combate. Y es difícil saber si Santrich ha tenido una trayectoria militar significativa.

Sin embargo, las trayectorias militares del Paisa, Romaña, el Loco Iván y el Zarco Aldinever son innegables. Todos ellos tuvieron mando de tropas numerosas y participaron en el diseño y realización de operaciones importantes.

Sobre el número de hombres se han ofrecido algunas estimaciones que resultan poco confiables, ya que suelen incorporar a las tropas de las anteriores disidencias. El manifiesto se refiere al empeño que pondrán “en coordinar esfuerzos con la guerrilla del ELN y con aquellos compañeros que no han plegado sus banderas”, es decir, con las anteriores disidencias.


Exguerrilleros en zonas veredales. Foto: Razón Pública

Es cierto que las actuales circunstancias esa coordinación es posible y peligrosa, pero muy diferenciada. Seguramente el ELN habrá visto con euforia el llamado. Pero se sabe que las dos Coordinadoras Guerrilleras que en el pasado se convinieron entre ambos grupos no resultaron eficaces ni en lo militar ni en las negociaciones de los años noventa.

Por otro lado, la guerra se libraba de modo diferente en el tiempo de las Coordinadoras y no había entrado aún en la sofisticación aérea de inteligencia y comunicaciones que alcanzó a partir de 1999.

Aunque dirigentes del ELN tuvieron reuniones previas con Márquez, en el video no apareció ninguno de ellos. Quizá la coordinación no vaya tan rápido.

Es conocido el interés de las disidencias por las decisiones que tomaría Iván Márquez desde que desapareció de la escena pública. Y entre sus filas hubo quienes manifestaron cierta impaciencia por la dilación de la declaración de Márquez y del Paisa como guerrilleros.

La primera disidencia, la más numerosa y la que tiene dominio territorial más extenso en los departamentos de la Amazonia y la Orinoquia es la de Gentil Duarte. Sin embargo, tampoco hubo un representante de esta disidencia en el video fundacional.

No es irrelevante señalar que ya se habían manifestado prevenciones entre las disidencias por las pretensiones sobre el liderazgo. Cuando Rodrigo Cadete, comandante de la disidencia del Frente 27 en el Caquetá, fue abatido en una operación del Ejército en febrero de 2019, el responsable político Alejandro Guevara buscó la comunicación con Gentil Duarte.

Posteriormente adelantó propuestas de integración de una línea jerárquica de dirección que encabezaba Duarte, seguido por Iván Mordisco, Iván Márquez en tercer lugar, Enrique Marulanda en cuarto y el Paisa en quinto. ¿Resultará aceptable ese orden de precedencia para estos egos inflados?

Aunque la disidencia “neomarquetaliana” es peligrosa para la paz, tiene también debilidades notables. Lo cierto es que una estructura nacional con férrea unidad de mando y con un acumulado militar, político y simbólico no se va a reconstituir ni va a ser posible la creación de una formación militar de similar escala a las antiguas FARC. Esto no debe llevar a la confianza, pero no debe hacer perder de vista que en medio de las asechanzas la paz sigue avanzando.

Mirar el futuro

El Centro Democrático y el senador Uribe miran la realidad de otra manera. En su diatriba del 29 de agosto el caudillo recitó todo su programa:

  • Extracción de los acuerdos de la Constitución,
  • Eliminación de la JEP,
  • Extradición para los dirigentes de las FARC,
  • Creación de un sistema de justicia al gusto del Centro Democrático y de las familias Uribe-Vélez y Uribe-Moreno.

Todo esto inducido por una conmoción interior (golpe de Estado). Para ello necesitan que lo que han propuesto Márquez, Santrich y el Paisa tome fuerza, y se conviertan en un dispositivo funcional a un Régimen de Opinión de reelección perenne.

Marcha en defensa del acuerdo de paz-octubre 2016. Foto: Razón Pública

Por eso el movimiento por la paz debe organizarse y adoptar un programa de garantías del plan de reincorporación, protección, respaldo financiero y de seguridad de los 24 Espacios Territoriales de Reincorporación, con mecanismos de protección de los excombatientes que siguen en el proceso, pero no están en los ETCR, así como la reestructuración de los PDET mediante la incorporación de las comunidades.

Por estos días Miguel Ceballos, alto comisionado de Paz, Emilio Archila, alto consejero para la Estabilización, y el mismo presidente Duque abundaron en cifras abultadas y omitieron hablar del Acuerdo. Para ellos el proceso de paz es un programa de reinserción y no la plataforma de un nuevo país. Pero el escenario verdadero de este Acuerdo es toda la nación, bajo la mirada vigilante de la comunidad internacional, que siempre ha sido un factor de apoyo a la ruta de la paz en Colombia.

*Cofundador de Razón Pública. 

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